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sábado, 10 de septiembre de 2011

Aniversario del 11-S

Artículo sobre el Aniversario del 11S, siempre hay teorías para todo...

Han pasado 10 años, pero todavía hay multitud de preguntas sin respuesta. Decenas de organizaciones, entre ellas la Asociación de Bomberos afectados por el 11-S, han pedido al Gobierno estadounidense que haga públicos los documentos secretos sobre los atentados contra las Torres Gemelas que aclaren lo que sucedió aquel día.

Un gran número de personas aún continúa creyendo que la organización terrorista Al Qaeda no fue la responsable de los ataques contra el World Trade Center (WTC) y el Pentágono, y apuntan a que fueron terrorismo de Estado organizado por la Administración Bush para justificar las invasiones de Irak y Afganistán, así como el recorte de las libertades civiles a nivel doméstico.

Éstas son las cinco cuestiones sin explicación que enturbian el décimo aniversario de los atentados del 11-S, y que le costaron la vida a 2.973 personas.

1.- ¿Por qué los cazas no interceptaron los aviones antes de que llegaran a sus objetivos?

La teoría de la conspiración asegura que el entonces vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, ordenó a los mandos militares que retiraran los cazas y no interceptaran los aviones secuestrados.

El informe oficial afirma que lo que sucedió el 11-S fue un secuestro aéreo múltiple sin precedentes. Los terroristas desconectaron o inutilizaron el transpondedor, lo que dificultaba la localización de las aeronaves. Además, el equipo de las Fuerzas aéreas estaba anticuado, databa de los tiempos de la Guerra Fría, y estaba diseñado para hacer frente a una amenaza proveniente del exterior del país.  

Los documentos también confirman que hubo una falta de entendimiento entre los mandos militares  y Aviación Civil (la FAA), que tardó más de cuatro horas en hacer aterrizar a todos los aviones que circulaban por el espacio aéreo del país.

2.- ¿Por qué las Torres Gemelas se colapsaron tan rápido y de una manera tan poco común?

La teoría de la conspiración apunta a que los edificios del World Trade Center fueron destruidos por demoliciones controladas. Esta hipótesis se basa en la colocación de cargas explosivas en la estructura de los edificios que provocaron un rápido colapso, poco más de 10 segundos.

Algunos expertos defienden esta teoría al valorar que las torres se plegaron sobre sí mismas ya que no hay resistencia estructural a la gravedad en una demolición controlada, el edificio colapsa directo hasta sus cimientos.
Los informes oficiales, que citan un informe elaborado por el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos, defienden que el impacto de los aviones seccionó los soportes de carga del edificio, acabando con el revestimiento ignifugo de las columnas.

Este hecho, unido a los casi 30.000 litros de combustible que portaban los aviones, provocó la propagación de los incendios que elevaron la temperatura por encima de los 1.000 grados centígrados, que deshicieron las columnas de acero como si fueran mantequilla. El enorme peso de la estructura hizo el resto.

Además, las autoridades defienden que no se ha encontrado evidencia alguna de la presencia de cargas explosivas entre los restos de las Torres Gemelas, como habitualmente sucede en una demolición controlada.

3.- ¿Cómo es posible que un piloto sin experiencia pueda estrellar un avión comercial contra la sede del ejército más poderoso del mundo 78 minutos después del primer atentado? ¿Dónde están los restos de la aeronave?

La teoría de la conspiración estima que no fue un Boeing 757 lo que alcanzó el Pentágono, sino un misil, un avión pequeño o una aeronave no tripulada. El Movimiento de la Verdad del 11-S apoya su hipótesis en los descubrimientos del documental 'Loose Change', que asegura que el hoyo dejado en el Pentágono por el supuesto avión fue "un agujero de no más de 5 metros de diámetro", y que ningún resto del vuelo 77 fue encontrado en el sitio del choque.

Para sostener este último punto, los teóricos de la conspiración citan las declaraciones del corresponsal de CNN Jamie McIntyre que, desde el lugar del ataque, afirmó en directo que “no hay evidencia de un avión estrellándose cerca del Pentágono”.
Los informes oficiales aseguran que los restos de avión, incluyendo las cajas negras, fueron recuperados y catalogados por el FBI. Además, los restos de la tripulación y los pasajeros del avión fueron recuperados e identificados por ADN. Algunos testigos también vieron al avión acercándose al Pentágono.

4. ¿Fue abatido el vuelo 93 de United Airlines?

La teoría de la conspiración sostiene que el cuarto avión secuestrado, y el único que no alcanzó su objetivo, -el United 93- fue derribado por un misil y se desintegró en el aire. Los restos quedaron dispersados en un área de hasta 10 kilómetros.

Un vídeo inédito aparecido en los últimos días muestra una gran nube de humo en el aire sólo unos segundos después del impacto, mientras que únicamente un pequeño hilo de color negro emana de los restos del avión estrellado.
Los informes oficiales defienden que hay fotografías que muestran claros restos de la aeronave estrellada en una finca cercana a Shanksville (Pennsylvania). Además, remiten a la grabación de voz de la cabina para comprobar que había una revuelta de pasajeros cuando el avión se estrelló. El Pentágono mantiene que nunca dio la orden de utilizar la fuerza contra aviones comerciales.

5.- ¿Por qué se derrumbó el edificio 7 del World Trade Center si no recibió ningún impacto?

La teóricos de la conspiración mantienen que el colapso de este edificio a las 5:20 pm el 11 de septiembre no habría ocurrido a menos que ya estuviera preparado para la demolición. Defienden que el daño sufrido por el WTC 7 durante el ataque no fue suficiente para iniciar su colapso. El edificio cayó en menos de tres segundos.

Algunos científicos escépticos de la versión oficial aseguran haber analizado cuatro muestras de polvo de la Zona Cero, en las que afirman haber encontrado restos de material térmico que podría haber contribuido a propagar los incendios.
 
Los informes oficiales dicen que el edificio se derrumbó a causa de los incendios descontrolados que lo mantuvieron ardiendo durante siete horas. Además, ofrecen una explicación a los materiales térmicos encontrados: es sólo un tipo de pintura de imprimación. Se calcula que 1.200.000 de toneladas de materiales de construcción acabaron pulverizados en los alrededores del WTC.

Leído en: http://noticias.lainformacion.com/mundo/cinco-preguntas-sobre-los-atentados-del-11-s-que-desatan-teorias-conspiranoicas_vd9XChTAXGsp9H5Wb1SBN/

viernes, 9 de septiembre de 2011

Para pensar (VIII)

La elegancia es el arte de vivir.
Se muere como se ha vivido.
El amor es la fuerza que mueve el mundo.
Vive y deja vivir... pero si puedes mejor hazme sonreír.
No llego a entender cómo siendo los niños tan listos, los adultos son tan tontos. Debe ser fruto de la educación. (Alejandro Jr Dumas)
Todo lo que sé, se lo debo a mi propia ignorancia.
Puedo cambiar contigo, pero no cambiaré por ti.
La felicidad es la certeza de no sentirse perdido.
Quien bien te ama te hará llorar y también reír.
Si nada nos puede salvar de la muerte, al menos que el amor nos salve de la vida. (Pablo Neruda)
La soledad no es estar sin nadie alrededor, la soledad es estar rodeado de gente y sin nadie a quien poder contarle algo importante para ti.
No vivas dando tantas explicaciones, tus amigos no las necesitan, tus enemigos no las creen y los estúpidos no las entienden.
La vida solo puede ser comprendida mirando para atrás, pero solo puede ser vivida mirando adelante.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Carta de la abuela

Querido nieto:

El otro día tuve una experiencia religiosa increíble y que quiero compartir contigo. Fui a la librería cristiana y allí encontré una pegatina para el coche que decía: 'TOCA LA BOCINA SI AMAS A DIOS'.

Dado que había tenido un día muy malo, decidí comprarla y pegarla en el parachoques de mi coche. Al salir conduciendo, llegué a un cruce de dos avenidas que estaba muy complicado, con muchos vehículos. La temperatura exterior era de 37 grados y era la hora de salida de las oficinas. Allí me quedé parada (porque la luz estaba roja), pensando en el Señor y en todas las cosas buenas que nos ha dado.

No me di cuenta que la luz se había puesto en verde, pero descubrí que muchos otros aman al Señor porque inmediatamente comenzaron a sonar las bocinas... ¡Fue maravilloso! La persona que estaba detrás de mi coche era sin duda muy religiosa, ya que tocaba la bocina sin parar y gritaba: ¡¡¡Dale, por el amor de Dios...!!!

 
Dirigidos por él, todos hacían sonar la bocina. Yo les sonreí y los saludaba con la mano a través de la ventanilla, totalmente emocionada. Vi que otro muchacho me saludaba de una manera muy particular levantando solo el dedo medio de la mano. Le pregunté a Betito mi otro nieto, que estaba conmigo, qué quería decir ese saludo. Me contesto que era 'un saludo hawaiano' de buena suerte. Entonces yo saqué mi mano por la ventana y saludé a todos de la misma manera. Mi nieto se doblaba de la risa, supongo que por la bella experiencia religiosa que estaba viviendo.

Dos hombres de un vehículo cercano se bajaron y comenzaron a caminar hacia mi coche, creo que para rezar conmigo o para preguntarme a qué templo voy, pero en ese momento fue cuando vi que la luz estaba verde. Entonces, saludé a todos mis hermanos y hermanas y pasé el semáforo. Después de cruzar, noté que el único coche que habia podido pasar era el mío, ya que la luz volvió a ponerse en rojo, y me sentí triste de dejarlos allí después de todo el amor que habíamos compartido. Por lo tanto, paré el coche, me bajé, saludé a todos con el saludo hawaiano por última vez y me fui.

Ruego a Dios por todos esos buenos hombres y mujeres.
Besos, tu abuela.


miércoles, 7 de septiembre de 2011

Historia de un discurso (y III)

Sigue el comentario del discurso de Gervasio Sánchez realizado en el blog "Los desastres de la guerra" de él mismo.
http://blogs.heraldo.es/gervasiosanchez/?p=843

El País se portó magistralmente con los premiados. Nos alojaron en el hotel Palace. Sus periodistas nos hicieron entrevistas muy corteses. Nos invitaron a comer en la sede del diario. Nos habían entregado un croquis con nuestra disposición en el salón de actos del Círculo. En él se podía leer los nombres de todas las personalidades. Me entristecí a no ver el del presidente del gobierno.
“Los premiados podrán dedicar un minuto a los agradecimientos”, se decía a modo de oración fúnebre. Minuto y agradecimiento formaron un tapón en la boca del estómago mareado por los excelentes caldos repartidos durante la comida. El cohíba lo guardé durante un año y se lo regalé a Manu Leguineche la noche de la entrega de 25º Premio Cirilo Rodriguez en Segovia en mayo de 2009.
Después de una visita a la redacción del diario (llevaba desde marzo de 2000 sin pisar aquel lugar) nos trasladaron al hotel para que nos preparásemos para la ceremonia final. En el camino les pregunté a los otros premiados si tenían preparados discursos. La periodista mexicana Sanjuana Martínez me dijo que sí y que lo iba a leer con total seguridad sin importarle si se pasaba del tiempo. A mí me mareaba recordar que mi discurso, que había cronometrado muchas veces, duraba cuatro minutos, un 400% más del tiempo indicado.
El ministro de Cultura de aquel tiempo, Cesar Antonio Molina me saludó muy cariñosamente. Javier Lanza, su jefe de gabinete, al que conozco desde hace 15 años, me lanzó con ironía: “¿Habrás preparado un discurso de los tuyos?”.
Pocos minutos antes de empezar el acto me acerqué a la presentadora Angels Barceló y le pregunté si podíamos dedicar más tiempo del previsto a nuestras alocuciones.. “Gervasio, habla el tiempo que consideres conveniente porque yo no te voy a cortar”, me contestó después de felicitarme y estamparme un par de besos en las mejillas.
La entrega de los Premios empezó con la única ausente, la periodista y bloguera cubana Yaoni Sánchez, a la que las autoridades de su país prohibieron su salida de la isla. La escuchamos en una grabación televisiva durante unos minutos. La persona que le representaba y que recogió el premio en su lugar hizo un discurso soso y largo.
Después iba yo. El actual director de El País, Javier Moreno, me felicitó y me entregó la obra de Chillida. En el púlpito levanté los ojos unos segundos antes de ponerme las gafas y comencé a leer lentamente. “El cabrito leyó ese día mejor que nunca (aunque leer no es mi fuerte)”, dijo después una persona que me conoce muy bien y suele corregirme con energía.
Prótesis de bambú hecha por un artesano en Camboya Fotografía de Gervasio Sánchez

Sin duda el mejor discurso de la noche lo hizo Sanjuana Martínez. Se lo pedí, me lo regaló y lo tengo encima de la mesa. Empezaba con palabras muy bellas que no rechinan cuando las pronuncia una periodista de verdad: “El periodismo es crítica, confrontación, enfrentamiento. Es denuncia, agente de cambio, catalizador. Lo demás es propaganda”.
El siguiente párrafo era igual de rotundo: “Cualquier persona puede negarse a participar en una mentira, pero el periodista no solo puede si no que debe derrotarla a base de información rigurosa”. Y continuaba: “México se ha convertido en el segundo país más peligroso para ejercer el periodismo después de Irak. Pero lo que sobra en mi país es el periodismo que obedece a intereses de grupos empresariales y políticos. El mayor peligro es perder la vida, el segundo es perder el trabajo”. Incluso se atrevió a criticar algunas prácticas empresariales y políticas del Grupo Prisa en América Latina aunque no lo nombró y, por ello, quizá pasó desapercibido.
No hubo intención de censurar mi discurso como se dijo en el famoso Pdf. El País prepara las páginas con mucho tiempo ya que el acto coincide con el cierre de la primera edición. Ese día, además, se alargó aún más porque muchos invitados llegaron con retraso debido al gran atasco que provocó una manifestación en Cibeles convocada a la misma hora.
Otra cosa es si sería bueno reservar un espacio para incluir lo más destacable de la noche. CNN Plus realizó un reportaje de un par de minutos y lo acabó con mis palabras más contundentes. Igual hizo la SER. Los demás medios no hicieron mención al acto. En España cada grupo mediático alaba su entrega de premios y le interesa poco o, mejor dicho, nada las de sus competidores.
Mi discurso sirvió para que un joven traductor de 29 años llamado Rafael Lafuente Blanco (lo aseguró en la radio pública de Galicia unos días después) le hiciera al presidente del gobierno la pregunta más dura (26 de enero de 2009) sobre la venta de armas españolas que se ha escuchado en el programa Tengo una pregunta para usted. Zapatero tuvo que mentir ante seis millones de televidentes para escurrir el bulto y evadirse de la pregunta del joven sobre las ventas a Israel .
Siento cierto vértigo al pensar que un discurso de cuatro minutos puede dar tanto de sí. Viajar a tantos lugares y dar tantas vueltas hasta marear las palabras. También siento cierta excitación al pensar que Internet puede utilizarse como un arma poderosa e influyente.

martes, 6 de septiembre de 2011

Historia de un discurso (II)

Comentario del discurso de Gervasio Sánchez realizado en el blog "Los desastres de la guerra" de él mismo.
http://blogs.heraldo.es/gervasiosanchez/?p=843

El 7 de mayo de 2008 recibí el Premio Ortega y Gasset de Fotografía e hice un discurso de apenas cuatro minutos. Después de nombrar a varios compañeros y amigos de El País a los que respeto como profesionales recordé a Martin Luther King, asesinado cuarenta años antes, a varias víctimas de las minas antipersonas que había conocido cuando eran niños y reflexioné sobre la venta de armas a países en guerra autorizadas por nuestros gobernantes desde el primer gobierno de la transición en los años setenta.

Sokheurm Man, joven camboyano mutilado por un mina cuando era un niño de 13 años, junto a su mujer y su hijo Fotografía de Gervasio Sánchez
Concluí con las siguientes palabras: “Yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte”.  El fin de mi discurso fue recibido por aplausos entusiastas y vítores y caras de circunstancias por gran parte de los ocupantes de los primeros bancos entre los que destacaba la vicepresidenta del gobierno, María Teresa Fernández de la Vega y media docena de ministras y ministros, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, el alcalde de la capital, Alberto Ruiz Gallardón, el presidente del Senado, ex ministros del Partido Popular e, incluso, del Partido Socialista de la época de Felipe González. Al día siguiente era el funeral de Estado del ex presidente del gobierno español, Leopoldo Calvo Sotelo, al que también incluí en la lista.
Adis Smajic, joven bosnio mutilado por una mina cuando era un niño de 13 años, junto a su mujer Nadia Fotografía de Gervasio Sánchez
Los elogios empezaron nada más concluir el acto. Juan Luis Cebrían, consejero delegado del grupo Prisa, que me había tratado con gran respeto desde que nos encontramos horas antes, me felicitó por el discurso. Fernando Savater, miembro del jurado, me dijo que no recordaba un texto tan corto y contundente. A una portavoz socialista le pedí que cambiara su felicitación por una llamada a la mañana siguiente al presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero pidiéndole explicaciones. A un alto cargo de El País le recordé que el debate sobre el vergonzoso descontrol armamentístico de nuestro país era inexistente porque personas como él impedían su salida a la luz pública.
Muchas personas me pidieron que les mandase el texto leído y un par de días después hice un envío masivo. Los responsables de algunos portales de Internet, incluido el ya desaparecido soitu.com, me pidieron permiso para publicarlo.
Y me olvidé del tema hasta que el 1 de enero de 2009, muchos meses después, recibí un pdf de casi un mega y medio con mi discurso completo, varias fotografías capturadas en Internet en baja resolución (algunas pixeladas) con un epílogo preocupante: “Este fotógrafo probablemente no volverá a ver premiado ningún trabajo suyo en España”.
En un texto preliminar también se decía que el discurso había sido censurado por la prensa convencional. En el mismo correo un amigo me preguntaba si era cierto que yo había escrito el discurso. Le dije lo que luego he ido repitiendo por activa y pasiva durante el último año y medio: “Escribí ese texto (que se puede consultar en las múltiples entradas en Internet), lo leí pero no tengo nada que ver con el pdf.” Ni siquiera hoy sé quién lo hizo aunque reconozco que tengo curiosidad por saberlo para agradecerle que convirtiese mi discurso en un esteroide que ha dado la vuelta al mundo y aclararle que no fue censurado. Y de paso bendecirle por haberse equivocado: “he seguido recibiendo premios (demasiados, creo yo) durante el último año.
Dos años después de aquel día me gustaría explicar la historia del discurso que empezó a las pocas horas de recibir la noticia de que una imagen del proyecto Vidas Minadas publicada en Heraldo de Aragón y el Magazine de La Vanguardia había sido premiado mientras estaba cubriendo la guerra en Irak. Aquella noche recordé que la entrega de los premios Ortega y Gasset era una ceremonia muy vistosa con alta representatividad institucional. Y empecé a darle vueltas al texto.
Desde que la Asociación de la Prensa de Aragón me concediese en 1994 mi primer premio periodístico, siempre he aprovechado cualquier acto público o la inauguración de mis exposiciones para decir lo que pienso aunque fuese políticamente incorrecto. Creo que los periodistas tenemos que ser, como decía el viejo maestro Ryszard Kapucinski, “indeseables, inoportunos y certeros en nuestra impertinencia”.
Siempre. Independientemente de quien esté en el poder. Es intolerable que haya periodistas que investiguen las corruptelas de sus enemigos políticos y fenezcan ante las de sus amigos. Hay que utilizar la misma contundencia ante una trama mediática que afecta a un gran partido político o ante la injusticia cometida con un traductor iraquí (Flayeh al Mayali) al que los servicios secretos españoles golpean durante varios días, utilizan como chivo expiatorio y le cargan el San Benito de ser colaborador necesario en un acto terrorista que acaba con la vida de siete agentes en Irak (noviembre de 2003). Hay que custodiar la limpieza del sistema político todos los días. Hay que ser valientes todos los días. Lo contrario es hablar por hablar.
Mónica Paola Ojeda es una niña colombiana ciega por culpa de la explosión de una mina cuando tenía ocho años Fotografía de Gervasio Sanchez

(Continúa mañana)

lunes, 5 de septiembre de 2011

Historia de un discurso (I)

En homenaje a todos aquellos periodistas que no se callan ante las injusticias que, por su trabajo diario, ven en el ejercicio de su profesión. Os dejo el discurso pronunciado por Gervasio Sánchez (periodista y fotógrado) durante la entrega de los premios Ortega y Gasset el 7 de mayo de 2008. En el acto estaban presentes la Vicepresidenta del Gobierno, varias Ministras y Ministros, Exministros del Partido Popular, la Presidenta de la Comunidad de Madrid, el Alcalde de Madrid, el Presidente del Senado y centenares de personas.

Gervasio Sánchez
Estimados miembros del jurado, señoras y señores:
Es para mí un gran honor recibir el Premio Ortega y Gasset de Fotografía convocado por El País, diario donde publiqué mis fotos iniciáticas de América Latina en la década de los ochenta y mis mejores trabajos realizados en diferentes conflictos del mundo durante la década de los noventa, muy especialmente las fotografías que tomé durante el cerco de Sarajevo.
Es un gran honor porque varios de mis mejores amigos a los que respeto profesionalmente pertenecen a la plantilla de este diario. Queridos Ramón Lobo, Guillermo Altares, Miguel Ángel Villena, Jorge Marirrodriga, Francesc Relea, Miguel Gener, Alberto Ferreras, Gorka Lejarcegui, incluso tú querido Alfonso Armada, a los que he nombrado y a los que tengo en mi mente, a todos vosotros que me apoyasteis en los momentos más duros os dedico este premio de todo corazón.
Quiero dar las gracias a los responsables de Heraldo de Aragón, del Magazine de La Vanguardia y la Cadena Ser por respetar siempre mi trabajo como periodista y permitir que los protagonistas de mis historias, tantas veces seres humanos extraviados en los desaguaderos de la historia, tengan un espacio donde llorar y gritar.
No quiero olvidar a las organizaciones humanitarias Intermon Oxfam, Manos Unidas y Médicos Sin Fronteras, la compañía DKV SEGUROS y a mi editor Leopoldo Blume por apoyarme sin fisuras en los últimos doce años y permitir que el proyecto Vidas Minadas al que pertenece la fotografía premiada tenga vida propia y un largo recorrido que puede durar décadas.
Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años.
Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad.
Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad.
Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película Cuentos de la luna pálida de Kenji Mizoguchi.
Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de la minas y al desminado.
Es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la transición encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas.
Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabriquemos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas.
Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me avergüenzo de mis representantes políticos.
Pero como Martin Luther King me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte.
Muchas gracias
GERVASIO SÁNCHEZ

Sofia Elface Fumo, mutilada de ambas piernas por una mina antipersona, duerme al lado de su hija Alia. Foto de Gervasio Sánchez premiada con el Ortega y Gasset de 2008