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sábado, 31 de enero de 2015

La ciencia lo confirma: Tú y tu pareja deberían dormir desnudos

Resulta que realmente tiene algo de científico el hecho de que te vayas a la cama sola y despiertes en la mañana hecha polvo. Es probable que no seamos los primeros en decirte esto -y no te ofendas- pero tienes que encontrar una pareja, al menos para dormir. Te explicamos el porqué.
 
Según la investigación colectiva de Andrea Petersen en The Wall Street Journal, dormir con un compañero en la misma cama proporciona una serie de beneficios para la salud. Y no sólo eso.
 
Algunos científicos suponen que dormir con una pareja puede ser una de las razones de por qué las personas en relaciones  tienden a ser más saludables y a vivir más que los solteros. Después de todo, compartir es lo mismo que cuidar, al menos cuando se trata de tus sábanas.
 
El dormir juntos promueve sentimientos de protección y seguridad, lo que reduce los niveles de cortisol, una hormona del estrés.
 
“Compartir una cama también puede reducir las citosinas, relacionadas con la inflamación. Y aumentar la oxitocina, la llamada hormona del amor que es conocida por aliviar la ansiedad y la cual se produce en la misma parte del cerebro que es responsable del ciclo de sueño“, sugiere el Wall Street Journal.
 
Tal vez si te sientes ansioso antes de un examen importante o una presentación, debas abrazar y acurrucarte con tu pareja.
 
La investigación también demuestra que las mujeres en relaciones estables se durmieron más rápido y se despertaron con menos frecuencia que las mujeres solteras, o aquellas cuyo estado civil cambió durante el estudio.
 
Así que si vas a abrazar a tu hombre, ¡asegúrate de apretarlo fuerte y de no dejarlo ir! O de lo contrario estarás irritable y cansada.
 
Sin embargo, la ciencia no se detiene allí. Si deseas aumentar la felicidad en tu relación, tú y tu pareja deben dormir desnudos.
 
Es bastante intuitivo. Dormir juntos y desnudos construye un sentimiento de cercanía e intimidad, que a su vez, refuerza su relación.
 
Una encuesta realizada a 1000 británicos reveló que el 57% de las parejas que dormían desnudas reportó sentirse “muy feliz” con sus relaciones, mientras que sólo el 50% de aquellos que dormían con pijama lo estaban.
 
¿La lección? Incluso si te diste un festín de comida china en la noche, no tengas miedo de quitarte el pijama.
 
Quítatelo todo.
Por  Candela Duato
Leído en: http://www.upsocl.com/mujer/la-ciencia-lo-confirma-tu-y-tu-pareja-deberian-dormir-desnudos/

lunes, 22 de diciembre de 2014

¡Rompe con todo, elige tu vida!

¿Cuántas veces has soñado en decirle a tu jefe que te vas? ¿Cuántas veces has deseado dejar la ciudad e irte a vivir a un pueblecito en la montaña? ¿Cuántas veces has pensado lo feliz que serías si…?
 
Quizás ha llegado el momento de dejar de la lado los miedos, las excusas y vivir la vida que quieres vivir ¿o no?
 
¡Rompe con todo, elige tu vida!
 
Puede que no sea tan fácil, si te paras a pensar tal vez no sea un buen momento, es demasiado arriesgado, seguramente no saldría bien, sería bonito pero en el fondo sabes que es una locura ¿verdad?
 
¿Sabes lo que me parece una verdadera locura? Que la gente espere y espere durante años para hacer algo tan fácil o tan difícil como crear su propia vida, para elegir hacer lo que realmente les gusta, ¡para elegir ser feliz de una vez por todas!
 
Muchos ni siquiera llegarán a hacerlo. ¿En qué momento decidimos ser esclavos de nuestras circunstancias?
 
Si eres de los que se levanta por las mañanas con la esperanza de que las cosas mejoraran, de que vendrán tiempos mejores, y estás dispuesto a aguantar y conformarte con lo que te ha tocado, déjame que te diga una cosa: eso no es vivir, eso es sobrevivir.
Hay personas que esperan el sorteo de navidad para que sus sueños vuelvan a jugar a la lotería, y tal vez entonces puedan dejar de trabajar.
 
Tal vez entonces puedan hacer esa llamada al director para decirle que nunca más pisarán esa oficina, que por fin van a dejar de levantarse temprano para acudir a un sitio que detestan, con unos compañeros que no les caen bien y pasar más de ocho horas haciendo algo que no les reporta nada más que una nómina con la que pagar facturas.
 
¿Es esa la vida que quieres para ti?
 
Si sólo con pensar en la posibilidad de dejar tu trabajo se te dibuja una sonrisa en la cara, acompañada de un ¡ojalá pudiera!, ya es hora de que seas valiente y de que empieces a ver la botella desde otro lado, quizás así no esté tan vacía.
 
Rompe con todo
 
Para romper con todo, para que eso que anhelamos se convierta en algo viable y no se quede simplemente en una utopía hacen falta varias cosas, las más importantes, actitud, sensatez, valentía y pasión, mucha pasión por la vida.
 
Si estás leyendo esto y te sientes identificado, por favor ¡decídete!
 
Hay personas que después de vivir una experiencia difícil, en la que pierden a alguien cercano o son sorprendidos por una enfermedad, dan un vuelco a sus vidas y empiezan de nuevo.
 
No esperes a que algo así te pase, no dejes pasar más tiempo, el momento de hacer lo que quieres hacer es ¡ahora!
 
Tener un proyecto y creer en él
 
No estoy hablando de liarse la manta a la cabeza y tirarlo todo por la borda sin más. Pero si estás harto de la vida que llevas, si te sientes atado e insatisfecho, por favor haz algo.
 
Si sabes lo que quieres, encontrarás la manera de llevarlo a cabo.
 
Por eso lo más importante para empezar es tener un proyecto. Muchos tienen claro lo que no quieren, pero pocos son los que tienen claro lo que sí quieren.
 
No basta con saber que no quiero seguir trabajando en la fábrica, en la empresa o en la carretera, hay que buscar la segunda parte. Si no quieres eso, ¿qué quieres?
 
Si no quieres seguir viviendo en la ciudad, con una marcha frenética de trabajo, con el estrés que conllevan las responsabilidades del negocio, entonces ¿qué?: ¿Una vida tranquila en el pueblo de tus padres llevando la taberna?, ¿montar un camping en una zona de la costa?, ¿abrir tu propio negocio y ser lo que tú quieres ser?, ¿vender tu piso en el centro y comprarte una casita en el campo?
 
Cuando uno tiene un sueño, una ilusión y empieza a imaginarlo, a pensar en ello y sobre todo a creer en ello, hace que eso que hasta ahora sólo era un deseo se convierta en un objetivo, en un proyecto.
 
Y cuando ese proyecto lo tienes cada vez más claro, el primer paso ya está dado.
 
Buscar los apoyos adecuados
 
Es entonces cuando empezamos a contarles a los demás nuestro plan. Lo ideal es que las personas más cercanas a nosotros nos apoyen y compartan con ilusión y entusiasmo aquello que queremos conseguir.
 
Ver como los demás nos alientan, nos animan y se involucran en ello, nos genera fuerza, confianza y hace que nos sintamos queridos y valorados.
 
Aunque es cierto que esto no ocurre en todos los casos, ya que, en ocasiones, el apoyo no llega de aquellos de quienes nos gustaría.
 
Eso no quiere decir que haya que tirar la toalla, eso implica buscar aliados en otro lugar. Es verdad que el esfuerzo es mayor, pero nadie dijo que fuera a ser fácil.
 
Si quieres montar un negocio, ponte en contacto con gente que ya lo haya hecho, si quieres irte a vivir al extranjero habla con personas que te puedan alentar.
 
En este mundo no estamos solos, siempre hay gente que nos puede ayudar. Incluso si no tienes claro lo que quieres conseguir o cómo diseñar tu plan de acción, puedes contactar con un profesional.
 
Haz caso omiso a los escépticos
 
Y por supuesto tan importante es buscar quien te apoye como alejarse de quien no lo hace. Si tienes claro lo que quieres hacer, no permitas que la opinión de unos cuantos te desanime.
 
Si estás pensando en cambiar de trabajo para hacer finalmente lo que te gusta, huye de los escépticos, suelen ser personas acomodadas e infelices que nunca se atreverían a hacer lo que tú vas a hacer y por eso tampoco quieren que tú lo hagas.
 
¿Cómo vas a dejar un trabajo fijo en los tiempos que corren? ¿Y de qué vas a vivir? ¡Eso es una locura! ¡Aguanta un poco hombre, en unos años las cosas mejorarán! ¡Tampoco estás tan mal!
 
Estas son algunas de las cosas que escucharás cuando le cuentes a alguien tu proyecto. En ese momento habrás aprendido que no te conviene compartir tus ilusiones con todo el mundo.
 
Elige sólo aquellas personas que te vayan a trasmitir opiniones que te puedan servir.
No se trata de verlo todo de color de rosa, hay que valorar las cosas y tomar las decisiones con sensatez, pero sin dejar que la parte “realista” te genere tanto miedo que le gane la partida al valor de luchar por lo que quieres.
 
Puede que lo veas muy arriesgado, puede que pienses que no tienes el coraje suficiente o no te sientas capaz, tal vez estés pensando en todo el sacrificio que vas a tener que hacer y todos los cambios que eso va a conllevar.
 
Cuando te hayas agobiado lo suficiente y estés a punto de mandarlo todo a paseo, sólo gírate y mira la otra opción, seguir como hasta ahora.
 
Puedes elegir pasar el resto de tu vida aceptando eso y pensando que no te mereces algo mejor, o que no fuiste capaz de hacer nada, eso ya lo conoces, aquí no hay incertidumbre, no hay riesgos.
 
Seguro que no serás el único en decir eso de “más vale malo conocido que bueno por conocer”. En tus manos está. La elección es solo tuya, pero sé consciente de que tu futuro y tu vida dependen de ti.
 
Por eso me atrevo a decirte: ¡sé valiente lo que está en juego es tu felicidad!
 
Por Mamen Garrido Ramón

domingo, 9 de noviembre de 2014

Ni seis ni ocho horas: Truco para saber cuánto tienes que dormir

El sueño es una necesidad esencial para nuestra vida y es básico que este sea de buena calidad para que nuestro organismo funcione correctamente. Es muy habitual el debate científico sobre las horas necesarias para un óptimo descanso y lo único que parece claro es que no hay unanimidad entre la comunidad científica.
 
Un artículo publicado en el Wall Street Journal informa de las ventajas de dormir siete horas, respecto a ocho, según un estudio realizado por la American Cancer Society tras estudiar los hábitos de más de un millón de pacientes. Mientras, la National Sleep Foundation de Estados Unidos indica que no hay ningún número mágico al respecto.
 
Parece obvio que en la regulación de nuestro sueño influye enormemente nuestro propio reloj interno, que más científicamente se conoce como ritmo circadiano. Es necesario destacar, tal y como señala la investigadora de la Universidad de South Australia Gemma Paech en un artículo de The Conversation, que las variaciones individuales en el sueño y su duración están terriblemente influenciadas por factores internos y externos.
 
Cada persona, un mundo
 
La genética, como en casi todos los campos, también tiene una importante repercusión en el ciclo del sueño. Las diversas necesidades, divide a las personas entre búhos y alondras, lo que es igual a aquellos que están más activos por la noche o por la mañana, respectivamente. Por otro lado, también hay personas que necesitan dormir en ciclos más largos y otros más cortos.
 
Respecto a los agentes externos, el cansancio, la actividad física y mental también tienen una notoria repercusión. Por no hablar del estrés y su influencia en los problemas para conciliar el sueño. Además, la edad y el estado de salud van a variar en la necesidad, ya que las personas más mayores suelen tener un sueño menos profundo y duradero.
 
Por tanto, es bastante ridículo establecer unos cánones sobre el sueño, pues estos jamás se adaptarán a las necesidades específicas de cada uno. Sin embargo, sí que hay cierta unanimidad a la hora de establecer que el tiempo de sueño debe estar entre las siete y las nueve horas.
 
¿Y las personas que afirman solo necesitar seis horas? Hay que reconocer que estas existen, pero en menor número de lo que se cree. Lo habitual es que durmamos menos de lo que realmente necesitamos, pero como estamos acostumbrados no seamos conscientes de cómo la falta de sueño nos afecta negativamente. Si se necesita utilizar despertador cada mañana y se siente necesidad de recuperar las horas de sueño durante el fin de semana, son síntomas de que las cosas no se están haciendo bien. Asimismo, tampoco es saludable ya que ni las horas de sueño se recuperan por completo, ni es positivo para nuestro ritmo circadiano
 
Cómo saber la cantidad que yo necesito
 
Como ha quedado claro, descansar es esencial para todos y cada uno de nosotros. Pero cada uno tendrá unas necesidades (dentro de unos límites). Lo que realmente interesa, más allá de la explicación científica, es la necesidad individual que tiene cada uno para llevar unos ciclos más saludables que afecten positivamente a nuestro día a día y a nuestra salud a largo plazo.
 
Por estos motivos, Paech propone cinco pasos a seguir para que aquellas personas que no están satisfechas con la calidad y cantidad de sueño o quieran mejorarlo, puedan lograrlo.
  • Ten un diario de sueño: para apuntar cuándo la hora en se ha ido a dormir y la hora a la que se ha levantado. Así como la calidad del sueño, las veces que se ha despertado y cómo se ha sentido durante el día.
  • Irse a dormir cuando se esté cansado.
  • No usar despertador: inicialmente es complicado, pero con el paso del tiempo uno se acostumbra. Para evitar problemas, un buen momento para empezar es un periodo vacacional.
  • Estar expuesto al sol durante el día: la luz durante el día y la oscuridad durante la noche, así como otras señales externas, también tienen importancia en el ciclo del sueño.
  • Mantener ciclos regulares de sueño.
Siguiendo estas recomendaciones, Paech señala que mejorarán los problemas de sueño y se detectará con más facilidad cuánto debemos dormir para obtener un descanso óptimo. De todas formas, la investigadora australiana indica que en los casos más graves siempre ha de acudirse al médico.