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Previsión del tiempo

domingo, 20 de octubre de 2013

Mario Bennedetti: Todavía

No lo creo todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría

palpo gusto escucho y veo
tu rostro tu paso largo
tus manos y sin embargo
todavía no lo creo

tu regreso tiene tanto
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto

nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa

sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía

pero venís y es seguro
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro

y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido

y si beso la osadía
y el misterio de tus labios
no habrá dudas ni resabios
te querré más
todavía.

Mario Benedetti

sábado, 19 de octubre de 2013

La Ley Wert

A la séptima reforma educativa de la democracia, la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) la llaman ‘ley Wert’, en honor, o más bien demérito, de su impulsor, y también ‘la breve’, porque casi toda la oposición (salvo UPN, Foro Asturias y UPyD) ha asegurado por escrito que, en cuanto se lo permita el equilibrio parlamentario, será derogada. La aprobó el jueves el Congreso de los Diputados, sorteadas las 11 enmiendas a la totalidad y desestimadas las más de 700 parciales –ha incluido sólo 42 de los populares y algunas de otros grupos, la mayoría de UPyD–, sólo con el voto favorable del PP. Ni siquiera sus aliados tradicionales –UPN y Foro Asturias- votaron a favor, y el 24 una huelga de padres, profesores y alumnos le hará frente en la calle. La LOMCE está pendiente aún de su paso por el Senado, donde aún se puede incluir alguna enmienda, en cuyo caso volvería al Congreso. El Gobierno, en cualquier caso, pretende que se apruebe antes de fin de año y que se ponga en marcha para el próximo curso. Estas son sus líneas maestras:
 
1. Centros, padres, profesores, Consejo Escolar y director. El nuevo texto añade un párrafo al artículo 1 de la LOE, especificando que uno de los principios que inspiran el sistema educativo español es el “reconocimiento del papel que corresponde a los padres y tutores legales como primeros responsables de la educación de sus hijos” y su derecho “a elegir el tipo de educación y el centro para sus hijos”. También ahonda en la autonomía de los centros, que tendrán “la capacidad de identificar cuáles son sus fortalezas y necesidades de su entorno, para así poder tomar decisiones” sobre su oferta pedagógica. En cuanto al Consejo Escolar, formado por miembros de toda la comunidad –padres, alumnos, profesores– pierde funciones, como aprobar la programación general del centro o el despido de profesores en la concertada. Los directores, por su parte, ven reforzado su papel y serán reelegidos en función de una evaluación de su trabajo en la que entrarán los resultados de sus alumnos en las ‘reválidas’.
 
2. La autoridad del profesorado. Los profesores y directivos de los centros se consideran “autoridad pública”, y los hechos que constaten para adoptar medidas correctoras tendrán “valor probatorio”.
 
3. Tres tipos de asignaturas. En Educación Primaria, ESO y Bachillerato, se dividen en troncales, específicas y de libre configuración autonómica. En las primeras (Lengua, Matemáticas, Geografía e Historia…), el Gobierno determinará contenidos, criterios evaluativos y horario mínimo; en las específicas, los criterios evaluativos. Las de libre configuración autonómica, además de las clases en la lengua cooficial, serán especificadas por las comunidades en cuanto a contenidos y horarios.
 
4. Itinerarios. Se adelantan las elecciones de los alumnos. En tercero de la ESO (14 años), los alumnos irán dibujando su futuro, según las opciones elegidas, hacia bachillerato y FP. Cuarto de ESO, sin embargo, se transforma ya en un curso preparatorio para el bachillerato o la Formación Profesional, con caminos completamente diferenciados (“tendrá un carácter propedéutico”, señala la ley). De este modo, el curso se divide en dos opciones: “Opción de enseñanzas académicas para la iniciación al Bachillerato” y “Opción de enseñanzas aplicadas para la iniciación a la Formación Profesional”. Hay tres modelos de bachillerato: Ciencias, Artes y Humanidades y Ciencias Sociales.
 
5. Formación Profesional Básica. A los 15 años (y hasta los 17) o excepcionalmente, antes, tras el segundo curso de ESO (14), los alumnos podrán cursar ya una nueva FP Básica, de dos años de duración, siempre a propuesta del profesorado “cuando el grado de adquisición de las competencias así lo aconseje”. Dará lugar a un título profesional básico, y esta opción no contabilizará como abandono escolar temprano (que actualmente está cerca de doblar la media europea, con un 24,9%). 
 
6. Castellano, lengua vehicular. “El castellano es lengua vehicular en todo el Estado y las lenguas cooficiales lo son también en las respectivas comunidades autónomas”, reza el texto salido del Congreso. En aquellas comunidades en las que la enseñanza del castellano como vehicular no integre una “oferta docente razonable” en centros públicos y concertados, el Ministerio asumirá la escolarización de los alumnos que lo soliciten en centros privados, aunque luego repercutirá el gasto a la administración autonómica.
 
7. Adiós a la selectividad, hola a las ‘reválidas’. La norma implanta evaluaciones al final de cada etapa: pruebas de primaria en tercero y sexto y una evaluación externa al término de la ESO y el bachillerato. Las dos últimas son competencia del Ministerio y necesarias para pasar al siguiente tramo u obtener el título, y abren la puerta a los polémicos ránkings de centros. La calificación final de la ESO (última etapa de la enseñanza obligatoria) se obtendrá con un 70% de la media de las calificaciones de los cursos y un 30% de la reválida final; la de Bachillerato se establece en una proporción de 60% a 40%. Se elimina la prueba de acceso a la universidad, aunque los centros universitarios, eso sí, podrán establecer sus propias evaluaciones.
 
8. Con tres suspensos, se repite. Salvo casos excepcionales, tanto si se obtienen tres suspensos como si estos son sólo dos, pero corresponden a lengua castellana o cooficial y matemáticas, el alumno no pasará curso en la ESO. En bachillerato, el límite para no promocionar queda especificado en el suspenso en tres materias.
 
9. La religión sí cuenta. La polémica Educación para la Ciudadanía desaparece del sistema, mientras que Religión y sus alternativas –Valores Sociales y Cívicos (Primaria); Valores Éticos (Secundaria)- podrán contar para la nota media de cada etapa y se equiparan en horas al resto, aunque no entran en las reválidas. En Bachillerato, la asignatura de Religión será optativa.
 
10. Centros concertados. La ley garantiza que todos los alumnos tendrán plaza para cursar la enseñanza obligatoria, pero no señala que tenga que ser en la enseñanza pública, y añade que “las Administraciones educativas podrán convocar concursos públicos para la construcción y gestión de centros concertados sobre suelo público”. Sostiene, además, que la enseñanza diferenciada por sexos “no constituye discriminación” y establece que los centros que opten por este tipo de educación no podrán tener desventajas a la hora de suscribir conciertos.

viernes, 18 de octubre de 2013

Carta de Carlos Cano a su hijo Pablo

Le digo que si quiere ser hermoso, piense en cosas bellas. Si pretende la elegancia, que tenga dignidad. Si busca el amor, que utilice siempre la ternura. Si quiere un mundo justo, que transforme su vida en algo mejor. Que señale las heridas, si quiere curación. Si busca la pureza, que se acerque a la alegría. Que oiga la música hermosa de la soledad de los hombres. Si quiere que le quieran, que quiera y sueñe con el paraíso y aprenda que todo lo vivo tiene algo nuestro en su ser, y que lo busque y lo respete.

Nada es más importante que sentirse querido...


Que aprenda del instinto, que la intuición le enseñe la memoria misteriosa y oculta de las cosas. Que sea él mismo, se confronte con lo vivo, conozca y compare. Que desconfíe de las modas.

Cuando camine por los campos, le animo a buscar a lo lejos las montañas y cantar la melodía de sus líneas en el horizonte. A decir palabras cariñosas a la acacia y al romero, y a la albahaca cuando perfume sus sueños. Si recuerda algo triste, debe ser intensa su tristeza, debe llorar si es preciso luego y después olvidar para siempre. Es importante que recuerde que, para vivir, hay que olvidar. Todo como las plantas tiene sus raíces y sus flores. Para crecer mejor, debe decir que no muchas veces y tener una razón de ser.

jueves, 17 de octubre de 2013

Mario Benedetti: Última noción de Laura


Usted Martín Santomé no sabe
cómo querría tener yo ahora
todo el tiempo del mundo para quererlo
pero no voy a convocarlo junto a mí
ya que aún en el caso de que no estuviera
todavía muriéndome
entonces moriría
sólo de aproximarme a su tristeza.

usted Martín Santomé no sabe
cuánto he luchado por seguir viviendo
cómo he querido vivir para vivirlo
porque me estoy muriendo Santomé

usted claro no sabe
ya que nunca lo he dicho
ni siquiera
en esas noches en que usted me descubre
con sus manos incrédulas y libres
usted no sabe cómo yo valoro
su sencillo coraje de quererme

usted Martín Santomé no sabe
y sé que no lo sabe
porque he visto sus ojos
despejando
la incógnita del miedo

no sabe que no es viejo
que no podría serlo
en todo caso allá usted con sus años
yo estoy segura de quererlo así.

usted Martín Santomé no sabe
qué bien, que lindo dice
avellaneda
de algún modo ha inventado
mi nombre con su amor

usted es la respuesta que yo esperaba
a una pregunta que nunca he formulado
usted es mi hombre
y yo la que abandono
usted es mi hombre
y yo la que flaqueo

usted Martín Santomé no sabe
al menos no lo sabe en esta espera
qué triste es ver cerrarse la alegría
sin previo aviso
de un brutal portazo

es raro
pero siento
que me voy alejando
de usted y de mí
que estábamos tan cerca
de mí y de usted

quizá porque vivir es eso
es estar cerca
y yo me estoy muriendo
Santomé
no sabe usted
qué oscura
qué lejos
qué callada
usted
Martín
Martín cómo era
los nombres se me caen
yo misma me estoy cayendo

usted de todos modos
no sabe ni imagina
qué sola va a quedar
mi muerte
sin
su
vi
da.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Octavio Paz: Ejercicio de tiro

La marea se cubre, se descubre, se recubre y siempre anda desnuda.
 
La marea se teje y se desteje, se abraza y se divide, nunca es la misma y nunca es otra.
 
La marea, escultora de formas que duran lo que dura su oleaje.
 
La marea pule conchas, rompe rocas.
 
La marea siempre al asalto de sí misma.
 
La marea, oleaje de sílabas de la palabra interminable, sin fin y sin principio, que le dicta la luna.
 
La marea es rencorosa y ciertas noches, al golpear el peñasco, anuncia el fin del mundo.
La marea, transparencia coronada de espumas que se desvanecen.
 
La perpetua marea, la inestable, la puntual.
 
La marea y sus puñales, sus espadas, sus banderas desgarradas, la derrotada, la victoriosa.
 
La marea, baba  verde.
 
La marea, adormecida sobre el pecho del sol, sueña con la luna.
 
La marea azul y negra, verde y morada, vestida de sol y desvestida de luna, centelleo del mediodía y jadeo de la noche.
 
La marea nocturna, rumor de pies descalzos sobre la arena.
 
La marea, al amanecer, abre los párpados del día.
 
La marea respira en la noche profunda y, dormida, habla en sueños.
 
La marea que lame los cadáveres que arroja a la costa.
 
La marea se levanta, corre, aúlla, derriba la puerta, rompe los muebles y después, a la orilla, calladamente, llora.
La marea, la demente que escribe sobre la roca signos indescifrables, signos de muerte.
 
Los secretos de la marea los guarda la arena.
 
¿Con quién habla toda la noche la marea?
 
La marea es proba y, a la larga, devuelve todos sus ahogados.
 
La tormenta vino y se fue, la marea se queda.
 
La marea afanosa lavandera de las inmundicias que dejan los hombres en la playa.
 
La marea no recuerda de dónde viene ni sabe a dónde va, perdida en su ir y venir entre ella misma y sí misma.
 
Allá, por los acantilados, la marea cierra el puño y amenaza a la tierra y al cielo.
 
La marea es inmortal, su tumba es su cuna.
 
La marea, encadenada a su oleaje.
 
Melancolía de la marea bajo la lluvia en la indecisa madrugada.
 
La marea abate la arboleda y se traga al poblado.
 
La marea, la mancha oleaginosa que se extiende con sus millones de peces muertos.
 
La marea, sus pechos, su vientre, sus caderas, sus muslos bajo los labios y entre los brazos impalpables del viento en celo.
 
El chorro de agua dulce salta desde la peña y cae en la amarga marea.
 
La marea, madre de dioses y diosa ella misma, largas noches llorando, en las islas de Jonia, la muerte de Pan.
 
La marea infectada por los desechos químicos, la marea que envenena al planeta.
 
La marea, la alfombra viviente sobre la que andan de puntillas las constelaciones.
 
La marea, la leona azuzada por el látigo del huracán, la pantera domada por la luna.
 
La mendiga, la pedigüeña, la pegajosa: la marea.
 
El rayo hiende el pecho de la marea, se hunde, desaparece y resucita, vuelto un poco de espuma.
 
La marea amarilla, la plañidera y su rebaño de lamentos, la biliosa y su cauda de rezongos.
 
La marea, ¿anda dormida o despierta?
 
Cuchicheos, risas, susurros: el ir y venir de la marea entre los jardines de coral del Pacífico y del Indico, en la ensenada de Unawatuna.
 
La marea, horizonte que se aleja, espejo hipnótico donde se abisman los enamorados.
 
La marea con manos líquidas abre la extensión desierta que puebla la mirada del contemplativo.
 
La marea levanta estas palabras, las mece por un instante y después, con un manotazo, las borra.
Octavio Paz - Ejercicio de tiro

martes, 15 de octubre de 2013

Mentiras para obtener sexo

Mentimos, mentimos continuamente. A veces de una forma tan natural que resulta casi un acto inconsciente. De hecho, un estudió llegó a la conclusión de que se dicen hasta tres mentiras por cada diez minutos de conversación. ¿Y por qué mentimos? Para lograr lo que queremos. Y si hay algo que siempre queremos es sexo.
 
Oímos aquello de que el dinero y el sexo son los dos motores que mueven el mundo. Puede que sea cierto. No todas nuestras mentiras pueden reportar beneficios en nuestra cuenta bancaria (a las de algunos políticos, sí), pero hay otras  que sí que pueden ayudarnos a conseguir una buena sesión de eso que tanto nos gusta. Aunque, como contaba recientemente Rosetta Forner, muchas veces "nos la dan con queso".
 
Pensémoslo un poco: ¿qué son el maquillaje, un sujetador de aumento, una faja de reducción y unos tacones sino una mentira? Mentimos para gustar, para atraer. Y si no me creéis, solo basta con que te sientes en algún restaurante y observes a una pareja en su primera cita. Fingimos ser una versión mejor de nosotros mismos: más simpáticos, pacientes, atentos, comprensivos, divertidos, etcétera. Hacemos lo posible por ofrecer al de enfrente aquello que desea, con el objetivo de conseguir una segunda cita, o al menos conseguir que esa noche haya un buen postre.
 
Quizás ahí esté parte del debate, ¿mentimos con el mismo objetivo hombres y mujeres? Si buscamos en internet la frase "mentiras para conseguir sexo", lo que aparece es una multitud de artículos, publicaciones e incluso vídeos donde se cuentan algunas de las mentiras que un hombre puede usar para llevar a su objeto de deseo a la cama. Parece que, si bien algunas de nosotras usamos más la  mentira en lo físico para seducir, otros cuantos no dudan en usar su labia, para mentir como bellacos y engatusar a su objetivo.
 
Hay algunas mentiras casi tan inocentes como "solo la puntita" y otras más imaginativas, como "dormimos en la misma habitación pero, tranquila, que yo duermo en la otra cama" (algunas nos las creemos porque queremos). De ahí, por supuesto, a grandes clásicos que pasan por "es que mi novia no me comprende" a "te lo prometo, la he dejado", o incluso el "nunca me había enamorado hasta que te conocí a ti" (ojo, no quiere decir que, a veces, sea cierto; tampoco nos pongamos tan desconfiados/as).
 
Después están los verdaderos maestros del embuste. Me viene a la cabeza, por supuesto, el personaje de Barney Stinson en la serie How I met your mother, y su llamado "Playbook", el libro en el que guarda, como oro en paño, todos los trucos y mentiras que utiliza para acabar bien acompañado entre las sábanas. Y resulta que, al menos en la serie, le funcionan bastante bien.
El mundo de la ficción ha hablado muchas veces de la relación entre las mentiras y el sexo. Dándole una vuelta de rosca al asunto, y mirándolo desde otra perspectiva, también podemos pensar en qué pasa si el sexo es en sí la propia mentira. Es decir, seducir para engañar a alguien.
 
Volviendo a algunos topicazos sexistas, que si existen es por algo, recuerdo ahora la película Las seductoras, en la que las más que atractivas Sigourney Weaver y Jennifer Love Hewitt, madre e hija en la ficción, utilizan el sexo para engañar a más de un incauto. Parece que nos empeñamos en hacer del sexo algo mucho más complejo y retorcido de lo que es.
El sexo es poder. No podemos negarlo. El sexo consigue hacernos vulnerables (a todos), y por eso no podemos usarlo alegremente como arma, porque al final ese es el problema, que alguien puede salir herido.
 
Puede que nuestra sociedad no sea ni tan libre ni tan liberada como quisiéramos, pero sí que es mucho más heterogénea de lo que pensamos. Ni todas las mujeres ni todos los hombres son iguales, ni responden a los mismos arquetipos sociales. Dejemos de engañarnos, y escudarnos en el que "es que las mujeres dan sexo para recibir amor, y los hombres dan amor para tener sexo".  Hay mujeres que buscan solo sexo, solo un buen rato, y hay hombres que buscan amor, compartir su vida con alguien.
 
Quizás si aprendiéramos a ser un poco más sinceros con lo que realmente queremos, con los demás, y, para empezar, con nosotros mismos (quizás esa sea la clave), podríamos conseguir mucho más de lo que obtenemos que si vamos engañando. Mientras tanto, nos queda dejar de enfadarnos mucho por aquellas mentiras piadosas, y pensar que, un mundo sin mentiras tampoco sería perfecto.