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viernes, 23 de mayo de 2014

La abstención perpetúa el bipartidismo


La época dorada del bipartidismo parece haber acabado, y sin embargo pese a que los grandes partidos pierden millones de votantes en intención de voto, siguen copando un porcentaje de voto demasiado alto en los resultados ¿cómo puede ser? se preguntarán muchos. Las matemáticas no mienten, como veremos: en un escenario bipartidista, un partido puede perder el 50% de sus votos y sólo bajar del 52% al 50% de escaños. Aun más: veremos que puedes perder votos y ganar escaños, tranquilamente, y que es un escenario muy real: es lo que le pasaría hoy al PSOE si se hiciesen unas elecciones generales.

Supongamos unas elecciones inventadas, donde el Partido Azul saca 1000 votos, el Partido Rojo saca 800 votos, y el Partido Verde obtiene 100 votos. En total, son 1900 votos, y el reparto queda así: 

Partido
Número de votos
Porcentaje de voto
Partido Azul
1000 votos
52.63% votos
Partido Rojo
800 votos
42.10% votos
Partido Verde
100 votos
5.26% votos

Como veis, es una situación donde reina el bipartidismo, como antaño en España. Ahora imaginemos que la gente deja de votar en masa a los dos grandes partidos, pero en vez de cambiar el sentido del voto, simplemente se cabrean y se quedan en casa; es decir, no votan. Pongamos que por ejemplo el Partido Azul recibe la mitad de votos (500 votos), y el Partido Rojo también (400 votos), pero el Partido Verde se mantiene (100 votos). ¿qué pasará? Aquí tenéis los resultados:

Partido
Número de votos
Porcentaje de voto
Partido Azul
500 votos
50.00% votos
Partido Rojo
400 votos
40.00% votos
Partido Verde
100 votos
10.00% votos



Resulta sorprendente: pese a perder la mitad de su masa de votantes, el Partido Azul sólo pasa de tener el 52.63% de los votos al 50%, y el Partido Rojo también pasa sólo del 42.10% al 40%. Ambos siguen siendo los partidos mayoritarios por goleada. El Partido Verde multiplica casi por dos el porcentaje de votos, aunque sigue siendo claramente minoritario.

Si estas fuesen elecciones al Congreso, significaría que a lo mejor el Partido Azul, pese a perder el 50% de sus votantes, pasaría de 182 a 175 escaños, es decir sólo perdería un 3% de sus escaños. Creo que esto deja bastante claro porqué la abstención es nociva.

Este caso que he puesto además se asemeja en gran medida a la realidad actual española. El Partido Popular consiguió 10.8 millones de votos en las elecciones generales de 2011, pero según encuestas recientes, perdería más de 4 millones de votos. Según ese artículo, al PSOE le pasaría lo mismo, pero como pierde menos votos que el PP, conseguiría a día de hoy más escaños que en 2011 incluso perdiendo varios millones de votos ¿mola eh?

Todo esto se explica de forma sencilla: a la hora de la verdad, la abstención no cuenta. El número de votos que hayas perdido o ganado es irrelevante. Lo que realmente importa es cuantos votos tienes con respecto al resto, o, en otras palabras: lo que cuenta es el porcentaje de voto. Que la abstención es irrelevante se demostró en las elecciones generales de Jamaica en 1983, donde la oposición protestó generando un 97,3% de abstención. Como era de esperar, de nada sirvió: el entonces ya primer ministro consiguió holgadamente ser reelegido, consiguiendo el 100% de los escaños.

Como ejercicio, pongamos ahora que en vez de abstenerse, todos los votos que pierden el Partido Azul o el Partido Rojo van a parar al Partido Verde (podrían ir a parar a un cuarto partido minoritario o de nueva creación, pero tanto da). ¿cuál sería el resultado?

 
Partido
Número de votos
Porcentaje de voto
Partido Azul
500 votos
26.32% votos
Partido Rojo
400 votos
21.05% votos
Partido Verde
1000 votos
52.63% votos

El resultado como podemos ver es que el Partido Azul, al perder la mitad de sus votantes, pierde la mitad de sus escaños (pasa de tener el 52.64% a tener el 26.32%), y al partido Rojo le pasa lo mismo (del 42.10% al 21.05%). Es decir, la pérdida de votantes se traduce de forma proporcional en pérdida de escaños/porcentaje de voto, lo cual es lógico y deseable. Por otra parte, el Partido Verde pasa a ser el partido mayoritario, multiplicando por 10 su base de votantes y también por 10 su porcentaje de votos.

Es decir, cuando el número total de votos no varía (sigue sumando 1900), no se producen aberraciones y las variaciones en número de votos a cada partido se traduce de forma proporcional y por igual en variaciones en porcentaje de votos sobre el total, que es lo que se utiliza para calcular el número de escaños en un parlamento. Y por eso, estas elecciones europeas, votes a quien votes, por favor, vota.

 

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