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martes, 17 de diciembre de 2013

Mario Benedetti: Táctica y estrategia


Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos

no haya telón
ni abismos mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
 
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

Mario Benedetti

lunes, 16 de diciembre de 2013

Las palabras que peor pronunciamos

"Que no, abuela, que se dice cro-que-ta. Cro-que-ta. Cocreta no existe. Se lo repito despacio: cro-que-ta". ¿Quién no se ha visto en una igual? Mucho se ha dicho acerca de si la RAE iba a incluir o no dicha desviación lingüística –por el momento, no figura en el diccionario–, y el debate no es tontería, pues son muchas las palabras que pronunciamos mal. Si ese uso incorrecto se extendiera lo suficiente pasaría, sin duda, a ser correcto, como ha ocurrido numerosas veces a lo largo de la historia de la lengua.
 
Se dice con frecuencia que los españoles pronunciamos muy mal en inglés, y el comentario resulta irónico ya que lo que realmente pronunciamos mal es el español. Sea por razones fonéticas, fonológicas o de dialectología, varios vocablos se desvían del uso pertinente y se pronuncian con otras variantes que, si bien normalmente son reflejo de un estrato cultural más bajo, podrían llegar a implantarse como normativas de la lengua si su uso se fijase realmente.
 
Las palabras que peor pronunciamos
 
¿Cuáles son, pues, las palabras peor dichas en castellano? Según una encuesta que realizó la empresa SpinVox, son las siguientes:
 
1. Veniste
 
Los tiempos verbales son los que más padecen la mala pronunciación. La conjugación verbal española es compleja y presenta múltiples irregularidades, por lo que a menudo son objeto de confusión cuando el nivel cultural es bajo. Veniste en lugar de *viniste es uno de los errores más frecuentes en castellano aunque, dentro de los verbos, tampoco se quedan cortos *conducí en lugar de conduje y *andé en vez de anduve.
 
2. Transtorno
 
Es sencillo observar de dónde procede este error: se dice transporte, transatlántico, transformación. Sin embargo, se dice trastorno, sin n. La adición de la nasal en esta palabra es frecuentísima por analogía con todas aquellas que en castellano sí la presentan –que son muchas–.
 
3. Perjuicios
 
La palabra perjuicios, efectivamente, existe en español, el problema es que mucha gente la utiliza cuando quiere referirse a los prejuicios. No debemos confundirlas, pues son bien distintas: los perjuicios son los daños ocasionados, y los prejuicios, la opinión acelerada y sin fundamento que tenemos de algo o alguien.
 
4. Idiosincracia
 
En muchas zonas hispanohablantes, como en todo el sur de la Península Ibérica, se confunde el sonido de la ese con el de la zeta. Sin duda, éste debe ser el origen de la mala pronunciación de idiosincrasia, palabra ya de por sí enrevesada, y que además presenta la confusión entre esos dos sonidos.
 
5. Zarpullido
 
Lo mismo sucede con la mala pronunciación de sarpullido, a la que debemos añadir, quizá, una asociación semántica: es con la zarpa con la que nos rascamos cuando nos sale un sarpullido, de manera que la asociación de ambas, unida a la confusión fónica, da lugar a este frecuente error.
 
6. Inaptitud
 
La falta de aptitud o capacidad se llama en castellano ineptitud, y la *inaptitud, sin embargo, no existe.
 
7. Madrí
 
La última d de la capital española brilla por su ausencia, en una típica relajación de la pronunciación de las consonantes finales que no tienen apoyo en otra vocal: no seamos vagos, y pronunciemos Madrid, con todas sus letras.
 
8. Esparatrapo
 
De nuevo, se unen aquí razones fónicas y semánticas. Por un lado, la t y la d sólo se distinguen en un rasgo: una es sorda y la otra sonora. Por el otro, es obvia la relación con el trapo, pues ambos, el esparadrapo y el trapo, sirven para limpiar. De ahí la divertida confusión entre uno y otro.
 
9. Helicótero
 
Sucede aquí lo mismo que con *Madrí, y es que hay consonantes que carecen de apoyo en otra vocal y requieren un mayor esfuerzo en la pronunciación. Por eso nos comemos la p de helicóptero.
 
10. Tortículis
 
El famoso dolor de cuello se llama tortícolis, que no *tortículis. Tal vez porque la molestia se origina en esa parte del cuerpo, tendemos a pasar la sílaba –cu– de cuello al dolor que se expande por dicha zona. Pero un término tan técnico no deja lugar a dudas.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Bertolt Brecht

Odiaba caminar. Vivía al fondo de un patio en un sombrío edificio de la parte oriental de Berlín. Nos lo cuenta Frederic Ewen en 'Bertolt Brecht. Su vida, su obra, su época' (Adriana Hidalgo editora), el mayor estudio biográfico y crítico traducido al español sobre quien, con toda justicia, el tiempo ha situado como uno de los grandes intelectuales del siglo pasado.
 
La incansable labor de Ewen, rastreando las huellas de su personaje durante años, fraguó en esta obra documentadísima en la que se presenta a Brecht como poeta, dramaturgo, teórico del teatro, cuentista y pensador, en el contexto de la historia alemana y del mundo.
 
Para su investigación se basó en múltiples fuentes de primera mano, especialmente en material inédito de los Archivos Brecht de Berlín, así como en obras de y sobre el escritor, apuntes del Berliner Ensamble y testimonios de la esposa de Brecht, Helene Weigel.
 
El libro comienza describiendo la situación sociopolítica y cultural de Alemania en los primeros años del siglo XX, e introduciendo las tensiones de la época, la infancia de Brecht, su formación, las relaciones con el expresionismo, la ruptura con la tradición romántica, sus vinculaciones con artistas e intelectuales (Piscator, Grosz y Kurt Weill, entre otros), el descubrimiento del marxismo, y el análisis de su obra poética y teatral hasta el ascenso de Hitler.
 
A esta primera etapa sigue el largo exilio en Escandinavia y en Hollywood, cuando escribe algunas de sus obras capitales. Se relata y analiza el trabajo de Brecht con Fritz Lang, así como su aislamiento respecto de otros grandes autores alemanes exiliados en Estados Unidos, como Thomas Mann.
 
A fines de la década del cuarenta, Brecht regresa a Alemania, donde participa activamente de las polémicas sobre la concepción de la estética realista y comienza su trabajo consagratorio con el Berliner Ensemble.
 
El libro incluye la transcripción del interrogatorio al que Brecht fue sometido por el Comité de Actividades Antinorteamericanas dirigido por el senador McCarthy.
 
En definitiva, Frederic Ewen ofrece una biografía intelectual en la que profundiza sobre la obra, el pensamiento y el compromiso político de Brecht, logrando un difícil equilibrio entre el análisis crítico y la trama biográfica.
 
Brecht murió de una trombosis coronaria el 14 de agosto de 1956. Ewen cuenta que unos meses antes, en febrero, el escritor se encontraba en Milán para asistir a la función de su obra La opera de tres centavos en el Piccolo Teatro. Allí, el director sueco Erwin Leiser habló con él y relató su última conversación con Brecht: “La tormenta de nieve golpea contra los vidrios del Hotel Manin. Bromeamos acerca de nuestros comunes males cardíacos. De repente su voz se apaga y dice: “En cualquier caso, uno puede estar seguro de que será una muerte tranquila, un golpe suave en la ventana”.
 
Así fue en quién le dio muchas vueltas a eso de encontrarse en el trance final y tuvo claro que quería marcharse con la mayor discreción. “En ocasión de mi muerte –solicita por escrito Brecht a la Academia de Artes–, no quiero permanecer en ningún lado en exhibición pública”.
 
Siguiendo su deseo, la lápida de su tumba, situada frente a la del filósofo Hegel en el cementerio de Chausseeestrassse, muy cercano a su última hogar, recoge sus propias palabras: “Él hizo propuestas. Nosotros las seguimos”.
 
El escritor, investigador y catedrático norteamericano Frederic Ewen (1899-1988) es uno de los principales especialistas en la obra de Bertolt Brecht. Su libro sobre el alemán se ha convertido en obra de referencia; un clásico. Ha escrito también sobre Frederich Schiller y Heinrich Heine.
 
A causa de su lucha permanente por la defensa de los derechos civiles y la libertad académica, fue perseguido por el macartismo y exonerado de la Universidad.
 
Dejó un importante legado de consulta pública –La Frederic Ewen Freedom Collection, con sus papeles, biblioteca y archivo audiovisual– en la Universidad de Nueva York para, como dejó escrito en su testamento, “contribuir a la defensa del pensamiento libre”.
 
 
Leído en: http://www.hoyesarte.com/literatura/biografia/bertolt-brecht-su-vida-su-obra-su-epoca_145949/

sábado, 14 de diciembre de 2013

Mario Benedetti: El otro Yo

Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos a la nariz, roncaba en la siesta, se llamaba Armando Corriente en todo menos en una cosa: tenía Otro Yo.
 
El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente , se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse incómodo frente a sus amigos. Por otra parte el Otro Yo era melancólico, y debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.
 
Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, el muchacho no supo que hacer, pero después se rehízo e insultó concienzudamente al Otro Yo. Este no dijo nada, pero a la mañana siguiente se había suicidado.
 
Al principio la muerte del Otro Yo fue un rudo golpe para el pobre Armando, pero enseguida pensó que ahora sí podría ser enteramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó.
 
Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió a la calle con el propósito de lucir su nueva y completa vulgaridad. Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le lleno de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas.
 
Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban: «Pobre Armando. Y pensar que parecía tan fuerte y saludable».
 
El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír y, al mismo tiempo, sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia. Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía se la había llevado el Otro Yo.
 
Mario Benedetti

viernes, 13 de diciembre de 2013

Cosas

Las mejores cosas de la vida, vienen sin quererlas, sin pedirlas, sin desearlas, pero son las que cuando faltan se necesitan.
 
Son detalles, sonrisas, ratos improvisados en cualquier calle o lugar, son las risas tontas, las caídas graciosas, tardes de locuras y noches que acaban al día siguiente...
 
Definitivamente las mejores cosas de la vida ni se compran, ni se venden y mucho menos se pueden planear, simplemente surgen solas...

jueves, 12 de diciembre de 2013

10 cosas que todo hombre quiere en la cama

¿Qué es eso que lo enloquece? ¿Cómo hacer que goce aún más? Ideas y sugerencias para disfrutar mejor de hacer el amor con tu pareja. Toma nota y anímate a seducirlo las 24 horas del día.
¿Sabes qué es lo que los hombres realmente quieren encontrar en una mujer a la hora de tener sexo? Diez consejos para que lo vuelvas loco y no se despegue de tu lado. Preparados, listos… ¡A disfrutar!
1. Ahora me toca a mí. A los hombres les gustan las chicas que buscan iniciar el acto sexual. Pero…¡cuidado! Muchas veces también quieren ser ellos los que mandan. Toma la iniciativa, pero también déjalo a él.
2. Entusiásmate. Los chicos quieren a alguien con quien hacer el amor, no que les haga el favor. No hay nada más seductor que una amante entusiasmada. Lo que más les gusta es que les demuestres que deseas hacerlo con él.
3. Anímate a probar nuevos trucos. Experimentar cosas nuevas de vez en cuando es algo muy estimulante para el sexo masculino. El deseo sexual es como el apetito: todos queremos probar diferentes sabores, porque sino resulta aburrido. Los hombres quieren a alguien que esté dispuesta a buscar sensaciones diferentes y únicas cada vez.
4. Piropéalo. Por lo general, se piensa que son las mujeres las que necesitan escuchar cumplidos y elogios sobre su apariencia y estilo. Pero, aunque no lo creas, a los chicos también les gusta. Todos los hombres quieren saber que tienen ese algo especial que erotiza a una mujer. Puede ser algo físico, algún movimiento que él realice, su humor o su inteligencia. Dile cuál es esa cualidad que encuentras sumamente sexy y su autoestima se va a elevar.
5. Deja las luces prendidas. Ten confianza, y demuéstraselo. A los hombres les encanta mirarte desnuda y conocer cada parte de tu cuerpo. ¡Basta de taparte con las sábanas o hacerlo a oscuras! La luz del velador, la tele prendida (sin sonido, obviamente) o la claridad que entra por la cortina son pequeños trucos para generar una escena como las de las películas. Ellos son muy visuales y se erotizan al observar a su compañera. La confianza es uno de los atributos más sensuales de las mujeres. Aquellas que se animen a la autoestimulación delante de sus hombres recibirán un bonus extra de su parte. ¡Es sólo una cuestión de actitud!
6. Suelta a volar tu imaginación. No hay nada más sexy que cumplir tu fantasía con la persona que amas. Muchos hombres tienen miedo a confesar sus sueños, por temor a ser rechazados. Cuéntale tus fantasías y pregúntale las suyas. Y después esfuérzate por cumplirlas: no tienen que ser exactamente iguales, pero puedes negociar la forma para que ambos disfruten. Hay que crearlas juntos.
7. Háblale sucio. Ellos aman escuchar lo que te sucede durante el sexo: hablarle sucio es una forma divertida de excitarlo. Desinhíbete y dile lo que quiere escuchar. ¡Cuidado! Esto no significa que hables sin parar y le cuentes lo que hiciste en el día. Pero hay palabras que, dichas en el momento preciso, lo harán arder de pasión. Estúdialas y anímate a dar un paso más.
8. Lookéate para la ocasión. ¿Para qué gastar dinero en lencería si en dos minutos va a estar tirada en el piso? Para galardonarlos. Los chicos quieren todo aquello que ven y les gusta: observar bien envuelto el regalo que están a punto de desenvolver es muy excitante para ellos. Desnudarte de a poco aumenta su ego y los hace sentir más complacidos, es como un adelanto de lo que pronto tendrán en sus manos.
9. Sí a las sorpresas. ¿tu de aquellas chicas que tienen que tener todo listo para hacer el amor? ¿O te animas a parar en la banquina de la ruta y ver qué pasa? La espontaneidad es uno de los combustibles ideales para su libido. A ellos también les gusta lo desconocido, sentir la adrenalina de poder ser descubiertos teniendo sexo, o sólo probar cosas nuevas. El factor sorpresa hace que suba la dopamina en su cerebro y viva un excelente momento.
10. Muévete, chiquita, muévete. Cada pareja tiene una posición, una determinada manera o una forma de hacerlo que es única de esos dos amantes. Busca ese movimiento y demuéstrale que es el dueño de ese estilo y que te sentís complacida de hacerlo con él. Querrá saber que es tu hombre ideal y tener un trato especial lo excitará aún más.
Leído en: http://www.tipsmujer.com/10-cosas-que-todo-hombre-quiere-en-la-cama/