Seguidores del Blog:

Previsión del tiempo

martes, 23 de julio de 2013

Dimisión

Agarrados a la poltrona, al cargo, al sueldo, a la seguridad, a un mal entendido sentido del orgullo¿ Sea por la razón que sea, en este país la palabra dimisión solo aparece en boca de quienes la exigen, pero nunca en quienes deberían aplicársela. La lista de ministros que han dimitido desde el inicio de la democracia es vergonzosamente raquítica en comparación con los casos de corrupción que han empantanado la vida política. Hoy, Mariano Rajoy es un presidente noqueado, mudo, paralizado, incapaz de asumir la trascendencia social de su cobardía e inacción. Sea o no personalmente inocente, su compromiso político con los ciudadanos debería impulsarle a diseñar la mejor estrategia para el gobierno del país y esta pasa por su retirada.
Hundidos en una crisis letal, acorralados por la austeridad, con unas previsiones que no arrojan ni un rayo de esperanza, ¿de qué nos sirve, a quién sirve Rajoy? Es evidente que al bien común, no. Tal vez a sus propios intereses y a los de su partido, pero no a quienes le delegaron el poder para tratar de afrontar y revertir la situación. En realidad, la parálisis de Rajoy, esa actitud de permanecer inmóvil esperando a que llegue un milagro y la situación cambie, no es exclusiva de él. Una dimisión supone la aceptación de un fracaso y antepone la ética y el interés colectivo al propio, conceptos que no cotizan al alza en el mercado de los valores sociales y morales.

Emma Riverola para elperiodico.com

lunes, 22 de julio de 2013

Sobre reproducción asistida

"Ana Mato es un tío", artículo de Aníbal Malvar publicado en Público.es... para leer detenidamente:
 
Ayer leí dos noticias muy parecidas sobre mujeres, esos seres ignotos. Una decía que una noruega violada ha sido condenada en Dubai a 16 meses de cárcel por tener sexo fuera del matrimonio. La otra proviene también de otro país remoto y machista, pero sin petróleo, llamado España: el ministerio de Ana Mato, también llamado de Sanidad, va a dejar a las mujeres solteras fuera de la reproducción asistida pública. Los periódicos hemos titulado que “las lesbianas y las mujeres solteras quedan fuera de la sanidad pública”, titular casi insultante. Ser lesbiana no es dejar de ser mujer y de tener los mismos derechos. No entiendo el pleonasmo mujer y lesbiana. Como si alguna lesbiana no fuera mujer. Y es perverso marcar la orientación sexual de nadie, ni siquiera en un titular, si consideramos que la sexualidad es libertaria e íntima. Porque si empezamos a hacer eso, yo, que soy muy bruto, podría escribir tranquilamente frases como “el maricón del presidente” o “el salido del jefe de la oposición”. Y Sostres se quedaría sin trabajo.
 
El problema de esta nueva norma no son las lesbianas ni las solteras. Es la igualdad de derechos. Si todos los hombres y mujeres de este extraño país tenemos los mismos derechos, es inconstitucional restringir la atención sanitaria pública a nadie por su estado civil o sus ganas de follar con quien quiera. Y eso es lo que propone Ana Mato, que no se caracteriza precisamente por elegir con buen tino a quien se folla. Su ex marido es Jesús Sepúlveda, uno de los urdidores de la trama Gürtel. Yo propongo que permitan inseminarse a las mujeres solteras por lo público y que prohíban a las ex esposas de los Gürtel pensar leyes y cosas. Mi proposición es tan constitucional como la de Ana Mato, la chica que se desmenelaba en el asiento de atrás de un Jaguar sin saber de dónde había salido la pasta para el Jaguar.
 
Este gobierno, más que ningún otro, nos está dando lecciones cada día sobre la diferencia entre lo moral y lo ético. La moral es lo que imponen los que no tienen ética, tal que la iglesia y el PP. ¿A qué viene negarle el derecho a tener un hijo a una mujer soltera? La propia Ana Mato tiene tres hijos y está soltera, ya que Sepúlveda se ha fugado con Correa. Tampoco sería muy anticonstitucional quitarle la custodia de los niños, según su forma de legislar. Esos niños nacidos de la corrupción necesitan una custodia diferente.
 
Yo creo que Ana Mato es un tío, porque nunca había conocido a nadie tan machista. Si su proyecto va adelante, podríamos también retomar aquella ley franquista que, hasta 1975, impidió a la mujer abrir una cuenta bancaria sin permiso del marido o del padre. Pero seguro que Ana Mato no quiere renunciar a su cuenta bancaria.
 
A uno le acaba dando la impresión de que este gobierno, sabedor de que ya toda España es consciente de que son unos trincones inmorales y contraéticos, se ha visto con carta blanca para dejarnos sin derechos en los años que le quedan. Todo vale hasta las próximas elecciones. Quitar a las mujeres solteras el derecho a tener un hijo también vale. La mayoría absoluta es un arma cargada de pasado.
 
Los decentistas, de derechas y de izquierdas, esos que tienen menos dedos de frente que de ceja, dicen que permitir a una pareja homosexual adoptar un hijo va a traer al chaval un montón de traumas. Como el de insultarle otros niños, en el colegio, diciéndole que sus padres son un par de maricones. Vale. Esas cosas pasan. Pero, hace 60 años, que es poco tiempo, menos de lo que vive un hombre, aquellos niños de aquellos colegios también eran insultados bajo el lema “tus padres son rojos”. Y era una vergüenza hasta más enorme.
 
Nuestros viejos no dejaron de ser rojos, resistieron el insulto, y ahora eso ya no pasa. Ya no es una vergüenza para los niños el “tus padres son rojos”. Aunque aun no se haya conseguido que sientan vergüenza los niños a los que se les dice “tus padres son unos fascistas”. País, que diría Forges.
 
Los hijos de Ana Mato han celebrado sus cumpleaños con confetis pagados por la Gürtel. Deberían ser apartados de sus corruptos padres y ser acogidos en un centro especial. Pues eso sí es motivo de vergüenza y premonición de una educación no muy honesta. Los hijos de Anita Aznar y de Alejandrito Agag nacieron de una boda pagada y apadrinada por la Gürtel. Y no se lo reprocharán en sus carísimos colegios públicos, porque esta gente es de educación pública carísima de toda la vida. Los niños y niñas adoptados por parejas homosexuales van a ser insultados, jodidos y vilipendiados en la escuela pública y en la escuela privada. Y tendrán que solucionar ese problema a hostias. Y, si les enseñamos a dar un par de hostias, quizá dentro de una generación un maricón no sea un maricón, sino un hombre, una bollera no sea una bollera, sino una mujer, un negro no sea un negro, sino un compañero, y, entre los vestidos de la Barbie, se incluirá un mono obrero. Y la Barbie estará que se sale con su mono obrero azul. Y entonces no seremos machistas ni feministas ni racistas ni izquierdistas ni derechistas ni pollas. Seremos una banda de seres humanos, que es de lo que se trata desde el origen de los tiempos. En España y en Dubai. Aunque no lo entiendan ni el emir Mohammed bin Rashid Al Maktoum ni la jaguaresa Ana Mato.

Leído en: http://blogs.publico.es/rosa-espinas/2013/07/20/ana-mato-es-un-tio/

domingo, 21 de julio de 2013

El alcohol

Yo estoy harto de todos estos mensajes “el agua, el agua, la vida salió del agua” y digo yo: ¿Y por qué salió?
El agua da vida, pero el alcohol te da una vidiillaaa uuuuhhh. Hay algunos aquí que tienen las manos como los playmobil, solo cogen el cubata ¡Es acojonante! Además el alcohol en España siempre ha sido medicina popular para todo…

-Tengo problemas
-Cubata
-Yo no tengo ninguno
-Cubata
-Tengo un examen
-Cubata
-Me ha salido muy bien
-Cubata
-Me ha salido de puta pena
-¡Dos cubatas!
 
El alcohol es buenísimo para el aparato locomotor, yo he visto a gente borracha andar a gatas con una confianza acojonante. Qué decir para la vista, que hay gente que llega a ver el doble. Te bebes una botella de pacharán tú solo y ves doble o triple, el problema no es el alcohol, es el cerebro que no está preparado para ver imágenes en estéreo.
 
Luego el alcohol te ayuda a valorar la belleza, esa mujer que no parecía muy guapa a primera hora de la tarde… después de cuatro bacardís con cola, ¡cómo se ha puesto!
 
Y luego la toma de decisiones, ese puntito de valor que nos da, sobre todo a los hombres. ¿Quién no ha vivido esa noche tonta 5 de la mañana en Madrid, con los hielos de los cubatas haciendo “clinqui clinqui”? y salía esa mente brillante que decía: “¿Sabéis lo que estaría ahora de puta madre? nos cogemos el coche… y nos vamos a Alicante a comer una paella.”Y se producen 10 segundos de silencio, hasta que viene el más mamao de todos, que es el que va a conducir, y deja caer la famosa frase: “no hay huevos”. Y a las 7 de la mañana estás en Albacete tomándote una manzanilla y dices: “¿Qué cojones hago yo en Albacete con estos cuatro licoretas en un Ford Fiesta”. Pues si no es por el alcohol no conoces Albacete.
 
No hay que abusar tampoco, a todos nos ha pasado coger esa primera borrachera, ese puntillo que casi acaba en coma. Al principio muy bien, “venga venga la conga, "pa riba pa bajo” y de repente se te pone la cara como de corcho… no notas la goma del calcetín si está arriba o abajo… y apareces en un banco del parque y tus amigos hacen contigo de todo menos budú. ”Métele un puñado de arena en el pecho”, ”Dale la vuelta, mójale la nuca”, ”Apágale un cigarro en la nuca, que eso despeja mucho”. Hasta que llega el más listo del grupo, que dice: “Lo llevamos a su casa y que se muera allí”. Entonces te llevaban a casa, te ponían en el felpudo, llamaban al timbre, se habría la puerta, y ¿qué veías allí? Terminator con rulos, que te decía “¡Ay como vienes!”, decías tú: “Más a gusto que en brazos”, y te dice: ”échame el aliento” y dices: ”No hasta que te quites las horquillas, que te las fundo contra el pelo”. Entrabas en casa, y aquí tu madre decía una frase histórica: ”Mira tu hijo, que viene piripi”, ibas con una castaña del doce y tu madre decía piripi. Enfilabas el pasillo… que sensación de abandono, dieciséis años viviendo allí y no te sonaba ni un mueble, te chocabas contra todo, te metías en la cama, y eso no era ni una barca ni un helicóptero, era el home cinema 5.1 dolby surround prology… los sonidos entraban por un lado, las imágenes por otro, se te empezaba a poner la cama como a la niña del exorcista… pero esto lo solucionabas tú sacando un pie de la cama, y sujetando todo el mueble ¡Leña parada aquí!.
 
Monólogo de Leo Harlem

sábado, 20 de julio de 2013

¿Qué hacer frente a una corriente de resaca?

En playas abiertas y en días de oleaje, las olas rompen de forma irregular a lo largo de la costa. Esto hace que una gran masa de agua llegué a la zona de la orilla y que siguiendo el principio de los vasos comunicantes, esta deba de salir para equilibrarse. Este movimiento de salida del aguas se hace por la zona donde no hay rompientes, generando la denominada corriente de resaca. Aprovechándola, un surfista puede entrar en el pico sin apenas esfuerzo. Pero un bañista que desconozca este fenómeno puede verse en una situación de peligro como ya ocurrió a finales de Agosto del verano pasado.
 
Consejos:
1º No llenarse de pánico.
2º Si se encuentra en problemas en el agua, levante una mano y flote hasta que llegue ayuda.
3º Al nadar no lo haga en contra de la corriente sino a 45 grados a través de ella.
4º Si Ud. está cansado trate de flotar, luego nade paralelo a la playa por 30 o 40 metros hacia donde las olas tiene mayor rompiendo. Estas lo llevarán hacia la playa.

viernes, 19 de julio de 2013

La historia de mi vida

Uno de los monólogos más famoso de Miguel Gila (1919-2001) recuperado de una grabación:


Les voy a contar a ustedes la historia de mi vida, que es de mucha pena. Así que si hay algún enfermo del corazón que se tape los oídos.

Yo tenía que haber nacido en diciembre, pero no me habían terminao el abrigo y me estuve esperando pa' nacer en agosto, con todo el calor.

Y nací, no estaba mi mamá en casa, había salido a pedir perejil a una vecina, y yo nací solo. Y bajé a decírselo a la portera.
Dije: Señora Julia, que... que soy niño, que he nacido y no está mi mamá en casa, ¡a ver quién me da la merienda!

Y me dio de merendar la portera. Muy poquito, porque de joven había sido nodriza y había criao once niños y el cajero de un banco, que luego ni se casó con ella ni nada.

Y subí a mi casa y cuando vino mi mamá salí a abrir la puerta y le dije: ¡Mamá, he nacido.
Dijo mi mamá: ¡Que sea la última vez que naces solo! Y me preguntó que si me había puesto polvos de talco, dije que sí que los había agarrao de la cocina y dijo: ¡Idiota...! Te has puesto el pan rallaoo.

Y entonces escribimos una carta a mi papá, que trabajaba de buzo en París, y vino corriendo, dijo "ahora sí que hay que trabajar", porque ya éramos muchos en mi casa. Éramos nueve hermanos, mi papá, mi mamá y un señor de marrón, que no le conocíamos, que estaba siempre en el pasillo y dormía allí la siesta. Y mi papá se puso muy contento porque hacía ya mucho tiempo que no nos veía.

Y como éramos muy pobres y teníamos poco dinero, pues en lugar de gastárnoslo en champán y en taxis y eso, lo echamos en una tómbola y nos tocó una vaca.

Bueno, nos dieron a elegir: la vaca o dos pastillas de jabón. Dijo mi mamá:La vaca, que es más gorda. Y dijo mi papá: ¡Tú con tal de no lavarte, lo que sea!

Y llevamos la vaca a casa y la pusimos de nombre Matilde, igual que una tía mía que se había muerto de una tontería. Mi tía se murió porque tenía un padrastro en un dedo, de esos pellejitos, empezó a tirar, a tirar, a tirar y se peló toda.

Y la vaca la pusimos en el comedor, pero todas las visitas se sentaban con la vaca, y luego ni olían a visitas ni nada. Y dijo mi mamá: ¡Pa' tener visitas y no poder olerlas....! Y dijo mi hermana: ¡Eso!, que a mi hermana le gustaba deciir cosas-.

Y entonces dijo mi mamá: Ahora eliges entre la vaca o yo. Y dijo mi papá: Son amores distintos... y nos quedamoss con la vaca.

Y la pusimos en el balcón, pa' que tuviera fresca la leche. Se conoce que tenía un cuerno flojo, se le cayó a la calle y le dio a un señor de luto. Y subió muy enfadao y cuando salió mi papá a abrir dijo: ¿Es de usted? Y dijo mi papá: Yo qué séee, yo que séee, porque mi pappá era muy despreocupao.

Y el tío del cuernazo se murió y a mi papá lo metieron preso y se escapó un domingo por la tarde, que no había taxis, y dijo "estoy libre" y se le subió un señor encima y dijo: "¡Hale, a los toros!" Y lo tuvo que llevar.

Y allí le volvieron a detener y entonces, como seguíamos siendo pobres, mi mamá me abandonó en la puerta de unos marqueses, que eran ricos y tenían corbatas, y sopa, de todo. Y por la mañana salió el marqués, me preguntó cómo me llamaba y dije: Como soy pobre, Pedrito. Dijo el marqués: Desde hoy te llamarás Luís Enrique Carlos Jorge Alfredo.

Y luego me llamaba "Chuchi", y quería que estudiara, para saber dónde están los ríos y eso, pero yo me escapé y me coloqué de ladrón en una banda. Pero lo tuve que dejar enseguida porque me puse enfermo, y todo lo que robaba lo devolvía. Y fui a ver al médico y me dijo que solo podía robar caldo y pescao blanco, y para andar así, pues mejor no.

Entonces me coloqué con un fotógrafo, ¡que era muy bueno! ¡muy bueno! te sacaba muy favorecido. A lo mejor retrataba a un pordiosero todo canijo, sucio, ahí, todo roto, pequeñijo, y en la foto le salía un ingeniero con los ojos verdes ¡que daba gloria!

Y un día me equivoqué, puse dinamita en lugar del magnesio, y maté una boda. ¡Vamos, quedó un invitao...! pero muy torcido... ni parecía invitado ni nada.

Y además, como no sabía multiplicar, pues no podía hacer fotos de 6 x 9. Así que me echaron, y ahora ya no hago nada. Solo andar despacito, y sentarme... algunas veces.

Y esta es mi vida. Buenas tardes, o, lo que sea.

jueves, 18 de julio de 2013

¿Y si no me depilo?

Soy una de esas mujeres que odia depilarse. No sé si hay muchas por ahí fuera, pero sospecho que sí. Desde el primer día en que, siendo adolescente, decidí que tenía que deshacerme de los pelos en piernas y axilas, he vivido la depilación como una tortura. Una pérdida de tiempo que, además, me acarreaba sufrimiento. Un sinsentido, vamos. Pero tampoco le daba más vueltas. Al fin y al cabo, soy mujer, así que tengo que depilarme, ¿no? ¿Acaso me queda otra opción? Durante mucho tiempo pensaba que no, así que simplemente intenté minimizar mis épocas de sufrimiento al máximo. Opté por no depilarme en invierno. Total, iba bien tapadita, nadie me veía... Así que, sí, ahí empecé a darme cuenta de que me depilaba por lo demás, porque era lo que se esperaba de mí como mujer. Disfrutaba de mis piernas peludas durante el invierno y me sometía a una tortura casi semanal en verano.

Soy una mujer muy peluda, sí. Tengo la piel muy blanca y los vellos muy negros. Mis piernas y mis axilas son verdaderas selvas. Sé que hay mujeres con poco vello, mujeres que se depilan muy de vez en cuando y que tienen el vello rubio y fino. Pero no es mi caso, así que eso de disimular y hacer como si el vello no estuviera ahí no da resultado. Además, vivo en Málaga, el clima es caluroso buena parte del año y la playa está ahí para disfrutarla...
 
Tras 7 meses sin depilarme, disfrutando de mis selvas negras, el tiempo empieza a apremiar. Hace sol. Hace calor. El verano se acerca. ¡Noooooooo! Empiezo a necesitar llevar faldas cortas y camisetas de tirantes. Empieza, un año más, esa época en la que me debato entre mis deseos y necesidades y los deseos y necesidades de la sociedad en la que vivo. Este año me lo estoy planteando en serio. ¿Me depilo o no? Soy muy consciente de que yo no quiero, de que si dependiera de mí, no lo haría. Pero... ¿depende realmente de mí? Lógicamente, puedo hacer con mi cuerpo lo que quiera, pero no quiero que salir a dar un paseo se convierta en una quimera, no quiero tener que rechazar planes por querer esconderme. Porque, sí, lo admito, no estoy preparada para escuchar las críticas ni para soportar las miradas. No soy una revolucionaria. Aún.

¿Cómo hemos llegado a esta situación? Pensándolo fríamente, me parece asombroso cómo hemos llegado a un punto en el que una mujer que no se quita sus propios pelos, los pelos que le crecen sí o sí, sea un especimen raro. No estoy juzgando a las millones de mujeres que se depilan porque quieren (aunque habría que ahondar para saber por qué quieren), pero sí estoy criticando que hayamos llegado un punto en el que no hay elección. No podemos elegir si nos depilamos o no. Se da por hecho. Y punto.

Últimamente he leído algunos artículos en internet en el que las mujeres reivindican su derecho a no depilarse el vello púbico. Estamos viendo, poco a poco, cómo se está imponiendo también la normalidad de depilarse el pubis. Yo por ahí no paso, eso sí que no, pero supongo que en unos años será también la norma. Leo por ahí que los chicos lo demandan, que quieren a las mujeres sin pelos en su sexo. Pues bien, me importa poco lo que demanden esos chicos. No me interesan.

Sin embargo, tras un búsqueda bastante extensa por internet (tanto en español como en inglés), no he encontrado casi ningún artículo en referencia a la no depilación de piernas y axilas. Sí leí multitud de artículos sobre Emer O'Toole, una periodista irlandesa que estuvo sin depilarse durante 18 meses. Estos son otros posts que encontré sobre el tema:

- No, no me depilo.
- No me depilo más.
- What to expect when you stop shaving (Qué esperar cuando dejas de depilarte).
- Why I don't shave my legs (Por qué no me depilo las piernas).
- I have never shaved my legs, so what? (Nunca me he depilado las piernas, ¿y qué?).

También hay algunos grupos en Facebook en los que las mujeres muestran sus axilas sin depilar y hace tiempo que oí hablar de un documental, Pitstache, sobre este tema, que creo que actualmente sigue en producción.

Pero la no depilación sigue siendo un tabú. Un tema del que no se habla. Del que no se quiere hablar. Por eso me he decidido a escribir este artículo, porque creo que hay que visibilizarlo, que hay que hablarlo, que las mujeres tenemos que volver a tener opciones sin tener que hacer una revolución. Que las mujeres tenemos que saber que tenemos la elección, que la depilación no es una obligación que viene con el hecho de ser mujer. Que las chicas adolescentes, cuando empiezan a tener vello, tienen que saber que pueden elegir, que ellas deciden si quieren o no depilarse. Que ambas opciones son válidas. Hoy en día, lógicamente no es así. Me ha sido casi imposible encontrar fotos de mujeres con las piernas sin depilar (axilas sin depilar es más sencillo) y por eso pongo aquí las mías, para que las piernas velludas y femeninas salgan a la luz, para que se vean.
 
Cuando le pedí a mi novio que me hiciera las fotos, se negó. Creo que no quería que hiciera públicas mis piernas peludas. Bastante tenía él con aguantar el plan... jajaja! Tuvimos una conversación muy interesante y a los pocos segundos reconoció que se equivocaba y accedió a hacerme las fotos. Me dijo que esas fotos eran un atentado contra la estética. Estoy de acuerdo. Son un atentado contra la estética, contra la imagen de la belleza femenina que tenemos ya integrada en nuestra cultura y en nuestra sociedad. Esa misma imagen que quiero cambiar, simplemente porque no es real. Las mujeres tenemos pelos en las piernas. Tenemos pelos en las axilas. Y en el pubis. Y en mil sitios más. Somos peludas. Igual que los hombres. Algunas menos, otras más. Y eso es real. Una realidad que las mujeres, presionadas unas por otras, nos empeñamos en esconder.

Aún no sé si este año volveré a sucumbir a la presión, si volveré a depilarme. Aún no lo he decidido, pero soy muy consciente de que si finalmente lo hago, será por los demás, y que eso me aleja de mí misma. El póster que publico en mi blog explica muy bien todo lo que pienso sobre la depilación. Es una obra de Nina para The Feminist Poster Project.

Paloma Goñi para El Huffington Post
 
Encontré de casualidad este artículo y puedo estar de acuerdo con lo que dice esta chica porque intento ponerme en el papel de todo el mundo, pero yo, lo siento mucho, no saldría con una chica con ese aspecto ¡nunca!...