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Previsión del tiempo

jueves, 3 de abril de 2014

Jornada de 8 horas

En 1919, en Barcelona, ​​después de una huelga general de 44 días, con más de 100.000 participantes que paralizó efectivamente la economía, el gobierno español aceptó las demandas de los trabajadores que incluían una jornada de ocho horas, el reconocimiento de los sindicatos y el reintegro de los trabajadores despedidos. El 3 de abril fue aprobado el decreto y a partir del 1 de octubre de 1919 la jornada máxima total de trabajo en España fue de 8 horas al día y de 48 a la semana. El Conde de Romanones fue relevado del gobierno en abril de 1919 después de firmar el 3 de abril de 1919 el llamado "Decreto de la jornada de ocho horas"
Esto es un aviso a navegantes... dejemos de meter horas gratis, la lucha que hicieron nuestros abuelos debe servir para algo...

miércoles, 2 de abril de 2014

Un abrazo

La duración media de un abrazo entre dos personas es de 3 segundos... ¡Pero los investigadores han descubierto algo fantástico! Cuando un abrazo dura 20 segundos, se produce un efecto terapéutico sobre el cuerpo y la mente.
 
La razón es que un abrazo sincero produce una hormona llamada "oxitocina", también conocida como la hormona del amor. Esta sustancia tiene muchos beneficios para nuestra salud física y mental, que nos ayuda, entre otras cosas, a relajarnos, a sentirnos seguros y a calmar nuestros temores y la ansiedad.
 
Este maravilloso tranquilizante se ofrece de forma gratuita cada vez que tomamos a una persona en nuestros brazos, que acunamos a un niño, que acariciamos un perro o un gato, que bailamos con nuestro compañero/a que se mantiene muy cerca o alguien que simplemente pone sus manos sobre los hombros de un amigo/a.
 
Hoy en día, tener a alguien en nuestros brazos durante 20 segundos, es el regalo que usted puede hacerse y hacer a los demás.

martes, 1 de abril de 2014

Los mayores lloran a sus mascotas


Cuando María llegó a la residencia de ancianos, sus ojos vivarachos impresionaron a la directora. Ahora son de color humo. Lleva meses sin acariciar a Mía, sin tenerla en su regazo, sin su ronroneo nocturno. Después de un accidente casero, María ingresó en la residencia, mientras sus hijos le prometían buscar una buena adoptante para Mía. ¿Pero quién adopta a una gata de diecinueve años con la cadera como un flan?, dudaba María.  En un par de horas, la residencia y sus hijos decidieron cómo sería el resto de su vida, olvidándose de lo más importante para ella, del único ser vivo que había permanecido a su lado las dos últimas décadas. Una tarde, María estaba viendo un programa en la televisión sobre animales abandonados cuando reconoció en una de las jaulas a su adorada y esquelética gata. Suplicó hasta la extenuación que le dejaran llevarse a Mía a la residencia, se negó a comer, se negó a participar en ninguna actividad, pero recibió un no rotundo por parte de la dirección. Todas las mañanas, María se arregla el pelo con desgana, busca el bastón y sale a la pequeña terraza de su habitación, donde permanece sola. El resto de residentes juega a las cartas o ve la tele. En pocos meses ha perdido ocho kilos, justo lo que pesaba Mía antes de separarse de ella. Las dos, María y Mía, son hoy un muestrario de huesos, un dolor de clavículas arrastrándose, respectivamente, por una residencia y una jaula.
 
Chico está en una perrera y tiene fecha para ser sacrificado, pero no será necesario, hace dos meses que apenas come ni se mueve.  Pablo vendió su casa para saldar las deudas económicas de sus hijos y después ingresó en la residencia. Lo hizo a cambio de que sus nietos se ocuparan de su pastor alemán y de que siempre estuviera bien atendido. No fue así, nadie quiso ocuparse de Chico y la residencia se negó a admitirlo. Chico pasa las veinticuatro horas del día mirando la puerta de su chenil, esperando a Pablo. Y Pablo pasa toda la jornada mirando la puerta, esperando a que sus nietos le traigan a Chico.
 
Nina, una anciana de origen ruso, se sienta todos los días en un banco del parque y le enseña a quien quiera pararse unos minutos la fotografía de Ana, su hermosa cocker de melena rizada. Un día Nina llamó a la guardería donde sus hijos le dijeron que estaba su perra y allí le informaron de que Ana había escapado y había sido atropellada por un coche.
 
Estos son sólo tres casos, pero hay cientos. En estos momentos, el número de animales abandonados en los albergues por motivos similares es cada vez mayor.  La crisis económica se convierte para muchos en la excusa para apuñalar emocionalmente a quienes más cuidado necesitan. Son casos silenciosos, de los que nadie habla, pero que conllevan un dolor y una violencia hacia las personas mayores y sus animales impensables en una sociedad avanzada.
 
Nuestras residencias de ancianos no tienen en cuenta  el estudio de Stryler-Gordon realizado en 284 residencias en Minnesota. Según esa investigación, los residentes que conviven con sus animales mejoran de salud, tienen más apetito, caminan más, duermen mejor, incluso aumenta su socialización. En definitiva, demuestra que  la convivencia de las personas mayores con los animales incrementa su bienestar y mejora su calidad de vida.
 
A un perro o un gato no le importa el éxito social, profesional o económico de su compañero de vida; al contrario, siguen siendo una fuente de energía, estímulo y afectividad que no falla nunca. Por eso, es importante crear conciencia de estos efectos positivos y cambiar radicalmente la manera en la que tratamos a ancianos y animales, que, además de cruel, es absolutamente fallida desde un punto de vista médico.  Ambos son abandonados sin tener en cuenta su bienestar. Y no,  no es un problema de grandes inversiones, es una cuestión de voluntad y de respeto. También de adaptación de las instalaciones, sí, pero esto se vería compensado con creces por los buenos resultados en la vida de sus residentes.
 
 En España, según  un estudio de la ADDA, solo hay tres residencias, privadas, que permiten la convivencia con animales. Esto debería cambiar radicalmente: no solo por las personas mayores de la actualidad, sino también por las del futuro, ya que cada vez somos más quienes convivimos con perros y gatos.
 
Cada noche en las residencias, centenares de ancianos lloran en silencio al haber sido separados a la fuerza de sus animales. Animales que dieron amor y acabaron recibiendo una inyección letal o un golpe de frío en sus maltrechos huesos. Humanos y animales a la deriva, náufragos de una sociedad insensible que necesita un cambio profundo.
 
Leído en el Diario.es

domingo, 30 de marzo de 2014

Los pobres de Montoro

Acaba de hacer Cáritas un informe sobre la pobreza en España que no se ajusta a la realidad. Lo ha denunciado el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, en la rueda de prensa posterior al consejo de ministros de ayer. Resulta que Cáritas quiere “provocar debates” en ese sentido, asegura el ministro, con lo que esta organización humanitaria católica parece haber demostrado su clara filiación con los violentos. Como todo el mundo sabe, los violentos son esos señores perseguibles y encarcelables que se empeñan en no ver ni decir que España está en la senda del crecimiento, que hay brotes verdes inundando toda la primavera económica, y que Montoro tiene un parecido con Paul Newman que echa p´atrás.
Los violentos de Cáritas quieren hacernos creer que España es el segundo país de Europa con más pobreza infantil, solo por detrás de Rumanía, y hasta han elaborado un informe para propalar por el mundo tal falacia. Y su secretario general, ese Otegi católico llamado Jorge Nuño, se ha atrevido a afirmar que con la mitad de la pasta que va a destinar el Gobierno a rescatar las autopistas podríamos acabar con la pobreza en España.
Montoro ha dejado claro que esos datos de Cáritas están basados en “mediciones estadísticas” que “no se corresponden con la realidad”. Como todo el mundo sabe, la estadística es esa ciencia exacta que solo se corresponde con la realidad cuando lo dice Montoro. Los 700.000 hogares españoles que no ingresan un duro, por ejemplo, son una manipulación de Jorge Nuño, y a cuatro de cada cinco millones de españoles en situación de exclusión social severa los encuentras desde primera hora de la mañana en los bares bebiendo anís del mono y riéndose del Gobierno, lo que indica que son poco fiables para participar en estadística alguna.
Los pobres españoles estamos muy empeñados en reventar las mediciones estadísticas. Baste un ejemplo. Si uno hace una estadística con Luis Bárcenas y 49 pobres, resulta que cada español tiene en Suiza un millón de euros en dinero negro. Que es la verdad española que Montoro propone difundir a través de Cáritas y del INE. Cáritas, organización católica, tampoco ha entendido el concepto de gobernar como dios manda. O sea, de milagro. Con sobresueldos diferidos y tal. Y los niños españoles en situación de exclusión están jodidos porque no han sido lo suficientemente espabilados como para robar la hucha del Domund. Que es la Gürtel infantil.
Montoro ha puesto a los violentos de Cáritas en su sitio. Pena que la ley de partidos no contemple subyugar a organizaciones humanitarias católicas. Eso de meter a los pobres y a los niños en las estadísticas debería ser contemplado como delito de lesa humanidad. Sin embargo, Montoro se ha encontrado con un insuperable escollo a la hora de enfrentarse a Cáritas. El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, adscrito fervorosamente al Opus Dei, se niega a enviar a las Unidades de Intervención Policial a que le extirpen un testículo a Jorge Nuño con un pelotazo de goma. En esto se da uno cuenta del error que cometió España al declararse constitucionalmente estado aconfesional.
El testículo y las estadísticas de Nuño atentan fehacientemente contra la marca España. La imagen que Cáritas está proyectando de nuestro país en el exterior no ayuda en absoluto a lograr que Mariano Rajoy ponga los pies encima de la mesa del despacho de Obama, que es el sueño que todos los españoles de bien, ricos y pobres, anhelamos. Dejémonos ya de demagogia y reconozcamos que los pobres españoles no son ni siquiera católicos. Y empecemos a exigirle a Cáritas un poco de patriotismo. Ayer tuiteó un tal Luis Hernández una frase que demuestra el daño que pueden hacer las estadísticas de Cáritas al pensamiento del español honrado: “Si a alguien le indigna más ver un contenedor ardiendo que una persona comiendo de él, tiene que revisar sus valores”. Este tipo de ideas es lo que Cáritas está alimentando con sus estadísticas falaces. Cuando el sueño erótico de todos nosotros es el de rescatar las autopistas con 4.000 millones y enterrar a nuestros cinco millones de pobres en sus cunetas. Que es que son muy pesados y dan mal ambiente en los bares.
 
Rosa y Espinas en Público.es

sábado, 29 de marzo de 2014

Detrás de mi sonrisa


Detrás de mí sonrisa, sé qué nombre está
no le olvido, por si algún día le pronuncio y viene.
Pensaba en las pecas de un pelirrojo
aquel que un mes me mato de ilusión
y al siguiente de pena.
 
Guardo en mi mente ese nombre,
le guardo en el bolsillo de mi abrigo
una historia verídica, no fue un sueño .
 
Aprieto tu nombre en mis labios
como si en tu nombre no se apretaran
las siete letras unas con otras para darle
significado a mi deseo.
 
Sonreíamos y nos mirábamos a los ojos
nos buscábamos en la mentira
fingía tristeza, ser feliz no estaba de moda
Como si a tu nombre no se atara mi vida
cada vez que te nombrara.

Luego... ocurrió que yo era yo
que mis brazos no eran suficientemente largos
para abrazar tu futuro.
Ahora no sobra espacio... faltas tú .

He vuelto a sonreír
sé que estas sin estar
que tus ausencias son presencias en la retaguardia.

Mi sonrisa no es abrir mucho la boca
si no cerrar muy poco los ojos.
Sonreír con todo el cuerpo
por esa felicidad de saberme observada por Ti.

Arquear las cejas y recordar aquel "mar"
aquella lluvia fina que emigraba de las nubes
testigos de aquellos besos.
Un paseo rodeados de azul y verde .

No me fui, ni te fuiste
entre nosotros la máxima despedida
siempre fue un hasta luego.
Y el luego no se hizo nunca
y el nunca no se hizo eterno... estamos.

Saberte tras mi espalda
hace que el tiempo no me duela
y se escapa la sonrisa de seguirte "pensando".
 
Tesy

Leído en: http://tesy-ellenguajedelasflores.blogspot.com.es/2013/12/detras-de-mi-sonrisa.html

viernes, 28 de marzo de 2014

¿Qué nos aburre?

El 49% de los españoles se aburre cuando ve la vuelta ciclista, según una encuesta realizada con motivo del Día Mundial del Sueño por la firma Agua de Sueño para conocer las cosas que nos incitan a dormir. Otras opciones mayoritariamente escogidas por los encuestados son hacer cola en un banco (49%), escuchar los discursos de los políticos (47%) y el discurso de Nochebuena del Rey (41%).
 
Además de las etapas de la Vuelta, hay otras situaciones que nos invitan a echar una cabezada. Empatada con el ciclismo, tener que aguantar la cola de un establecimiento es otra opción muy aburrida para el conjunto de los españoles. Las colas interminables en el banco, en la tienda de ropa preferida o en nuestro supermercado más cercano, nos parecen soporíferas.
 
Aguantar los discursos de ciertas personas también nos invita al sueño. Los discursos monótonos de la clase política actual aburren al 47% de los españoles y el tradicional discurso de Nochebuena del Rey hace que al 41% de los encuestados le entre el sueño antes de ponerse a celebrar la Navidad.
 
Por otro lado, el 27% cree que ir a misa no es una opción divertida para las mañanas de los domingos. Aguantar el sermón del cura de la parroquia crea somnolencia entre los que optan por entrar en una iglesia cuando se celebra un acto religioso.
 
El típico atasco mañanero es aburrido para el 23% de los encuestados, ya que tener que aguantar cada día el mismo tráfico a la misma hora provoca que nos entre el sueño en plena retención. Cuando llega el fin de semana, un 12% considera que la comida en casa de los suegros puede ser una buena previa para realizar la siesta.

LAS ACTIVIDADES QUE MÁS ABURREN A LOS ESPAÑOLES

  1. Ver una etapa de la Vuelta ciclista (49%)
  2. Hacer cola en un banco (49%)
  3. Escuchar los discursos de los políticos (47%)
  4. El discurso de Nochebuena del Rey (41%)
  5. Esperar en el médico (24%)
  6. Esperar en un atasco (23%)
  7. Comer en casa de los suegros (12%)
  8. Esperar el bus (8%)
  9. Una reunión con el jefe (7%)
  10. Escuchar a tu pareja al final del día (5%)