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Previsión del tiempo

martes, 25 de marzo de 2014

Poema de un perro

Yo soy el que te espera...
Tu coche tiene un sonido especial y puedo reconocerlo entre mil.
Tus pasos tienen un timbre mágico, son música para mí.
Tu voz es el mayor signo de mi tiempo feliz, y a veces no es necesario oírla: oigo tu tristeza.
Si veo tu alegría, me hace feliz!
No sé lo que es olor bueno o malo, solo sé que tu aroma es el mejor.
Algunas presencias me gustan. Otras, no tanto.
Pero tu presencia es lo que mueve mis sentidos.
Tu despierto, me despiertas.
Tu durmiendo eres mi Dios, reposando en casa y yo cuidando tu sueño.
Tu mirada es un rayo de luz, cuando me doy cuenta de tu despertar...
Sus manos sobre mí, tienen la ligereza de la paz.
Y cuando Tú sales, todo está vacío otra vez...
Y vuelvo a esperarte siempre y siempre...
Por el sonido de tu coche;
Por tus pasos;
Por tu voz;
Por tu estado siempre inconstante del humor;
Por tu olor;
Por tu reposo bajo mi vigilia;
Por tus ojos;
Por tus manos.
Y soy feliz así.
Yo soy el que te espera:
¡Soy tu perro!

lunes, 24 de marzo de 2014

Fue emocionante

Había una barbaridad de gente y fue emocionante. Se lo digo yo, que lo vi. Desde luego bastante más que cuando La Roja ganó el Campeonato del mundo, y me atrevería a decir que tanta como cuando se protestó contra la guerra de Irak, según vi también en aquella ocasión. Y mucha más que la que anualmente organizan en defensa de la familia o contra el aborto. Les confieso una cosa: yo no esperaba ni la cuarta parte de manifestantes.
Aunque no debe medirse en función de la asistencia. Lo relevante es que al final los asistentes, se notaba, tenían la sensación de que no había sido tiempo perdido. Naturalmente que el Gobierno no va a dimitir, como se pedía. Incluso le traerá al pairo. O eso dirán. Pero en el aire quedó que la toma de conciencia era un hecho y que esto continuará. Ésa es la razón por la que ha sido un éxito clamoroso. Y lo más extraordinario: no hace falta ser brujo o vidente para saber que, a pesar de la escasa cobertura mediática, la repercusión en todo el país habrá sido importantísima y de apoyo, por mucho que las fuerzas conservadoras traten de negarlo. No hubo, durante el tiempo que yo permanecí, ni un altercado, ni una voz disonante o directamente agresiva. Fue una explosión controlada de sinceridad. Fue honesta. Fue ejemplar. Fue educada, pero firme. Repulsiva ausencia del PSOE. Elogiable presencia de IU.
Certificadora de que España no está muerta, prometedora de unidades de acción, con las ideas claras y concisas, sabiendo que desde hoy se tiene menos miedo. Por primera vez los estribillos coreados no fueron tópicos ni ridículos. No hubo batucadas, o yo no las vi. Lo único defectuoso, para mí, la agotadora, innecesaria y constante repetición de ‘compañeros y compañeras. Trabajadores y trabajadoras, …….’, así como el temor tan extendido a pronunciar el nombre de España y sustituirlo por el Estado Español. Yo, que soy un chinche.
Quedó claro que se dibujó un proyecto de futuro, aún inconcreto. No se solicitaron venganzas sino sustituciones (salvo prisión para los banqueros), esperanzas ciertas, sin enfrentamientos civiles, con la fuerza de la palabra y la protesta. Fue emocionante. Algo va a cambiar en España. No es una crisis, es una estafa, queremos trabajar, la lucha sigue cueste lo que cueste, arriba, arriba, arriba, arriba, arriba, todos a luchar, porque somos seis millones y queremos trabajar, que se metan por el culo la reforma laboral.
El filósofo Descartes cambiaría hoy su celebérrimo ‘Pienso, luego existo’ por ‘Estoy, luego existo, la apoyo desde la distancia, luego estoy y luego existo’. Fue un éxito clamoroso y emocionante. Háganme caso. Yo lo vi.
 
Momentos más tarde, y ya fuera de la manifestación, un grupo de jóvenes incontrolados provocó incidentes. Reniego absolutamente de ellos, por no acordarme de la leche que les han dado. Es intolerable y estéril. Solo contribuye a desacreditar la manifestación. Debería aclararse quiénes son; los organizadores de la marcha tendrían que hacerlo, y asumirlo o repudiarlos frontalmente. Yo hasta llego a pensar que lo hacen por gamberrismo y estúpida diversión. Mataron la emoción. ¡Qué machos!
 
Puntadas sin hilo en publico.es

domingo, 23 de marzo de 2014

Reflexión XXIX: ¿Quién lo sabe?

Una historia china habla de un anciano labrador que tenía un caballo para cultivar sus campos. Un día el caballo escapó a las montañas. Cuando los vecinos del anciano labrador se acercaron para condolerse de él y lamentar su desgracia, el labrador les replicó:
 
- ¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién lo sabe?
 
Una semana después el caballo volvió de las montañas trayendo consigo una manada de caballos salvajes. Entonces los vecinos felicitaron al labrador por su buena suerte. Este les respondió:
 
- ¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién lo sabe?
 
Cuando el hijo del labrador intentó domar uno de los caballos salvajes, fue desmontado y se rompió una pierna. Todo el mundo consideró esto como una desgracia. No así el labrador, quien se limitó a decir:
 
- ¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién lo sabe?
 
Unas semanas más tarde el ejército entro en el poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Cuando vieron al hijo del labrador con la pierna rota, lo dejaron tranquilo.
 
- ¿Había sido buena suerte? ¿Mala suerte?... ¿Quién lo sabe?

sábado, 22 de marzo de 2014

35 cosas que lamentarás cuando seas viejo




Tarde o temprano vendrán los tiempos cuando no puedas hacer muchas cosas. Cuando algunas otras se volverán obsoletas o imposibles de realizar. Pero siempre habrá que recordar que mientras seas joven, la vida debe adquirir un sentido, un propósito. Y para llegar a ello se necesita ser proactivo, para no lamentar cosas que no hiciste o dejaste de hacer. Siempre se puede ser mejor. Aquí una lista de las cosas que probablemente lamentarás cuando seas más grande: 
 
1. No haber viajado cuando tuviste la oportunidad. Viajar es cada vez más difícil a medida que envejeces, pues tener una familia de 3 o más personas resulta más complicado que sostenerte a ti solo.
 
2. No haber aprendido otro lenguaje. Te arrepentirás cuando recuerdes que pasaste más de 4 años aprendiendo inglés en la escuela y no recuerdas nada.

 

3. Permanecer en una mala relación. Recuerda que “si decides estar en una relación infeliz, has decidido ser infeliz”. Créeme, nadie que haya salido de una mala relación en el pasado, ha volteado sin decir que hubieran deseado salirse antes.
 
4. Olvidar ponerte bloqueador solar. Arrugas, lunares, cáncer de piel son algunos de los padecimientos que pueden ser evitados si te cuidas.
 
5. Perderte la oportunidad de ir a conciertos de tus cantantes favoritos. 
 
6. Tener miedo a hacer cosas. Siempre que mires al pasado te dirás: “¿Por qué le tenía tanto miedo a eso?
 
7. No poner “hacer ejercicio” como una prioridad. Muchísimas personas alcanzarán la plenitud física de su vida acostados en un sillón. Cuando llegues a los 40, 50 y más, lamentarás haberte quedado sin hacer nada en lugar de haberte cuidado un poquito.
 
8. Dejarte definir por roles de género. No hay nada más triste que escucharte decir: “es que en ese entonces esas cosas no se hacías así”. Atrévete a cambiar los paradigmas.
 
9. No renunciar al trabajo que odias. Ok, entendemos que hay que pagar los recibos, pero si no tienes un plan para mejorar, podrías despertar 40 años después viviendo en un infierno laboral.
 
10. No haberte esforzado más en la escuela. No es que las calificaciones te hagan más valioso, pero algún día por alguna circunstancia te dirás que habrías deseado poner más atención en clase.
 
11. No darte cuenta lo guapo/guapa que eres. Muchos de nosotros pasamos mucho tiempo lamentándonos por no ser tan guapos y gastamos fortunas en mejorar algo que no nos parece. En realidad, somos bellos todo el tiempo.
 
12. Tener miedo de decir “TE AMO”. Cuando seas grande, verás que aunque tu amor no fue correspondido, siempre habrás querido expresar tus sentimientos.
 
13. No escuchar los consejos de tus padres. Lo sabemos, cuando eres joven no los quieres ni escuchar, pero créenos, cuando crezcas, desearás tan siquiera poder escuchar su voz, más aún un consejo. Y lo mejor es que todo lo que te dijeron era cierto.
 
14. Darle mucha importancia a lo que la gente piensa de ti. Te lo juro que en 20 años ni te acordarás de lo que aquella gente decía sobre ti y que tanto te importaba.
 
15. Apoyar el sueño de otras personas por encima de los tuyos. Si, ayudar a otros es bueno, siempre y cuando te des también el tiempo y espacio para brillar por ti mismo/a y realizar tus propios sueños.
 
16. Guardar rencor o resentimiento por alguien. Eso significa dejar que alguien viva en tu cabeza sin pagar renta. No vale la pena. ¿Cuál es el punto de recordar y recordar el daño que te han hecho? Déjalo ir.
 
17. No defenderte. La gente grande no deja que nadie les haga algo que no quieren, tu tampoco deberías.
 
18. No haber hecho una actividad como voluntario. Créeme, ayudar a alguien voluntariamente a hacer su vida más placentera, es algo que jamás lamentarás. Se siente increíble.
 
19. No cuidar tus dientes. Cepíllate, usa hilo dental, consulta a tu dentista regularmente. Cuando seas grande y te falten 3, 4 o más dientes, habrás deseado cuidarlos más.
 
20. No preguntarles cosas de la vida a tus abuelos antes de perderlos. Ellos ya han pasado por donde tú vas caminando y son una fuente inmensa de sabiduría. No pierdas la oportunidad de quererlos antes de que se vayan.
 
21. Trabajar en demasía. Nadie que vaya a morir ha deseado haber trabajado más o haber pasado más tiempo en la oficina. Por el contrario, desearon haber pasado más tiempo con su familia, amigos, pasatiempos.
 
22. No saber cocinar por lo menos un platillo que te guste. Aprende a cocinar, tú mismo te lo agradecerás.
 
23. No detenerte para apreciar el momento. Sí, lo sabemos, los jóvenes siempre son muy activos, pero detenerte y admirar a tu alrededor es algo bueno, hazlo.
 
24. No terminar lo que empiezas. 
 
25. Dejar definirte a ti mismo por expectativas culturales. Nunca dejes que te digan: “nosotros no hacemos eso”.
 
26. No dejar a tus amigos que hagan su propia vida. Las amistades crecen por separado. Cada quien tiene su vida y debe hacer lo que considere mejor para ellos. No dejarlos realizarse es causa de problemas y tristeza. No quieres eso.
 
27. No jugar más con tus hijos. Cuando seas más grande, verás cómo tu hijo pasó de “Papi porfa vamos a jugar” al “Vete de mi cuarto papá”.
 
28. No tomar riesgos, especialmente en el amor. Saber que te atreviste a declarar tu amor a alguien, incluso si fue el más grande fiasco de tu vida, será bien visto por ti mismo cuando eres viejo. Aplica para las cosas de la vida cotidiana. Al final lo recordarás con una risa.
 
29. No darte el tiempo para hacer contactos. Siempre los vas a necesitar, siempre. Así que mejor comienza a hacerlos.
 
30. Preocuparte demasiado por todo. Si las cosas tienen solución ¿para qué te preocupas?, y si no tienen solución, ¿para qué te preocupas?
 
31. Hacer más drama del necesario. ¿Para qué? Nadie lo necesita. 
 
32. No pasar más tiempo con tus seres queridos. El tiempo que pasamos con las personas que amamos es limitado y pronto se acabará. Hazlo valer y aprovéchalo al máximo.
 
33. Nunca haber cantado o hablado frente a una audiencia. Sí, es muy difícil, suena descabellado. Pero atreverte te dará un empujón de autoestima increíble. Tú puedes hacerlo, aunque creas lo contrario. Te llevarás una grata sorpresa.
 
34. No haber hecho el amor más veces con tu pareja. El sexo es el acto supremo de felicidad y éxtasis. Más cuando se hace con la pareja que amas. Desafortunadamente tiene una fecha de expiración. Lamentarás no haberlo hecho más seguido.
 
35. No haber sido agradecido a tiempo. Es difícil verlo al inicio, pero eventualmente es más claro que cada momento en este mundo, desde el más mundano hasta el más increíble, es un regalo que se nos ha dado y somos increíblemente suertudos de haberlo recibido.

Leído en; http://elartedesabervivir.com/35-cosas-que-lamentaras-cuando-seas-viejo/

viernes, 21 de marzo de 2014

La sabiduría de Mafalda

“Al mundo le gustan los perros, y hasta el día de hoy nadie sabe decir guau” Pocas personalidades han sido más inquietas, críticas y cautivadoras que la de esta niña argentina creada por el gran Quino. Pero ¿qué la ha hecho tan especial como para llegar a cumplir medio siglo sin haber envejecido ni un ápice? Imaginamos que la fuerza de su humanidad y su inconformismo han permitido que se conservara con el mismo encanto que antaño. Porque las voces sinceras no se las lleva el viento, porque la rebeldía nunca pierde sus ganas por cambiar el mundo…
 
“No es cierto que todo tiempo pasado fue mejor, lo que pasaba era que los que estaban peor todavía no se habían dado cuenta”.
 
Mafalda es una niña argentina de clase media, curiosa y contestona. Una personita rebelde y con consciencia que, a pesar de representar el idealismo y la visión utópica, no se inclina jamás por una crítica destructiva donde se enfatice el anarquismo. Su lucha tiene finalidad y aspira a ser parte de ese cambio. Le encantaría poder estudiar idiomas para trabajar en Naciones Unidas y así, conseguir un mundo mejor y más humano. Para ella, su lucha, tiene una aspiración sencilla: la paz y la harmonía de un loco mundo que “no hay por dónde cogerlo”.
 
Mafalda es generosa y patriótica. Pero su patriotismo no radica únicamente en su querida Argentina, nuestra niña brillante piensa en todos y en todo. Uno de sus mayores problemas es sin duda su tamaño… es demasiado pequeña aún para generar cambios y mover mundos, pero desde su juventud y precocidad consigue empujar conciencias, despertar mentes y abrir fronteras. Y una de las mejores formas de iniciar esa lucha es “empujando a sus padres”, habitualmente pasivos y algo conformistas… Odia la injusticia, las armas nucleares, el racismo y los incomprensibles convencionalismos de los adultos.Pero si hay una cosa que odia por encima de todo… es la sopa.
 
¿QUÉ PODEMOS APRENDER DE MAFALDA? ¿No será acaso que esta vida moderna está teniendo más de moderna que de vida? El legado que nos deja esta niña bajita y de espeso flequillo es un despertar a la conciencia. No importa que la Mafalda de entonces naciera en los convulsos años 60. Los años se suceden dejándonos el mismo sin sabor, el mismo vacío y la misma incomprensión. Si la mascota de Mafalda era una tortuga a la que llamaba “burocracia” por su lentitud para avanzar, parece que son pocas las cosas que han mejorado desde entonces… Quino nos dejó quizá en sus tiras un arquetipo social del inconformismo que todos deberíamos desarrollar. Adquirir una visión crítica sobre las cosas es un sencillo modo de revalorar nuestra realidad para aspirar a algo mejor. Pero sin egoísmo. Porque la Mafalda de entonces sigue viviendo ahora, y vivirá mientras existan injusticias en cualquier parte del mundo. La incompetencia social existirá siempre, al igual que las injusticias y la maldad. Pero en ocasiones, basta una pequeña voz para sacarnos de nuestra de nuestra pasividad, para cuestionar a través de insistentes preguntas ese sistema inamovible que a veces, ni si quiera percibimos. Mafalda representa nuestra aspiración al idealismo, con una sombra de triste pesimismo pero con la fuerza suficiente como para cambiar el mundo…
 

jueves, 20 de marzo de 2014

Extravagantes y pintorescos jueces

pedraz
Ahora resulta que investigar un asesinato es extravagante y pintoresco. Lo ha dicho el portavoz del Grupo Popular en el Congreso. A Alfonso Alonso, tan vasco y tan pizpireto él, le parece “extravagante” la negativa del juez Santiago Pedraz a cerrar la investigación sobre el asesinato del cámara español José Couso en Irak, asesinato grabado con vídeo y audio, y cometido por condecorados militares estadounidenses con ganas de zumbarle a la prensa en su hotel con un cañón que tenían. Y le resulta “pintoresco”, al mismo pizpireto y vasco derechista Alfonso Alonso, que el ex juez Baltasar Garzón haya avisado a los parlamentarios populares de que pueden haber cometido un delito con eso de votar contra la justicia universal. Lo de votar contra la justicia universal, tal cual ha hecho nuestro partido de gobierno, ya suena bastante asquerosito. Porque uno tiene entendido que la justicia, o es universal, o no es justicia. Y a lo mejor Garzón lleva razón, y estos políticos que toman decisiones sobre cómo y dónde administrar justicia se están saltando la división de poderes de Montesquieu, y el artículo 506 de nuestro Código Penal invita a pasar tres años en la cárcel a “aquellas autoridades que dicten disposiciones generales para privar derechos y en ámbitos que no son de su competencia”. O sea, a estos.
 
Cuando los jueces dictan sentencias extravagantes o pintorescas hay que empezar a desconfiar de la Justicia. Así que Alfonso Alonso se ve de repente en la obligación moral y cívica de retirarle la toga al “extravagante” Santiago Pedraz, de demostrar que no está preparado para ser juez, de que es un inútil. Si un representante político califica de “extravagante” una decisión judicial tiene la obligación de tomar medidas. Como representante del pueblo, ha de asumir la responsabilidad defender al pueblo de las decisiones de este juez “extravagante” y apartarlo de la carrera judicial. Como se apartó de las urnas a partidos peligrosos (peligrosos a dedo) por aquella perversa ley de partidos que nos cosimos a la medida aprovechando que la Justicia es ciega. Hoy Alfonso Alonso ha hecho pública su obligación, como representante del pueblo, de defender al pueblo de un juez “extravagante”. Es lo que tiene saltarse la división de poderes. Si Alfonso Alonso no arremete ahora políticamente contra Pedraz hasta apartarlo de la carrera judicial, habrá demostrado que solo es un bocas incapaz de entender a Montesquieu, que al ser francés es un filósofo harto fácil. Y un tío que no entiende a Montesquieu no puede ser portavoz del muy docto Grupo Popular en el Congreso.
 
Yo creo que ya ha pasado el tiempo en que las palabras al aire de los políticos deban de ser perdonadas. No debemos dejar impunes ni el “que se jodan” ni el elegante calificativo de “extravagante” aplicado a un juez. Por muy iletrados que sean, los políticos se tienen que hacer responsables, muy responsables, de sus palabras.
 
Para Alfonso Alonso es “extravagante” que Pedraz insista en investigar el asesinato del periodista Couso por parte de fehacientes militares estadounidenses. Se puede entonces admitir que Josu Ternera califique de “extravagantes” las intenciones de Alfonso Alonso de que los presos etarras cumplan sus penas íntegras, o así.
A veces me preocupa más la corrupción semántica que la político/banquera, aquí en España. Debe ser que soy un tío extravagante y quizá hasta pintoresco.
 
Rosa y Espinas en Publico.es