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sábado, 19 de julio de 2014

Motivos para buscar la felicidad: Cinco lecciones vitales

Según se va acercando el verano y llega el calor, la principal preocupación de muchas personas es hacer dieta para poder lucir su mejor cuerpo en la playa. Las técnicas son cada vez más sorprendentes y, además de las típicas dietas de comer mucha verdura e ir al gimnasio, surgen nuevas formas para ganar la batalla a la báscula.
 
Este problema, común en una gran mayoría, es contrario al que vive Lizzie Velásquez. La joven texana de 25 años sufre un extraño síndrome que no le permite engordar. Lo que para muchos podría parecer un sueño, es una grave complicación ya que, pese a medir 1.57 metros, nunca ha pesado más de 30 kilogramos, lo que la sitúa con un Índice de Masa Corporal inferior a 13 puntos. Muy lejos de los 18.5 que se considera como valor mínimo dentro del peso ideal.
Junto a su escaso peso y la ausencia de grasa, hay que añadirle sus problemas de visión, al solo poder ver con el ojo izquierdo, el rápido envejecimiento de su piel y la difícil alimentación que ha de llevar, pues debe ingerir alimentos cada cuarto de hora. Estos impedimentos, junto a su apariencia física, le han llevado a ser nombrada como “la mujer más fea del mundo”.
Sus dificultades, lejos de aislarla de la sociedad, le han servido para fortalecer su personalidad y hacer de su aparente debilidad su punto más fuerte, ya que en la actualidad es escritora, se dedica a dar charlas motivacionales y su presencia en redes sociales es más que notable con una cuenta de Twitter que siguen más de 35.000 perfiles.
 
Velásquez es un ejemplo de saber sobreponerse a las dificultades y buscar los aspectos positivos que tiene la vida. De hecho, ella misma hace comentarios jocosos respecto a los obstáculos que ha tenido que ir sorteando: “Cuando me encuentro con una persona grosera lo dejo en mi lado derecho y es como si no existiera para mí”, haciendo alusión a sus problemas de visión y los conflictos que ha tenido con la gente que se burla de ella.
 
Muchas son las webs que se han hecho eco de sus declaraciones e, incluso, han elaborado listas de todas las enseñanzas que pueden aprenderse de esta oradora. Pero, en definitiva, estas son las 5 lecciones que Velásquez a través de sus discursos y libros intenta mostrar:
 
1. La importancia de una buena educación
 
Sus padres desde pequeña le hicieron ver que pese a sus problemas de salud, no debe dejar que la condicionen  en su vida. Le decían: “Tienes esta enfermedad, pero no va a definir quién eres”.
2. Tú eres el único que puedes decidir tu camino
 
Las decisiones de una vida han de ser tomadas por el que la vive y solo tú puedes elegir entre ser feliz con lo que tienes o no serlo por aquello de lo que careces.
 
3. No importa lo que la gente piense de ti
Cuando era niña, un compañero colgó en internet un vídeo en el que aparecía ella y obtuvo 4 millones de visitas y miles de comentarios. En un primer momento eso fue un duro golpe para ella, pero con el tiempo llegó a la conclusión de lo único que puede definirla son sus éxitos y metas, no lo que la gente diga sobre un vídeo de pocos segundos.
 
4. Ver el vaso medio lleno
 
Ella es consciente de que no puede ver por un ojo, pero reconoce que es afortunada por poder hacerlo con el otro. Es tan sencillo como ver todo lo positivo que tiene la vida.
 
5. La negatividad solo ha de servir para mejorar
 
Los aspectos adversos que te vas encontrando han de servir para superarlos, buscar nuevas metas y seguir mejorando. Nunca como algo que desmotive y te deje estancado.
Leído en:

viernes, 18 de julio de 2014

¿Ven a Pablo Iglesias de Presidente del Gobierno?

¿O es demasiado pronto para afirmarlo o negarlo? Pero es que podría ocurrir dentro de un año y cinco meses o menos. Y se puede dar el caso de que tenga el apoyo masivo: quienes ya lo apoyaron en las europeas, más abstencionistas crónicos o temporales, anarquistas, ácratas, extremas izquierdas, desencantados del PSOE si no consigue detener su descomposición, adeptos vacilantes de Izquierda Unida llamada Plural, pensionistas cabreados, preferentistas cabreados, parados cabreados, forzosos emigrados cabreados, profesionales con trabajo pero irritados, mileuristas, o menos, esperanzados, nacionalistas que vean vías abiertas, católicos de base, republicanos en bloque, despedidos por Eres injustos, que son casi todos, maestros interinos, sanidad, enfermos dependientes, gamonales, ecologistas… Es tal el descontento que podría barrer la Ley D’Hondt. Incluso se creyeron lo de los 600 euros de renta base. Iglesias podría ser el Atila pacífico de España. Con la reacción acobardada en sus cuarteles. Con la estupefacción de políticos habituales y votantes de orden establecido. Sería como llevar España a la tintorería, al quirófano de urgencias. La lluvia lava el mundo, dijo Neruda. Podemos intentaría lavar España de tanta porquería y frustración, España dividida en dos, unos frente a otros, de momento por lo pacífico, aunque pronto, si no antes, empezarían las intrigas y conspiraciones. Los acusarán de bolivarianos a sueldo, de proiraníes, de marxistas desbocados, de populistas baratos, de destructores de la democracia, de encubiertos dictadores, de lo que haga falta, y por supuesto que habrá que vigilarlo y esclarecerlo. Pero no los podrán acusar de no ser la única posibilidad de que esto cambie, que es lo que el pueblo ansía. En todo caso sería una aventura apasionante. La gente está fatigada de más de lo mismo, quiere apostar a lo nuevo, ha perdido el miedo, probar a ver qué pasa, los experimentos se hacen con la gaseosa de la decisión y más y más limpia democracia, al fin y al cabo Cristo solo tenía dos años menos que Iglesias, lo único grave sería Monedero haciéndole de Alfonso Guerra, si España quiere Europa no la detiene, al menos en primera instancia, entre Iglesias, Felipe VI, Alberto Garzón y Madina o Sánchez podrían armar la de dios es cristo.
Porque quedarse en Jefe de la Oposición o de grupo parlamentario importante le condenaría, inevitablemente se integraría en la Casta y comenzaría su descrédito. Es dudoso que aguantase el pulso, caería en los mismos errores y argucias. Se le pasaría el arroz Bomba del poder. O en noviembre o nunca. Por cierto, permítanme un personalismo: yo seguiré votando a IU. Pero me alegraré de que gane Iglesias si todos los mentados lo deciden. Lo que sea, con tal de que esto no siga. Sí, sí, todo esto es un disparate, ¿pero qué prefieren ustedes para finales de 2015, que siga Rajoy o que venga Pablo Iglesias?
Arturo González en Puntada sin hilo en Público.es

jueves, 17 de julio de 2014

Amigos con derecho a roce

Cuando el amor tarda en llegar, pero las hormonas deciden no querer esperar, muchas veces caemos en el vicio y las redes de un amante. O lo que ahora todos conocemos como “amigo con derecho a roce”. ¿Cómo definimos esto? Es simple, un amigo, alguien con quien nos llevamos muy bien, y esa buena relación es traspasada a la cama, a nivel sexual.
Ser honesta con tus emociones: Los “amigos con derechos a roce” son dos personas con una atracción física mutua, pero donde las emociones y sentimientos no tienen cabida. Pero cuando esto sucede, cuando se entremezclan sentimientos, las cosas se complican, y si no eres sincera con él, y mucho menos, contigo misma, seguramente terminarás sufriendo. No debes convertir a tu amigo en amante como paso previo al noviazgo, porque eso remotamente ocurre. Recuerda que hay una diferencia entre sexo y amor, y los “amigos con derechos” sólo tratan sobre sexo.
Los celos: Supuestamente, un “amigo con derechos a roce” tiene toda la libertad de estar con otras chicas. Por eso, si eres del tipo celosa, y crees que no podrás controlarlos cuando lo veas en alguna cita o conversando con otra muchacha, no te metas en esta situación. Una relación de este tipo, que es solamente sexual, no es sinónimo de monogamia sino de aventura de una noche.
Establecer reglas: Antes de comenzar una relación de este tipo, que bien sabes es solamente sexual, es recomendable establecer las reglas del juego. Una de las reglas a considerar es no integrarlo a tu rutina diaria, incluyendo los amigos y la familia. Si con el tiempo comienza a llevarse bien con ellos, la relación tomará otra tonalidad. Tampoco es buena idea intercambiar regalos, ya que implican una conexión con la relación. Otra regla importante en la relación de los “amigos con derechos”, es no quedarse a dormir en el departamento o casa del otro. Dormir, acariciarse, puede tornarse emotivo e íntimo, y esto puede prestar a confusiones.
Pones en riesgo la amistad: Una de los puntos más importantes que debes tener en cuenta antes de comenzar una relación netamente sexual con un amigo es el riesgo de perder la amistad. Si las cosas no resultan bien, una relación de “amigos con derechos” tiene el potencial de arruinar la amistad. Si alguno desarrolla sentimientos amorosos, difícilmente se podrá volver a la amistad luego de haber compartido el contacto sexual y seguramente terminará herido.
Así que ya saben, tener un “amigo con derecho a roce” no siempre es tan sencillo como parece, y puede convertirse en una relación peligrosa

miércoles, 16 de julio de 2014

¿Por qué las derechas ganan en España?

Hoy, en la Unión Europea, los partidos gobernantes que llevan a cabo políticas públicas de claro signo neoliberal (recortes de gasto público, incluyendo gasto público social; privatización de servicios públicos y del Estado del Bienestar -tales como sanidad, educación, servicios domiciliarios de atención a las personas con dependencia, escuelas de infancia o servicios sociales, entre otros-; y reducción de las pensiones y de los salarios) que no estaban en sus programas electorales pagan un elevado coste electoral. Por lo general, no salen reelegidos. Como bien dijo un portavoz de uno de estos partidos, “nosotros sabemos qué políticas públicas deben realizarse, pero no sabemos qué hacer para que el electorado nos elija de nuevo”.
 
Una excepción, sin embargo, es España. En este país, un partido conservador, el Partido Popular, perteneciente al Partido Popular Europeo, que se ha distinguido por haber formado uno de los gobiernos que ha implementado con mayor intensidad las políticas neoliberales, saldría vencedor, según todas las encuestas, en las próximas elecciones legislativas y también es probable –según las mismas encuestas- que gane las elecciones europeas del 25 de mayo. En Catalunya, donde gobierna una coalición de dos partidos -uno conservador, perteneciente a la misma familia política que el Partido Popular (el Partido Popular Europeo), y otro liberal (CDC, miembro de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa)- que han impuesto estas políticas a la población que vive en Catalunya, es probable que esta coalición gane las elecciones europeas en unas semanas y que gane también las autonómicas en un futuro próximo. En muy pocos países europeos está ocurriendo que un gobierno que imponga estas políticas neoliberales sea reelegido. ¿Por qué?
 
La especificidad del caso español
 
Una de las causas de esta peculiaridad se encuentra en el contexto político español, resultado de la transición inmodélica de la dictadura a la democracia, que dejó poco cambiado el aparato ideológico del Estado, reproduciendo a nivel central un nacionalismo españolista (término que utilizo sin ningún sentido peyorativo) ampliamente extendido en grandes sectores de la población española que ven a España como un Estado uninacional (a diferencia de la visión como un Estado plurinacional), borbónico, jacobino y radial, centrado en el establishment político y mediático basado en la capital del Reino, que rige los destinos del país. La considerable descentralización administrativa que ocurrió durante la Transición, con el establecimiento del Estado de las Autonomías, no fue acompañada de cambios significativos en la descentralización del poder político ni tampoco en el reconocimiento de la plurinacionalidad del Estado español. Este nacionalismo españolista no admite otra visión de España, habiendo definido históricamente como anti España o separatista a aquellos que no comulgan con su visión. Esta visión uninacional de España tuvo su máxima expresión durante la dictadura, pero una versión light se perpetúa en grandes sectores de la población. Su máximo exponente es el Partido Popular (ayudado por UPyD y  Ciutadans), que se presenta como el gran defensor de España frente a los separatistas, lo cual tiene una gran capacidad de movilización.
 
No es de extrañar, pues, que ante ese nacionalismo españolista, hoy promocionado por el partido gobernante, se reavive otro periférico, en Catalunya, el nacionalismo catalanista, que considera, no a España, sino al Estado español como al adversario, que niega la plurinacionalidad del Estado. Este nacionalismo catalanista (que es mucho más amplio que el movimiento independentista) está muy extendido entre la población catalana. El gobierno CiU, consciente de la potencia de este nacionalismo catalanista, está intentando liderarlo, presentando las políticas neoliberales como las únicas posibles como resultado del mandato procedente del gobierno central de Madrid, añadiendo, junto con su aliado ERC, que el gran retraso social en Catalunya se debe al “expolio” nacional, es decir, el expolio de Catalunya por parte de España. Debido a un control abusivo de los medios de información públicos, TV3 y Catalunya Ràdio (que no tiene nada que envidiar al control de TV1 por parte del PP), este mensaje está calando de manera que la sensibilidad económica neoliberal queda oculta bajo un nacionalismo catalanista conservador. El economista independentista más ultraliberal hoy en Catalunya es el “economista de la casa” (como se le define en TV3), dando clases de neoliberalismo en sus llamadas Lliçons d’Economia (Lecciones de Economía). Ninguna otra sensibilidad económica tiene el mismo privilegio o acceso a espacio público.
 
Los nacionalismos conservadores se retroalimentan: la causa de la ausencia de diálogo
 
Este enfrentamiento de los nacionalismos, el españolista y el catalanista, es sumamente rentable políticamente. Se alimentan el uno del otro. Es más, el nacionalismo y su enorme capacidad de movilización –que explica que ambos partidos, el PP y CiU, saldrían victoriosos en las elecciones- han ocultado casi completamente su neoliberalismo. La constante llamada al diálogo entre el gobierno PP y el gobierno CiU ignora que a ambos partidos, PP y CiU (aliada con ERC), la tensión creada entre los dos nacionalismos les beneficia. La defensa de la “unidad de España”, basándose en la Constitución,  con el amplio apoyo de las Cortes, es enormemente rentable para el PP (excepto en Catalunya, donde este partido ha sido siempre un partido minoritario). Y en Catalunya, el argumento del expolio nacional es casi perfecto, pues oculta el “expolio social” que allí está ocurriendo, donde las rentas del capital (como también ocurre en España) sobrepasan, por primera vez, en el periodo post dictatorial, las rentas del trabajo. Su supuesta rigidez es un cálculo electoral altamente rentable. El hecho de que el expolio social (resultado del dominio del capital financiero y empresarial en las instituciones financieras, económicas, políticas y mediáticas) sea –tal como he documentado en varios de mis trabajos- mucho mayor que el supuesto expolio nacional es ocultado o ignorado.
 
Esta situación se hubiera podido prevenir si hubiera habido una ruptura en 1978 con el Estado anterior, con el establecimiento de la visión que las fuerzas republicanas -lideradas por las izquierdas-  habían tenido del Estado español durante la lucha antifascista, con su plurinacionalidad y reconocimiento del derecho de autodeterminación (acentuando el carácter voluntario y no impuesto de la unidad entre pueblos y naciones), con una democracia representativa, auténticamente proporcional, enriquecida con amplias dosis de democracia directa y participativa. Esta ruptura (en contra de las visiones idealizadas de la Transición) no ocurrió. El enorme dominio que las fuerzas conservadoras tuvieron en el proceso de Transición de la dictadura a la democracia explica que el Estado postdictatorial fuera un Estado con escasa sensibilidad social, poco democrático y uninacional, sin permitir el desarrollo de la plurinacionalidad del Estado.
 
Es importante señalar que, incluso dentro del Estado actual, podrían haberse diluido las tensiones nacionales con la aprobación del Estatuto propuesto por el gobierno Tripartito y aprobado por el Parlament catalán. Pero el nacionalismo españolista, defendido por los herederos de la dictadura, el PP, lo impidió. El Estatuto aprobado por el Parlament catalán, “cepillado” y aprobado por las Cortes españolas y en referéndum por el pueblo catalán, fue vetado (en elementos importantes, aprobados en otros estatutos) por el Tribunal Constitucional, sin que hubiera una protesta generalizada en España (excepto en Catalunya). Es lógico que la victoria del PP en las últimas elecciones legislativas con su proyecto de “españolizar Catalunya” creara una enorme respuesta en Catalunya, que se irá radicalizando.
 
El error de las izquierdas españolas y algunas catalanas
 
El gran error de algunas izquierdas (y muy en particular del socialismo español) fue abandonar la visión republicana del Estado español y su aceptación del derecho de autodeterminación durante la clandestinidad. Puede que no hubiera ninguna alternativa posible. Pero el gran error de tales izquierdas fue abandonar sus valores. Como también fue un error definir como nacionalismos a los periféricos, sin aceptar que el más opresivo de todos los nacionalismos era el central. En realidad, ni siquiera se define a este como nacionalismo. Cuando Rubalcaba inició su discurso en las Cortes negando que fuera nacionalista, ignoraba que su visión uninacional de España era profundamente nacionalista.
 
La respuesta de estas izquierdas ha sido intentar centrarse en lo social, dejando a parte lo nacional, percibiendo el nacionalismo como un movimiento creado por las derechas en Catalunya para movilizar al mundo del trabajo al lado de la burguesía. Pero esta estrategia olvida que otro nacionalismo existe (llámese catalanismo o lo que fuera) y no es una creación de la burguesía, sino ampliamente arraigado en amplios sectores populares (véase mi artículo “La Sagrera: la Catalunya real”, en Público, 26.11.13). Existen hoy movilizaciones en Catalunya que tienen una base popular y cuyo incremento se debe, predominantemente, a la agresividad del movimiento nacionalista españolista. Los ejemplos de esta agresividad son múltiples. Véanse las declaraciones de la ultraderecha, que por desgracia se extienden a algunos sectores de las izquierdas (como vimos hace poco en un artículo reciente publicado en este diario), que acusa a las izquierdas catalanas de estimular el odio a España, declaraciones que tienen por objetivo precisamente estimular la catalanofobia extendida en sectores de la ultraderecha y algunas voces de izquierda. Acusar (como se escribía en aquel artículo) al Presidente Maragall o al Presidente Montilla y sus gobiernos, por ejemplo, de estimular el odio a los distintos pueblos de España (cuando lo que estaban intentando era redefinir España) muestra la intolerancia del nacionalismo españolista que se caracteriza por definir como anti España y secesionistas a aquellos que quieren redefinir España.
 
Acusar a las izquierdas catalanas, además, de estar también contaminadas por el nacionalismo catalán (de nuevo por querer cambiar su visión de España) y de haberse olvidado también de la lucha de clases es desconocer la realidad catalana y la mayoría de las izquierdas en Catalunya. Basta leer los escritos de la mayoría de partidos de izquierda para ver la falsedad y mezquindad de tales acusaciones. Pero, afortunadamente, hay cambios notables en España. Uno de ellos fueron las marchas de la dignidad, en las que los diversos pueblos de España exigían otra España. Y otro fue el debate en las páginas de Público, que fue, quizás por primera vez,  un debate en un foro español sobre el derecho a decidir sin insultos y con respeto mutuo. Hoy, y en contra de lo que asumen voces de izquierda en España, el mundo del capital, en Catalunya, no desea el derecho a decidir, que es, ni más ni menos, un indicador del hartazgo de grandes sectores de la población catalana, no hacia España (como la ultraderecha y algunas izquierdas lo presentan maliciosamente), sino hacia un Estado español  acerca del cual la mayoría de la población española, además de la catalana, considera que no les representa (ver mi artículo “Las necesarias marchas de la dignidad”, Público, 25.03.14). Derecho a decidir no es una llamada a la independencia, aun cuando, la propia coherencia implica que tal alternativa debe ser una oferta en el derecho a escoger que es intrínseco en el derecho a decidir.
 
El futuro de España no pueda ser una III República que reproduzca el nacionalismo españolista que aparece en algunos de sus proponentes, sino que debe ser la España que, heredera de la II República, abrirá la puerta a una España plurinacional en que la unidad de los distintos pueblos y naciones sea voluntaria y no impuesta. El golpe militar del 1936 fue un golpe de las clases privilegiadas frente a las clases populares. Pero parece haberse olvidado que fue también un golpe militar para imponer una visión de España, la uninacional, que reprimió a la nación catalana, entre otras. Fueron las izquierdas catalanas (y españolas) las que vieron a la dictadura como la responsable del retraso social y de la imposición nacional. Es sobre este reconocimiento sobre el que una III República podría constituirse. Negarse a establecer una España plurinacional llevaría indudablemente al separatismo, que ha sido históricamente minoritario en Catalunya. El modelo que siempre defendieron la mayoría de las izquierdas catalanas fue el federal, pero para que ello ocurriera se necesitaba que hubiera un movimiento federal en España, que respetara la igualdad entre los distintos componentes de la federación. Su ausencia a nivel de España hasta hace poco explica el crecimiento del independentismo, asumiendo que se haya agotado la tercera vía. Que sea o no así, depende bastante de lo que ocurra no solo en Catalunya sino también en España. Lo que sí debería entenderse es que la situación actual no es sostenible, pues estimula hostilidades y odios entre pueblos que comparten una lucha común.
 
Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España
Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra
Artículo publicado en Público.es

martes, 15 de julio de 2014

Bésame mucho

Dicen los terapeutas de pareja que una de las primeras cosas que les preguntan a sus pacientes cuando se sientan frente a ellos para recomponer lo que se está rompiendo es cuánto tiempo hace que no se besan por el puro placer del contacto. Porque la gente besarse se besa poco, esa es la verdad. Cuando somos jóvenes no hay nada que nos guste más que un buen lote de esos que no llegan a ningún sitio; pero luego, nada que no acabe con la ropa fuera nos parece que merezca la pena. Y así pasa: que no nos besamos. O, lo que es peor, que lo hacemos poco y mal; de manera rápida, mecánica, para saludarnos o para despedirnos, casi sin abrir la boca y por supuesto sin sacar la lengua, a menos que el beso sea el primer paso para todo lo que tiene que venir después.

Dicen los terapeutas que es un error. Lo dicen ellos y otros expertos en ciencias y en física; que los poetas que cantaban odas al poder de los besos no hablaban por hablar. Trazan, los expertos, un recorrido inequívoco entre aquellos versos de Gustavo Adolfo Bécquer –que daba un mundo por una mirada y un cielo por una sonrisa, pero ignoraba lo que daría por un beso– y la certeza de Raymond Chandler, que aseguraba que el primer beso era mágico, el segundo íntimo y el tercero rutinario. Y en el camino que va entre el poeta y el escritor es donde se encuentra la clave de la equivocación: que no es un medio, dicen, sino un fin en sí mismo; que besar los labios de alguien es convertirlos en objeto de nuestro deseo; que una inmensa parte de nuestro cerebro está dedicada a nuestros labios, de modo que al besar se desencadena una tempestad bioquímica que nos lleva al cielo o al infierno, y nos hace sentir capaces de todo si lo logramos y nos hace pensar que no somos nada si no alcanzamos nuestro botín.

Y, sin embargo, ahí estamos, cualquiera de nosotras, con nuestro medio limón, frente a la mesa del terapeuta. ¿Cuánto hace que no se besan? Y seguramente no sabremos qué contestar, porque nos hemos besado hoy, o ayer. Pero no. Quizá si recordásemos no solo lo que puede pasar si no nos besamos, sino lo que significa un beso, no estaríamos en la consulta, sino en un sofá, comiéndonos la boca a la manera de Cortázar en Rayuela: “[…] Acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella”. Besándonos. Ay.
Carmen Moraga

lunes, 14 de julio de 2014

Guía rápida para evitar comprar transgénicos

Seguro que tienes un transgénico en tu despensa en estos momentos. O más.  No te alarmes. Nadie queda al margen de estar comprando en estos momentos alimentos OMG (Organismos Modificados Genéticamente; organismos cuyo material genético se ha alterado de una forma no natural o que han sido producidos a partir de una sustancia modificada) porque probablemente no sabemos identificarlos cuando vamos al supermercado y acaban en nuestra cesta de la compra.
Que en nuestro país existe un rechazo social a los alimentos transgénicos es un hecho más que probado. La industria alimentaria lo sabe perfectamente y evita hacer mención de ello en su etiquetado en los casos en los que no es de obligado cumplimiento.
Pero, ¿cómo hacer compras seguras que excluyan este tipo de alimentos cuando nuestra opción es no tomarlos?
Por miedo, por prevención, por buscar garantías, por salud o por la decisión ecológica de consumir solo productos cultivados de una forma orgánica, hay algunos datos que deberíamos tener en cuenta para no llevarlos a nuestras despensas.
Porque, ¿estamos comiendo OMG? Probablemente, sí. Tal y como ponen de manifiesto Greenpeace, Amigos de la Tierra y Ecologistas en Acción, más del 60% de los alimentos elaborados que comemos en España contienen organismos genéticamente modificados. Quizás pensamos solo en el maíz y la soja, pero hay miles de productos que se preparan con sus derivados y grandes industrias multinacionales los incluyen en sus productos estrellas: desde las papillas infantiles a las patatas fritas, pasando por los refrescos azucarados.

Vamos con algunos ejemplos: Ensaladas preparadas con brotes de soja, snacks, aceite de maíz, margarinas, chocolate con lecitina de soja (incluye galletas, bollería, bombones, golosinas…) cereales de desayuno, productos elaborados con jarabe de glucosa (helados, pasteles, refrescos, sopas, platos precocinados….). Y la lista sería mucho más larga…
Pero también sería muy interesante tener en cuenta la integración de los OMG en el ciclo de producción de los alimentos de procedencia animal ya que casi el 100% de los piensos contienen transgénicos y la única forma de alejarse de ellos es consumir sólo carne, huevos y leche procedente de granjas orgánicas donde está prohibida la utilización de estos compuestos.
Para poder identificar las marcas que utilizan estas sustancias en sus productos, Greenpeace actualiza periódicamente el listado de transgénicos a la venta en España, marcando en verde los que son seguros y en rojo los que no lo son, tanto porque se ha detectado en laboratorio la presencia de OMG como porque sus fabricantes no han garantizado la ausencia de ellos.
Estas son algunas de las marcas marcadas en rojo por la organización ecologista:
De la firma Kelloggs’s: Corn Pops, All-bran.
Chocolates como Toblerone y Kit Kat, Twix, Nestlé, Crunch, Nesquik, Cadbury.
El Ketchup de la marca Heinz.
La mayonesa de Hellman.
Los refrescos Coca-cola, Minute Maid y Pepsi.
Las patatas fritas Lay, Pringles y los snacks Cheetos.
Aceites como Carbonell, Koipe, Koipesol, Fenómeno y La Masía.
Las margarinas Flora, Ligeresa y Tulipán.
Todos los alimentos infantiles de Nestlé más Nutricia, Milupa y Bledina de Danone.
Preparados y conservas de Knorr, Calvé, Maizena, Maggi, Buitoni, Litoral, Solis y La Cocinera
Las bebidas de Nesquik, Nescafé, Bonka, Eko y Ricore
Y los cereales de desayuno Chocapic, Fitness, Crunch, Estrellitas y Kelloggs, entre otros.

Como pequeña guía para no caer en los transgénicos me quedaría con estos puntos:
1. Consumir productos ecológicos siempre que puedas.
2. Leer siempre las etiquetas antes de decidirte por una marca u otra.
2. Evitar adquirir platos de comida rápida. Es muy probable que contengan transgénicos.
3. Rechazar el pan y la bollería que no sea fresca (casi siempre contienen lecitina, glucosa y otros aditivos dudosos)
4. No consumir salchichas ni carne en conserva. Se fabrica toda adicionando sustancias modificadas.

A los consumidores no nos gusta nada que España sea el primer país de la Unión Europea en cuanto a superficie dedicada a los transgénicos, pero menos aún no tener la información suficiente para poder elegir si los tenemos en nuestras vidas o no. Por eso sería un grado que supermercados e hipermercados hicieran su propio panel indicativo con los alimentos OMG y los que no lo son. Los grandes defensores de estos cultivos, que los consuman, el resto tenemos derecho a saber en cada producto que pagamos si ha habido o no manipulación. ¿O es pedir demasiado tener derecho a la información? 

Leído en: http://mamabio.es/guia-rapida-para-evitar-comprar-transgenicos/