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sábado, 31 de mayo de 2014

Reflexión XXXV: El niño que pudo hacerlo

Ya era pleno invierno y dos niños habían ido a patinar sobre un lago cuya superficie estaba helada. Cuando llevaban mas de una hora divirtiéndose, de pronto, el hielo se rompió y uno de ellos cayó bajo el agua.
 
Las corriente interna desplazó al niño unos metros por debajo, por lo que, para poder salvarlo, la única opción era romper el hielo.
 
Su amigo cogió una piedra y comenzó a golpear y golpear el hielo con todas sus fuerzas. Golpeó, golpeó y golpeó hasta que consiguió abrir una grieta y sacarlo.
Al momento llegaron los bomberos y, al conocer lo sucedido, no paraban de preguntarse cómo aquel niño tan pequeño había podido romper una capa de hielo tan gruesa.
“Es imposible que con esas manos lo haya logrado, es imposible, ¿cómo ha podido conseguirlo?”

En ese momento un anciano se acercó al lugar de los hechos.
-Yo sí sé cómo lo hizo -dijo.
-¿Cómo? -contestaron sorprendidos los bomberos.
-No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.

viernes, 30 de mayo de 2014

Reflexión XXXIV: Los diamantes

Cuentan que una vez un hombre caminaba por la playa en una noche de luna llena mientras pensaba:
“Si tuviera un coche nuevo, sería feliz”
” Si tuv
iera una casa grande, sería feliz”
” Si tuviera un excelente trabajo, sería feliz”
” Si tuviera pareja perfecta, sería feliz”

En ese momento, tropezó con una bolsita llena de piedras y empezó a tirarlas una por una al mar cada vez que decía: “Sería feliz si tuviera…”
Así lo hizo hasta que solamente quedaba una piedrita en la bolsa, la cual guardó. Al llegar a su casa se dio cuenta de que aquella piedrecita era un diamante muy valioso. ¿Te imaginas cuantos diamantes arrojó al mar sin detenerse y apreciarlos?

Cuántos de nosotros pasamos arrojando nuestros preciosos tesoros por estar esperando lo que creemos perfecto o soñado y deseando lo que no se tiene, sin darle valor a lo que tenemos cerca nuestro?
Mira a tu alrededor y si te detienes a observar te darás cuenta cuan afortunado eres, muy cerca de ti está tu felicidad, y no le has dado la oportunidad de demostrarlo.
Observa la piedrecita, que puede ser un diamante valioso. Cada uno de nuestros días es un diamante precioso, valioso e irremplazable. Depende de ti aprovecharlo o lanzarlo al mar del olvido para nunca más poder recuperarlo.

jueves, 29 de mayo de 2014

¿Qué es lo normal?


Para ella era “normal” que él la gritara y la tratara mal. Para ella era “normal” que le controlara sus salidas, horas de llegada y el dinero que ella ganaba. Para ella era “normal” que él no le ayudara con las tareas domésticas y la crianza de su hijo. Para ella era “normal” haber postergado sus más grandes sueños porque para ella era “normal” sacrificarse por el hogar.
 
Y en medio de tanta “normalidad” se fue olvidando de ella y del amor, porque lo “normal” es que los matrimonios sean aburridos con los años, que los silencios sean más largos que las conversaciones, que el “aguante” sea la justificación para llevar tanta soledad en compañía.
 
Entonces comenzó a soñar con los amores que no tenía, y se llenó de nostalgias por lo que quiso y no tuvo. Empezó a construir más “normalidades” para convencerse de que esa era su mejor decisión: “es que yo no puedo estar sola” (no se había dado cuenta que hace mucho tiempo lo estaba), “es que yo soy así”, “es que me dijo que está vez sí iba a cambiar”, “es que esta es —otra vez — la última oportunidad”.
Y así fueron pasando los años en medios de tanta “normalidad” y dependencia afectiva. Para ella “lo normal” es que el amor fuera y se conservara así; ella lo había visto en su entorno. Al fin y al cabo “lo normal” es aquello que no se diferencia mucho de los demás, pensó.
 
Sin embargo, a veces las respuestas necesitan solo de las preguntas correctas. Por ejemplo, para mí lo “normal” es aprender y seguir el ritmo de cambio natural. Negarnos la oportunidad de crecer y ser mejores seres humanos para nosotros mismos y los demás, es ir en contra de nuestra misión. Es rechazar esa chispa divina y creadora que todos tenemos.
“Ningún hombre puede cruzar el mismo río dos veces, porque ni el hombre ni el agua serán los mismos” (Heráclito).
 
Por: @SoniaBlancoR

miércoles, 28 de mayo de 2014

Nace una estrella, muere una contraestrella

‘Cada vez que se enciende un televisor, se apaga una estrella’, sentenció El Roto. No parece el caso de Pablo Iglesias, estrella emergente de la televisión, pero sí de Alfredo Pérez Rubalcaba, contraestrella próxima a desaparecer del firmamento de la política y de las cámaras. Lujurias y crueldades de lo público.
 
Hacía decenios, probablemente desde Felipe González, que no aparecía alguien en la vida política española capaz de estimular el ánimo de una enorme cantidad de españoles como con velocidad galáctica ha conseguido Pablo Iglesias en su explosión electoral. Súbitamente, millones de españoles vuelven a creer en la política como posibilidad real de mejorar sus vidas y como actividad dentro de lo respetable. Falta por ver si la estrella tiene brillo duradero y no se lo comen los lobos o tropieza con meteoritos sospechosos y financieros. Aún no sabemos cuándo se verá la foto de Pablo Iglesias recibido por Emilio Botín para concederle un crédito con el que cubrir su hazaña política. O si tal foto no se producirá e Iglesias decide tirarse al monte de la pobreza de medios. En todo caso, millones de españoles le apoyarán en su ya anunciada aventura presidencial y desearán que su opción triunfe. Los españoles quieren, necesitan, creer en algo y en alguien. Es la última oportunidad de confiar en lo político. No parece un bandido Iglesias, incluso se podría decir que asemeja un integrante más de la masa ciudadana que conforma España. Uno de los nuestros, próximo y hasta ahora sincero. Veremos.
 
Por el contrario, en la cara oculta de la Luna, Alfredo Pérez Rubalcaba pagará su purgatorio de no haber sido un galán de la política. Siempre fue un segundón inteligentísimo pero sin glamur. Entre los más válidos y mejor preparados de la democracia. La gente lo ha rechazado por, forzado por las circunstancias, ser el traidor antagonista del progreso socialista y autenticar todos los errores cometidos. Hizo lo que pudo para defender al pueblo, parece que de buena fe, pero se equivocó y no fue suficiente. Nunca fue Gary Cooper. Le tembló el pulso en el último año y va a caer abatido por las balas de los votos en la calle central del poblado, solo y por su culpa ante el peligro.
 
El Oeste de la política es durísimo; los habitantes están apostados en las terrazas con rifles para disparar a lo que no les plazca. Llega el enterrador y le toma medidas al cadáver tendido frente al salón. Por el fondo de la calle aparece un personaje. Es el nuevo sheriff al que prenden la estrella en el pecho. Va hacia su oficina, pensando en cómo acabar con la banda de cuatreros que tiene aterrorizado el lugar con expolios y austeridades. Por un momento cree ser Clint Eastwood y se apresta a limpiar el pueblo de malhechores.
 
Arturo González (Puntada sin hilo) para Público.es

martes, 27 de mayo de 2014

Las falacias neoliberales sobre el trabajo

Entre sus propuestas de desregulación, el neoliberalismo puso fuerte énfasis en la de “flexibilización laboral”. Estas palabras atrayentes —así como la de “informalización”— lo que esconden es la precarización de las relaciones de trabajo, es el trabajo sin contrato.
 
Esta fue uno de las trasformaciones más importantes del neoliberalismo. Junto a ella, promovió la desaparición de las temáticas del mundo del trabajo. El alza del desempleo y del trabajo precarizado son justificados por lo que llaman de “desempleo tecnológico”, alegando que la tecnología necesita menos mano de obra, produciendo más con menos trabajadores, dados los aumentos de productividad.
 
Se plantea al trabajador la disyuntiva de seguir empleado, pero bajando la productividad y la competitividad de la empresa y del mismo país o salir del mercado para mejorar su calificación y retornar después. En verdad no hay el tal “desempleo tecnológico”.
 
Cuando hay aumento de productividad, significa que se puede producir la misma mercancía en menos tiempo, pongamos, la mitad del tiempo. No se deduce inmediatamente de ahí que se debe expulsar trabajadores. Hay tres alternativas: o se produce el doble de la misma mercancía y se mantiene a todos los trabajadores empleados. O se produce la misma cantidad de mercancías y se disminuye la jornada de trabajo por la mitad. Entonces – lo que suele ocurrir – es que se sigue produciendo la misma cantidad de mercancías y se echa a la mitad de los trabajadores.
 
No es la tecnología la que echa a los trabajadores. Es la lucha de clases, es quien se apropia del desarrollo tecnológico, que puede servir sea para disminuir la jornada de trabajo o para aumentar las ganancias de los empresarios.
Cuando se inventó la luz eléctrica, la primera consecuencia no fue mejor el bienestar en la casa de las personas, sino la introducción de la jornada nocturna de trabajo. La culpa no la tuvo Thomas Edison, sino la apropiación de ese invento para extender la jornada y la super explotación de los trabajadores.
 
Desde que se hizo la crítica al paradigma de la centralidad del trabajo, como visión reduccionista respecto a las otras contradicciones, se ha impuesto una tendencia opuesta, la de hacer del trabajo una actividad menor, sin trascendencia. Exactamente cuándo, como nunca antes, la gente vive de su trabajo. En actividades heterogéneas, diversificadas, a menudo con el mismo trabajador en varios empleos a la vez. Pero trabajan hombres y mujeres, enfermos, jóvenes y niños, blancos y negros: todos o casi todos viven de su trabajo.
 
Sin embargo, el tema del trabajo casi ha desaparecido, incluso en el pensamiento social, donde la sociología del trabajo pasó, en pocas décadas, de las ramas más buscadas a una más entre otras. La media invisibiliza la actividad que más ocupa a más gente en el mundo: la actividad laboral. Como si la tecnología hubiera reducido el trabajo a una actividad virtual, sin esfuerzo físico, sin desgaste de energías, sin la super exploración de jornadas agotadoras e interminables.
 
Para completar, intentan pasar el primero de mayo como Día del trabajo y no del trabajador.
 
Emir Sader en Contracorriente para Público.es

lunes, 26 de mayo de 2014

Obispones

Sin pretender ofender a nadie, el obispo de Málaga, Jesús Catalá, comparó el matrimonio homosexual con la unión entre un hombre y un perro, o el ayuntamiento carnal entre un niño y un anciano. De otra cosa no, pero de uniones contra natura, los obispos católicos saben lo que no está escrito. La zoofilia, la gerontofilia y la pedofilia son algunas de sus especialidades. Aunque la mayoría respete el voto de castidad y otros incluso el código civil, conviene no menospreciar la cultura sexual de un colectivo que va por ahí combinando sotanas con calzoncillos de cuello alto. Por lo menos, el padre Mundina tenía el buen gusto de limitarse a los geranios.
 
A lo mejor mis palabras suenan ofensivas para gran parte de los católicos, pero a mí los jerarcas católicos me ofenden cada vez que abren la boca y no soy yo el que inventó lo de poner la otra mejilla. Además, no tengo yo la culpa de que les guste vestirse como friquis descartados de Star Wars en una fiesta de fin de curso. Para pedir respeto primero hay que practicarlo y esta gente lleva veinte siglos de quemar herejes, desmembrar brujas, prohibir libros, cagarse en la medicina e impedir estudios científicos. Podemos darnos con un canto en los dientes si últimamente sólo se dedican a tocar las narices y a no pagar impuestos.
 
Ahora nos toca aguantar toda la barbarie de la Semana Santa, la abominable creencia de que un pobre hombre fue torturado y sacrificado como un cordero pascual sólo por nuestra culpa y para salvarnos de nuestros pecados. La geografía española va a poblarse de snuf movies retrógradas, de caperuzas del Ku Klux Klan, de enseñas antisemitas y de viejos ritos caníbales mientras la iglesia sigue sirviendo a los ricos y los ricos desollando a los pobres en una formidable exaltación de hipocresía. Dostoievsky escribió que si Jesucristo cometiera la locura de regresar y predicar el Evangelio en Sevilla, acabaría visitando las cárceles del Santo Oficio y llevándose dos hostias por parte de un inquisidor. Hoy, además, le obligarían a sacarse el carné del Betis.
 
Resulta curioso este infatigable afán por la reproducción genital de unos homínidos que han decidido ellos mismos no reproducirse. Algo que, por otra parte, la sociedad nunca les agradecerá bastante. El modelo de familia que proclaman es el de padre, madre e hijo, aunque el que predican ellos en sus libros sagrados está compuesto por una muchacha virgen, un marido cornudo, un ángel correveidile y un inseminador celestial trabajando fuera de plano. A lo mejor el obispo de Málaga, al opinar que la boda de dos homosexuales era como la unión de un hombre y un perro, no estaba haciendo otra cosa más que ampliar la curiosa doctrina de follar con palomas. Los niños y jóvenes malagueños que acudieron a la lección magistral de sexualidad familiar de Jesús Catalá salieron del acto entre perplejos y asqueados, aunque al menos no les mandó deberes ni tuvieron que asistir a demostraciones prácticas. Deo gratias.
 
David Torres en Punto de Fisión para Publico.es

domingo, 25 de mayo de 2014

¿Cuántos gilipollas hay en España?

Recuerdo que tras las elecciones de 20-N de 2011, el inabarcable Albert Boadella -¡Obú president!- escribió que en España había contabilizado, como mínimo, la cifra de 101.557 gilipollas seguros. Luego coligió al ver los sufragios cosechados por Amaiur que en nuestro país había no menos de 284.528 votantes que habían dado testimonio de solidaridad con la larga historia de crímenes etarras.
Los 101.557 imbéciles, siempre en opinión del director teatral, los dedujo de que esa misma cifra de electores se había decantado por Pacma que, como sus siglas indican, corresponde al Partido Animalista Contra el Maltrato Animal.
 
El domingo 25 a las 22 horas ya sabrán algunos, siguiendo el sesudo análisis del trovador catalán, el número exacto de gilipollas volando que surcan los cielos de la vieja Hispania.
Tengo para mí, sin embargo, que esa categoría de sujetos con voto no tiene tanto que ver con la elección concreta que el ciudadano soberano decida, sino con otras cosas. Por ejemplo, con algunos argumentos que estoy oyendo y leyendo acerca de por qué no hay que ir a votar en ese florido domingo festivo de mayo.
 
No desconozco que, en lugar de haber hablado y gastado el dinero público en debatir acerca del destino de la patata española, de las legumbres, de la remolacha, de la fiscalidad común, de la unión bancaria, de plantar cara desde la UE a las dictaduras del mundo (hispanoamericanas incluidas) y un largo etcétera, se han dedicado a intentar demostrar quién la tiene más larga.
 
Aún así, es mejor argumento que pensar que simplemente haciendo un corte de mangas a las urnas los problemas están resueltos. Eso sí, y con perdón, que es de auténticos gilipollas.
 
Graciano Palomo en Elconfidencial.com

sábado, 24 de mayo de 2014

Yo votaré...

El problema no es el derecho al voto que me otorga la Constitución Española. El problema para mí es que teniendo el derecho, no podré votar en las Elecciones al Parlamento Europeo del 25 de mayo. Y, como yo, tampoco podrán votar algunos de los 1.724.390 ciudadanos españoles residiendo en el extranjero que declara el Instituto Nacional de Estadística.
 
Es muy posible que no se trate de una conspiración bipartidista para fomentar la abstención pero déjame pedirte tu voto, por todos los que no podemos votar.
 
El asunto va así: recibo una notificación de la Oficina del Censo Electoral el 2 de mayo en mi dirección postal de Qatar, avisándome de que si deseo votar he de solicitarlo antes del 26 de abril. Huelga decir que se trata de una situación imposible, pues en la fecha de recepción ya no cabía enviar mi solicitud. Ahora, despojado de mi derecho al voto, me pregunto:
 
1.- ¿Por qué siendo un derecho fundamental y estando inscrito en un Consulado Español como residente desde hace años necesito solicitar mi derecho al voto?
 
2.- ¿Podría la Oficina Electoral haber enviado su requerimiento con un par de meses de antelación en lugar de un par de semanas antes?
 
Preguntas que se quedarán sin respuesta y sin solución antes del 25 de mayo. Quizás alguien pueda utilizar este supuesto para impugnar el procedimiento electoral, pero eso tardará tiempo.
 
La realidad ahora es que mi no voto, fruto de la ineficiencia administrativa o de una posible conspiración bipartidista, se contará como una abstención. Con mi no voto favoreceré uno de los dos grandes partidos de este país y ello me apena. Mi no voto se sumará como abstención a los pocos votos que reciban dichos partidos, consiguiendo un mayor número de escaños con un menor número de votos.
 
Mi preferencia hubiera sido votar. Espero que tú que me lees no tengas el mismo problema y que por tu no voto no perdamos una oportunidad de decidir en Europa.
Es importante: en estas elecciones nos jugamos un Parlamento con un poder presupuestario y legislativo mayor del que nunca se ha visto en Europa. No es exagerado decir que nos jugamos Europa.
Si una gran mayoría vota se podrá comenzar a resolver el dilema bipartidista, pues entiendo que existen alternativas suficientes para terminar con esto. Si no votamos, el sistema bipartidista se perpetúa con nuestra abstención.
 
Hay alternativas. Aunque no creamos que los buenos representantes políticos existen, déjame decirte que haberlos haylos. Si eres un abstencionista convencido respeto tu opción. Pero si puedes votar y estas indeciso, piensa en mí y en los cientos de ciudadanos que queriendo votar no pueden hacerlo.
 
Si ayuda en algo, te dejo un buen artículo con todas las opciones.
 
Y bueno, si el 25 de mayo decides ir a votar, dímelo. Me iré a dormir más tranquilo.

viernes, 23 de mayo de 2014

La abstención perpetúa el bipartidismo


La época dorada del bipartidismo parece haber acabado, y sin embargo pese a que los grandes partidos pierden millones de votantes en intención de voto, siguen copando un porcentaje de voto demasiado alto en los resultados ¿cómo puede ser? se preguntarán muchos. Las matemáticas no mienten, como veremos: en un escenario bipartidista, un partido puede perder el 50% de sus votos y sólo bajar del 52% al 50% de escaños. Aun más: veremos que puedes perder votos y ganar escaños, tranquilamente, y que es un escenario muy real: es lo que le pasaría hoy al PSOE si se hiciesen unas elecciones generales.

Supongamos unas elecciones inventadas, donde el Partido Azul saca 1000 votos, el Partido Rojo saca 800 votos, y el Partido Verde obtiene 100 votos. En total, son 1900 votos, y el reparto queda así: 

Partido
Número de votos
Porcentaje de voto
Partido Azul
1000 votos
52.63% votos
Partido Rojo
800 votos
42.10% votos
Partido Verde
100 votos
5.26% votos

Como veis, es una situación donde reina el bipartidismo, como antaño en España. Ahora imaginemos que la gente deja de votar en masa a los dos grandes partidos, pero en vez de cambiar el sentido del voto, simplemente se cabrean y se quedan en casa; es decir, no votan. Pongamos que por ejemplo el Partido Azul recibe la mitad de votos (500 votos), y el Partido Rojo también (400 votos), pero el Partido Verde se mantiene (100 votos). ¿qué pasará? Aquí tenéis los resultados:

Partido
Número de votos
Porcentaje de voto
Partido Azul
500 votos
50.00% votos
Partido Rojo
400 votos
40.00% votos
Partido Verde
100 votos
10.00% votos



Resulta sorprendente: pese a perder la mitad de su masa de votantes, el Partido Azul sólo pasa de tener el 52.63% de los votos al 50%, y el Partido Rojo también pasa sólo del 42.10% al 40%. Ambos siguen siendo los partidos mayoritarios por goleada. El Partido Verde multiplica casi por dos el porcentaje de votos, aunque sigue siendo claramente minoritario.

Si estas fuesen elecciones al Congreso, significaría que a lo mejor el Partido Azul, pese a perder el 50% de sus votantes, pasaría de 182 a 175 escaños, es decir sólo perdería un 3% de sus escaños. Creo que esto deja bastante claro porqué la abstención es nociva.

Este caso que he puesto además se asemeja en gran medida a la realidad actual española. El Partido Popular consiguió 10.8 millones de votos en las elecciones generales de 2011, pero según encuestas recientes, perdería más de 4 millones de votos. Según ese artículo, al PSOE le pasaría lo mismo, pero como pierde menos votos que el PP, conseguiría a día de hoy más escaños que en 2011 incluso perdiendo varios millones de votos ¿mola eh?

Todo esto se explica de forma sencilla: a la hora de la verdad, la abstención no cuenta. El número de votos que hayas perdido o ganado es irrelevante. Lo que realmente importa es cuantos votos tienes con respecto al resto, o, en otras palabras: lo que cuenta es el porcentaje de voto. Que la abstención es irrelevante se demostró en las elecciones generales de Jamaica en 1983, donde la oposición protestó generando un 97,3% de abstención. Como era de esperar, de nada sirvió: el entonces ya primer ministro consiguió holgadamente ser reelegido, consiguiendo el 100% de los escaños.

Como ejercicio, pongamos ahora que en vez de abstenerse, todos los votos que pierden el Partido Azul o el Partido Rojo van a parar al Partido Verde (podrían ir a parar a un cuarto partido minoritario o de nueva creación, pero tanto da). ¿cuál sería el resultado?

 
Partido
Número de votos
Porcentaje de voto
Partido Azul
500 votos
26.32% votos
Partido Rojo
400 votos
21.05% votos
Partido Verde
1000 votos
52.63% votos

El resultado como podemos ver es que el Partido Azul, al perder la mitad de sus votantes, pierde la mitad de sus escaños (pasa de tener el 52.64% a tener el 26.32%), y al partido Rojo le pasa lo mismo (del 42.10% al 21.05%). Es decir, la pérdida de votantes se traduce de forma proporcional en pérdida de escaños/porcentaje de voto, lo cual es lógico y deseable. Por otra parte, el Partido Verde pasa a ser el partido mayoritario, multiplicando por 10 su base de votantes y también por 10 su porcentaje de votos.

Es decir, cuando el número total de votos no varía (sigue sumando 1900), no se producen aberraciones y las variaciones en número de votos a cada partido se traduce de forma proporcional y por igual en variaciones en porcentaje de votos sobre el total, que es lo que se utiliza para calcular el número de escaños en un parlamento. Y por eso, estas elecciones europeas, votes a quien votes, por favor, vota.

 

jueves, 22 de mayo de 2014

¿A quién voy a votar el 25 de mayo?

Me han preguntado que a quién voy a votar en las elecciones europeas del domingo y mi respuesta ha sido todo lo clara que he podido: ¿Y tú me lo preguntas? He votado siempre y lo seguiré haciendo por la justicia social, la igualdad, la solidaridad, el bienestar, la democracia participativa y la libertad; la honradez, la decencia y la dignidad. Nunca he votado ni lo haré por quienes se opongan a estos anhelos míos.
 
Para racionalizar el ejercicio de mi derecho a votar -que tanto nos costó recuperar- y decidir que papeleta es la que escojo, según las propuestas que estén en consonancia con mis ideas, me he dado un paseo por los programas electorales. Tendré en cuenta las posibilidades que tienen de salir elegidos, las oportunidades de llevar a cabo sus propuestas, la seriedad de sus alternativas y el cumplimiento o incumplimiento de sus anteriores compromisos. Este ha sido el resultado de mi análisis; para todos ustedes.
 
«Los pueblos deciden» es la coalición formada por EH Bildu, BNG y otros grupos de carácter independentista. Rechazan el modelo económico actual y presentan una alternativa «para construir una alianza continental que no responda al mandato de los mercados, sino a las necesidades de las personas y a la voluntad de los pueblos». Pretenden poner en marcha un proceso constituyente en Europa, por un modelo basado en la justicia social y en la solidaridad. Defienden la Europa de los pueblos, de los trabajadores y trabajadoras, de los estudiantes, de las clases populares, construida desde la base, trabajando, dicen, «hombro con hombro con otras fuerzas rupturistas y soberanistas», contra la Europa de los mercados y los mercaderes, del Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional, «caras más visibles de un sistema que, a nivel mundial expolia y saquea a los pueblos en pos del beneficio de unas élites insultantemente minoritarias». (Programa Los pueblos deciden)
 
El Movimiento RED, por la renovación democrática ciudadana, se compromete en la lucha contra la corrupción en las instituciones «para que sean más democráticas» y las personas como epicentro de la Política. En pos de la mayor eficacia, se centran en políticas que vertebren el Estado, dando prioridad, en los presupuestos públicos, a las políticas de educación, sanidad, sociales energéticas, igualdad y medio ambiente. Apuestan por la democracia participativa que acabe con la sociedad desmotivada y desmoralizada, limitando a dos legislaturas el mandato en todos los niveles políticos, otorgando mayores competencias al Parlamento Europeo. (Programa Movimiento RED)
 
Compromís, Equo y la Chunta Aragonesista proclaman una «Primavera Europea», entendiendo la política como un servicio a las personas. Pretenden acabar con los recortes, porque «La austeridad empobrece a millones de personas e hipoteca el futuro de las generaciones venideras». Se definen como partidos europeístas que han perdido su confianza en la UE, por lo que pretenden reformar la «Europa de la Troika, que es cada vez más desigual e insostenible y lleva a que la gente pierda la confianza en el proyecto europeo», espacio clave para luchar «contra las grandes corporaciones y los mercados financieros, el cambio climático y los populismos xenófobos y excluyentes». Entre sus objetivos proponen una auditoría de la deuda para poder discernir cuál es legítima y cuál no, así como impulsar la democracia dentro de las instituciones europeas. Reivindican un espacio de libertad y seguridad para todas las personas, libre de discriminación, racismo y xenofobia, y defienden la igualdad de derechos para las mujeres y para los colectivos marginados. (Programa Primavera Europea)
 
«Podemos» apuesta por convertir la indignación en cambio político y construir la democracia a través de la participación ciudadana y la unidad popular, apostando por la auto-organización, trabajando en círculos territoriales y sectoriales, en ciudades, pueblos y barrios. En su programa destaca la defensa de los derechos sociales, el cambio del modelo productivo, y el reparto del empleo y de la riqueza. En cuanto a propuestas relacionadas con la igualdad, Podemos, pretende abrir un proceso constituyente que garantice que los derechos sociales y culturales tengan el mismo estatuto que los civiles y políticos. Asimismo, plantean medidas para acabar con la desigualdad entre hombres y mujeres en el ámbito laboral. Defienden el derecho a la salud y educación pública, universal, equitativa y gratuita en el ámbito de la UE y prohibirán los despidos en empresas con beneficios y derogarán las reformas laborales. (Programa Podemos)
 
Izquierda Unida se presenta por el Partido de la Izquierda Europea (PIE), que lidera el griego de Syriza, exigiendo romper con la Troika y alcanzar una «democracia real». Consideran que «Europa está construida por las fuerzas hegemónicas de la derecha, por tanto no es la Europa de los pueblos», sino la «la Europa de los pobres». IU, que se presenta como alternativa al bipartidismo, propone guiar a la UE hacia el pleno empleo, reduciendo la edad de jubilación y las horas semanales de trabajo, apostando por la cohesión social y territorial de los pueblos, asegurando un sistema europeo de servicios públicos de calidad. Consideran que hay que desregular el mercado, por lo que adoptarán «una fiscalidad europea altamente progresiva basada en las transacciones financieras y en las grandes fortunas». Rescatarán sectores estratégicos privatizados como la energía, el transporte, la gestión del agua, parte del sector financiero o la siderurgia «que permita la creación de Consorcios Públicos Europeos que orienten la actividad económica hacia la creación de empleo y la igualdad». (Programa IU)
 
El programa electoral del Partido Socialista Obrero Español se centra principalmente en la creación de empleo de calidad y con salarios dignos, con el objetivo de reducir la alta tasa de paro que golpea a España y a la UE. Pretende una nueva política económica y una unión fiscal que impulsen el crecimiento y luchar contra la desigualdad, entre las sociedades con un alto nivel de desarrollo y bienestar y aquellas que están más estancadas. Declaran que «La Europa socialista no está dispuesta a caminar hacia atrás, sino hacia adelante en igualdad y en la defensa de los derechos de las mujeres». Por último, el PSOE defiende la necesidad de modificar el calendario de reducción fiscal, para facilitar el crecimiento, luchar contra los paraísos fiscales y la evasión fiscal e imponer un impuesto sobre las transacciones financieras. (Programa PSOE)
 
Hay otras propuestas pero no son mi alternativa. Piensenselo, pero voten. Entre las que he expuesto, el 25 decidiré cual es la agraciada, no tanto por lo que dicen que harán, sino por lo que han dejado de hacer o hacen. Será por la justicia social, la igualdad y la solidaridad; la honradez, la decencia y la dignidad. Por la clase trabajadora y contra el poder económico. Por una Europa social, de libertad y democracia; la de los derechos y el bienestar. Ciudadan@s socialistas, de la izquierda, unidos podemos. Mientras sean felices. Como dicen los amigos de Pescozada «aunque solo sea para joder».
Fuentes: Programas electorales, República, Público, InfoLibre, ElDiario y otros medios
Victor Arrogante en ecorepublicano.es
http://www.ecorepublicano.es/2014/05/a-quien-voy-votar-el-25-de-mayo.HTML

El que me conoce, ya sabe que las opciones de la derecha no me interesan...

miércoles, 21 de mayo de 2014

El ministro tuitero

«Roja». «Facha». «Vendida». «Entregada al poder». «Puta». «Hija de la grandísima puta». «Cállate zorra». «No tienes ni puta idea de hacer entrevistas, en una esquina serías mucho más eficiente». «Cerda». «Deberían degollarte las tropas moras de Franco». «Solicito permiso para meterte en un campo de concentración en el ala de violadores inmigrantes». Hace tres o cuatro años que comencé a usar Twitter. No recuerdo la fecha exacta, pero sí que dos amigos de TVE me abrieron la cuenta y me animaron a usarla. No tardé mucho en engancharme e incorporar esta herramienta a mi trabajo. La verdad es que desde el principio entendí cuál era la regla fundamental: que no había reglas.
 
Así que, una vez que decides estar, aceptas los debates que se generan en torno a tu forma de entender el periodismo, sobre las entrevistas del programa o sobre tu visión de la realidad. Aceptas también las críticas, las rebates si crees que hay que hacerlo e incluso lees con atención aquellas fundamentadas que pueden hacer que tu trabajo sea más riguroso. Pero un día trazas una línea. Ni siquiera es el día en el que te llaman «puta» porque has entrevistado a un político y le has apretado en algunas preguntas relacionadas con la corrupción. Ese día muestras tu amargura por la falta de argumentos y el exceso de machismo. Pero nada más. Semanas después te empiezan a llegar amenazas de muerte directas a las que no das importancia porque piensas que cualquier persona en Twitter desde el anonimato puede escribir ese tipo de cosas. Sin embargo, otro día un amigo te pide que pongas ahí la línea roja. Te pide que lo denuncies. La policía también te recomienda que lo hagas porque si te ocurre algo no habrá que lamentar que se podría haber evitado.
Así que un día festivo, aprovechando que no trabajas y que esas amenazas e insultos han ido a más, decides ir a una comisaría y denunciarlo. Y ahí se queda el tema. Te olvidas y sigues a lo tuyo. No eres la primera persona a la que le ocurre ni serás la última. Meses después te llega a casa una carta certificada donde te comunican que la justicia ha decidido que «puta» no es un insulto y que pedir que te corten el cuello no es una amenaza. Y no te queda otra que aceptar. Si se aceptara cada denuncia como esta colapsaríamos aún más los tribunales. Al fin y al cabo, es Twitter. Por la calle nadie te ha dicho nunca semejante cosa. Así que sigues a lo tuyo.
 
Y hace dos días escuchas al ministro del Interior decir que hay que investigar Twitter porque es un lugar donde se insulta y amenaza. Y lees que detienen a un joven por insultar e «incitar a la violencia en las redes sociales». Debe ser que el ministro se acaba de abrir una cuenta en la red. Y por eso no ha podido leer cosas anteriores contra Pilar Manjón, Irene Villa y mucha otra gente. Es posible. O debe ser que no todos somos iguales.
 
Ana Pastor. Periodista.
Fuente: www.elperiodico.com
 

martes, 20 de mayo de 2014

Las asignaturas pendientes del PSOE

Gane o pierda las elecciones del próximo domingo, el PSOE tiene un doble reto si no quiere perecer en el declive del bipartidismo: construir un nuevo liderazgo y reconstruir el partido, lo que pasa por sellar la fractura interna y elaborar una oferta de proyecto político que aúne esperanza y credibilidad. Si los socialistas pierden estos comicios, el proceso de renovación se hará tan inevitable como urgente; si ganan, puede producirse un cambio de percepción e incluso de actitud, tanto en el PSOE como en el PP y en el conjunto de la sociedad, pero ese cambio anímico no modificará la realidad de aquellos agujeros negros.
 
La historia contemporánea del PSOE puede resumirse en tres grandes periodos. El primero, y más exitoso, estuvo marcado por el hiperliderazgo de Felipe González y Alfonso Guerra, quienes a partir de la memoria histórica y de los cascotes de un partido que se difuminó durante el franquismo después de haber participado en los gobiernos de la II República, construyeron una de las maquinarias políticas más eficaces de toda Europa, tomando como referencia el SPD alemán y la socialdemocracia nórdica.
 
Durante este periodo, que duró casi un cuarto de siglo (de 1974 a 1997), el PSOE no sólo fue una máquina de ganar elecciones –gobernó casi catorce años de forma ininterrumpida–, sino que tuvo la capacidad de renovar su ideario y sus propuestas para adaptarse a las necesidades y demandas de la España del momento. Así fue hasta que murió de éxito, como en su momento dijo el propio González.
 
De la primera a la segunda transición
 
Tras la renuncia del patriarca socialista en 1997, que se produjo después de una virulenta guerra interna entre los felipistas y los guerristas que fracturó el partido, el PSOE se abismó en una travesía del desierto que estuvo marcada por la falta de liderazgo –Joaquín Almunia, señalado como sucesor por el dedo de González, buscó legitimarse en unas primarias que contra todos los pronósticos ganó José Borrell, cuya posterior dimisión llevó a presentar como candidato a quien los propios militantes habían dicho que no querían como líder–.
 
Este período de transición, que presenta paralelismos con la fase actual, se caracterizó por los ajustes de cuentas internos y también por una radicalización ideológica que se plasmó en la alianza suscrita por Almunia con la Izquierda Unida del comunista Francisco Frutos, apuesta que se saldó con un descalabro electoral que puso término al segundo periodo. Pero en aquel tiempo el PSOE seguía funcionando como partido, como se demostró en las elecciones municipales de 1999, cuando ganó al PP en número de concejales y se quedó a menos de 40.000 votos en el cómputo global.
 
La transición culminó en 2000 con la elección de José Luis Rodríguez Zapatero. Con él se volvió al hiperliderazgo, se cicatrizaron las heridas y se reconstruyó el partido, pero sólo como una organización a la medida del líder, que ahogó el debate interno tras reconquistar el Gobierno en 2004. Su ocaso comenzó en 2010, con el giro hacia la austeridad, y culminó en 2011, cuando los socialistas cosecharon el menor apoyo del periodo democrático. Pero lo peor, en clave de partido, ya se había producido: la organización quedó arrasada con la pérdida de la práctica totalidad de su poder municipal y autonómico.
 
Como en 1997, el líder en retirada señaló como sucesor a uno de los suyos –si Alfredo Pérez Rubalcaba fue vicepresidente de Zapatero, Almunia había sido el ministro más joven de González–, pero entonces como ahora se constató que, como dijo Karl R. Popper, “el factótum del partido gobernante rara vez resulta un sucesor capaz” (La sociedad abierta y sus enemigos, Paidós).
 
Con Rubalcaba al timón, el PSOE inició una nueva travesía del desierto, en la que ni hay liderazgo ni hay partido –con la excepción de Andalucía–. Lo primero lo demuestra el hecho de que sólo un 10% de la población declara confiar en Rubalcaba, según el último barómetro del CIS; y lo segundo, lo acredita la escasa movilización y nulo entusiasmo que ante las elecciones europeas manifiesta una militancia que, relamiéndose todavía las heridas del congreso de Sevilla, en el que se enfrentaron Rubalcaba y Carmen Chacón, está más pendiente de la pasarela de los precandidatos para las elecciones primarias que de la campaña del 25-M, que sólo se ha animado con el revolcón televisivo de Elena Valenciano a Miguel Arias Cañete.
 
Madina toma ventaja
 
El panorama interno se empezará a aclarar a partir del día 26, cuando el PSOE tendrá que ratificar o rectificar la hoja de ruta que conduce a la celebración de primarias en noviembre, y los que están señalados como precandidatos deberán decidir si finalmente se postulan y demostrar que disponen de los avales necesarios.
 
Superado el ecuador de la campaña europea, parece haber una inclinación creciente hacia la opción de Eduardo Madina, que no sólo encarna una renovación generacional, sino que está concitando apoyos entre la vieja guardia y las nuevas generaciones, pero también –y sobre todo– entre quienes en Sevilla apoyaron a Rubalcaba y los que optaron por Chacón. Como en su momento ocurrió con Zapatero, el haberse mantenido al margen de las guerras internas le sitúa en la posición ideal para restañar las heridas todavía abiertas, una condición sine qua non para revitalizar el PSOE.
Gonzalo López Albo para Elconfidencial.com

lunes, 19 de mayo de 2014

Sí fue político

La corrupción se da en la clase política de todo el mundo, se mire donde se mire, pero lo que hay en España es algo muy parecido a la impunidad. Si analizamos todas y cada una de las corruptelas, presuntas y/o demostradas que han acampado largas temporadas en los espacios informativos, ninguna se ha descubierto gracias a los mecanismos de control de las administraciones, sean los servicios jurídicos de una institución o las inspecciones de hacienda. (Si se me ha pasado o ignoro alguna, les agradecería que lo mencionasen en los comentarios). Gürtel nació de la crisis de conciencia de un joven concejal del PP de Majadahonda. Nóos fue un spin off del Palma Arena, que se descubrió cuando un nuevo gobierno balear revisó las facturas del anterior. Pokémon se originó gracias a que los socios de un concejal eran propietarios de un local de alterne. De la misma forma, ha tenido que ocurrir un crimen espantoso y cruel -como todos, por otra parte- para que descubramos que, en pleno siglo XXI, una provincia entera puede estar dominada institucional, política, mediática y en parte económicamente por una sola persona, a la que además, no eligen los ciudadanos.
 
En ese sentido, además de todo lo que se quiera bucear en los componentes personales, en el ansia de venganza y en las conductas patológicas, la muerte de la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco, sí es un asesinato connotadamente político. O sociopolítico. No en el sentido de la doctrina Sostres-Barberá, de que la presidenta asesinada haya sido una víctima del radical clima de descrédito de la clase política, incitado por determinadas publicaciones y comunicadores y jaleado por las hordas de las redes sociales. (Repasemos: unas presuntas autoras militantes del PP, esposa e hija de comisario de policía; un testigo policía jubilado, una agente de policía local que retiene el arma, el novio policía nacional de su hermana que la convence para que la entregue… realmente solo faltaba un capitán de fragata en el Bernesga con una lancha para facilitar/impedir la huida. Habría que ver los comentarios si hubiese muerto apuñalada por un homeless al que no quiso dar un cigarrillo).
 
El relato sociopolítico, despojado de los elementos de crónica negra, está protagonizado por una chica de buena familia, con un título de ingeniería de telecomunicaciones, que además ha hecho un máster en Alemania. Por lo que se ve, pese a sus conocimientos, sus oportunidades pasaban por aprovechar la relevancia social de su familia, y en concreto por superar el filtro de la presidenta de la Diputación. “La puse porque entonces me comentaron que había una chica que acababa de volver de Alemania que era ingeniera de comunicaciones y que estaba en línea con nuestra ideología de centro-derecha. Hablé con su padre, que sí lo conocía, y después con la chica. Y me dijo que sí”, reconocía, de una forma casi enternecedora, el líder municipal de Astorga del PP. Es decir, en una ciudad tradicional desde que era capital de las tribus astures y que no llega a los 12.000 habitantes, el líder no tiene claro a quién poner en el puesto fronterizo entre salir y no salir, y desconoce la existencia de una ingeniera de telecomunicaciones formada en Alemania, hija del responsable de la policía, y con ideología de centro-derecha, hasta que alguien se lo deja caer. A todo esto, la chica tenía entonces unos 28 años, pero el portavoz, haciendo lo correcto, pide antes la mano política a su padre. El futuro laboral de Triana Martínez se despeja, como todos saben, con un contrato de interina en la Diputación.
 
Y como todos también saben, futuro político y laboral se despeñan porque pierde -por motivos que a efectos del relato sociopolítico no importan ni vienen al caso- el favor de su anterior protectora. Al relato tampoco le interesa traer a colación el carácter de Carrasco –siendo benévolos, la trasposición a la vida política de la famosa consigna de Bilardo: “¡No es de los nuestros!, ¡Pisalo!”-. Pero sí sus consecuencias: a partir de entonces, la Diputación pasó a comportarse como el más cruel de los exempleadores: Es extremadamente raro que Triana Martínez solo obtuviese un 2,2 sobre 10 en el examen en el que no pudo recuperar la plaza que ocupó como interina durante cinco años. Únicamente que concluyamos que ese puesto lo ocupó durante un lustro una manifiesta incapaz, con un posgrado en Alemania, eso sí. El 2,2 contrasta además con la hemorragia de sobresalientes que obtuvieron en aquellas mismas fechas los opositores al puesto de auxiliares que eran militantes del PP o familiares de altos cargos. También llama la atención el celo en la reclamación de cantidades indebidamente cobradas por la trabajadora, teniendo en cuenta el relajado control de cuentas en esas corporaciones (como demuestra el hecho de que se las hayan pagado indebidamente durante cinco años) y que ni siquiera se aviniese a saldar la deuda a plazos.
 
Todo esto podría quedar como demostración del funcionamiento autocrático de los partidos, y de cómo la gestión de las instituciones de puede hacer al margen de las más elementales principios éticos y legales de la función pública. Pero lo relevante es que a partir de aquel doble despido político-laboral, de la expulsión del paraíso Carrasco, la responsable en la Diputación durante cinco años de la redacción de proyectos relacionados con la banda ancha y la televisión digital terrestre no volvió a tener ninguna oferta de trabajo en ayuntamientos o empresas de la provincia (sí acabó teniendo un encargo, pero lejos: del Parlamento de Navarra). En resumen, una persona no elegida de forma directa por los ciudadanos, sino por las cúpulas de los partidos (cuyo funcionamiento democrático ha quedado plenamente acreditado, como se ve) al frente de una institución que distribuye (con un control igual de demostrado) la mayoría de recursos de los ayuntamientos, controla por ello no solo la política provincial, sino también en gran parte la economía. Desde esas dos redes, determinar el mapa mediático y la política informativa es pan comido y el poder se alimenta a sí mismo.
 
Por supuesto, como no hablamos de las circunstancias personales del Caso Carrasco, este poder está al alcance de cualquier político que tenga la suficiente habilidad y las escasas convicciones democráticas, de cualquier partido.. Aunque bien es cierto en estas prácticas, hay alguno que mantiene mucho más los viejos usos que otros. De todas formas, la herramienta está ahí. Y no solo está ahí, sino que la urgente y necesaria reforma de la administración territorial, tal y como la ha emprendido el PP, no solo no implica la fusión de ayuntamientos exangües e insostenibles, sino el refuerzo de ese engendro borbónico, impuesto en épocas relativamente reciente y que en las comunidades uniprovinciales ha desaparecido sin mayor revuelo. Cuando nos despertamos, las Diputaciones seguían ahí. Y habían engordado.
 
Este es el momento en que despachamos estas situaciones diciendo que eso pasa “en provincias” o “en los pueblos”. Como si ahí no viviesen ciudadanos o sus votos no influyesen en la gobernación de todos (de hecho, influyen más). León es una capital mediana de una provincia mediana, lo que en la Europa de nuestro entorno sería símbolo de excelentes oportunidades, buenos servicios y calidad de vida. Sin embargo, me temo que sus jóvenes emigran y el tejido empresarial no se renueva (salvo la hostelería). Las capacidades no valen ante los contactos. Para ser asesor técnico más vale ir de número 7 en la lista de Astorga que haber hecho un máster en Alemania. Y qué importa el servicio que das o el producto que fabriques, si el sector del reciclaje, por ejemplo, está monopolizado por esa empresa que montó la directora de una guardería cuñada de un director general (caso real).
 
Se suele decir que antes –a finales del XIX y comienzos del XX, en las décadas de los 50,60 y 70- emigraba la mano de obra, mientras que ahora lo hacen los más preparados. Antes emigraba, es cierto, gente sin estudios, pero los más resueltos, los más emprendedores. Y también, sobre todo avanzado el siglo pasado, muchos que, aun teniendo trabajo, se asfixiaban en el aire rancio de aquella sociedad en blanco y negro dominada por la Iglesia, el comandante de puesto y el qué dirán. “Aí vos quedades, aí vos quedades, entre curas, frades e militares”, cantaban los emigrantes que se despedían en el puerto de A Coruña rumbo a América. En la España actual, entre la mediocridad y la sobreactuación, lo que está faltando sinceramente es aire. Probablemente a Montserrat Domínguez y Triana Martínez, no. Ellas habían hecho los deberes y no entendieron porque las expulsaban del paraíso.
 
Xosé Manuel Pereiro
Decano del colegio de periodistas de Galicia
Leído en: http://blogs.publico.es/dominiopublico/9982/si-fue-politico/

domingo, 18 de mayo de 2014

La mejor técnica para poner fin a cualquier discusión


Cuando convivimos mucho tiempo con una persona, ya sea nuestra pareja, nuestro compañero de piso o nuestro jefe, es inevitable que surjan discrepancias. Discutir de vez en cuando no tiene por qué ser malo. Después de un encontronazo dialéctico se puede llegar a una conclusión que satisfaga a ambas partes. Pero si las broncas son constantes, la relación acabará por enturbiarse sin remedio.
 
Un grupo de investigadores de la Brigham Young University estudió el comportamiento de un nutrido grupo de parejas durante 20 años, y llegó a la conclusión de que, cuántas más discusiones había, menos duraba la relación, y viceversa.
 
Ya que es inevitable discutir de vez en cuando, lo decisivo es aprender a que las peleas no vayan a más, solucionando los conflictos en cuanto estos aparezcan. Para ello, la psicóloga Lisa Firestone ha desarrollado un procedimiento que, asegura, funciona muy bien entre las personas que acuden a su terapia: la técnica del desarme unilateral.
 
La doctora parte de la idea de que, cuando estalla una bronca, se crea un resentimiento que no nos deja ver la situación en conjunto, y nos impide valorar las posibles soluciones. Empezamos entonces a lanzarnos reproches, sin tener en cuenta las consecuencias de nuestro comportamiento. Por ello, Firestone propone que aprendamos a “desarmarnos”, evitando discutir acaloradamente, para no decir cosas de la que luego vamos a arrepentirnos.
 
Aunque la psicóloga enseña la técnica del desarme unilateral a las parejas, ésta se puede usar perfectamente en cualquier tipo de discusión. Estos son los cinco pasos que debes seguir para resolver cualquier discusión que se vaya de las manos.
 
1. Relájate
 
Las discusiones más absurdas (que pueden acabar convirtiéndose en las más peligrosas) surgen sencillamente porque estamos cansados, nerviosos, estresados (o puede que hambrientos), y en muchas ocasiones, todo al mismo tiempo. Nuestro compañero nos dice algo que nos molesta y saltamos a cuchillo, sin pensar fríamente lo que vamos a decir. En estos momentos es esencial que aprendamos a relajarnos, quizás yendo a dar un paseo, contando hasta diez o, sencillamente, pensando bien las cosas antes de abrir la boca. No pienses en lo que ha hecho o dicho la otra persona, piensa en lo que vas a decir tú. Verás enseguida como se rebaja la tensión.
 
2. No devuelvas el golpe
 
Como explicaba el lingüista Sebastià Serrano en una entrevista con El Confidencial, “jugar a enfadarse es muy fácil”, y pude acabar muy mal. “En el momento en que hay expresiones de menosprecio ya no hay prácticamente vuelta atrás”, asegura Serrano. “Y es tan fácil que aparezcan… Si le dices un exabrupto a la pareja vas a necesitar tres halagos fuertes para reequilibrar la situación. A veces se consigue, pero otras no”.
 
Por ello, cuando la persona con la que estamos discutiendo entra en barrena, lo más inteligente es echar el freno y no entrar al trapo. Un buen truco es hablar de lo que has hecho, y por qué lo has hecho, sin entrar a valorar el comportamiento de la otra persona. No tiene sentido querer “ganar” una discusión si la persona con la que estamos hablando es muy cercana. Es más importante conservar la amistad que tener razón; si la tienes, el tiempo te la acabará dando y tu compañero lo reconocerá.
 
3. Responde amablemente
 
En la comunicación interpersonal las formas son en ocasiones más importantes que el fondo. Cuando estalle una discusión trata siempre de bajar el tono, explicando las cosas de la forma más delicada posible, sin exabruptos. Bajar las armas no implica renunciar a lo que crees, ni rehusar a defender tus opiniones (que son tan validas como las de la persona con la que estás discutiendo), sólo supone tomar una posición que no es percibida como amenazante y que va a hacer que la persona con la que tienes un conflicto se relaje y sea, también, más comprensiva.
 
En ocasiones, un pequeño acto de afecto es suficiente para desarmar a tu compañero, algo que es de lo más efectivo si se trata de tu pareja. Basta cogerle de la mano, mirarle a los ojos y decir que le quieres para que la discusión cambie por completo.
 
4. Empatiza
 
Para resolver una discusión es muy importante que escuchemos con atención lo que nuestro compañero tiene que decirnos. Puede que no estés de acuerdo, pero es importante que la otra persona sienta que la estemos escuchando. La técnica del desarme unilateral no implica aceptar siempre lo que dice la persona con la que discutimos, como si no importara nuestra opinión, pero implica estar dispuesto a renunciar a tener siempre la razón, con el fin de resolver el conflicto.
 
Si mostramos comprensión por lo que dice la otra persona, y aceptamos que es cierto al menos algo de lo que dice (los desacuerdos no suelen ser nunca del 100%), habremos dado un gran paso.
 
5. Comunica lo que sientes
 
Cuando discutimos solemos construir nuestras argumentaciones en torno a cosas concretas, cuando en realidad todo nuestro malestar surge de una serie de sentimientos que, a menudo, no sabemos comunicar. Aprender a expresar lo que sentimos, por encima del conflicto concreto, es decisivo para resolver esta discusión y muchas de las que están por venir. Los sentimientos son independientes de los hechos, pero son realidades que están ahí, y son decisivas. Sólo si expresamos lo que sentimos, la persona con la que discutimos sabrá entender lo que realmente pensamos, y será mucho más comprensiva con nuestra situación.

Leído en: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-04-30/la-mejor-tecnica-para-poner-fin-a-cualquier-discusion-en-5-pasos_123116/?utm_source=dlvr.it&utm_medium=facebook