Seguidores del Blog:

Previsión del tiempo

jueves, 24 de enero de 2013

Historia de África

Un antropólogo propuso un juego a los niños de una tribu africana. Puso una canasta llena de frutas cerca de un árbol y le dijo a los niños que aquel que llegara primero ganaría todas las frutas.
Cuando dio la señal para que corrieran, todos los niños se tomaron de las manos y corrieron juntos, después se sentaron juntos a disfrutar del premio.
Cuando él les preguntó por qué habían corrido así, si uno solo podía ganar todas las frutas, le respondieron: UBUNTU, ¿cómo uno de nosotros podría estar feliz si todos los demás están tristes?
 
UBUNTU, en la cultura Xhosa significa: "Yo soy porque nosotros somos."

miércoles, 23 de enero de 2013

Lo que las mujeres necesitan de sus parejas

En esta era de tantos cambios, a pesar de que la tecnología y la comunicación nos abruman, uno de los avances más importantes es el posicionamiento de la mujer a nivel familiar, laboral y social. Y esta nueva organización a los hombres les desconcierta, no porque no la acepten, sino porque están tardando más que la mujer en adaptarse y encontrar su sitio. No saben lo que las mujeres necesitan de ellos. Muchos son los que tienen reacciones de bloqueo, se sienten en parte amenazados por una SUPERWOMAN que puede con el trabajo, la organización de la casa, el cuidado de los hijos y de los mayores, y que además se viste sexy, va a la peluquería y le queda tiempo para tomarse un café con sus amigas.

Ellos, que hasta ahora habían sido los protectores de la familia, los que suministraban alimento, recibían cariño, comprensión, cuidados y tenían un hogar en armonía en el que sus hijos y su mujer salían corriendo a darles un beso cuando llegaban de trabajar, se han visto ahora relegados a otro plano. Se preguntan "¿qué pinto yo aquí, si mi mujer hace de todo y tira con todo?... Si ella quisiera no me necesitaría ni para tener hijos". Muchos hombres no encuentran su sitio, desconocen en qué pueden ser útiles, porque el término ÚTIL para los hombres tiene mucho peso. Necesitan que las cosas, los roles, las funciones tengan utilidad, no entienden que una vela esté en casa para decorar, no, su función es iluminar. Decorar es inútil, dar luz es útil.
Uno de los mayores problemas de por qué no consiguen saber en qué nos pueden complementar, es la falta de comunicación. No se habla sobre qué necesitan ellas ni de cómo se sienten ellos. No se habla por falta de tiempo o por no tener la costumbre, pero también por miedo. Ellos temen destapar sus puntos débiles, porque el hombre es un hombre, un macho alfa y no puede mostrarse frágil y perdido delante de una mujer.

Los años de experiencia en la consulta, me han dado un resumen de lo que muchas mujeres esperan de sus parejas. No se puede generalizar, ni mucho menos, pero si puedes quedarte con los puntos que te atañen. Incluso éstas directrices pueden ser motivo de charla con tu pareja. Puedes preguntarle si está de acuerdo o no, si hay algo que a ella le atrae de estos puntos, o simplemente puedes utilizar este artículo para sacar el tema en casa. Tómate esta guía CON HUMOR Y DESDE EL CARIÑO, pero con la certeza de que son muchas mujeres las que se han expresado durante su matrimonio, después de haberse separado y cuando se han vuelto a enamorar. Diecisiete años de consulta dan para recoger mucha información. ¡Vamos allá!

En las relaciones sexuales, la mujer desea...

1. Un hombre con iniciativa y peso en las relaciones. ¿Por qué ha tenido tanto éxito la trilogía de Grey? Porque muestra a un hombre que sabe lo que quiere, seguro, a pesar de que sus propuestas no sean las más dulces. Es un hombre sexualmente decidido, atrevido, valiente y va a por ella.

2. Un hombre que te trate como a una mujer. Con cariño, ternura, a muchas mujeres en el sexo (no a todas) le gusta sentirse dirigidas, queridas, misteriosamente atrapadas y seducidas.

3. Un hombre que se esfuerce en cuidar el ambiente y la relación sexual. El sexo tiene que ser atrevido, pero romántico, salvaje pero tierno, divertido, en el que se hable, en el que se cuiden detalles desde la ropa interior hasta el ambiente que tienes en tu casa. No dejes todos estos detalles siempre en manos de tu mujer, como si el romanticismo solo fuera un tema femenino. Te sorprendería saber cómo aumenta el deseo sexual en la mujer y sus ganas de tener sexo, cuando tu actitud va en esta dirección.

4. Un hombre que sea creativo, que te "ataque por detrás" cuando estáis en la cocina. No dejes el sexo solo para la hora de dormir, es algo demasiado previsible y aburre. El misionero y la cama no tienen morbo. Vete "calentando el ambiente". Un beso de pasión en el pasillo, tocar a tu mujer como cuando erais novios en lugares en los que os pueden pillar (eso tiene morbo), mensajes subidos de tono y esas miradas que lo dicen todo sin decirse nada.

5. Un hombre que se cuide. "El hombre y el oso cuanto más feo, más hermoso"... y un jamón. ¡Cuídate físicamente! A hombres y mujeres nos atrae lo mismo, las personas que están limpias, aseadas, que se preocupan por vestirse para gustar a sus parejas. A muy pocas mujeres les apetece tener relaciones sexuales con un hombre que lleva todo el día en la calle trabajando y no se ducha... vamos, es de cajón.

En cuanto a la comunicación y la relación de pareja...

1. La mujer busca a alguien con quien poder hablar sin sentirse censurada. No quiere un hombre que le dé soluciones a todo. La mayoría de las veces, las soluciones las conoce. Quiere a alguien con el que expresar emociones, decir que está cansada, que está triste... y que simplemente le dé un abrazo y le diga "te entiendo, si es que llevas todo para adelante". La mujer no necesita oír: "Pues organízate mejor, pues deja de hacer cosas que nadie te pide". Este tipo de comentarios suenan a reproches y a órdenes. Lo que necesita es comprensión. Olvídate de la UTILIDAD de la conversación, solo tienes que compartir EMOCIONES, de seguridad, apoyo y protección. Porque a pesar de que la mujer ahora puede con todo y está preparada para todo, le ENCANTA PODER COBIJARSE EN TI, EN TU REGAZO, SABER QUE ESTÁS AHÍ, NECESITA TU TERNURA Y TU PROTECCIÓN. Y al revés también, tú también necesitas todo esto de ella.

2. Que hables de emociones. Cómo te sientes, qué te gusta, qué te preocupa, a qué le tienes miedo. Toda la información íntima que compartes con ella, afianza la relación y os une. Las relaciones profundas tienen en común el conocimiento del otro, pero solo si el otro permite ese conocimiento de sí mismo. Si no estás acostumbrado a hacerlo, piensa que todo lo que hacemos por primera vez lleva un poco de torpeza, pero seguro que tu mujer te ayudará. La mujer es especialista en expresar lo que siente.

3. Tu mujer busca ternura espontánea. Que le des un beso sin que te lo pida, que la mires con dulzura y le digas que está preciosa, que la cojas de la mano cuando paseas con ella, a pesar de que lleves veinte años a su lado.

4. Necesita que seas FUERTE. Aunque ya hemos salido de las cavernas, la protección masculina sigue estando en los genes, sobre todo en tareas en las que se siente complacida y atendida. No dejes que cargue con las bolsas de la compra, ábrele educadamente la puerta, cédele el paso cuando vas con ella por la calle. Que la mujer sea capaz de trabajar a la par que tú, no significa que no le guste este tipo de detalles. Y no lo confundamos con el machismo. Educación y machismo no tienen nada que ver. Y vuelvo a decir, no generalicemos. Si tu mujer te dice que le da igual que pases tú primero por la puerta, pues genial. Estas directrices son las que la mayoría de las mujeres expresan. La mayoría no son todas.

5. Que seas divertido y tengas sentido del humor. El cansancio y el trabajo no puede ser algo que te marchite y amargue. Tu casa es otro territorio. Trata, al entrar por la puerta, de poner tu mejor cara, de besar, acariciar a la familia. Apaga la tele y estate receptivo a lo que te cuentan, ríete con lo las historietas de los niños sobre el cole. Trae optimismo y alegría a tu casa.

En tu labor como superpadre...

1. A las mujeres les parecen superatractivos los padres que se involucran en la educación de sus hijos, que juegan con ellos, que mantienen conversaciones sobre qué les inquieta, qué esperan de la vida, que les hacen carantoñas y realizan actividades a solas con ellos.

2. Pero lo más atractivo, es que salga de ti. No esperes a que te digan "baña al niño", "prepara el biberón". Intenta que salga de ti, ten iniciativa, de verdad que la sorprenderás.

3. "Quíta alguna vez a los niños del medio"... Permite que tu mujer tenga un poco de tiempo para ella, haz y di algo como "me llevo a los niños a hacer la compra y te duchas tú tranquila". Este tipo de detalles son muy de agradecer, le das un poco de vida, de aire y de intimidad.

Y en las aéreas domésticas...

1. Ten iniciativa. La lista de la compra la puedes confeccionar tú, no esperes que ella la escriba para ir a comprar y encima sentirte super ÚTIL en casa porque has ido al súper. Que salga de ti lo que hay que hacer.

2. Haz tú el reparto de las tareas, organiza el día que se va a dedicar a limpiar, aunque a ella le parezca equivocado tu planteamiento. Aquí lo que importa es la iniciativa, querer participar por igual. Tener una conducta proactiva en lugar de esperar a que te manden. La mujer odia tener un hijo más por marido, al que decirle que recoja, que hay que quitar el lavavajillas, que hay que recoger ropa, etc. Les basta con sus hijos como para tener que cuidar a otro más.

Recuerda que la pareja tiene que ir a la par, que hay que aportar por igual. Que si la mujer siente que tira de todo, decidirá un día quitarse lastre. Y no serán los hijos a los que deje en el camino, sino a ti. El amor no solo se mantiene cuando decimos "qué lindos ojos tienes", sino cuando tienes la sensación de que compartes tu vida con un compañero, con un amigo, con un amante apasionado, con un padrazo, ese hombre al que admiras por lo que es y por cómo te trata. Dejarás de ser alguien atractivo para ella si te acomodas en el sillón, si das por sentado que ya tienes matrimonio para toda la vida y si dejas de ser atento. Ánimo, tienes mucho que ganar y nada que perder.

Por Patricia Ramírez, psicóloga del deporte y conferenciante
Leído en: http://www.huffingtonpost.es/patricia-ramirez/breve-guia-de-lo-que-las-_b_2514132.html

martes, 22 de enero de 2013

Suiza, Bárcenas y Aute


Luis Bárcenas ha vuelto a poner a Suiza de actualidad. Este país transalpino es, desde hace décadas, hogar de los dineros de defraudadores y delincuentes de todos los lugares del mundo.

El cantautor Luis Eduardo Aute lo sabía ya desde 1976, cuando dedicó una versión del "Asturias patria querida" a su "querida" Suiza.

Este es el estribillo:

Ay Suiza patria querida
ay Suiza de mis amores
yo tengo una cuenta en Suiza
con muchísimos millones

Vivan las cuentas en clave
la fuga de capital
el tráfico de divisas
viva la Suiza neutral

Viva la Suiza neutral
refugio de mi chequera
viva la banca extranjera
con capital nacional

Su letra está tan de actualidad, que cuesta creer que no se ha compuesto ad hoc para la ocasión. El caso del extesorero del PP Luis Bárcenas y la amnistía fiscal del Gobierno, pondrán probablemente de moda una vez más, el 'Suiza patria querida'

Leído en: http://noticias.lainformacion.com/espana/como-es-posible-que-una-cancion-de-aute-de-1976-retrate-tan-bien-el-caso-barcenas_AeiZzDqBTF2OCD8YynxWP/

lunes, 21 de enero de 2013

Ausencia de halagos

Después de diecinueve años de trabajo en una multinacional de publicidad, Félix decidió cambiar de aires y fichó por una pequeña agencia local. En sus primeros días de trabajo en la nueva oficina, uno de los directores lo llamó y le pidió si podía preparar una presentación para un cliente. Tenía solo dos días.
 
Félix trabajó con intensidad y a las cuarenta y ocho horas le dejó al director el dosier de la presentación en la mesa. Al poco rato, el director fue a verlo y con la presentación en la mano le dijo:
 
–¡Brillante!
 
Jorge no sabía cómo interpretar aquellas palabras y se apresuró a decirle:
 
–Lo siento, he tenido solo dos días, he trabajado muy rápido, quizá demasiado, y no todo está como me gustaría, pero no he podido hacer más…
 
El director lo miró con extrañeza y le cortó el discurso para decirle:
 
–Félix, parece que no me estás entendiendo, te estoy diciendo que me parece brillante, te estoy dando las gracias.
 
Jorge se disculpó:
 
–Perdona, es que pensaba que lo decías con ironía porque esperabas un trabajo mejor.
 
El director, con expresión contrariada, le dijo:
 
–Amigo, estás fatal. No sé cómo te trataban en tu antiguo trabajo…
 
Somos implacables transmitiendo a los demás nuestras críticas y sin darnos cuenta omitimos los halagos. Cuando algo no nos gusta de otro, cuando ha hecho algo mal, sentimos la necesidad de decírselo. Y si ocupamos una posición de poder, esta necesidad se convierte en una responsabilidad más de nuestro trabajo. Sin embargo, cuando las cosas salen bien, cuando estamos contentos del trabajo de alguien o nos gusta especialmente algo de su manera de hacer las cosas, nos cuesta muchísimo decírselo. Nos parece innecesario y hasta contraproducente. Como le oí decir a un alto ejecutivo a propósito del excelente trabajo de un subordinado, “mejor no decírselo, que se lo cree y se relaja”.
 
Lo cierto es que con mayor o menor consciencia de ello, nos sobrecargamos los unos a los otros de críticas y reproches, y prescindimos de los halagos y los reconocimientos. Recibimos propor­­cionalmente muchos menos halagos que críticas, a pesar de que, como ha demostrado la investigación científica, necesitaríamos para un correcto equilibrio emocional al menos cinco halagos por cada crítica, ya que para la mente humana lo malo es más fuerte que lo bueno.
 
Nadie es inmune a la sobrecarga de juicios negativos. Al mismo tiempo, todos necesitamos una dosis razonable de reconocimiento. La ausencia de halagos deja huella en nuestro estado emocional: la persona que solo recibe crítica en lo que hace acaba creyendo que hace las cosas mal, y que no es bueno en su trabajo. Acaba perdiendo la autoestima.
 
En el caso que he descrito, Félix dudaba de la intención de las palabras de su nuevo director, porque tras años y años de ausencia de reconocimientos y de críticas innecesarias había dejado de creer en sí mismo y no concebía que aquel comentario pudiera ser un halago.
 
La falta de reconocimiento mina la autoestima. No a todos por igual y de la misma manera, pero lo hace. Y si se combina con una sobredosis de crítica, el efecto se multiplica.
 
Sería bueno revisar nuestro comportamiento comunicativo con los demás: ¿cuándo fue la última vez que le reconocí a determinada persona algo bueno?, ¿me cuesta decirle lo que me gusta de él?, ¿me ahorro sistemáticamente los halagos? Y corregir el balance entre críticas y halagos.
 
Es bueno halagar generosamente a los demás cuando lo merecen, como es bueno saber recibir y disfrutar de un halago merecido. Ambos comportamientos son signo de seguridad interna. Lo que no es bueno en absoluto es llegar a depender de los halagos de los demás, ya que ello nos hace terriblemente vulnerables. Cuando dependemos del reconocimiento ajeno para sentirnos bien, acabamos haciendo lo que sea necesario para obtenerlo, prescindiendo, en el límite, de nuestros propios valores.
 
Contaba el desaparecido maestro Oriol Pujol Borotau que nuestra autoestima es como un gran saco que llenamos cada día con todo lo bueno que nos ocurre. Pero este saco tiene un agujero, de manera que por la noche va perdiendo su contenido, y cada mañana necesitamos llenarlo de nuevo. Podemos llenarlo desde fuera –con el reconocimiento y la estima de los demás– o podemos llenarlo desde dentro –con nuestra propia estima y reconocimiento–. Si lo hacemos desde fuera, cada mañana viviremos la angustia de tener que lograr el reconocimiento de los otros, de tener que hacer cosas para que estén contentos y nos lo den. De tener que ganarnos su estima. Y si el reconocimiento no llega, el saco no se llena y nos sentiremos mal. Si, en cambio, nos acostumbramos a llenarlo desde dentro, desde nuestra propia estima, seremos seres independientes y podremos vivir el reconocimiento de los otros –si llega– como un gran regalo, pero no como una necesidad para nuestra subsistencia.
 
Quizá nos toque vivir en un entorno parco en halagos y lleguemos a dudar de nuestras capacidades y aptitudes. No será una situación agradable, sin duda, pero incluso en estos casos hay un trabajo que siempre podemos hacer para no perder la autoestima: tomar consciencia de nuestras virtudes.
 
Para ello ayuda mucho un sencillo ejercicio: escribirlas. Hacer una lista de veinticinco virtudes que consideramos nuestras y, una vez completada, pegarla en el espejo del baño para leerla cada mañana. Si la lista es demasiado corta, pidamos ayuda a los amigos. Que nos ayuden a confeccionarla con todo aquello que ellos experimentan de nosotros en positivo y que quizá nosotros no somos capaces de ver. Si es demasiado larga (ocurre pocas veces), una pequeña dosis de humildad nos ayudará a recortarla saludablemente.
 
Ferrán Ramón-Cortés para El País

domingo, 20 de enero de 2013

¿El uso del móvil es contagioso?


Los seres humanos muchas veces solo somos monitos de repetición. Por ejemplo, cuando estamos con alguien que empieza a bostezar, inconscientemente, lo empezamos a hacer nosotros.
 
Este fenómeno se llama bostezo contagioso y varias teorías han intentado explicar esta reacción instintiva. Una de ellas afirma que sirve para mantener a varios individuos en el mismo estado: si uno tiene sueño, los demás empezarán a tenerlo. Básicamente es una herramienta que genera uniformidad en un grupo.
 
Otros investigadores afirman que su base no es otra que la empatía. Del mismo modo que se contagia la tristeza, la alegría o el aburrimiento, se contagian los bostezos: porque tenemos capacidad de ponernos en la piel de los demás. Y también pasa lo contrario: el bostezo contagioso no se suele observar en persoas que pueden carecer de empatía, como los que sufren trastornos relacionados con el espectro autista.
 
Pues bien, este fenómeno también se observa con los móviles. Así lo asegura un estudio publicado en la revista Human Ethology Bulletin y que ha sido realizado por investigadores de la Universidad de Michigan.
 
Los científicos estudiaron el uso del móvil en sujetos con edades comprendidas entre los 16 y los 25 años a los que observaron en el campus de dicho centro educativo. En concreto, se fijaron en los momentos inmediatamente posteriores a que alguno de los jóvenes sacara su teléfono, para ver si los demás hacían lo mismo a modo de imitación o de contagio.
 
Un 24% de los observados utilizaba el teléfono a la vez que los demás, mientras que un 34,1% lo hacía después que observaba a un compañero usando el móvil. Las mujeres que estaban en presencia de mujeres aumentan el uso de su móvil en un 32% mientras que los hombres en presencia de sujetos del mismo género incrementaban su uso en un 25%.
 
Julia Finkel y Daniel Kruger, los autores del estudio, se atreven a aventurar que esta conducta tiene como origen la necesidad de los jóvenes de no sentirse excluidos del grupo: si ven que los demás hacen algo, les imitan de manera inconsciente. También afirman que puede que esta reacción se deba a una forma de mostrar a los demás miembros del grupo que poseen relaciones sociales fuera del grupo, y que el acto de mirar el móvil es una forma de demostrarlo.
 
El estudio concluye que para llegar a realizar una teoría satisfactoria sobre el fenómeno es necesario investigar a sujetos de otras edades de otros ambientes. Desde aquí les sugerimos que vayan a observar la conducta de los pasajeros del AVE Madrid-Barcelona: se darán cuenta que el uso que hacen del móvil ya no es contagioso, es patológico.

Leído en: http://es.finance.yahoo.com/blogs/fintechnologiayredeses/uso-m-vil-contagioso-134343426.html

sábado, 19 de enero de 2013

Alergias

La incidencia de las alergias ha crecido exponencialmente y continúa en aumento. La aparición de intolerancias a algunos elementos es cada vez más frecuente y aunque hasta hace unos años se detectaba a edades tempranas, ahora se manifiestan cuando eres adulto.

Tener alergia significa desarrollar una hipersensibilidad a una partícula o sustancia que, si se inhala, ingiere o toca, produce unos síntomas y reaccciones concretas. Generalmente es de origen hereditario, pero también puede deberse al exceso de higiene, ya que al mantenerse libre de bacterias el sistema inmunológico se distorsiona.

Son comunes las alergias a ciertos alimentos, al polen, a los ácaros del polvo, las picaduras de insectos y ciertos animales. Sin embargo, hay muchas otras que resultan extrañas y sorprendentes. ¿Las conoces?

1. Urticaria solar o alergia al sol. Una mínima exposición a la luz solar puede provocar ronchas y quemaduras, además de otras reacciones como mareos, ahogo, cefaleas y síncope. No es hereditaria, ni existe un grupo con una tendencia mayor a desarrollarla.

Un primer brote puede ser la aparición de granos en zonas expuestas al sol, como la cara o el escote. Para evitar su aparición se recomienda que la exposición al sol sea muy paulatina y que además se empleen fotoprotectores de índice alto. Según el Dr. Ricardo Ruiz Rodriguez, del departamento de Dermatología de la Clínica Ruber en Madrid, el tratamiento varía según la extensión de los síntomas.

¿Cómo combatir el problema? Utiliza corticoides tópicos de baja o moderada potencia o antihistamínicos orales. También puede resultar útil empezar un mes antes de las primeras exposiciones al sol con la toma diaria de compuestos que contienen sustancias fotoprotectoras con efecto antioxidante, como por ejemplo los carotenos.

En casos más severos o crónicos puede estar indicado un tratamiento "desensibilizante del sol", que consiste en administrar dosis bajas de radiación ultravioleta en una cabina médica, al menos un mes antes de las primeras exposiciones del verano.


2. Urticaria acuagénica o alergia la agua. Es muy poco frecuente, sólo la padecen 30 personas en todo el mundo, es decir, una persona por cada 230 millones. Un breve contacto del agua, a cualquier temperatura  puede generar una importante erupción cutánea, además de ronchas o placas eritematosas y edematosas. Pueden ser transitorias y de diferente tamaño.

Lo más grave es que dificulta la higiene personal e interfiere en la alimentación. Duchas breves (menos de un minuto de duración) y tratamiento con antihistmínicos es lo único que se puede hacer puesto que no se conocen sus causas ni tampoco su cura.

3. Urticaria a frogore o alergia al frío.  Es una reacción ante la exposición a estímulos fríos tales como viento, bajas temperaturas, lavado o inmersión en agua fría, contacto con objetos fríos o ingestión de bebidas o alimentos fríos.

Aunque puede aparecer a cualquier edad, es más frecuente en adultos jóvenes. Se manifiesta con brotes agudos de habones rojizos en la piel que producen picor, fiebre, malestar general, dolor de cabeza, abdominal y de articulaciones, entre otros. 
El uso de antihistamínicos puede aliviar los síntomas pero no previenen futuras reacciones. También se utilizan tratamientos de inducción de tolerancia al frío, en los que gradual y progresivamente se expone al paciente a bajas temperaturas.

4. Alergia al semen. Se desarrolla en el cuello de la matriz de algunas mujeres (afecta al 5 por ciento de ellas), pero no causa síntomas alérgicos comunes, sino que el fenómeno es interno y silencioso. No obstante, algunas mujeres experimentan desde picores hasta un potencialmente mortal choque anafiláctico. Incluso ha habido casos de hombres que también son alérgicos a su propio esperma. Es  difícil de diagnosticar, puede confundirse con infecciones o con otras enfermedades de transmisión sexual.

Tener más sexo para reducir la sensibilidad femenina, podría disminuir esta afección. La frecuencia tendría que ser de al menos dos veces a la semana. Otro tratamiento es aplicar semen diluido en la vagina cada 20 minutos e incrementar la concentración de esperma durante horas.

5. Alergia a las vibraciones. Las vibraciones que producen el movimiento de un barco o un coche provocan alteraciones en el sentido del equilibrio, provocando maneros, náuseas y vómitos. Las de media y alta frecuenca causan daños en columna vertebral y al aparato digestivo, quemaduras por rozamiento y problemas locomotores.

Las vibraciones transmitidas a manos y brazos provocan problemas vaculares, impactos de distinto nivel en huesos o articulaciones, y dolodes nerviosos o musculares. Para evitarlo se debe reducir al máximo la duración e intensidad de la exposición, además de elegir un equipo de protección individual adecuado al trabajo que se esté realizando.

6. Alergia al ejercicio. La produce la actividad física u otro agente que hace reacción con el movimiento del cuerpo. En la mayoría de los casos puede ser desde la comida ingerida, el alcohol o el clima del lugar donde se practique la actividad.

Puede ocurrir durante o después del ejercicio. Los síntomas pueden incluir urticaria, comezón en la piel, dificultad para respirar o una sensación de ahogo, cólicos estomacales, dolor de cabeza e hinchazón de cara, lengua o manos. La mayoría de los síntomas pueden controlarse tomando el medicamento que el médico prescriba y desacelerando o interrumpiendo el ejercicio tan pronto como los síntomas comienzan.

Además, es recomendable hacer ejercicio con un compañero que conozca tu condición y llevar un registro de lo que se come antes de hacer ejercicio para que el médico pueda identificar las cosas que te pueden desencadenar una reacción alérgica.

7. Dermografismo o alergia a la presión. Es un tipo de hipersensibilidad relacionado a cualquier golpe  o presión que se haga sobre la piel, lo que generalmente se manifiesta con manchas o urticaria. También puede provocar una hinchazón exagerada y visible en el cuerpo debido a la vasocontricción.

Se detecta mediante un test en el cual se aplica un peso de 10 kilos sobre los hombros, mientras el paciente camina durante 20 minutos.

Leído en: http://es.tendencias.yahoo.com/blogs/salud-y-bienestar/las-siete-alergias-mas-raras-111016164.html