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jueves, 18 de diciembre de 2014

Las cuatro cosas que más molestan en el extranjero del carácter español

Borja Mateo es economista, abogado y escritor, y ha trabajado en entidades financieras, bancos y aseguradoras de ámbito internacional durante más de 17 años. Acaba de editar Trabajar y vivir fuera de España. Cómo triunfar laboralmente en Reino Unido, Alemania y Francia (Oberon), en el que explica cuáles son las cosas que más odian de nosotros fuera de España, y que debemos eliminar para triunfar en el mercado laboral.
 
Para la realización de este libro, he entrevistado tanto a españoles que trabajan en el extranjero como a guiris que han vivido en nuestro país. Más allá del mundo del trabajo, recapitulo las críticas más comunes que nos hacen los extranjeros:
 
“El español es soberbio”.
 
Los temas sobre los que la gente piensa que exageramos son la calidad de vida y la cocina. Efectivamente, la cocina española es muy buen como lo es la portuguesa, la francesa, la italiana, la japonesa, la china o la peruana. Di que nuestra cocina es muy buena, pero deja siempre claro el hecho de que consideras que hay otras tradiciones culinarias, vinos y quesos, de alta calidad. En países con menos tradición de calidad en los pucheros, di simplemente “La comida española es muy buena, tal vez la mejor de Europa, pero de la suya podemos aprender mucho también”. Evita decir que como en España no se vive en ningún sitio, y sustitúyelo por “En España se vive fantásticamente: grandes comunicaciones, tiempo fantástico, uno de los mejores sistemas de salud del mundo, pero… ¡cómo me gustó esto, esto y esto de tu país! ¡Ojalá pudiera combinar lo mejor de los dos sitios!” La mayoría de la gente quiere creerse que vive en el mejor de los países posibles porque desea pensar que ha realizado la mejor opción, así que no atentes contra el ego sano.
 
“El español tiene la necesidad imperiosa de estar con los suyos”.
 
La percepción que tienen los extranjeros de que en España no se habla bien el inglés queda descartada por el estudio de EF al que me he referido en otro punto del libro. Todos los que comparten un mismo idioma tienden a juntarse entre sí por comodidad, por lo que no creo que esta crítica sea justa.
 
“Es demasiado espontáneo”.
 
En esto estoy de acuerdo. Evita ser directo, no tengas la necesidad de tener que estar hablando cuando estés con alguien, habla de pájaros y flores sin decir una sola palabra de ti al principio. En España la gente tiende a soltarse su parrafada sobre la vida y sus convicciones más íntimas, algo a lo que en el extranjero no se está acostumbrado. Has de evitar el lenguaje que transmita confianzas con la gente, porque ni en Alemania, Francia ni Reino Unido están acostumbrados; así, bajo ningún concepto te refieras a un grupo de compañeras como “chicas”, no des besos cuando te presenten a un nuevo compañero o vuelvas de vacaciones a tu puesto, ni tengas conversaciones telefónicas privadas delante de compañeros tales como la salud de tus hijos, el fallecimiento de un familiar o las obras que estés llevando a cabo en tu casa.
 
“Es maleducado”.
 
Evita chillar en lugares públicos porque es algo que nos reprochan. Aprende a modular tu tono de voz y que, a partir de las 9 de la noche, no se puede hacer ruido en el extranjero ni llamar a nadie porque la tolerancia acústica en otros países es mucho menor que en el nuestro. Usa sistemáticamente en los tres países a los que nos referimos en este libro el “por favor” y “gracias”, cada día más en desuso en nuestro país. En España se acepa el “deme esto o lo otro” o preguntar directamente a la cajera de una tienda “¿cuánto es?”. En el extranjero has de tender mucho más al “sería tan amable de…” o “por favor, podría usted…”, o bien un “¿me podría decir cuánto cuesta?”
 
Leído en: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-12-15/las-cuatro-cosas-que-mas-molestan-en-el-extranjero-del-caracter-espanol_589682/?utm_source=dlvr.it&utm_medium=Facebook