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martes, 13 de marzo de 2012

Cáncer

El Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia ha despedido a 108 trabajadores de los 258 empleados con los que contaba, 79 son científicos, los que se quedan tienen una reducción de salario. Se han cerrado 14 líneas de investigación, algunas eran sobre el cáncer, parkinson o Alzheimer.

Pero los políticos se han gastado 3 millones de euros organizando un campeonato de golf de un fin de semana en Castellón, 15 millones de euros en unas torres de Calatrava que al final no se van a construir. Han comprado "por un precio simbólico" la empresa Valmor Sports, encargada de la organización de la Fórmula 1 haciéndose cargo de una deuda de 30 millones de euros y se gastan 150 millones de euros en un aeropuerto del que no despega ningún avión. Podría seguir...

Extracto de un artículo firmado por Adolfo López de Munain es director del Área de Neurociencias del Instituto Biodonostia. CIBERNED

... La justificación de este ERE es la insostenibilidad de su mantenimiento por parte de la Comunidad Autónoma Valenciana que ha pasado su presupuesto de 9.7 millones de euros en 2009 a 4.4 millones para 2012. Recortes se están produciendo en mayor o menor grado en otros centros públicos de investigación y no son desgraciadamente noticia, como tampoco lo es, la desvergüenza de que quienes plantean los recortes, al intentarnos convencer al mismo tiempo, de que la única salida de la crisis es cambiar desde una economía basada en ladrillo y playa, a una economía basada en el conocimiento. Nos insisten en que hay que elevar el nivel de formación de nuestros jóvenes, porque de esta manera podremos ser competitivos, pero cuando aún no se ha apagado el eco de sus palabras, ya están firmando los EREs que destapan la falacia del discurso. Y se ceban con estos centros porque son un eslabón débil, menos protegido laboralmente y porque saben que los investigadores son en general gente callada y poco dada a la algarada. Algunos regresarán, con un justificado resquemor, de nuevo a centros extranjeros donde serán recibidos con una mezcla de satisfacción e incredulidad, mientras otros se irán directamente a casa, con la amargura de ver como nuevamente han sido engañados por un país, su país, tan poco fiable hoy como en los tiempos de Cajal.

Dudo que quienes manejan sin escrúpulos los hilos de la especulación financiera, sepan lo que es la fiabilidad de un país, pero al menos los políticos que firman esos EREs deberían saber que la credibilidad que dicen que le falta a España, le falta en primer lugar, porque somos un país incumplidor con nuestros propios ciudadanos. La deuda de la Comunidad Valenciana es de unos 20.000 millones de Euros ¿Para cuándo un ERE a los políticos que la han llevado a esos niveles? y la de la televisión autonómica, Canal 9, es de unos 1.100 millones de euros con pérdidas de 180 millones de Euros en 2010. El Valencia Club de Fútbol tiene un presupuesto anual de unos 100 millones de euros y una deuda de 200 millones, pero a nadie se le ocurrirá plantear despedir a la mitad de la plantilla del club, si por ejemplo, Canal 9 (financieramente quebrado y con una audiencia que no llega al 6%) u otra TV pública, dejase de financiar con dinero público a una entidad privada por la retransmisión de los partidos de fútbol. Realmente éste es el problema; los investigadores del CIPF no acuden a tertulias, no emiten opiniones políticas, no airean ni sus noviazgos ni sus divorcios, ni nos aburren despellejándose en público en horario continuado. Sólo se dedican a hacer lo que saben, para lo que llevan preparándose durante años de formación en la Universidad, en centros extranjeros de élite por sueldos poco más que mileuristas. Resulta que una comunidad que se ha gastado más de 150 millones en un aeropuerto del que aún no despegan aviones, no puede mantener un centro de investigación con un presupuesto de menos de 10 millones, mientras seguimos presumiendo de tener una liga plagada de estrellas, con presupuestos y deudas multimillonarias. Así nos ven desde Europa y en eso se basa nuestra "credibilidad". Estoy de acuerdo en que España debe apretarse el cinturón, pero no lo estoy en absoluto en que los agujeros suplementarios se los deban hacer siempre los mismos.

¿Qué puedo decir? Ahora mismo tengo cuatro personas muy cercanas luchando contra el cáncer y padres de amigos con Alzheimer… ¡y esto me indigna!…

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