domingo, 15 de julio de 2012
viernes, 13 de julio de 2012
Googlización y Facebookización
- ¡Pizzeria Google, buenas noches!
- ¿Pizzería qué?
- Pizzeria Google, señor ¿Cuál es su pedido?
- Pero… ¿Este no era el teléfono de la Pizzeria Washington ?
- Era, sí señor, pero Google compró la pizzería, y ahora el servicio es más completo.
- OK. ¿Puede tomar mi pedido, por favor?
- Sí. ¿El señor desea lo de siempre?
- ¿Lo de siempre? ¿Usted me conoce?
- Tenemos un identificador de llamadas y, de acuerdo a su teléfono, sabemos que las últimas 53 veces que llamó pidió pizza cuatro quesos y jamón.
- Vaya, ¡no me había dado cuenta! Quiero eso mismo...
- Señor, ¿puedo hacerle una sugerencia?
- Por supuesto. ¿Tiene una pizza nueva en el menú?
- No, señor. Nuestro menú es muy completo, pero me gustaría sugerirle la de ricotta y la de arúgula.
- ¿Ricotta? ¿Arúgula? ¿Está loco? Odio estas cosas.
- Pero, señor, es bueno para su salud. Además, su colesterol no anda bien...
- ¿Cómo lo sabe?
- Nuestra empresa tiene la mayor base de datos del planeta e intercruzamos bases de datos con Facebook. Tenemos información del laboratorio donde usted se hace sus exámenes también. Cruzamos el número de teléfono con su nombre y vemos los resultados de sus pruebas de colesterol y acorde con el Facebook de su esposa, sabemos que últimamente esta usted muy irritable con la economía y la política.
- No quiero la nueva pizza que me ofrece. Para eso tomo mi medicamento para el colesterol y como lo que quiero...
- Señor, lo siento, pero creo que usted no ha tomado su medicina últimamente.
- ¿Cómo lo sabe? ¿Usted me está mirando todo el tiempo?
- Tenemos una base de datos de las farmacias de la ciudad (y en el Facebook usted escribió cuál es su farmacia preferida). La última vez que compró su medicamento para el colesterol fue hace 3 meses. Y la caja tiene 30 comprimidos.
- ¡Maldita sea! Es cierto. ¿Cómo usted sabe esto?
- Por su tarjeta de crédito...
- ¿Qué?
- Acorde con lo que usted cuenta en el Facebook y nuestros propios seguimientos de sus actividades en el Google, usted tiene el hábito de comprar sus medicamentos en una farmacia que le ofrece descuentos si paga con tarjeta de crédito del Banco BANK. Tenemos una base de datos de sus gastos con la tarjeta, hace 3 meses no ha comprado nada allí, pero sí la utiliza en otros comercios, lo cual nos indica que no la ha extraviado.
- ¿Y no puedo pagar en efectivo en la farmacia? A ver qué me dices...
- No debería haber pagado en efectivo, usted le paga 100 € semanales a su empleada doméstica y el resto de sus gastos los realiza con tarjeta de débito o de crédito.
- ¿Cómo sabes lo que gana mi empleada?
- Usted le paga el seguro...
- ¡Caramba, lo sabes todo!
- Sí, señor, lo siento, pero todo está en mi pantalla. Tengo el deber de ayudarlo. Creo que usted debe volver a programar la consulta a la que faltó con su médico y llevarle los resultados de los exámenes que se hizo el mes pasado para que le ajuste la medicación.
- Estoy harto de Internet, el ordenador, el siglo XXI, la falta de privacidad, las bases de datos y de este país...
- Pero, señor...
- ¡Cállate! Me voy a mudar bien lejos de este país. A las Islas Fiji o a alguna parte que no tenga Internet, computadoras, teléfono y gente vigilándome todo el tiempo...
- Entiendo...
- Voy a usar mi tarjeta de crédito por última vez para comprar un billete de avión e irme bien lejos.
- Perfectamente...
- ¡¡¡PUEDE CANCELAR MI PIZZA!!!
- Perfectamente. Se cancela. Una cosa más, señor...
- ¿Y ahora qué?
- ¡Su pasaporte está vencido!
jueves, 12 de julio de 2012
Herencias y falacias
El mito de que bastaría que se fuese Zapatero y llegase al Gobierno el Partido Popular para que se recuperase la confianza no ha durado ni un suspiro. El hada de la confianza, usando la expresión de Krugman, no se ha aparecido en España. El Gobierno de Rajoy ha reincidido, para sorpresa general, en los errores de diagnóstico y gestión de la crisis de Zapatero y ha acabado adoptando las mismas medidas que tanto le criticó desde la oposición (como la subida del IVA y la rebaja de sueldos de los funcionarios). Su programa electoral y su discurso de investidura de hace seis meses eran, efectivamente de cuento de hadas. Tanto, que hoy ha tenido que enmendarlo en su totalidad, cuando la situación es mucho más grave.
No hay duda de que le herencia económica que dejó Zapatero es la peor que ha recibido un Gobierno en la historia reciente española, con una alta tasa de paro, un elevado déficit público, un fuerte endeudamiento externo y un sector financiero muy débil, por citar solo los problemas más graves y acuciantes. Pero Rajoy ha mezclado sin rigor herencias con falacias para justificar sus recortes y exculparse del incumplimiento sistemático del programa electoral y las promesas con que llegó al Gobierno.
Desde que Rajoy gobierna, todos los indicadores de confianza en España se han deteriorado gravemente. La prima de riesgo española no solo ha batido todos los réecords, sino que era 200 puntos inferior a la italiana a comienzos de año y ahora es sustancialmente superior. Los seguros sobre impago de deuda del Tesoro se han disparado. La Bolsa española se ha convertido este año en la peor del mundo. La fuga de capitales (tras un aumento de los impuestos sobre las rentas del capital) no tiene precedentes. Los inversores, los mercados, han dado la espalda a España mientras los retrasados presupuestos se quedan viejos en una semana y el Gobierno provoca un incendio al tratar de hacer el papel de bombero del Banco de España.
Rajoy dijo que no tenía intención de subir los impuestos y a la semana siguiente subió el IRPF y el IBI. Rajoy dijo que no abarataría el coste del despido y aprobó una reforma laboral que lo pone a precio de saldo, al facilitar el despido procedente con 20 días de indemnización por cada año trabajado con un máximo de 12 mensualidades. Rajoy dijo que no bajaría el sueldo de los funcionarios como Zapatero, pero primero aprobó un aumento de jornada que en la práctica suponía una rebaja del 6% por hora trabajada y ahora suprime la paga extra de navidad en lo que implica un recorte del 7% de la retribución en términos anuales y del 14% en lo que queda de año. Rajoy dijo que no subiría el IVA como Zapatero, y ha aplicado la mayor subida desde que existe el impuesto (de tres puntos en el tipo general, hasta el 21% y de dos en el reducido, hasta el 10%). Rajoy dijo que no recortaría las prestaciones por desempleo y hoy lo ha hecho. Rajoy dijo que no recortaría en Sanidad y Educación y ha promovido los mayores recortes en ese terreno desde que existe el Estado del Bienestar en España. Denigró la idea de una amnistía fiscal y no solo ha aprobado una, sino que cada vez da más facilidades a los defraudadores para beneficiarse de ella. Dijo que no habría copago, y ya está en vigor. En su discurso de investidura, Rajoy dijo que la reestructuración financiera estaría culminada en el primer semestre de este año y al empezar el segundo, tras dos reformas fallidas en tiempo récord, el sector financiero está abierto en canal y España ha pedido el rescate a Europa para recapitalizar la banca.
Desde el principio, el Gobierno ha culpado de sus incumplimientos al Gobierno anterior. “Es mi deber liberar a España del peso de esa herencia”, ha dicho hoy Rajoy. Pero las cifras le desmienten. La desviación sobre el objetivo de 2011 de la Administración central fue mínima y debida en buena parte a que el nuevo Gobierno de Rajoy cargó hábilmente al ejercicio 2011 unos 600 millones en expropiaciones que van a pagar este año y otros 600 millones de la intervención de Unnim que se apuntaron como gasto de 2011 y como ingreso de 2012. La Seguridad Social cerró con un pequeño déficit, sobre todo por la caída de ingresos en el cuarto trimestre. Pero el grueso de la desviación de 2011 procede sobre todo de las comunidades autónomas, entre ellas las regidas por Esperanza Aguirre, Francisco Camps y otros gobernantes de su partido. “No entro en quién es el responsable o deja de serlo”, ha señalado Rajoy.
Pero donde no cuadran las cuentas, las excusas, las promesas y los incumplimientos es en la Administración central. Con la holgura extra que le da la prórroga de un año para cumplir con el pacto de estabilidad, la reducción de déficit que va a acometer el Gobierno de Rajoy en la Administración central es menor que la que habría tenido que acometer en caso de que el Gobierno de Zapatero hubiera cumplido y no se hubiera modificado el plan de estabilidad español. Es decir, el recorte del déficit es menor que el planteado antes de las elecciones, pero buena parte de las medidas de Rajoy (IRPF, IVA, paga extra de funcionarios, amnistía fiscal…) van sobre todo destinadas a reducir el déficit de la Administración central. ¿Cuáles eran sus planes reales? La excusa de la herencia es una falacia. Quedan dos opciones: o Rajoy engañó a los votantes o no tenía ni idea de lo que le tocaba hacer. A estas alturas, uno no sabe cuál es peor de las dos.
Por Miguel Jiménez Cabeza para El País
http://politica.elpais.com/politica/2012/07/11/actualidad/1341998390_343180.html
miércoles, 11 de julio de 2012
El IVA que viene
La subida prevista del IVA es algo
increíble, no solo por lo que significa de retorcimiento e incumplimiento del
programa electoral del PP, sino por las razones dadas por el ministro Cristóbal
Montoro, capaz de decir las cosas más tremendas sin que se le mueva un pelo de
la cabeza (del poco que le queda). Una cara de hormigón armado es lo que tiene.
El encargado de la recaudación y la inspección fiscal tiene el cuajo de
reconocer que hay un fraude gigantesco y para solucionarlo no mete en la cárcel
a los infractores, no, sino que prefiere que todos los españoles paguemos su
desidia e incompetencia para acabar con la economía sumergida. Así que para
compensar la baja recaudación se sube el impuesto, con lo que a la vista de la
incapacidad de las autoridades pertinentes para frenar el fraude, habrá aún más
infractores. Esto lo entiende cualquiera si no se impulsa un riguroso plan de
lucha contra la economía sumergida, pero, si este plan se hubiera puesto en
marcha no hubiera habido necesidad de subirlo. Eso sí, hay una amnistía fiscal
precisamente para esos que defraudan y que tienen el dinero negro en paraísos
fiscales o en el calcetín debajo del colchón. Hay que recordar lo que decían
estos políticos hace bien poco:
“Yo no soy como usted. (…) Le subió el IVA a la
gente y no lo llevaba en su programa (…) Yo lo que no llevo en mi programa, no
lo hago”. Eso fue lo que le dijo Rajoy a Rubalcaba en el debate electoral
celebrado en noviembre de 2011, pero el Gobierno de Rajoy se prepara para subir
el IVA en los próximos días, tal y como ha admitido el ministro de Hacienda y
Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro. El presidente lo hará a pesar de
que se había opuesto a esta medida hasta hace unas semanas y de que incumplirá
una vez más su promesa en materia fiscal y recortes sociales.
Dentro del equipo del Gobierno, Montoro siempre se
ha mostrado contrario a la subida del IVA pero ahora tiene que echar tierra de
por medio. Como coordinador de Economía del Partido Popular, de hecho, defendió
en el Pleno del Congreso en marzo de 2010 una moción contra el mantenimiento de
la subida del IVA por parte del Gobierno socialista.
La subida del IVA ha sido el incumplimiento más
recalcitrante puesto que, cuando el Ejecutivo socialista aumentó el IVA en
julio de 2010, el PP hizo del rechazo a ese aumento su principal bandera
electoralista. En marzo de 2010, Rajoy, por entonces candidato del PP a la
presidencia, convocó a la prensa tras el Comité de Dirección del PP de
Andalucía para calificar la subida del IVA de “disparate”.
En la clausura de la Convención del PP en la
Comunidad Valenciana, Rajoy aseguró que la subida del IVA se justificaba
solamente “por la inoperancia de Zapatero".
La secretaria general del Partido Popular, María
Dolores de Cospedal, llevó este asunto al Senado y protagonizó una acalorada
discusión con la entonces ministra de Economía, Elena Salgado, asegurando que
la subida de este impuesto indirecto significaba “más paro, más recesión”.
El rechazo público fue tanto que la presidenta de
la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, encabezó una rebelión
institucional. Javier Arenas,
vicesecretario territorial del PP por Andalucía, se sumó a la protesta.
Cospedal y Aguirre coincidieron en la campaña llamada "No más IVA".
¡Qué país nos están dejando estos
políticos! ¡No merecemos que nos representen! Tendría que haber leyes para que
se cumplan los programas electorales y no sean un fraude al electorado.
martes, 10 de julio de 2012
Feliz verano
Hay muchas cosas buenas que salen gratis. Pasear por la mañana temprano, cuando el sol es tierno, tímido como la brisa que coquetea con las hojas de los árboles. Caminar de madrugada por calles tan llenas de gente como en los mediodías del invierno, para asombrarse de la euforia silenciosa de las parejas que se besan en los bancos, o apoyadas en los pilares de las plazas porticadas. Los que viven cerca del mar lo tienen fácil, pero también es una fiesta meter en una tartera la comida prevista para consumir en casa, despacharla sobre una manta, en la hierba de algún parque, y tumbarse después a la sombra. Asistir a los conciertos de las bandas que suelen tocar en quioscos de parques y plazas mayores los domingos por la mañana. Y frecuentar las bibliotecas públicas, mientras duren.
Hay muchas cosas buenas que salen muy baratas. Una botella de vino para beberla despacio, en casa, al atardecer y entre amigos. Un buen libro de bolsillo, que proporciona una emoción que dura más que el vino y cuesta casi lo mismo. Un cine de verano, el lugar ideal para hacer manitas. Una ración de ensaladilla rusa y dos cañas, en la terraza de un bar cualquiera, antes o después del cine de verano. Enamorarse es un milagro todavía más barato, tan caro que, sin embargo, no se puede fabricar.
El verano es el tiempo de la felicidad. Apúrenlo y no piensen en el invierno que nos espera. Porque nuestros abuelos lo tuvieron muchísimo peor que nosotros y si no hubieran vivido, si no hubieran sabido disfrutar de la vida, si no se hubieran enamorado en tiempos atroces, nosotros no estaríamos aquí. Si existe una cosa que sabemos hacer bien los españoles es ser pobres. Lo hemos sido casi siempre, pero eso no nos ha hecho más desgraciados, ni más tristes que los demás. Recuérdenlo y sean felices, porque la felicidad también es una forma de resistir.
Almudena Grandes en elpais.com
http://elpais.com/elpais/2012/07/06/opinion/1341572523_809224.html
lunes, 9 de julio de 2012
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