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sábado, 26 de enero de 2013

Regalo de bodas


Cuando el PP aseguró que ya hizo lo que tenía que hacer en relación a Bárcenas, muchos pensamos que se refería a la amnistía fiscal, que no es poco. Sacar un decreto, o lo que sea, redactado a la medida de las necesidades de un amigo, cuando la mayoría de los contribuyentes usamos prendas fabricadas en serie, constituye una declaración de afecto extraordinaria. Recuerda al dos por uno de Felipe González. Si se cargan a Alfonso, me voy yo, les saldrá barato, declaró en un acto de amor excepcional también, igual que cuando un loco alquila una avioneta para escribir “TE QUIERO PAQUITA” entre las nubes.

La televisión se ha aprovechado mucho de este tipo de manifestaciones públicas, porque no hay nada más televisivo que el ridículo. Pero si se hiciera un reportaje de las uniones selladas bajo la mirada de la audiencia, comprobaríamos que muy pocas han resistido el paso del tiempo. A mayor ruido en la declaración pública, menos amor en la vida privada. González y Guerra viven desde hace mil años separados, cada uno por un sitio, ni se llaman ni se escriben. Ya ven lo que ha durado también la pasión amorosa de Rajoy por Bárcenas, de quien dijo cosas que da vergüenza reproducir ahora. Pero, con todo y con eso, le hizo un traje fiscal ad hoc (qué rayos significará ad hoc) que nada tiene que envidiar a los que El Bigotes regalaba a Camps. Un traje fiscal que se adapta a su dinero negro como un guante de látex a los dedos de un cirujano. El PP insiste en que ellos ya han hecho lo que tenían que hacer y que ahora debe hablar la justicia. Bueno, vale, que hable, pero que no preste atención a las palabras de amor de Rajoy a su extesorero, pues eran pura retórica. Que se fije en ese regalo de bodas extravagante llamado amnistía fiscal. Ese obsequio va a dificultar mucho el divorcio, sobre todo si Bárcenas no quiere.

Juan José Millás para El País

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