Seguidores del Blog:

Previsión del tiempo

sábado, 17 de enero de 2015

¡Hay que buscarse un amante!

Este texto es muy interesante, aunque lo leí hace tiempo creo que nunca lo puse en este blog...

“Muchas personas tienen un amante y otras quisieran tenerlo. Y también están las que no lo tienen, o las que lo tenían y lo perdieron. Y son generalmente estas dos últimas, las que vienen a mi consultorio para decirme que están tristes o que tienen distintos síntomas como insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los más diversos dolores.
Me cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada más que para subsistir y que no saben en qué ocupar su tiempo libre. En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas.
 
Antes de contarme esto ya habían visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnóstico seguro: "Depresión" y la infaltable receta del antidepresivo de turno.
 
Entonces, después de que las escucho atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan, ES UN AMANTE.
Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto. Están las que piensan: ¡Cómo es posible que un profesional se despache alegremente con una sugerencia tan poco científica! Y también están las que escandalizadas se despiden y no vuelven nunca más.
 
A las que deciden quedarse y no salen espantadas por el consejo, les doy la siguiente definición: Amante es: "Lo que nos apasiona". Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir.
Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido.

A veces a nuestro amante lo encontramos en nuestra pareja, en otros casos en alguien que no es nuestra pareja. También solemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby... En fin, es "alguien" o "algo" que nos pone de "novio con la vida" y nos aparta del triste destino de durar.
 
Y ¿Qué es durar? Durar es tener miedo a vivir. Es dedicarse a espiar como viven los demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos, tomar remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol y de la lluvia.
Durar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana.

Por favor no te empeñes en durar, búscate un amante, sé también un amante y un protagonista... de la vida
 

Piensa que lo trágico no es morir, al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie. Lo trágico, es no animarse a vivir; mientras tanto y sin dudar, búscate un amante...
 
La sicología después de estudiar mucho sobre el tema descubrió algo trascendental: "Para estar contento, activo y sentirse feliz, hay que estar de novio con la vida"”

Por Dr. Jorge Bucay

viernes, 16 de enero de 2015

Estoy harto de los políticos...

Estoy harto de los políticos que no cumplen sus programas electorales.
Estoy harto de los políticos prepotentes.
Estoy harto de los políticos mentirosos.
Estoy harto de los políticos sinvergüenzas.
Estoy harto de los políticos corruptos.
Estoy harto de los políticos ineptos y mediocres.
Estoy harto de los políticos borrachos, mujeriegos y consumidores de drogas.
Estoy harto de los políticos de políticos que cobran sobresueldos en B.
Estoy harto de los políticos que no contestan a los periodistas.
Estoy harto de los políticos que hacen ruedas de prensa en pantalla de plasma.
Estoy harto de los políticos que huyen de los periodistas por el garaje.
Estoy harto de los políticos que no asumen responsabilidades.
Estoy harto de los políticos que no dimiten.
Estoy harto de los políticos vendidos a las multinacionales.
Estoy harto de los políticos a los que no les importa la gente que les votan.
Estoy harto de los políticos que sirven tanto para un roto que para un descosido.
Estoy harto de los políticos que sirven para ser Ministros en cualquier ministerio.
Estoy harto de los políticos que van a balnearios pagados por empresas agradecidas.
Estoy harto de los políticos que van a ver a sus amantes en avión pagado con fondos públicos.
Estoy harto de los políticos que se enriquecen estando en política.
Estoy harto de los políticos que no tenían nada y ahora tienen chalets o áticos que valen una pasta.
Estoy harto de los políticos que no se enteran de EREs.
Estoy harto de los políticos que no se enteran de quién paga los cumpleaños de sus hijos.
Estoy harto de los políticos que no saben que tienen un coche Jaguar en el garaje.
Estoy harto de los políticos que se van de viaje mientras unas chicas mueren en una macrofiesta.
Estoy harto de los políticos que van a la peluquería en coche oficial.
Estoy harto de los políticos que no se enteran de nada.
Estoy harto de los políticos que despilfarran el dinero público.
Estoy harto de los políticos que construyen aeropuertos inservibles.
Estoy harto de los políticos que construyen grandes proyectos que se abandonan.
Estoy harto de los políticos que rescatan Bancos y no personas.
Estoy harto de los políticos que se venden a Fondos buitres.
Estoy harto de los políticos que desahucian a la gente sin pudor.
Estoy harto de los políticos que no saben hablar ni inglés y muchas veces ni castellano.
Estoy harto de los políticos que convocan tres elecciones en menos de cinco años.
Estoy harto de los políticos que quieren la independencia engañando a sus ciudadanos.
Estoy harto de los políticos que cambian la Constitución cuando les da la gana.
Estoy harto de los políticos que no cambian la Constitución cuando los ciudadanos lo piden.
Estoy harto de los políticos republicanos que quieren Monarquía parlamentaria.
Estoy harto de los políticos que no permiten que se hagan referéndums.
Estoy harto de los políticos que navegan con narcotraficantes.
Estoy harto de los políticos que montan bodas como si fueran Reyes.
Estoy harto de los políticos que usan las puertas giratorias como premio a favores realizados.
Estoy harto de los políticos que privatizan todo y se los dan a sus amiguetes.
Estoy harto de los políticos que suprimen las ayudas sociales.
Estoy harto de los políticos que no tienen sentimientos.
Estoy harto de los políticos que se ríen de los ciudadanos.
Estoy harto de los políticos acosadores.
Estoy harto de los políticos que son incapaces de gobernar.
Estoy harto de los políticos que realizan declaraciones fuera de tono.
Estoy harto de los políticos que justifican lo injustificable.
Estoy harto de los políticos que montan tramas como la Gürtel.
Estoy harto de los políticos que se van de caza cuando un barco está formando una marea negra.
Estoy harto de los políticos que votan contra el divorcio y luego son los primeros en divorciarse.
Estoy harto de los políticos que votan contra el aborto y luego cuando pueden abortan.
Estoy harto de los políticos que votan lo que dice el partido y no votan según su conciencia.
Estoy harto de los políticos que justifican la existencia del senado.
Estoy harto de los políticos con todas sus prebendas.
Estoy harto de los políticos que manejan coches oficiales, Tarjetas VISAs y Tarjetas Black.
Estoy harto de los políticos que viajan y se dan festines con dinero público.
Estoy harto de los políticos que están en todas las tertulias y no dicen más que tonterías.
Estoy harto de los políticos que meten miedo a los ciudadanos con vistas a las próximas elecciones.
Estoy harto de los políticos que son Constitucionalistas cuando les conviene.
Estoy harto de los políticos que faltan con frecuencia al Congreso.
Estoy harto de los políticos que no echan a los políticos corruptos.
Estoy harto de los políticos que colocan a sus familiares y amigos.
Estoy harto de los políticos que tienen asesores porque no tienen ninguna preparación.
Estoy harto de los políticos que admiten sobornos.
Estoy harto de los políticos imputados que no dimiten.
Estoy harto de los políticos encarcelados y que salen cuando quieren.
Estoy harto de los políticos que despiden con indemnizaciones en diferido.
Estoy harto de los políticos que tienen miedo a los ascensores cuando hay mujeres dentro.
Estoy harto de los políticos que admiten todo tipo de regalos.
Estoy harto de los políticos que colocan a otros políticos en puestos para los que no valen.
Estoy harto de los políticos que tenemos desde la Transición... muy harto.
 
 
 

jueves, 15 de enero de 2015

Radiografía de la corrupción en España

Dos vicepresidentes del Gobierno, una infanta y su marido, el que fuera jefe de los patronos, sindicalistas, ex ministros, parlamentarios, consejeros, alcaldes… La cifra, a día de hoy, supera los1.900 imputados en causas por corrupción en España. O Dicho de otra forma, Rodigro Rato, Juan Pedro Moltó, Francisco Granados, Narcis Serra, Iñaki Urdangarin y Cristina de Borbón, Jaume Mata, Maria Antonia Munar, Carlos Fabra, Julián Muñoz, Isabel Pantoja, José María del Nido… ¿Es España un país donde la corrupción política campa a sus anchas?
 
Según la memoria del Consejo General del Poder Judicial de 2013 Judicial de 2013 los juzgados están colapsados con la instrucción de 1.661 causas que tienen que ver con la corrupción política en todos sus aspectos: de blanqueo a soborno pasando por prevaricación o tráfico de influencias.
Son casi el 70% de los casos considerados de especial complejidad que se investigan en los juzgados. Si afinamos un poco más, miles de esas causas se agrupan en los 302 denominados macroprocesos como la Operación Malaya o la Trama Gürtel, EREs falsos de Andalucía, Caja Madrid, caso Pujol o la Operación Púnica.
 
En lo que llevamos de legislatura, es decir en los últimos tres años, al menos 170 personas han sido condenadas. Pero la mayoría no han entrado en prisión, ya sea por los pocos años de condena de las sentencias, porque sencillamente fueron inhabilitados o multados o porque la condena está pendiente del fallo de algún recurso pendiente.
Sensación de impunidad por la corrupción
Los inspectores fiscales agrupados en torno a la Organización de Inspectores de Hacienda apuntan a tres como las causas principales de que se haya extendido el fenómeno de la corrupción: “los casos que se descubren se deben a meras casualidades o denuncias” y no por el control del Estado.
 
Una vez descubiertos, las condenas “que se producen no suponen el ingreso en prisión, salvo algún caso excepcional” y, la causa más llamativa, que nunca se devuelve el dinero porque suele “estar siempre a buen recaudo en los paraísos fiscales, a la espera de que tarde o temprano llegue una amnistía fiscal”.
 
Un caldo de cultivo que fomenta la sensación de “impunidad”. Hay muchas probabilidades de que la única pena que tenga que sufrir el presunto corrupto sea la llamada “pena del telediario”. Pero, a cambio, el corrupto tiene solucionada su vida”.
Legislación y medios para combatir la corrupción
La opinión pública exige transparencia y el funcionamiento de la Justicia. Y tanto fiscales, jueces como inspectores piden cambios legislativos y acabar de una vez por todas con los indultos y amnistías fiscales que actúan de hecho como una ley de punto y final.
 
Los que solicitan cambios apuntan directamente a ampliar el plazo de prescripción, introducir el delito de enriquecimiento ilícito o injustificado de cargos públicos durante su mandato y el de financiación ilegal de partidos políticos y agravar las penas por tráfico de influencias, prevaricación y negociaciones prohibidas a funcionarios, entre otros.
 
Defienden asimismo reducir la cuota defraudada en delitos contra la Hacienda Pública, agravar penas por omisión del deber de denunciar y perseguir determinados delitos, introducir una modalidad de delito de obstrucción a la justicia por no remitir al juez la documentación requerida o enviarla incompleta, agravar la desobediencia a la autoridad judicial cometido por funcionario, limitar o prohibir suspender o sustituir penas por corrupción y despenalizar faltas.
 
Plantean igualmente agilizar que la justicia asegure que los presuntos puedan cautelarmente hacer frente a las responsabilidades pecuniarias desde el inicio de la investigación y “facilitar la actuación contra testaferros” y la colaboración con la Agencia Tributaria, Banco de España, Patrimonio e Intervención, así como mejorar la hasta ahora “ineficaz” Ley de Protección de Testigos y Peritos.
Pero la ley, por sí sola no basta, la corrupción política, como los llamados delitos de ‘cuello blanco’, puede ser altamente sofisticada y se requieren medios materiales y personal altamente cualificado para combatirla. No es una cuestión sólo de alterar los contratos públicos al alza y cobrar una comisión.
 
Operaciones como la operación Malaya, la trama Gürtel o las investigaciones sobre la fortuna de los Pujol han puesto al descubierto auténticas tramas de ingeniería financiera, multitud de sociedades pantalla y movimientos de cuentas en paraísos fiscales de complicado rastreo o seguimiento
 
Una lucha asimétrica que solo se combate reforzando o creando las instituciones que actualmente velan por la limpieza y buen funcionamiento del Sistema. En nuestra reciente historia democrática, la corrupción política aparece ligada a la financiación de los partidos políticos, auténticas maquinarias electorales y de poder que consumen una ingente cantidad de recursos y al urbanismo.
Una sombra que ha perseguido a todos los partidos, dado los escasos controles a los que han sido sometidos sus finanzas.
 
Y más allá de las frases de acusación vertidas contra los jóvenes dirigentes socialistas del recién estrenado PSOE de Felipe González, por haberse nutrido de “combolutos” procedentes de la socialdemocracia alemana (caso Flick) o las presuntas comisiones cobradas por el expresidente Suarez procedentes de la remodelación de los estadios de fútbol con la instalación de los marcadores electrónicos, las primeras vergüenzas del sistema de partidos estallaron en 1979 con el llamado ‘caso Puerta’.
 
El ‘saqueo de las instituciones’ sale a la luz pública por la denuncia puesta por el socialista Alonso Puerta, ex segundo teniente de alcalde del Ayuntamiento de Madrid, sobre supuesta corrupción en las contratas municipales del servicio de limpieza urbano. El municipio ‘privatizaba’ servicios que eran adjudicados a contratas privadas. Las comisiones presuntamente iban a la caja del PSOE. Puerta fue expulsado del partido.
 
El control recaía sobre el Tribunal de Cuentas. Pero resulta complicado creer que este tribunal pueda detectar cualquier tipo de fraude en su labor fiscalizadora. Su prioridad no es luchar contra la corrupción, sino verificar que el presupuesto que se aprueba tiene su destino. Es decir, son más auditores que otra cosa que trabajan con pocos medios. El retraso en sus informes se contabiliza por años.
 
Además, sus integrantes son designados por el propio parlamento como representantes de los partidos políticos mayoritarios, es decir, sus informes mayoritariamente son un fiel reflejo de la aritmética parlamentaria del momento. Eso por no hablar de el propio escándalo que ensombrece al propio Tribunal.
 
La carga de la prueba -la honradez tanto del partido como la de sus cargos públicos- recae sobre los principales partidos políticos quienes sistemáticamente se amparan en la presunción de inocencia hasta que una sentencia diga lo contrario para no modificar leyes ni estatus.
 
Y los escándalos seguían saliendo a la luz, un contable mal despedido, una mujer despechada por un divorcio y la casualidad en una investigación por tráfico de drogas tiró de la alfombra de los tres casos más sonoros en los años ochenta y noventa:
 
El caso Filesa -financiación irregular del PSOE- el caso Juan Guerra – uso del despacho del vicepresidente del Gobierno para hacer negocios privados y tráfico de influencias- y caso Naseiro -financiación ilegal del PP- que a su vez dio paso a otro juicio donde resultó condenado el constructor burgalés Fernández Pozo en Castilla y León -una comunidad donde por cierto es estrenaba como presidente un bisoño José María Aznar-.
 
En este clima enrarecido por la corrupción, salpicado además por otros escándalos como el caso Roldán, caso Gescartera o los GAL, Felipe González toma una decisión: La creación de la Fiscalía Anticorrupción. Carlos Jiménez Villarejo dirigía un equipo pionero en Europa para perseguir a los corruptos a través de libros contables, sociedades pantalla y paraísos fiscales.
 
Han pasado 20 años (se creó en 1995) y los fiscales anticorrupción siguen reclamando más medios. Dieciséis fiscales conforman la Fiscalía Especial Contra la Corrupción y la Criminalidad organizada en Madrid, especializada en perseguir estos delitos.
 
Anticorrupción también cuenta con tres inspectores de la Intervención General del Estado que fiscalizan los contratos públicos de los casos que recaen en esta fiscalía. Este equipo especializado se completa con dos unidades de policía judicial dependientes específicamente del organismo.
Sin embargo, Anticorrupción se enfrenta a una parte muy pequeña de los delitos de corrupción, entre un 10% y un 20% de este tipo de casos, el resto recae sobre las fiscalías ordinarias.
 
Su labor, formalmente reforzaba la actividad de la Audiencia Nacional, creada en 1977 como sustitución del Tribunal de Orden Público, que entre otras materias, se encarga de delitos de crimen organizado como terrorismo, narcotráfico, falsificación de moneda, y de delitos cometidos fuera del territorio nacional cuando conforme a las Leyes o a los tratados corresponda su enjuiciamiento a los tribunales españoles. En ella trabajan la mayoría de los ‘superjueces’ que entienden persiguen a las grandes tramas corruptas.
 
Tres décadas después y ante la magnitud de la corrupción política, los profesionales de la Magistratura reclaman exclusividad en los juzgados. Coinciden en la necesidad de unificar los esfuerzos y los escasos medios materiales, y hacerlo en todos los juzgados, Piden que haya jueces que se dediquen “en exclusiva a este asunto las 24 horas del día”, así como la “revisión y, en su caso, supresión de aforamientos”, al considerar que “entorpecen y ralentizan de forma evidente y clara la instrucción de los procedimientos”.
Una sola policía contra la corrupción
La especialización pasa por ser la base en la lucha contra la corrupción y, necesariamente -los actores coinciden- confluye en la creación de una policía fiscal. En la actualidad, existen hasta 11 unidades en la Policía Nacional y 6 en la Guardia civil, además del personal que maneja la propia AEAT, el Ministerio Fiscal o el SEPBLAC del Banco de España dedicados a perseguir este tipo de delitos. Unas unidades que trabajan de manera “escasamente integrados y coordinados”.
 
Dentro de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil hay un Departamento de Delincuencia Económica que a su vez tiene un grupo de delitos económicos, de fraude y urbanísticos y una unidad adscrita a la Fiscalía Anticorrupción.
 
También hay un grupo especializado dentro del Servicio de Información. En las unidades periféricas hay personas dedicadas a este tipo de delitos dentro de las unidades orgánicas de policía judicial. En total, unos 700 agentes, de los cuales 200 se dedican en exclusiva a corrupción. El resto se ocupan de asuntos conexos como blanqueo o narcotráfico.
 
Por otro lado, la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales del Cuerpo Nacional de Policía (UDEF) está formada por 299 personas. Teóricamente, cualquier agente de la plantilla de policía judicial (11.500) podría investigar, casos de corrupción, pero no se dedican a ellos con carácter de exclusividad.
 
A estos profesionales habría que añadir los 189 -altamente especializados- de la Oficina Nacional de Investigación del Fraude Fiscal (ONIF), dependiente de la Agencia Tributaria y las 60 personas que persiguen el blanqueo de capitales en el Banco de España a través del Sepblac. Esta unidad funciona como la “unidad de inteligencia financiera española”.
Fomentar y premiar la denuncia por corrupción
Los inspectores de Hacienda, en su decálogo, insisten en que hay que generar instrumentos que premien comportamientos de denuncia. En la mayoría de las tramas resulta imprescindible ese ‘colaborador necesario’.
 
Pero resulta que ese testigo vital acaba siendo un testigo acosado, como en el caso de Ana Garrido Ramos.
 
Todos los profesionales, magistrados, policías, fiscales abogan limitar los indultos y acabar con los aforados , así como por contar con tribunales y juzgados especializados en asuntos económicos a nivel autonómico e incluso provincial, por potenciar la cooperación jurídica internacional para eliminar paraísos fiscales y por crear “una policía judicial auténtica” y un cuerpo de peritos contables que asesoren a los jueces.
 
Medios, personal, cambios legislativos… Medidas que dependen de la voluntad política y de un pacto de estado entre las fuerzas políticas para terminar con un problema que crece entre las preocupaciones de los españoles.
De momento, ni está ni se le espera.
 
Redacción Irispress 06/01/2015 9:56 PM
Leído en: http://irispress.es/reportajes/2015/01/06/radiografia-corrupcion-espana/#

miércoles, 14 de enero de 2015

La puerta giratoria de Zarzuela

En el país de las puertas giratorias, cómo no iba a haber una en la primera casa de España, domicilio del primer ciudadano del reino: el palacio de la Zarzuela, donde aún duerme el rey emérito Juan Carlos las noches que anda por Madrid.
 
¿Y por qué digo que en Zarzuela hay una puerta giratoria? ¿Es que el viejo rey ha sido fichado por una eléctrica? ¿Es consejero de un banco de inversiones? ¿O lo acogió la siempre acogedora Telefónica?
 
Nada de eso. La puerta giratoria de Zarzuela no es como las demás: tiene giro de 360 grados. Juan Carlos entró por esa puerta el 2 de junio, y volvió a salir por el mismo sitio, en un movimiento rápido, visto y no visto. Es decir, que se quedó donde estaba.
 
¿Entonces? ¿Cuál es la gracia de esa puerta giratoria? Pues que le permite conservar los privilegios de monarca, pero sin las molestias del cargo. Es decir, vivir como un rey, en el sentido más popular de la expresión. Vivir como un rey pero sin el coñazo de ser rey, sin viajes protocolarios, recepciones, inauguraciones y despachos con Rajoy. Vivir como un rey, pero sin disimulo, y sin tener que pedirnos disculpas si mete la pata.
 
A eso se ha dedicado el ex rey desde que se jubiló: a vivir como un rey. Y si no, vean. Mantiene residencia, pues ni siquiera se mudó, dejando a su hijo y nuera en la casa que ya tenían. También conserva su asignación presupuestaria, ya que sigue siendo miembro de la familia real, y ahora además tocan a más en el reparto, al ser menos miembros en la familia, sin las ex infantas.
 
Aparte de casa y sueldo, disfruta de protección jurídica. Dejó de ser inviolable, pero el Congreso lo hizo aforado por la vía urgente, lo que en la práctica, con la cortesana ayuda de fiscales y jueces, equivale a ser inviolable. Aforamiento que además se extiende a todas las actuaciones de su vida privada. No sea que le salga por ahí un hijo no reconocido, o quieran pedirle cuentas por los negocios de su hija, o las comisiones que gestionaba su “amiga íntima”.
 
¿He dicho “vida privada”? Ahí está la gracia de la puerta giratoria de Zarzuela: que desde que abdicó, ya todo es su vida privada, sus asuntos. Lo que antes era blindaje institucional y mediático, ahora es vida privada. No sabemos dónde ni cómo celebró ayer su 77 cumpleaños, ni nos importa, pues es su vida privada; como lo es su gira gastronómica por los mejores restaurantes de España, su fin de año en Hollywood, su patrimonio nunca aclarado, o sus tratos con Corinna (lean este artículo de Jesús Cacho, yo sigo boquiabierto).
 
Aunque algunos nos preguntamos, a lo Pla, quién paga todo esto, habrá también quien piense que el ex rey se tiene bien merecida su jubilación dorada: que tras cuarenta años cuidándonos, después de habernos traído la democracia, derrotado un golpe de Estado y otras hazañas bien sabidas, qué menos que disfrutar de la vida algo más que las tediosas regatas de velero, las cacerías de elefantes o aquellas entrañables y sencillas navidades esquiando con la familia.
 
Y tienen razón. Lo de Juan Carlos tiene mérito, mucho. Su última gesta en este Reino de España ha sido convertir una rancia monarquía, de la que uno solo podía salir muerto (pues de lo contrario perdería sentido el invento dinástico), en una profesión con jubilación y puerta giratoria. Y con pedorreta de propina para los republicanos: “¿No queríais rey? Pues ahora tenéis dos”. Viva el rey.

Isaac Rosa

martes, 13 de enero de 2015

Efecto Pedroche

Primeras horas de 2015. Las redes sociales se encienden por un vestido con transparencias. La protagonista que lo lució: Cristina Pedroche. El lugar: la Puerta del Sol durante la retransmisión de las doce Campanadas de Nochevieja.
 
Este lunes, con la polémica todavía caliente, la propia Pedroche fue tajante. “Las mujeres tenemos derecho a elegir lo que nos dé la gana ponernos“, sentenció. En cambio, hay colectivos que, exaltados, dicen que esa puesta en escena fue machista. Aunque ¿lo machista no será pensar que algo así es machista? Se trata de un atuendo que puede gustar más o menos, pero la prenda de Pedroche no pasó ningún límite que no traspase un bikini. Y a Pedroche ya la hemos visto en bikini en la tele (y no pasó nada), y en paños menores en decenas de sesiones de fotos, en su Instagram, en su Twitter.
 
Por otro lado, en innumerables ocasiones se han visto en televisión trajes peores. Y con peor gusto, sin duda. Pero, curiosamente, la sociedad ahora parece estar más susceptible en determinados ámbitos. Es más, a veces incluso se confunden términos. ¿De verdad a alguien le puede parecer ofensivo el vestido de Cristina Pedroche? No fue más que una presentadora joven, atractiva y con sentido del espectáculo vistiendo como le dio la gana. ¿Que ella sabía que daría que hablar? Claro que sí, pero ¿y qué?
 
La libertad deriva en acusaciones de machismo y al revés. Se pide represión, Twitter pone el grito en el cielo y, de verdad, se hacen montañas de verdaderos granos de arena que no deberían ir más allá del simple chascarrillo. Pero ahí están esos artículos hablando de sexismo y recriminando a una cadena la explotación de su presentadora. El peligroso resultado de todo este proceso es que se pueda aplicar una censura previa de los cadenas en próximas situaciones similares, algo que ya se creía superado.
 
Parecería imposible, por tanto, que hoy en TVE se reprodujera la actuación de Sabrina de 1988, aquella en la que, en pleno bailoteo, se le escapó un pecho. El programa era pregrabado y no se cortó. Al contrario, la dirección del programa creó un gag del momento. De hecho, hasta se atrevieron a ralentizar el instante justo del percance a cámara lenta, para que nadie se lo perdiera y todo el mundo hablara de ello al día siguiente. Y no pasó nada. Se emitió. Hoy sería imposible. Menos aún en Televisión Española. Da la sensación de que rodarían cabezas si en nuestro presente se hiciera esto con la actuación de una cantante.
 
¿Hemos evolucionado o involucionado? Lo que está claro es que nos habríamos quedado sin un gran gag de la historia de la televisión, esa televisión que nos enseñó a ser mejores personas creyendo en la libertad que se construye en el respeto al prójimo sin prejuicios ni estereotipos ni censuras. Y que también nos enseñó a diferenciar lo que es importante y lo que no pasa del chascarrillo, como la actuación de Sabrina o el vestido de Pedroche. A 2015 deberíamos pedirle menos susceptibilidad por parte de algunos colectivos…
 
Leído en: http://blogs.lainformacion.com/telediaria/2015/01/07/efecto-pedroche-que-pasaria-si-tve-emitiera-hoy-la-mitica-actuacion-de-Sabrina/
Fui de los afortunados de verla en directo, y desde mi punto de vista Cristina Pedroche estaba preciosa y muy elegante, en ningún momento se me pasó por la cabeza pensar ni en machismo ni feminismo... todos los que pensaron así, me parece gente poco respetuosa y de mente muy cerrada. 

domingo, 11 de enero de 2015

Los mismos que promueven la ley mordaza defienden hoy la libertad de expresión

La conmoción por el ataque de ayer, en París, contra el semanario satírico Charlie Hebdó, recorre el mundo occidental por lo que supone de ataque, no solo a la libertad de expresión si no también a las sociedades abiertas que asumen la sátira, el humor, la crítica como elemento fundamental de la buena salud democrática. Por eso desde ayer manifestaciones multitudinarias recorren este mundo occidental, en un claro mensaje a los fanáticos: el mensaje de la amenaza terrorista no nos hará cambiar, no nos hará más temerosos.
 
Esta es la imagen, este debería ser el objetivo, combatir la amenaza terrorista defendiendo todos los derechos que esta civilización ha ido construyendo piedra a piedra. Pero la imagen, el mensaje también anda algo distorsionado. Hoy mayoritariamente se defiende el derecho a la sátira, a reírnos de todo, de todos los símbolos. La sátira otra vez como símbolo de las democracias consolidadas, la capacidad de reírnos de nosotros mismos. Pero en estas imágenes de defensa de la libertad de expresión y de la sátira hay una dosis de hipocresía que hoy, una vez rendido el homenaje a los muertos y recordar a los fanáticos que el futuro no es de ellos sino de la civilización, hay que destacar.
 
Desde nuestra supuesta superioridad moral occidental intentamos dar lecciones cuando en Francia Charlie Hebdó había recibido presiones para modificar su línea en muchas ocasiones o en este país, por ejemplo, se censuró una portada sobre la Monarquía en pleno proceso de abdicación, hace solo seis meses. No era ningún símbolo religioso, era el símbolo de una institución. O desde la misma superioridad defienden la libertad de expresión, los mismos que han aprobado una ley mordaza que limita derechos fundamentales o los mismos que azuzan manifestaciones en favor de recortar, por ejemplo, la libertad de las mujeres.
 
Lo de ayer en París debería hacernos pensar mucho, de como las semillas crecen, de como pequeños gestos, alimentados convenientemente, se convierten en fanatismos. Se habla mucho desde ayer de tolerancia. Es algo más sencillo o quizás más complicado en los tiempos que corren, se trata de igualdad de progreso, de democracia, de civilización, en definitiva. Estas son nuestras armas frente a los Kalashnikov. Si las debilitamos las nuestras les damos más fuerza a las suyas.
 
Angels Barceló en Hora 25 de LaSer