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Previsión del tiempo

jueves, 20 de febrero de 2014

Mario Benedetti: La culpa es de uno

Quizá fue una hecatombe de esperanzas
un derrumbe de algún modo previsto
ah pero mi tristeza solo tuvo un sentido
todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron
hasta aquí había hecho y rehecho
mis trayectos contigo
hasta aquí había apostado
a inventar la verdad
pero vos encontraste la manera
una manera tierna
y a la vez implacable
de desahuciar mi amor
con un solo pronostico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible
lo envolviste en nostalgias
lo cargaste por cuadras y cuadras
y despacito
sin que el aire nocturno lo advirtiera
ahí nomás lo dejaste
a solas con su suerte
que no es mucha
creo que tenés razón
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo
hace mucho muchísimo
que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo
y fue implacable como vos
mas no fue tierno
ahora estoy solo
francamente
solo
siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado
antes de regresar
a mis lóbregos cuarteles de invierno
con los ojos bien secos
por si acaso
miro como te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte.
Mario Benedetti

miércoles, 19 de febrero de 2014

Curiosidades de nuestro cuerpo

1. Si te pica la garganta, ráscate el oído: Al presionar los nervios de la oreja, se genera un reflejo inmediato en la garganta que produce espasmos y alivia la molestia.
 
2. Para escuchar mejor usa solo un lado del oído: Si estás en una discoteca y no oyes bien lo que te dicen, gira tu cabeza y usa sólo tu oí­do derecho, ya que éste distingue mejor las conversaciones, mientras el izquierdo identifica mejor las canciones que suenan bajo.
 
3. Para aguantar las ganas de ir al baño piensa en sexo: Cuando no resistes las ganas de orinar y no tienes un baño cerca, piensa en sexo. Eso entretiene a tu cerebro y el estrés disminuye.
4. Toser mientras te vacunan reduce el dolor: Un grupo de científicos alemanes, descubrieron que si toses al momento que te inyectan, se aumenta la presión en el pecho y en la espina dorsal, lo que inhibe los conductores de dolor de la médula. 
5. Si tienes la nariz tupida: Presiona tu paladar y la parte superior de la nariz. Toca el paladar con la lengua fuertemente y con un dedo sujeta la nariz bajo el entrecejo. Esto permite que las secreciones se muevan y puedas respirar. 
6. Cuando tengas acidez duerme sobre tu lado izquierdo: Esto permite crear un ángulo entre el estómago y el esófago, para que los ácidos no puedan pasar a la garganta.
7. Cuando te duela una muela frota un hielo en tu mano: Debes pasar el trozo de hielo por la zona en forma de "v" que se produce entre el dedo pulgar y el í­ndice por la parte contraria a la palma. Esto reduce en un 50% el dolor, ya que este sector está conectado a los receptores de dolor de la cara.
8. Cuando te quemes, presiona la herida con un dedo: Luego de limpiarla zona afectada, haz presión con la mano en la quemadura, ya que esto permite volver a la temperatura inicial y evita la aparición de ampollas. (para pequeñas quemaduras)
9. Cuando estés ebrio: Apoya la mano sobre una mesa o superficie estable. Si haces esto, tu cerebro recobrará la sensación de equilibrio y evitarás que todo gire a tu alrededor.
10. Al correr, respira cuando apoyes el pie izquierdo: Esto evitará que sientas picor en el pecho, ya que si respiras cuando apoyas el pie derecho, causas presión en el hígado.
11. Si te sangra la nariz, haz presión con tu dedo: Si te echas para atrás puedes ahogarte con tu sangre, así­ que lo mejor es apretar con tu dedo el lado de la nariz en que tienes la hemorragia.
 
12. Para controlar los latidos cardiacos cuando estés nervioso: Pon el dedo pulgar en tu boca y sopla, esto ayudará a que tu corazón deje de latir tan rápido a partir de la respiración.
13. Para aliviar el dolor de cabeza cuando tomas agua muy helada: Al beber algo muy congelado, el paladar se enfría y el cerebro lo interpreta. Por eso debes colocar tu lengua sobre el paladar para que vuelva a su temperatura normal.
14. Previene la falta de visión cuando estás frente al PC: Cuando pones tu vista en un objeto cercano como un computador, la vista se cansa y falla. Para ello, cierra tus ojos, contrae el cuerpo y aguanta la respiración por un momento. Luego relaja todo. Santo remedio.
15. Despierta a tus manos y pies dormidos moviendo tu cabeza: Cuando se te duerma un brazo o la mano, gira tu cabeza de un lado a otro y verás como la sensación pasa en menos de 1 minuto, ya que las extremidades superiores se duermen, por presión en el cuello. En tanto, si es una pierna o un pie, solo camina unos segundos.
16. Fácil método para aguantar la respiración bajo el agua: Antes de sumergirte, haz muchas respiraciones rápidas y fuertes para lograr que el ácido de la sangre desaparezca, pues éste es el que causa la sensación de ahogo.
17. Memoriza los textos en la noche: Cualquier cosa que leas antes de dormir, la recordarás con más facilidad...

martes, 18 de febrero de 2014

Reflexión XXVIII: Eres importante para mí...

Una profesora universitaria inició un nuevo proyecto entre sus alumnos. A cada uno les dio cuatro moños de color azul, todos con la leyenda “ERES IMPORTANTE PARA MI”, y les pidió que se pusieran uno. Cuando todos lo hicieron, les dijo que eso era lo que ella pensaba de ellos. Luego les explicó de que se trataba el experimento: Tenían que darle un moño a alguna persona que fuera importante para ellos, explicándoles el motivo y dándole los otros moños para que ellos hicieran lo mismo.

El resultado esperado era ver cuanto podía influir en las personas ese pequeño detalle. Todos salieron de esa clase charlando a quien darían sus listones. Algunos mencionaban a sus padres, a sus hermanos o a sus novios. Pero entre aquellos estudiantes, había uno que estaba lejos de casa. Este muchacho había conseguido una beca para esa universidad y al estar lejos de su hogar, no podía darle ese moño a sus padres o sus hermanos. Pasó toda la noche pensando a quien daría ese listón. Al otro día muy temprano tuvo la respuesta. Tenia un amigo, un joven ejecutivo que lo había orientado para elegir su carrera y muchas veces lo asesoraba cuando las cosas no iban tan bien como él esperaba. ¡Esa era la solución!.

Saliendo de clases se dirigió al edificio donde su amigo trabajaba. En la recepción pidió verlo. A su amigo le extrañó, ya que el muchacho lo iba a ver después de que él salía de trabajar, por lo que pensó que algo malo estaba sucediendo. Cuando lo vio en la entrada, sintió alivio de que todo estuviera bien, pero a la vez le extrañaba el motivo de su visita. El estudiante le explicó el propósito de su visita y le entregó tres moños, le pidió que se pusiera uno y le dijo que “al estar lejos de casa, él era el más indicado para portarlo. “El joven ejecutivo se sintió halagado, no recibía ese tipo de reconocimientos muy a menudo y prometió a su amigo que seguiría con el experimento y le informaría de los resultados. El joven ejecutivo regresó a sus labores y casi a la hora de la salida, se le ocurrió una arriesgada idea: Le quería entregar los dos moños restantes a su jefe.

El jefe era una persona huraña y siempre muy atareada, por lo que tuvo que esperar que estuviera desocupado”. Cuando consiguió verlo, su jefe estaba inmerso en la lectura de los nuevos proyectos de su departamento, la Oficina estaba repleta de informes y papeles. El jefe solo gruñó “¿qué desea? “El joven ejecutivo le explicó tímidamente el propósito de su visita y le mostró los dos moños. El jefe, asombrado, le preguntó: “¿Por qué cree usted que soy el mas indicado para tener ese moño?”. El joven ejecutivo le respondió que él lo admiraba por su capacidad y entusiasmo en los negocios, además que de él había aprendido bastante y estaba orgulloso de estar bajo su mando. El jefe titubeó, pero recibió con agrado los dos moños, no muy a menudo se escuchan esas palabras con sinceridad estando en el puesto en el que el se encontraba. El joven ejecutivo se despidió cortésmente del jefe y, como ya era la hora de salida, se fue a su casa. El jefe, acostumbrado a estar en la oficina hasta altas horas, esta vez se fue temprano a su casa. En la solapa llevaba uno de los moños y el otro lo guardó en el bolsillo de su camisa. Se fue reflexionando. mientras manejaba rumbo a su casa. Su esposa se extrañó de verlo entrar temprano y pensó que algo le había pasado. Cuando le preguntó si pasaba algo, él respondió que no pasaba nada, que ese día quería estar con su familia. La esposa se extrañó, ya que su esposo acostumbraba llegar de mal humor. El jefe preguntó “¿Dónde está nuestro hijo?” La esposa solo lo llamó, ya que estaba en el piso superior de la casa. El hijo bajó y el padre solo le dijo “acompáñame”, ante la mirada extrañada de la esposa y del hijo, ambos salieron de la casa. El jefe era un hombre que no acostumbraba gastar su “valioso tiempo” en su familia muy a menudo.

Tanto el padre como el hijo se sentaron en el porche de la casa. El padre miró a su hijo, quien a su vez lo miraba extrañado. Le empezó a decir que sabia que no era un buen padre, que muchas veces, le perdió de aquellos momentos que sabia eran importantes. Le mencionó que había decidido cambiar, que quería pasar mas tiempo con ellos, ya que su madre y él eran lo más importante que tenia. Le mencionó lo de los moños y su joven ejecutivo. Le dijo que lo había pensado mucho, pero quería darle el último moño a él, ya que era lo más importante, lo más sagrado, para él. Que el día que nació, fue el más feliz de su vida y que estaba orgulloso de él. Todo esto mientras le prendía el moño que decía “Eres importante para mi”. El hijo, con lágrimas en los ojos le dijo: “Papá, no se que decir, mañana pensaba suicidarme, pensé que no te importaba. Te quiero papá, perdóname…” Ambos lloraron y se abrazaron, el experimento de la profesora dio resultado. Había logrado cambiar no una, sino varias vidas, con solo expresar lo que sentía.


Ese es el poder de uno… Expresar lo que sientes y darle valor a los detalles de la gente que te ama. Por eso tú para mí… ”Eres muy Importante”.

lunes, 17 de febrero de 2014

Pero a tu lado

He muerto y he resucitado.
Con mis cenizas un árbol he plantado,
su fruto ha dado y desde hoy algo ha empezado.

He roto todos mis poemas,
los de tristezas y de penas,
lo he pensado y hoy sin dudar vuelvo a tu lado.

Ayúdame y te habré ayudado,
que hoy he soñado en otra vida,
en otro mundo, pero a tu lado.

Ya no persigo sueños rotos,
los he cosido con el hilo de tus ojos,
y te he cantado al son de acordes aún no inventados.

Ayúdame y te habré ayudado,
que hoy he soñado en otra vida,
en otro mundo, pero a tu lado.
 
Los Secretos

domingo, 16 de febrero de 2014

Reflexión XXVII: Humildad

Juan trabajaba en una planta distribuidora de carne. Un día, terminando su horario de trabajo, fue a uno de los refrigeradores para inspeccionar algo; en ese momento se cerró la puerta, se bajó el seguro y quedó atrapado dentro. Aunque golpeó la puerta fuertemente y comenzó a gritar, nadie pudo escucharlo. La mayoría de los trabajadores habían partido a sus casas, y fuera del refrigerador era imposible escuchar lo que ocurría dentro. Cinco horas después, y al borde de la muerte, alguien abrió la puerta. Era el guardia de seguridad que entró y lo rescato. Juan preguntó a su salvador como se le ocurrió abrir esa puerta si no era parte de su rutina de trabajo, y él le explicó: "Llevo trabajando en ésta empresa 35 años; cientos de trabajadores entran a la planta cada día, pero tú eres el único que me saluda en la mañana y se despide de mí en las tardes. El resto de los trabajadores me tratan como si fuera invisible. Hoy, como todos los días, me dijiste tu simple "Hola" a la entrada, pero nunca escuché el "Hasta mañana". Espero por ese "Hola" y ese "Hasta mañana" todos los días;). Para ti yo soy alguien, y eso me levanta cada día. Cuando no oí tu despedida, supe que algo te había pasado... Te busqué y te encontré!! Reflexión: se humilde, todos somos importante... ¡¡¡Todos Somos Importantes desde Tu Jefe hasta el que te sirve el café en la Mañana!!!

jueves, 13 de febrero de 2014

Mario Benedetti: Intramuros (el complementario)

Tener noticias tuyas es como abrir una ventana.  Lo que me contás de vos, de Beatriz, del Viejo, del trabajo, de la ciudad. Tengo presentes los horarios de todos; así que en cualquier momento puedo organizar mi imaginería: Graciela estará ahora escribiendo a máquina, o el viejo terminará en este instante su clase, o Beatriz estará desayunando muy apurada porque se le hizo tarde para la escuela. Cuando uno tiene que estar irremediablemente fijo, es impresionante la movilidad mental que es posible adquirir.
Se puede ampliar el presente tanto como quiera, o lanzarse vertiginosamente hacia el futuro, o dar marcha atrás que es lo más peligroso porque ahí están los recuerdos, todos los recuerdos, los buenos, los regulares, los execrables. Ahí está el amor, o sea estás vos, y las grandes lealtades y también las grandes traiciones. Ahí está todo lo que uno pudo hacer y no hizo, y también lo que pudo no hacer y sí hizo. La encrucijada en la que el camino elegido fue el erróneo. Y ahí empieza la película, es decir cómo habría sido la historia si se hubiera tomado el otro rumbo, aquel que entonces se descartó.
Generalmente, después de varios rollos uno suspende la proyección y piensa que el camino elegido no fue tan equivocado y que acaso, en igual encrucijada, hoy la elección sería la misma. Con variantes, claro. Con menos ingenuidad, por supuesto. Con más alertas, por las dudas. Pero eso sí, manteniendo el rumbo primordial. Estos grandes espacios en blanco son por lo común zonas de desaliento, pero en otra aceptación también son provechosos. En los últimos y penúltimos tiempos antes de la obligada internación, todo sucedió tan atropelladamente y en medio de tantas tensiones, rodeado por tantas implacables urgencias, por tantas decisiones a tomar, que no había tiempo ni ánimo para la reflexión, para pensar y repensar sobre nuestros pasos, para ver claro en nosotros mismos.
Ahora sí hay tiempo, demasiado tiempo, demasiados insomnios, demasiadas noches con las mismas pesadillas y las mismas sombras. Y la tendencia natural, y también la más facilonga, es preguntarse para qué me sirve el tiempo ahora, para qué esta meditación tardía, atrasada, anacrónica, inútil. Y sin embargo, sirve.
La única ventaja de este tiempo baldío es la posibilidad de madurar, de ir conociendo los propios límites, las propias debilidades y fortalezas, de ir acercándose a la verdad sobre uno mismo y no hacerse ilusiones acerca de objetivos que uno nunca podrá lograr, y en cambio aprontar el ánimo, preparar la actitud, entrenar la paciencia, para conseguir lo que algún día  sí puede estar al alcance. A tal punto se atina, en estas peculiarísimas condiciones, a ahondar en el análisis, que me atrevo a confesarte algo: si bien no puedo hacer un plan quinquenal de mis pesadillas, sí puedo soñar despierto y por capítulos. Y así voy desgranando desmenuzando, lo que quise y lo que quiero, lo que hice y lo que haré. Porque algún día podré volver a hacer cosas ¿no te parece? Algún día abandonaré este raro exilio y me reintegraré al mundo ¿no? Y seré alguien distinto, creo incluso, que alguien mejor, pero nunca el enemigo del que fui o el que soy, sino más bien el complementario.
Sí, tener noticias tuyas es como abrir una ventana, pero entonces me vienen unas ganas incontenibles de abrir más ventanas y, lo que es más grave (qué locura) de abrir una puerta. Sin embargo, estoy condenado a ver las espaldas de esa puerta, su lomo hostil, duro, inexpugnable, concretísimo, pero nunca tan sólido como un buen  argumento, como una buena razón. Tener noticias tuyas es como abrir una ventana, pero todavía no es como abrir una puerta.
Mario Benedetti