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Previsión del tiempo

viernes, 19 de julio de 2013

La historia de mi vida

Uno de los monólogos más famoso de Miguel Gila (1919-2001) recuperado de una grabación:


Les voy a contar a ustedes la historia de mi vida, que es de mucha pena. Así que si hay algún enfermo del corazón que se tape los oídos.

Yo tenía que haber nacido en diciembre, pero no me habían terminao el abrigo y me estuve esperando pa' nacer en agosto, con todo el calor.

Y nací, no estaba mi mamá en casa, había salido a pedir perejil a una vecina, y yo nací solo. Y bajé a decírselo a la portera.
Dije: Señora Julia, que... que soy niño, que he nacido y no está mi mamá en casa, ¡a ver quién me da la merienda!

Y me dio de merendar la portera. Muy poquito, porque de joven había sido nodriza y había criao once niños y el cajero de un banco, que luego ni se casó con ella ni nada.

Y subí a mi casa y cuando vino mi mamá salí a abrir la puerta y le dije: ¡Mamá, he nacido.
Dijo mi mamá: ¡Que sea la última vez que naces solo! Y me preguntó que si me había puesto polvos de talco, dije que sí que los había agarrao de la cocina y dijo: ¡Idiota...! Te has puesto el pan rallaoo.

Y entonces escribimos una carta a mi papá, que trabajaba de buzo en París, y vino corriendo, dijo "ahora sí que hay que trabajar", porque ya éramos muchos en mi casa. Éramos nueve hermanos, mi papá, mi mamá y un señor de marrón, que no le conocíamos, que estaba siempre en el pasillo y dormía allí la siesta. Y mi papá se puso muy contento porque hacía ya mucho tiempo que no nos veía.

Y como éramos muy pobres y teníamos poco dinero, pues en lugar de gastárnoslo en champán y en taxis y eso, lo echamos en una tómbola y nos tocó una vaca.

Bueno, nos dieron a elegir: la vaca o dos pastillas de jabón. Dijo mi mamá:La vaca, que es más gorda. Y dijo mi papá: ¡Tú con tal de no lavarte, lo que sea!

Y llevamos la vaca a casa y la pusimos de nombre Matilde, igual que una tía mía que se había muerto de una tontería. Mi tía se murió porque tenía un padrastro en un dedo, de esos pellejitos, empezó a tirar, a tirar, a tirar y se peló toda.

Y la vaca la pusimos en el comedor, pero todas las visitas se sentaban con la vaca, y luego ni olían a visitas ni nada. Y dijo mi mamá: ¡Pa' tener visitas y no poder olerlas....! Y dijo mi hermana: ¡Eso!, que a mi hermana le gustaba deciir cosas-.

Y entonces dijo mi mamá: Ahora eliges entre la vaca o yo. Y dijo mi papá: Son amores distintos... y nos quedamoss con la vaca.

Y la pusimos en el balcón, pa' que tuviera fresca la leche. Se conoce que tenía un cuerno flojo, se le cayó a la calle y le dio a un señor de luto. Y subió muy enfadao y cuando salió mi papá a abrir dijo: ¿Es de usted? Y dijo mi papá: Yo qué séee, yo que séee, porque mi pappá era muy despreocupao.

Y el tío del cuernazo se murió y a mi papá lo metieron preso y se escapó un domingo por la tarde, que no había taxis, y dijo "estoy libre" y se le subió un señor encima y dijo: "¡Hale, a los toros!" Y lo tuvo que llevar.

Y allí le volvieron a detener y entonces, como seguíamos siendo pobres, mi mamá me abandonó en la puerta de unos marqueses, que eran ricos y tenían corbatas, y sopa, de todo. Y por la mañana salió el marqués, me preguntó cómo me llamaba y dije: Como soy pobre, Pedrito. Dijo el marqués: Desde hoy te llamarás Luís Enrique Carlos Jorge Alfredo.

Y luego me llamaba "Chuchi", y quería que estudiara, para saber dónde están los ríos y eso, pero yo me escapé y me coloqué de ladrón en una banda. Pero lo tuve que dejar enseguida porque me puse enfermo, y todo lo que robaba lo devolvía. Y fui a ver al médico y me dijo que solo podía robar caldo y pescao blanco, y para andar así, pues mejor no.

Entonces me coloqué con un fotógrafo, ¡que era muy bueno! ¡muy bueno! te sacaba muy favorecido. A lo mejor retrataba a un pordiosero todo canijo, sucio, ahí, todo roto, pequeñijo, y en la foto le salía un ingeniero con los ojos verdes ¡que daba gloria!

Y un día me equivoqué, puse dinamita en lugar del magnesio, y maté una boda. ¡Vamos, quedó un invitao...! pero muy torcido... ni parecía invitado ni nada.

Y además, como no sabía multiplicar, pues no podía hacer fotos de 6 x 9. Así que me echaron, y ahora ya no hago nada. Solo andar despacito, y sentarme... algunas veces.

Y esta es mi vida. Buenas tardes, o, lo que sea.

jueves, 18 de julio de 2013

¿Y si no me depilo?

Soy una de esas mujeres que odia depilarse. No sé si hay muchas por ahí fuera, pero sospecho que sí. Desde el primer día en que, siendo adolescente, decidí que tenía que deshacerme de los pelos en piernas y axilas, he vivido la depilación como una tortura. Una pérdida de tiempo que, además, me acarreaba sufrimiento. Un sinsentido, vamos. Pero tampoco le daba más vueltas. Al fin y al cabo, soy mujer, así que tengo que depilarme, ¿no? ¿Acaso me queda otra opción? Durante mucho tiempo pensaba que no, así que simplemente intenté minimizar mis épocas de sufrimiento al máximo. Opté por no depilarme en invierno. Total, iba bien tapadita, nadie me veía... Así que, sí, ahí empecé a darme cuenta de que me depilaba por lo demás, porque era lo que se esperaba de mí como mujer. Disfrutaba de mis piernas peludas durante el invierno y me sometía a una tortura casi semanal en verano.

Soy una mujer muy peluda, sí. Tengo la piel muy blanca y los vellos muy negros. Mis piernas y mis axilas son verdaderas selvas. Sé que hay mujeres con poco vello, mujeres que se depilan muy de vez en cuando y que tienen el vello rubio y fino. Pero no es mi caso, así que eso de disimular y hacer como si el vello no estuviera ahí no da resultado. Además, vivo en Málaga, el clima es caluroso buena parte del año y la playa está ahí para disfrutarla...
 
Tras 7 meses sin depilarme, disfrutando de mis selvas negras, el tiempo empieza a apremiar. Hace sol. Hace calor. El verano se acerca. ¡Noooooooo! Empiezo a necesitar llevar faldas cortas y camisetas de tirantes. Empieza, un año más, esa época en la que me debato entre mis deseos y necesidades y los deseos y necesidades de la sociedad en la que vivo. Este año me lo estoy planteando en serio. ¿Me depilo o no? Soy muy consciente de que yo no quiero, de que si dependiera de mí, no lo haría. Pero... ¿depende realmente de mí? Lógicamente, puedo hacer con mi cuerpo lo que quiera, pero no quiero que salir a dar un paseo se convierta en una quimera, no quiero tener que rechazar planes por querer esconderme. Porque, sí, lo admito, no estoy preparada para escuchar las críticas ni para soportar las miradas. No soy una revolucionaria. Aún.

¿Cómo hemos llegado a esta situación? Pensándolo fríamente, me parece asombroso cómo hemos llegado a un punto en el que una mujer que no se quita sus propios pelos, los pelos que le crecen sí o sí, sea un especimen raro. No estoy juzgando a las millones de mujeres que se depilan porque quieren (aunque habría que ahondar para saber por qué quieren), pero sí estoy criticando que hayamos llegado un punto en el que no hay elección. No podemos elegir si nos depilamos o no. Se da por hecho. Y punto.

Últimamente he leído algunos artículos en internet en el que las mujeres reivindican su derecho a no depilarse el vello púbico. Estamos viendo, poco a poco, cómo se está imponiendo también la normalidad de depilarse el pubis. Yo por ahí no paso, eso sí que no, pero supongo que en unos años será también la norma. Leo por ahí que los chicos lo demandan, que quieren a las mujeres sin pelos en su sexo. Pues bien, me importa poco lo que demanden esos chicos. No me interesan.

Sin embargo, tras un búsqueda bastante extensa por internet (tanto en español como en inglés), no he encontrado casi ningún artículo en referencia a la no depilación de piernas y axilas. Sí leí multitud de artículos sobre Emer O'Toole, una periodista irlandesa que estuvo sin depilarse durante 18 meses. Estos son otros posts que encontré sobre el tema:

- No, no me depilo.
- No me depilo más.
- What to expect when you stop shaving (Qué esperar cuando dejas de depilarte).
- Why I don't shave my legs (Por qué no me depilo las piernas).
- I have never shaved my legs, so what? (Nunca me he depilado las piernas, ¿y qué?).

También hay algunos grupos en Facebook en los que las mujeres muestran sus axilas sin depilar y hace tiempo que oí hablar de un documental, Pitstache, sobre este tema, que creo que actualmente sigue en producción.

Pero la no depilación sigue siendo un tabú. Un tema del que no se habla. Del que no se quiere hablar. Por eso me he decidido a escribir este artículo, porque creo que hay que visibilizarlo, que hay que hablarlo, que las mujeres tenemos que volver a tener opciones sin tener que hacer una revolución. Que las mujeres tenemos que saber que tenemos la elección, que la depilación no es una obligación que viene con el hecho de ser mujer. Que las chicas adolescentes, cuando empiezan a tener vello, tienen que saber que pueden elegir, que ellas deciden si quieren o no depilarse. Que ambas opciones son válidas. Hoy en día, lógicamente no es así. Me ha sido casi imposible encontrar fotos de mujeres con las piernas sin depilar (axilas sin depilar es más sencillo) y por eso pongo aquí las mías, para que las piernas velludas y femeninas salgan a la luz, para que se vean.
 
Cuando le pedí a mi novio que me hiciera las fotos, se negó. Creo que no quería que hiciera públicas mis piernas peludas. Bastante tenía él con aguantar el plan... jajaja! Tuvimos una conversación muy interesante y a los pocos segundos reconoció que se equivocaba y accedió a hacerme las fotos. Me dijo que esas fotos eran un atentado contra la estética. Estoy de acuerdo. Son un atentado contra la estética, contra la imagen de la belleza femenina que tenemos ya integrada en nuestra cultura y en nuestra sociedad. Esa misma imagen que quiero cambiar, simplemente porque no es real. Las mujeres tenemos pelos en las piernas. Tenemos pelos en las axilas. Y en el pubis. Y en mil sitios más. Somos peludas. Igual que los hombres. Algunas menos, otras más. Y eso es real. Una realidad que las mujeres, presionadas unas por otras, nos empeñamos en esconder.

Aún no sé si este año volveré a sucumbir a la presión, si volveré a depilarme. Aún no lo he decidido, pero soy muy consciente de que si finalmente lo hago, será por los demás, y que eso me aleja de mí misma. El póster que publico en mi blog explica muy bien todo lo que pienso sobre la depilación. Es una obra de Nina para The Feminist Poster Project.

Paloma Goñi para El Huffington Post
 
Encontré de casualidad este artículo y puedo estar de acuerdo con lo que dice esta chica porque intento ponerme en el papel de todo el mundo, pero yo, lo siento mucho, no saldría con una chica con ese aspecto ¡nunca!...

miércoles, 17 de julio de 2013

El artículo más ingenuo

Toca hacer la declaración de la renta. Más dura que nunca este año, cuando los tipos impositivos han subido y a los ciudadanos comunes apenas nos queda nada para desgravar. Hacienda somos todos. Eso llevan contándonos mucho tiempo. Hubo una época en que me lo creí a pies juntillas, e incluso protagonicé una vieja campaña publicitaria con ese eslogan. Ahora sé –sabemos– que Hacienda sólo somos unos pocos. Los que tenemos la desdicha de cobrar todo en A o de ser tan honrados que no queremos engañar al fisco, convencidos de que el fisco –qué palabra tan fea, por cierto– son todos nuestros conciudadanos.
 
Ahora sé –sabemos– que la inmensa mayoría de los que realmente ganan mucho se las apañan para pagar muy poco, o incluso nada. Algunos, de manera ilegal, pero otros muchos, con el propio aval de unas leyes empeñadas en favorecer a las grandes fortunas y empobrecernos a los trabajadores. Y sé también que si esas leyes cambiaran y si los inspectores se dedicaran a perseguir a los grandes defraudadores y no a la gente común, como parecen estar haciendo, buena parte de la crisis de este país se resolvería.
 
Pero si este año, por primera vez en mi vida, no me sentiré orgullosa de mi patriotismo al hacer la declaración y pagar lo que me toque sino que la haré con una buena dosis de indignación, no será tanto por eso como por el destino que van a dar a mi dinero. He decidido que no quiero seguir contribuyendo a los sueldos de cargos públicos que no se los merecen. De miembros de partidos o de sindicatos ineptos, cuando no claramente sinvergüenzas. O de todos esos asesores que, con suerte, recortan y pegan informes que encuentran en internet. Me niego a que sigan pagando a mi costa jamón de jabugo y vinos carísimos para las comilonas de los unos y los otros, cochazos de lujo y billetes de clase business, dietas y noches de hotel de diputados que viven en la ciudad en la que se reúne su Parlamento, televisiones públicas a mayor gloria de los gobernantes de turno, armas mortíferas, o todos esos gastos inconfesables que algunos hacen con las tarjetas bancarias que sostenemos ustedes y yo. Y, hablando de bancos, rechazo seguir contribuyendo a las pensiones multimillonarias de todos esos ejecutivos que han llevado al borde de la ruina a cajas de ahorro y empresas públicas o semipúblicas.
 
Quiero, en cambio –o, mejor dicho, exijo– que mis impuestos sirvan para pagar sueldos de maestros y personal sanitario, mejoras en escuelas y hospitales, ayudas a los discapacitados, pensiones de jubilados, medicinas para los enfermos, subsidios dignos para los parados, viviendas sociales, becas para estudiantes necesitados, y también laboratorios para investigación científica, repoblación de bosques, conservación de patrimonio, y películas y teatro y ópera y música y talleres de artes plásticas y exposiciones y bibliotecas. Quiero que la parte de mi dinero que comparto con los demás sirva para crear una sociedad más justa y más igualitaria y más feliz, y no para seguir manteniendo a esa caterva de privilegiados indiferentes a la suerte de los ciudadanos a los que representan. Lástima que todo esto no sea más que una ingenuidad.
 
Ángeles Caso para LaVanguardia.com

lunes, 15 de julio de 2013

La nanocelulosa cristalina

Los nuevos materiales están de moda. No sólo por una cuestión mediática: también porque los viejos, tarde o temprano, terminarán por extinguirse, entre otros motivos por las nuevas exigencias de la producción tecnológica, tanto económicas como prácticas.
Por eso los laboratorios de medio mundo echan humo tratando de encontrarlos. Un nuevo material con propiedades valiosas y con posibilidades de ser producido en grandes cantidades y a un precio competitivo cambiaría el mundo.

El lugar donde buscan los científicos los nuevos materiales no está en la superficie, sino en niveles nanométricos. Ha habido muchos en los últimos años: los nanotubos de carbono, el fluoreno, las nanoestructuras basadas en puntos cuánticos…

Pero es el grafeno la estrella indiscutible de este baile. Sus características y posibles aplicaciones, fuera de toda duda en la literatura científica, han resistido con firmeza los ataques del viejo mundo. En el caso de sus costes de producción a gran escala, no tanto. Aunque se está avanzando rápido, sobre todo en España.

Ahora, otro invitado se ha unido a la fiesta de los nuevos materiales: la nanocelulosa cristalina. Algunos ya hablan de milagro. La palabra aún resulta exagerada, pero un reciente descubrimiento de los investigadores de la Universidad de Texas ha abierto la puerta a producciones masivas a bajo coste. En el mundo de los negocios, los milagros empiezan así.

¿Qué es la nanocelulosa cristalina? Es un ‘nanomaterial’, igual que el grafeno. Se obtiene a partir de la compresión de fibras vegetales o a través de cultivos naturales donde distintos tipos de bacterias lo producen de forma autónoma, aunque hasta ahora con altos costes.

“Tiene buena pinta. Una propiedad general de los materiales es que cuando llegas a la nanoescala aparecen propiedades nuevas. La nanocelulosa es muy prometedora; posee propiedades fascinantes. Yo diría que el reto es cómo producirla a gran escala, igual que el grafeno”, explica a Teknautas el investigador del Massachusetts Institute of Technology (MIT) Amador Fernández Velázquez, que colabora con el centro norteamericano desde el ITMA, en Asturias.

El nuevo material multiplicaría por ocho la resistencia del acero, es transparente, muy ligero y conduce la electricidad. En el fondo, la nanocelulosa no es más que la celulosa –la biomolécula orgánica más abundante de la Tierra- en una escala muy pequeña.

“Por ejemplo, el oro, que es amarillo, si lo haces pequeño cambia de color. Cuando observamos los materiales a pequeña escala y se descubre algo nuevo, siempre despierta mucha curiosidad”, afirma el científico.

¿Es la nanocelulosa mejor que el grafeno? De momento, nadie lo ha demostrado. Aunque entre sus aplicaciones futuribles se encuentra también la electrónica -el reino del grafeno-, además de la industria farmacéutica y el sector de los biocombustibles, las investigaciones sobre la utilización de la nanocelulosa en procesos tecnológicos reales se hallan en una fase muy incipiente.

Según los investigadores, la nanocelulosa puede usarse para confeccionar chalecos de protección ultraligeros, pantallas de dispositivos electrónicos e incluso para cultivar órganos humanos.

“Creo que es un buen nanomaterial y posee propiedades electrónicas. Pero no pienso que vaya a competir directamente con el grafeno. Éste seguirá teniendo su entidad porque, por ejemplo, no existe ningún otro material que se pueda aislar con una sola capa”, reflexiona Amador Fernández.

"Cuando se descubre algo nuevo, siempre despierta curiosidad. En ciencia todo va por modas. Lo que está claro es que la nanocelulosa está en una fase mucho más incipiente que el grafeno, que tuvo la suerte de que sus descubridores recibieron el Premio Nobel y eso le dio mucha publicidad. Muchas empresas invirtieron entonces en él", continúa el investigador del MIT.

En cuanto a las aplicaciones futuras de la nanocelulosa, todo puede dar muchas vueltas. "Al principio, todo el mundo se centraba en las propiedades de resistencia del grafeno, pero luego su gran campo de aplicación ha sido la electrónica", recuerda el científico.

Hasta ahora, la producción de nanocelulosa requería inversiones significativas de dinero. Bien para llevar a cabo el proceso de compresión de la fibra o bien para abastecer de nutrientes a la bacterias que producen el material. No era rentable.

La novedad que han introducido los científicos de la Universidad de Texas, con el investigador Malcolm Brown a la cabeza, es la posibilidad de utilizar un determinado tipo de alga para producir el material de forma natural, sin necesidad de nutrientes. Sólo se necesitaría luz solar y agua.

De momento, Brown y su equipo han conseguido producir pequeñas cantidades de nanocelulosa, pero ya han anunciado que a través de una nueva modificación genética del alga original –en concreto, introduciendo genes de la bacteria 'Acetobacter xylinum', que se usa para hacer vinagre- pueden estar en disposición de producir ingentes cantidades. De tener éxito, los costes de producción serían mínimos. Lo que aún está por ver son sus aplicaciones.

Tal como resume Fernández, es “como si tienes una vaca que te puede dar leche: pones a la naturaleza a trabajar y, claro, es un método de producción muy barato”.

Según Brown, su investigación significa "uno de los descubrimientos más importantes de la botánica“ y podría estar en disposición de funcionar en producciones masiva en un plazo de 5 a 10 años.

Para Jeff Youngblood, científico del Instituto de Nanotecnología Forestal de la Universidad de Purdue, la nanocelulosa “es la versión natural y renovable de los nanotubos de carbono, pero a una fracción de su precio“. “Lo más hermoso es que este material es tan abundante que no necesitamos crearlo. Ni siquiera necesitamos usar árboles enteros, podemos ocupar ramas y astillas, incluso aserrín. Estamos convirtiendo desechos en oro”, afirma.

Desde 2011, funciona en Canadá la primera fábrica capaz de producir nanocelulosa cristalina, a cargo de la compañía CelluForce, y donde se produce una media de una tonelada diaria del nuevo material.


En 2012, el Ministerio de Agricultura de Estados Unidos invirtió, a través del Laboratorio de Productos Forestales, 1,7 millones de dólares en la creación de una planta de tratamiento de madera y producción de nanocelulosa cristalina. El propio gobierno estadounidense estima que esta industria moverá la nada desdeñable cifra de 600.000 millones de dólares en el año 2020.

"Un nuevo material es el sueño de todo científico. Si alguien encuentra algo que sustituya el silicio, por ejemplo, el material del que están hechos por dentro los ordenadores, pondría una pica en Flandes", dice Amador Fernández.

Sin embargo, después de encontrarlo, ese investigador aún tendrá que demostrar que se puede producir en grandes cantidades. Y después, lo más importante: demostrar que el nuevo material es más barato. Entonces hablaremos de milagros.

Leído en: http://www.elconfidencial.com/tecnologia/2013/04/11/la-nanocelulosa-desafia-al-grafeno-como-nuevo-material-milagroso-4657/

sábado, 13 de julio de 2013

Beber de la botella


¿Por qué es mejor beber a morro de la botella?

1. Luego no friegas el vaso.
2. Ahorras tiempo.
3. Fertilizas bíceps y tríceps. (ya que una botella de un litro y medio pesa más que un vaso)
4. Siempre bebes la cantidad que quieres y no te la tienes que acabar a la fuerza como con el vaso.
5. Es un acto de compañerismo y confianza hacia los seres de la casa.
6. En la botella puedes hacer ruiditos con la boca, en el vaso no.
7. Si se te cae, no se rompe en cristalitos pequeños, que aunque limpies siempre aparecen cuando casualmente estás descalzo por la cocina.
8. Conlleva a empezar una conversación: Oye eres un guarro... tal y tal...
9. Tienes una perfecta visión, no te tapa cuando bebes.
10. Es menos probable que te caiga un cacahuete o algo dentro.
11. Te refesca más, cuando se te cae agua por la barbilla y por la camisa.
12. Te puedes entretener leyendo la etiqueta
13. Hay diferentes etiquetas, con distintos nombres de marca, y te puedes entretener buscando la rima, como con Lanjarón o Bezoya
14. Puedes jugar a hacer burbujitas, soplando directamente de la botella, sin peligro de mancharte de agua.
15. Se te hacen unos morritos más sexys, sin embargo, bebiendo en vaso, se te hacen grandes como María Abradelo (todo el mundo se sabe chistes de Maria Abradelo, quien no se sabe ese famoso chiste de...)
16. No tienes que pensar si el que ha limpiado el vaso, lo ha hecho bien o se ha dejao algún trozo de galleta o croasant por ahí...

viernes, 12 de julio de 2013

Si nos dicen hace 10 años...

Hagan un ejercicio mental: Imaginen que estamos en 2003 y que alguien del futuro nos contara estas cosas que pongo aquí. ¿Le creeríamos?  No. Le tomaríamos por loco. Hablo de cosas que nos han afectado a todos y que jamás soñamos, ni temimos que podrían suceder. Por ejemplo:
 
La televisión dejará de ser la plataforma preferida para ver videos y películas: será internet. (YouTube nació en 2005).
Llamar por teléfono y enviar mensajes por móvil será gratis. (Line es de 2012 y WhatsApp de 2009)
Comunicarse por videoconferencia estará al alcance de todos y será gratis. (Skype es de 2003).
Leeremos libros y periódicos en pantallas digitales. (iPad, iPhone y los libros electrónicos se popularizaron  a partir de 2007).
Los coches aparcarán solos y frenarán solos.
Las cajas de ahorro desaparecerán.
El paro llegará al 27% de la población y afectará a más de 6 millones de personas. (En 2003, fue del 11% y bajando).
Los pensionistas pagarán por los medicamentos.
El IVA de los pañales llegará al 21%.
Las administraciones públicas despedirán a más de 200.000 personas.
Las huelgas generales convocadas por los sindicatos en plena crisis apenas tendrán seguidores.
España rozará la bancarrota. (Verano del 2012, prima de riesgo, y todo eso).
Comprar un piso será el mayor error que puede cometer una familia.
Miles de jóvenes emigrarán a Latinoamérica, Europa y a donde sea.
Ganar mil euros al mes será un sueño. (¿Recuerdan cómo se tachaba a los mileuristas?)
La partícula de Dios existe: ya sabemos por qué las cosas tienen masa. (El Bosón de Higgs).
España ganará la Copa del Mundo de Fútbol y dos Eurocopas. (Este sería el más difícil de creer).
 
 
Leído en lainformacion.com