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martes, 2 de junio de 2015

Lo de solucionar la causa de la pitada, como diría Rajoy, ya tal

El sábado, una multitudinaria afición que jugaba en campo contrario, a pesar de aparecer como locales, dio una lección de civismo y de convivencia. El sábado Messi marcó un gol del que se sigue hablando en todo el mundo todavía hoy. El sábado se jugó un buen partido de fútbol sin problemas y sin incidentes ni en el campo ni en la grada. El sábado el gobierno del PP actuó con una celeridad inédita, muy distinta de los tempos que utiliza para otras cuestiones, y cuando el partido todavía ni había acabado, ya hizo pública una nota de condena a la pitada al himno. Lo siento por quien tuvo que prepararla porque se perdió una gran final, aunque me temo que ya la tenían preparada.

Esa amnesia habitual en el Partido Popular les hizo olvidar que cuando la pitada era contra el anterior jefe de gobierno, Zapatero, ellos decían que eso era libertad de expresión, les hizo olvidar también que denuncias anteriores por el mismo motivo no tuvieron recorrido porque un juez dijo que eso era libertad de expresión y que no pueden considerar ni difamatorias, ni injuriosas ni calumniosas este tipo de acciones.

Pero el gobierno del PP pensó que ese era un buen hueso para roer. En la semana en la que se inician las reuniones para formar gobiernos en ayuntamientos y comunidades, con su propia crisis interna tras el batacazo electoral, con la corrupción campando por sus anchas en sus territorios como Valencia. Al PP le preocupa que se pite el himno. Una buena manera de desviar la atención, una cortina de humo para que no se vean o no se hable de sus miserias. Porque el PP sabe perfectamente que silbar un símbolo es libertad de expresión, aunque luego a cada uno de nosotros nos parezca más o menos acertado.

Y el PP debería saber también que en democracia los ciudadanos pueden manifestar su malestar de la manera que considera más oportunica siempre pacíficamente y sin violencia, recordemos sino algunas de las sentencias sobre los escraches, el que se hizo a la propia Soraya Sáenz de Santamaría.

Y hay algo más. El gobierno se queda en la sonora anécdota y se olvida del porqué. De por qué dos aficiones, del País Vasco y Catalunya, silban el himno nacional, por qué les genera incomodidad este símbolo. El gobierno mira el dedo , pero no ve lo que este dedo señala, el problema que tiene este país en torno a la vertebración del estado. Un problema que el gobierno de Rajoy no soluciona, y lo que es peor que parece que no tiene intención de solucionar.

Hoy este gobierno tiene prisa por legislar sobre los pitos al himno, lo de solucionar la causa, como diría Rajoy, eso ya tal.

Ángels Barceló en Hora 25 de La SER

http://cadenaser.com/programa/2015/06/01/hora_25/1433187655_629354.html?ssm=14092012-Ser-rs-1-Fb

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