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domingo, 5 de octubre de 2014

Los crímenes del franquismo

Joaquim Bosch, portavoz de la asociación progresista Jueces para la Democracia, ha querido explicar de forma sencilla y a través de un decálogo su postura sobre la situación de las familias de las víctimas del franquismo y la "vergonzosa" actuación de Gobierno español al no favorecer ni siquiera la recuperación de sus restos. España, recuerda el magistrado, es el segundo país del mundo con mayor número de desaparecidos, detrás de Camboya.
 
Las "diez cosas que deberías saber sobre los crímenes del franquismo" son, según expone Joaquim Bosch en su página de Facebook, las siguientes:
 
1.- El 18 de julio de 1936 no comenzó una guerra civil. Lo que ocurrió fue que un grupo de militares dio un golpe de estado contra un gobierno elegido democráticamente.
 
2.- El golpe de estado fue apoyado de forma militar, ideológica y económica por la Alemania de Hitler. Cuando la rebelión no triunfó en todo el territorio, la Alemania nazi empezó a probar su armamento contra civiles indefensos, en un ensayo de lo que haría posteriormente en Europa.
 
3.- Cientos de miles de personas murieron como resultado de la contienda. Todavía siguen enterradas en fosas comunes más de 100.000 personas, que fueron asesinadas por quienes se levantaron contra el orden constitucional.
 
4.- La mayoría de las personas que siguen sin identificar en las fosas no había ido a ninguna guerra. Fueron exterminadas dentro de la estrategia del golpe militar de eliminar cualquier posible disidencia y atemorizar al conjunto de la población.
 
5.- Pinochet confesó su admiración por esta forma de alzamiento militar y la aplicó en Chile. Fue uno de los pocos jefes de Estado que acudió al funeral de Franco.
 
6.- La represión no terminó en 1939. Los crímenes, torturas y graves violaciones de derechos humanos se prolongaron durante décadas, hasta el final del franquismo. El prestigioso historiador Paul Preston ha señalado que no existe equivalente en Europa respecto a la intensidad y duración de estas atrocidades de Estado.
 
7.- España es el segundo lugar del mundo con más desaparecidos, por detrás de Camboya. La ONU ha exigido a nuestros poderes estatales que protejan los derechos de los familiares de las víctimas del franquismo.
 
8.- El Tribunal Supremo consideró que ya no podían ser investigados penalmente los crímenes del franquismo. Remitió a los familiares de las víctimas a la Ley de la Memoria Histórica, para que por parte de la administración pública se procediera a las exhumaciones de los restos mortales. El Gobierno actual paralizó al comenzar su mandato el plan de exhumaciones que se inició en su momento.
 
9.- Resulta vergonzoso que un Estado democrático mantenga sin identificar y sin una sepultura digna a las víctimas mortales de un régimen totalitario.
 
10.- Ante esta situación todos podemos hacer mucho. Es perfectamente posible que los muertos por sus convicciones democráticas salgan por fin de las fosas. Generemos un amplio estado de opinión a favor de las exhumaciones. Reclama al Gobierno que respete el derecho de los familiares a recuperar los restos de sus seres queridos. No olvidemos a quienes dieron su vida por una sociedad más justa. Pásalo.
 

sábado, 4 de octubre de 2014

La infancia

No tenemos porqué hacer que la infancia de nuestros hijos sea mágica. La infancia ya es mágica de por sí, incluso cuando no es perfecta. Mi infancia no fue perfecta y no éramos ricos, pero me lo pasaba muy bien en mis cumpleaños porque mis amigos venían. Lo importante no eran los regalos, ni la decoración al detalle, ni nada de eso. Nos bastaba con explotar globos, correr por el patio y comer tarta. Bastante simple, pero mágico.
No recuerdo una sola vez en que mis padres hicieran manualidades conmigo. Las manualidades era algo que se hacía en el colegio. En casa jugábamos. Todo el rato. Teníamos nuestros juegos, hacíamos fortalezas con mantas, veíamos la televisión, bajábamos por las escaleras con almohadas. Nuestros padres no eran los responsables de nuestra diversión. Si se nos ocurría murmurar las palabras mágicas "estoy aburrido", en un momento nos daban una lista de tareas.
Mis padres se ocuparon de mantenernos calientes y alimentados, y ocasionalmente planeaban alguna actividad especial para nosotros (la pizza de los viernes por la noche era una tradición), pero en el día a día, nos las apañábamos por nuestra cuenta.
Nuestros padres estaban ahí siempre que necesitábamos algo, o en caso de accidente, pero no eran nuestra principal fuente de diversión.
Hoy en día, se hace creer a los padres que lo que beneficia a los hijos es estar constantemente con ellos, mano a mano, cara a cara: "¿Qué necesitas, cariño mío? ¿Qué puedo hacer para que tu infancia sea increíble?".
Los padres no son los que hacen que la infancia sea mágica. Está claro que los casos de violencia y abandono sí pueden arruinarla, pero, en general, la magia es algo inherente a la edad. Ver el mundo desde los ojos inocentes de un niño es mágico. Jugar con la nieve en invierno cuando tienes cinco años es mágico. Perderse entre los juguetes tirados por el suelo es mágico. Recoger piedras y guardárselas en el bolsillo es mágico. Andar con un palo es mágico.
No es nuestra responsabilidad crear y proporcionar recuerdos mágicos cada día, como si se tratara de una obligación.
Nada de esto niega la importancia del tiempo que se pasa en familia. Una cosa es, sin embargo, concentrarse en pasar tiempo juntos y otra cosa muy diferente es concentrarse en la construcción de una actividad. Una puede concebirse como algo forzado, con un objetivo predeterminado, mientras que la otra es más relajada y natural. Los padres se sienten tan obligados a crear experiencias que se puede palpar la enorme presión que soportan.
El lugar más mágico de mi infancia no era ningún parque de atracciones; era mi casa, mi cama, mi patio, mis amigos, mi familia, mis libros y mi propia mente.
Cuando hacemos de la vida una gran producción, nuestros hijos se convierten en el público, y crece su apetito por el entretenimiento. ¿Estamos criando a una generación de personas incapaces de encontrar la belleza en lo mundano?
¿Queremos enseñar a nuestros hijos que la magia de la vida es algo que viene en un envoltorio precioso, o que la magia es algo que cada uno tiene que descubrir por sí mismo?
Planear todo tipo de acontecimientos, trabajos manuales y vacaciones caras no resulta dañino para nuestros hijos. Sin embargo, si las ansias por querer hacer de todo proceden de la presión o de la idea de que todo lo anterior es una parte imprescindible en la infancia de cualquier persona, deberíamos replantearnos mejor las cosas.
Estamos constantemente escuchando que los niños de hoy en día no hacen suficiente ejercicio; pero, quizás, el músculo que menos ejercitan es la imaginación, ya que intentamos encontrar desesperadamente la receta para algo que ya existe."
Bunmi Laditan, madre y escritora

viernes, 3 de octubre de 2014

101 cosas que le enseñaré a mi hija

1. Lo más bonito que puedes hacer es sonreír.
 
2. Escucha el tipo de música que te guste escuchar. No dejes que nadie te diga que eso "no es música".
 
3. Pero ten en cuenta que nunca habrá una canción mejor que In the air tonight, de Phil Collins.
 
4. Está bien considerar guapa a otra mujer.
 
5. No seas mala con otras mujeres. Las necesitarás cuando superemos juntas al mundo.
 
6. No dejes que ningún hombre te convenza de que tiene el poder suficiente para cambiarte.
 
7. Aunque te haya pagado la cena, no le debes nada.
 
8. El orgullo momentáneo que sientes al verte bien en bikini está muy lejos de la felicidad que puedes experimentar al comerte un taco. Te lo prometo.
 
9. Ten ganas de descubrir el mundo que te rodea.
 
10. No pasa nada si no te gusta jugar a las princesas ni maquillarte.
 
11. Pero tampoco pasa nada si te gusta.
 
12. Juega aunque sea una vez al rugby. Hazlo por mí.
 
13. Asegúrate de que tu vida es tan divertida como da a entender tu perfil de Instagram.
 
14. No sonrías si no te apetece.
 
15. La verdad es que no necesitas que otra chica te acompañe para ir al baño.
 
16. Muéstrate ciega ante el género, la raza, la sexualidad y las creencias religiosas.
 
17. Las personas son personas.
 
18. Hay pocas cosas que no puedan arreglar una buena música y unas velas.
 
19. No dejes que ningún hombre te silbe por la calle. Esquívale.
 
20. Si no puedes llevar chándal cuando estás con tus amigas ni enseñar barriga, no son tus amigas de verdad.
 
21. Encuentra a amigas dispuestas a sujetarte el pelo si tienes que vomitar.
 
22. Estáte dispuesta tú también a sujetarle el pelo a ellas.
 
23. Nunca dejes que un lugar sea tu excusa.
 
24. Puedes ser la mejor estés donde estés.
 
25. Ten tu propia voz, y haz que se oiga.
 
26. Tu éxito no es mi éxito. Es tuyo y sólo tuyo.
 
27. Aunque seas alta, lleva tacones.
 
28. Me gustaría mucho que leyeras Jane Eyre.
 
29. Pero si lo que te gusta es Crepúsculo, no pasa nada.
 
30. Aunque no me hace tanta gracia que te guste Cincuenta sombras de Grey.
 
31. Esa mierda es horrible.
 
32. Por favor, tienes que ver Friends.
 
33. Plantéate hacer un voluntariado.
 
34. Compra en anticuarios.
 
35. Guarda los tickets.
 
36. Lávate la cara todas las noches antes de irte a dormir.
 
37. No tienes por qué bañarte en perfume.
 
38. Báñate con ropa.
 
39. Báñate sin ropa.
 
40. Los zumos depurativos nunca, nunca, serán una buena idea.
 
41. Estás obligada a ver El rey león conmigo al menos cinco veces.
 
42. Cree en los ángeles de la guarda.
 
43. Pide un deseo cuando se te caiga una pestaña.
 
44. Apasiónate.
 
45. Sé excesivamente apasionada.
 
46. Apasiónate tanto que la gente crea que estás un poco loca.
 
47. Las feministas no dan miedo.
 
48. Aprende a jugar a las cartas.
 
49. Y a juegos de mesa.
 
50. No adelgaces demasiado.
 
51. No te creas menos que los demás.
 
52. No dejes que nadie te diga que se trata de una fase si tú crees que no es así.
 
53. Tu sexualidad no define tu moral.
 
54. Ve a un festival de música al menos una vez en la vida.
 
55. No te vistas como te digan los estilistas, sino como ellos se vistan.
 
56. Si tu trabajo o tu éxito le humillan, esa persona no merece la pena.
 
57. Encuentra a un hombre que tenga más pelotas que tú.
 
58. O a una mujer.
 
59. Y no pasa nada.
 
60. Si un tío utiliza clichés para hablar contigo, corre.
 
61. Tu valor no procede de tu aspecto, tu edad o tu talla.
 
62. Nunca será así.
 
63. El instituto no es el mejor momento de la vida.
 
64. La universidad, sí.
 
65. La pregunta ¿en qué estás pensando? te traerá sorpresas.
 
66. Baila como una maníaca en tu habitación con los cascos puestos.
 
67. Yo no me reiré.
 
68. Conoce a alguien que te haga reír hasta hacerte pis encima.
 
69. Mantén esa amistad para siempre.
 
70. Anda descalza.
 
71. No seas ingenua.
 
72. A veces, tener caché está sobrevalorado.
 
73. Mantén la cabeza alta.
 
74. Cree en la magia.
 
75. No te lamentes por las veces en que te sientes triste. Si no, ¿cómo podrías apreciar las veces en que te encuentras bien?
 
76. Todo con moderación.
 
77. Incluso la moderación.
 
78. El café es bueno para el alma.
 
79. No te arrepientas por ser sincera.
 
80. Conecta con la música a un nivel tan profundo que ni siquiera tú lo entiendas.
 
81. Levántate temprano.
 
82. Encuentra a un mejor amigo gay.
 
83. Te dejará dormir en su cama y te prestará su lápiz de ojos.
 
84. No dejes que nadie te zarandee.
 
85. Rodéate de gente con belleza y color.
 
86. Recuerda que no todo el mundo pensará como tú.
 
87. Nunca dejes pasar una experiencia por tener sueño.
 
88. Una dura verdad siempre es mejor que una mentira sin pies ni cabeza.
 
89. Bebe champán y baila encima de la mesa.
 
90. Haz una lista con las cosas que quieres hacer en tu vida.
 
91. Haz una lista con las cosas que te hayan llenado hasta ahora.
 
92. Di siempre te quiero antes de irte.
 
93. No ignores nunca lo que tienes enfrente por pararte a hacer una foto.
 
94. Consigue llegar con éxito a la primera fila de los conciertos.
 
95. Acampa sin preocuparte de que se te va a manchar el pelo.
 
96. Ríete de la forma en que te ríes y cógele cariño.
 
97. Ríete con frecuencia.
98. Sé un poco cursi.
 
99. Si sientes que es un buen momento, empápate de él.
100. Encuentra la belleza en todo.
101. No dejes que el miedo te eche para atrás.

jueves, 2 de octubre de 2014

Reflexion XXXIX: Apreciar la ayuda

Un joven fue a solicitar un puesto importante en una empresa grande. Pasó la entrevista inicial e iba a conocer al director para la entrevista final. El director vio su CV, era excelente. Y le preguntó: "
-¿Recibió alguna beca en la escuela?" el joven respondió "no".
-"¿Fue tu padre quien pagó tus estudios? "
-" Si."-respondió.
-"¿Dónde trabaja tu padre? "...

-"Mi padre hace trabajos de herrería."
El director pidió al joven que le mostrara sus manos. El joven mostró un par de manos suaves y perfectas.
-"¿Alguna vez has ayudado a tu padre en su trabajo? "
-"Nunca, mis padres siempre quisieron que estudiara y leyera más libros. Además, él puede hacer esas tareas mejor que yo.
El director dijo:
-"Tengo una petición: cuando vayas a casa hoy, ve y lava las manos de tu padre, y luego ven a verme mañana por la mañana."

El joven sintió que su oportunidad de conseguir el trabajo era alta. Cuando regresó a su casa le pidió a su padre que le permitiera lavar sus manos. Su padre se sintió extraño, feliz pero con sentimientos encontrados y mostró sus manos a su hijo. El joven lavó las manos poco a poco. Era la primera vez que se daba cuenta de que las manos de su padre estaban arrugadas y tenían tantas cicatrices. Algunos hematomas eran tan dolorosos que su piel se estremeció cuando él la tocó.
Esta fue la primera vez que el joven se dio cuenta de lo que significaban este par de manos que trabajaban todos los días para poder pagar su estudio. Los moretones en las manos eran el precio que tuvo que pagar por su educación, sus actividades de la escuela y su futuro. Después de limpiar las manos de su padre, el joven se puso en silencio a ordenar y limpiar el taller. Esa noche, padre e hijo hablaron durante un largo tiempo.

A la mañana siguiente, el joven fue a la oficina del director. El director se dio cuenta de las lágrimas en los ojos del joven cuando le preguntó: -"¿Puedes decirme qué has hecho y aprendido ayer en tu casa?"
El joven respondió: -"lavé las manos de mi padre y también terminé de asear y acomodar su taller"
-"Ahora sé lo que es apreciar, reconocer. Sin mis padres, yo no sería quien soy hoy. Al ayudar a mi padre ahora me doy cuenta de lo difícil y duro que es conseguir hacer algo por mi cuenta. He llegado a apreciar la importancia y el valor de ayudar a la familia.

El director dijo: "Esto es lo que yo busco en mi gente. Quiero contratar a una persona que pueda apreciar la ayuda de los demás, una persona que conoce los sufrimientos de los demás para hacer las cosas, y una persona que no ponga el dinero como su única meta en la vida". "Estás contratado".

Un niño que ha sido protegido y habitualmente se le ha dado lo que él quiere, desarrolla una "mentalidad de tengo derecho" y siempre se pone a sí mismo en primer lugar. Ignoraría los esfuerzos de sus padres. Si somos este tipo de padres protectores ¿realmente estamos demostrando el amor o estamos destruyendo a nuestros hijos?
Puedes dar a tu hijo una casa grande, buena comida, clases de computación, ver en una gran pantalla de televisión. Pero cuando estás lavando el piso o pintando una pared, por favor que también él lo experimente. Después de comer que lave sus platos junto con sus hermanos y hermanas. No es porque no tengas dinero para contratar quien lo haga, es porque quieres amarlos de la manera correcta. No importa cuán rico seas, lo que quieres es que entienda. Un día tu pelo tendrá canas, igual que la madre de ese joven.
Lo más importante es que tu hijo aprenda a apreciar el esfuerzo y tenga la experiencia de la dificultad y aprenda la habilidad de trabajar con los demás para hacer las cosas."

miércoles, 1 de octubre de 2014

Dos vermús


Siempre que veo una tía en patines me apetece tomar un vermú. No me arrojo a ellas por vergüenza, pero el impulso me quema las rodillas mientras con la mirada me hipnotizo en las suyas. Soy el orgullo de Iván Pávlov, la constatación viva de su Ley del Reflejo Condicional, del perro que saliva, del hombre que babea, etcétera. El vermú, además del estadio más próximo a la felicidad que conozco, es una bebida magnífica: dulce y amarga, aromática, fresca, brillante de color. Es una actriz del Hollywood clásico bañándose en pelotas en tu vaso. Los entendidos prefieren el vermú francés, más cargado de hierbas, y los banales, el italiano, más azucarado, porque también allí ligan así, babeando un mediterráneo. A mí me gustan ambos, y también el vermú de pueblo, y el vermú con sifón, o servido en copa con una cayena y un clavo de olor (prueba). Y por supuesto, el vermú mainstream: «Donde estés y a la hora que estés, un Martini te invita a vivir», en efecto. Aunque ese mismo ímpetu te provocan otras dos marcas (apunta): St. Petroni y Falset. El primero lo elabora Vermutería de Galicia con uvas albariño y constituye (atiende) una cumbre gastronómica de este país. Es tan bueno que no necesita ni hielo, solo que esté frío y tener alguien cerca, del sexo que gustes, para arrojarte encima. Cuesta sobre 12 euros, con el valor añadido de venir en una botella tan chula que te la guardarás. El segundo, de la Cooperativa Falset Marça, es un vermú catalán, suave, fragante y ambarino, que ronda los 7 euros. Y como el anterior, también empuja a patinar.
 
Leído en:  http://blogs.eldiariomontanes.es/remartiniseco/2014/09/12/dos-vermus/

martes, 30 de septiembre de 2014

Daniel (a) es Daniela

Había una vez una niña a quien nadie quería ver. Todos la veían como el niño que era biológicamente. Su familia estaba reunida. El padre, Javier, un respetado médico, uno de los mejores de su especialidad en el país, decidió explicar sobre la fecundación: «Esto es muy sencillo, todos somos chicas al principio, quiere decir que somos XX y cuando se cae el palito de la segunda X, quiere decir que somos chicos, y nos quedamos XY».
 
«Un grito de desesperación nos dejó a todos callados», explica la madre, África. «¡Papá, eso es lo que me ha pasado a mí! ¡Se me ha caído el palito, pero el mío no se tenía que caer! ¡Ahora qué hago!». Esta era la explicación sencilla y angustiada de la niña en cuerpo de niño. Pero «el argumento de Dani fue arrinconado». Lo relata África Pastor Espuch en primera persona del plural. Le da voz a Daniela, su hija transexual de ocho años. Ella, una mujer de piel bronceada, proveniente de una familia conservadora, dedicada a la moda, ha decidido contar su experiencia. Sus frustraciones.
 
Sus miedos. Cómo venció a la palabra más fuerte a la que se enfrentó. La palabra innombrable: transexual. Repita conmigo. Niña transexual. Niño transexual. Existen. Son más de un centenar, un centenar largo en España. «Nuestro hijo nació como niño, se le identificó por sus genitales. Desde que tenía dos años se identificó como una niña... el tiempo, los médicos y su valentía le han dado la razón. Recorrimos todo tipo de especialistas, pediatras, psicólogos, endocrinos, sociólogos, cirujanos. Todos y cada uno de ellos nos confirmaron lo que Daniela venía diciendo desde los dos años: es una niña». Hasta llegar a esta conclusión hubo mucho sufrimiento. Y tantas dudas.
 
«Recuerdo cuando Dani nos pidió unas alas. Tendría tres años, no hubo alas, pero le dio igual porque utilizaba sus brazos. Gritaba: "¡Soy un hada!". Yo le decía a su padre que seguramente lo hacía por llamar la atención. A lo que él me respondía: "Pues joder con el niño, qué cabrón". Dani siguió buscando hadas en el campo». A sus espaldas, muchos decían que era temporal. Que podrían dejarle «hecho un hombre». En ese tiempo Daniela aún no era Daniela. Aún faltaban muchos prejuicios que romper.
 
Autorretrato de Daniela
-¿Cuándo fue el momento clave, África? ¿Cuándo supo que tenía una hija más?
 
-Hay que entenderlo como un largo proceso. Pero hay un momento que recuerdo especialmente. Estaba sentada en una mecedora en mi casa. Veía todas las fotos de mis hijos. Apareció Daniela -le decían entonces Dani- tenía tres años. Se apareció con el dibujo de una niña y me pidió que la colocáramos junto a las fotos de la familia. «Esa niña no la conocemos de nada», le dije. «No me gusta cómo le quedan esas coletas». Tardé en entender que era una manera de decirme quién era. Le puse un marco de fotos de Ikea. Ni siquiera viendo ese dibujo durante años fui capaz de entender lo que nos decía a gritos...
 
Era el autorretrato de Daniela. Y sigue en esa misma estantería...
 
No podemos ser amigos
 
La presión social afectó a Dani. Los primeros rechazos... «Y como una ráfaga de viento nos encontramos empezando ya primaria, en el colegio que siempre había soñado, al que habían ido sus tres hermanos. Yo tenía la ilusión de que tuviera un mejor amigo y lo encontró, bueno... se encontraron, ¡estaba tan feliz! Hasta que a final de curso, de hecho el último día de colegio, su amigo le dijo: "No puedo ser tu amigo, si no cambias y eres más bruto, no podemos seguir siendo mejores amigos". He visto llorar a muchos niños, pero nunca con esa pena tan profunda. La primera semana de vacaciones se la pasó jugando al baloncesto, intentando ser todo lo bruto que podía, pero... una semana después se dio por vencido».
 
Hay frases que África trae escritas en la mente, como un manual de estilo para proteger a su pequeña. Pasa de la serenidad al agobio. No sabe realmente cómo enfrentarse a mostrar su vida y la de su hija así. Cancela la entrevista. La retoma. Aspira aire profundamente... Es parte de su querer cambiar el mundo. Acabar con esa «perspectiva moral equivocada» que hace que Daniela sea discriminada. «Es lo que más me duele». Padeció «rechazo y acoso». Lo describe así:
 
«Dani siempre ha sido valiente... Valiente para bajar la cuesta de su colegio a pesar que tenía todos los días un niño que le gritaba: "¡Pareces una niña, maricón!". No hay mediador o defensor del menor que pueda reaccionar mejor, ante un hecho así, como una hermana realmente enfadada... Al final, sus amigas lo acompañaban a la salida y su hermana a la entrada, hasta que llegaba a sitio seguro».
 
Durante la conversación, África se preocupa puntillosamente por los términos correctos para referirse a su hija. Una definición clave es «proceso de transición» desde que se descubre que es una niña con genitales masculinos y la aceptación total del hecho. Y pasa de no salir a la calle a desear vivir. Para eso han pasado múltiples dudas. Primero pensar que es gay, como su tío, el hermano de África.
 
Le contó a él lo que Dani estaba pasando. Y le dijo: «Yo nunca quise ser una chica, ni pensé en que se habían equivocado conmigo. Siempre quise ser lo que soy, un hombre. Creo que tendrías que informarte, hay asociaciones de...». No quiso escuchar más. El hermano le había dicho lo que pasaba en una palabra: transexual. «Pensé que si no hablaba de ello, desaparecería». Pero no.
 
Daniela seguía allí. Queriendo ser una estrella con labios pintados y rímel en los ojos, Alicia [en el País de las Maravillas], Blancanieves, la Bella Durmiente... Una princesa de cuento de hadas.
 
«Un día que fuimos su padre y yo juntos a recoger a Dani al cole, salía exultante, dando saltos de alegría. Tenía algo muy importante que decirnos. Nos metimos en el coche y no pudo aguantarse: "¡Va a ser la semana de los cuentos! ¡El nuestro es Alicia en el País de las Maravillas! ¡Hay que ir disfrazados, y yo voy a ser... Alicia!". Su padre inmediatamente paró el coche, se giró hacia él y le dijo: "¡¡¡Dani tú no eres una niña y nunca lo serás. Tú siempre serás un niño!!!". Un grito de dolor desgarrador inundó el coche y también nuestros corazones».
 
El padre de Daniela, un doctor con estudios en Harvard, tardó en aceptarlo como Daniela. «Su padre tenía el firme propósito de nunca comprar una Barbie, ni nada similar». Y se extrapolaba la idea a todos los juguetes orientados a chicas...
 
-Hasta que se encontraron en la misma juguetería...
 
-Comprando a la Barbie. Él era consciente de lo que pasaba. Es un hombre que tiene mucha fuerza. Es un médico de aspecto muy varonil y que había vivido una educación muy rígida. Le costó, pero, al vencer sus límites, me ha impresionado. Me ha hecho admirarlo más. Tiene que enfrentarse a muchas cosas, a muchos prejuicios.
 
-¿Y los abuelos? Hay un pasaje de su libro donde la abuela, al ver que Dani se hacía vestidos con toallas, dice: «Nos ha salido modisto»... ¿Tomó igual su femineidad el abuelo?
 
-Sí.
-¿A qué se dedica?
-Es militar.
-¿Y lo ha aceptado ?
-Sí. Cuesta entenderlo pero así ha sido. La mayoría que no lo hace es porque no conoce a ningún niño o niña transexual. Es que es tan evidente...
 
Aunque a veces no lo sea tanto. A veces incluso no entiende quien menos te lo esperas... «Encontramos algo que le hacía sentir genial, el ballet, fue nuestra salvación, le ha hecho muy feliz aunque cuando llegó el momento de la función de final de curso no entendió por qué no le habían elegido para ser hada y le había tocado ser cuidador de hadas. Llegué a hablar con su profesor para ver si era posible ponerles alas a los cuidadores pero... no. Aún así, se resignó, su profe le dijo: "No puedes ser un hada porque eres un niño"... se me partía el corazón». El propio profesor de ballet, homosexual, no comprendía.
 
Hay momentos del relato de su vida que impactan por su telúrica honestidad. En las páginas se siente, sin ninguna duda, el dolor de la niña a la que nombraron Daniel y su lucha por ser Daniela. Ese cambio de nombre fue trascendental... Como un amanecer. Pasó así. «¡Mami he tenido una súper idea, espera!», lanzó. «Y en cuestión de menos de un minuto apareció con la concha bautismal que tenía en su cuarto -por ser el último de sus hermanos al que bautizamos- y me dijo: "Mami, si me bautizas ahora con nombre de chica todo se habrá arreglado". Y así lo hice. Se metió conmigo en la bañera y le pregunté: "¿Cómo te llamas?". Y me contestó: "Me llamo Daniela, mamá". La bauticé y ese día durmió tan profundamente...».
 
En el ballet, en el cole...
 
Ya Daniela es Daniela. Para sus amigos. Para su familia... El primer paso era que lo entiendan en su colegio. Que la aceptasen con su ropa de chica, con su cabello largo, que la dejen ser... Pero no fue fácil. «A partir de ese momento ya ha sido Daniela, aunque en el cole de sus sueños no la quieren, les da miedo pensar en tener una alumna con colita y nos ofrecen un colegio de integración en el que sí están preparados para afrontar algo así y que termine el curso en casa, me imagino que por miedo a que pueda contagiar a alguien. En ballet es Daniela, en su escuela extraescolar americana es Daniela, en su clase de música es Daniela, para todos los que la conocemos desde siempre...».
 
Ahora buscan el cambio de nombre oficial en el DNI. La primera instancia perdida y ya han presentado un recurso. Es la siguiente batalla, la judicial. Daniela quiere ser Daniela siempre y en su documentación. Hay ya precedentes que deben ayudar a su caso. Con 10 años, Emma nació como Jorge. Este año un juez aceptó su cambio de nombre en todos sus papeles. «Con 10 años, nos aconsejaron cambiar todo: nombre, ropa, carnés, decirlo en el cole... El juez que nos tocó dictó que Jorge debía llamarse Emma por uso habitual», contaron sus papás a ELMUNDO en julio. Es uno de los siete únicos casos que lo han conseguido en toda España.
 
El jueves, África dio su discurso de presentación de la Fundación Daniela y, también, del relato con la historia de su hija: El libro de Daniela. El fin de su institución: «Potenciar la creación de nuevas redes de profesionales especializados en la intervención con personas transexuales y transgénero». Es decir, ayudar a que ningún otro niño pase a solas lo que vivió Daniela... Esta iniciativa ha logrado que se interesen personajes de la talla del juez Fernando Grande-Marlaska; el consejero de Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid, Jesús Fermosel; Pedro Zerolo; Carla Antonelli...
 
En los agradecimientos del libro de África aparece uno de los mayores expertos en transexualidad infantil, el cirujano Iván Mañero, quien además ha acompañado a los padres de Daniela en este viaje. Analiza para Crónica el proceso clínico a seguir: «Entre los 10 y los 12 años debe comenzar un tratamiento con bloqueadores hormonales». Como éste no está contemplado por la sanidad de Madrid, el coste del mismo -cada tres meses- es de unos 1.000 euros. Todo ello supervisado siempre por un endocrinólogo. «El fin es que no aparezcan los rasgos distintivos de su sexualidad biológica como la barba... que pueden generar un serio trauma», explica Mañero, con la experiencia de ser el cirujano que más intervenciones de cambio de sexo ha realizado en Europa. Supera las 1.500.
 
«Se deben realizar, al menos, hasta los 18 años». Lo que significa un coste de aproximadamente 32.000 euros. A la par, se recomienda una terapia psicológica familiar. «De acuerdo a cómo se produzca el desarrollo de la persona, cuando sea mayor de edad, deberá decidir si realiza el cambio de sexo quirúrgico que, en este caso, implica cirugía para extirpar el pene y los testículos y formar los genitales femeninos a partir de esos tejidos». Dependiendo del proceso seguido anteriormente, se sabrá cuántas operaciones más necesita como, por ejemplo, siliconas en los pechos. El valor final total oscila entre los 40.000 y los 80.000 euros.
 
Inicio y fin del viaje
 
Es el camino que tendrá que vivir Daniela. Uno que inició -quizá-, en este momento, que cuenta su madre: «Fuimos con toda la familia a Disney. No se me quitaba de la cabeza la cara de Dani cuando pasamos por el castillo de la Bella Durmiente y vio un salón de belleza en donde convertían a las niñas en princesas... Después de dar varias vueltas por la tienda escondido detrás de mis piernas, la dependienta se acercó a nosotros, y me dijo: "¿En qué le puedo ayudar". "Estaba buscando un disfraz para una niña de siete años", respondí. "De esa talla no nos queda casi nada. Si viniera usted con la niña podríamos probarle lo que nos queda. A lo mejor el de la Bella Durmiente le quedaría bien", me dice. No sé de dónde saqué fuerzas y le dije: "No hay problema, es para mi hija y está aquí"... La llevó delante de un espejo mágico y le probó el disfraz».
 
Se miraba en ese espejo de fantasía viéndose como era. Como la princesa de cuento que soñaba ser. Por la felicidad de que su mamá, como nunca antes, la llamara «hija».
 
Escrito con el testimonio de la madre y con extractos del libro «El libro de Daniela», de África Pastor Espuch (Ed. Círculo Rojo), ya a la venta.
 
La lucha por un DNI
Sólo siete menores han conseguido cambiar nombre y género -reconociendo su transexualidad- en su DNI en España. Daniela, en primera instancia, no lo ha logrado. Sus padres han presentado un recurso. Lucharán hasta conseguirlo. El precedente de Emma, nacido Jorge, ayudará a Daniela. «El juez que nos tocó dictó que Jorge debía llamarse Emma por uso habitual», contaron en julio, a ELMUNDO, sus padres. A los 18 años la opción de cambiar el documento de identidad sin operarse es factible en España. Se debe probar que se le ha sido diagnosticado «disforia de género». Se conserva, eso sí, el número de carnet.
El coste del cambio
Hormonas. «Entre los 10 y los 12 años debe comenzar un tratamiento con bloqueadores hormonales», nos cuenta el reputado especialista en cambio de sexo, el cirujano plástico Iván Mañero. No esta contemplado por la sanidad de Madrid para menores de edad -sólo en Andalucía- y cuesta 1.000 euros cada tres meses: unos 32.000 euros hasta los 18 años. Operación. «Cuando sea mayor de edad, deberá decidir si realiza el cambio de sexo quirúrgico. Es una de las operaciones más complejas». Intervienen en el proceso: urólogos, psicólogos, psiquiatras, cirujanos plásticos... Valor final total: entre los 40.000 y los 80.000 euros.