Seguidores del Blog:

Previsión del tiempo

martes, 11 de junio de 2013

Ricos y pobres

Un estudiante universitario salió un día a dar un paseo con un profesor, a quien los alumnos consideraban su amigo debido a su bondad para quienes seguían sus instrucciones. Mientras caminaban, vieron en el camino un par de zapatos viejos y supusieron que pertenecían a un anciano que trabajaba en el campo de al lado y que estaba por terminar sus labores diarias. El alumno dijo al profesor: "Hagámosle una broma; escondamos los zapatos y ocultémonos detrás de esos arbustos para ver su cara cuando no los encuentre".
Mi querido amigo, le dijo el profesor, nunca tenemos que divertirnos a expensas de los pobres. Tú eres rico y puedes darle una alegría a este hombre. Coloca una moneda en cada zapato y luego nos ocultaremos para ver cómo reacciona cuando las encuentre. Eso hizo y ambos se ocultaron entre los arbustos cercanos. El hombre pobre, terminó sus tareas, y cruzó el terreno en busca de sus zapatos y su abrigo. Al ponerse el abrigo deslizó el pie en el zapato, pero al sentir algo adentro, se agachó para ver qué era y encontró la moneda. Pasmado, se preguntó qué podía haber pasado. Miró la moneda, le dio vuelta y la volvió a mirar. Luego miró a su alrededor, para todos lados, pero no se veía a nadie. La guardó en el bolsillo y se puso el otro zapato; su sorpresa fue doble al encontrar la otra moneda. Sus sentimientos lo sobrecogieron; cayó de rodillas y levantó la vista al cielo pronunciando un ferviente agradecimiento en voz alta, hablando de su esposa enferma y sin ayuda y de sus hijos que no tenían pan y que debido a una mano desconocida no morirían de hambre. El estudiante quedó profundamente afectado y se le llenaron los ojos de lágrimas. Ahora, dijo el profesor ¿no estás más complacido que si le hubieras hecho una broma?
 

lunes, 10 de junio de 2013

La riqueza

Un día como otro cualquiera, un padre de una familia adinerada llevó a su hijo a un viaje por el campo con el firme propósito que su hijo viera cuan pobre era la gente que vive en el campo.
Estuvieron pasando todo el día y la noche en una granja de una familia campesina muy humilde. Al concluir el viaje, ya de regreso a casa, el padre le pregunta a su hijo:
Padre: ¿Qué te pareció el viaje?
Hijo: Muy bonito, papa
Padre: ¿Viste lo pobre que puede ser la gente?
Hijo: Si
Padre: ¿Y qué aprendiste?
Hijo: Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cinco. Nosotros tenemos una piscina larga hasta a la mitad del jardín, ellos tienen un arroyo que no tiene fin. Nosotros tenemos lámparas importadas en el patio, ellos tienen las estrellas. Nuestro patio llega hasta la muralla de la casa, el de ellos tiene todo un horizonte. Ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia, tú y mi mamá tienen que trabajar todo el día y casi nunca los veo.
Al terminar el relato, el padre se quedó mudo, y su hijo agregó: ¡¡¡Gracias papá, por enseñarme lo ricos que podemos llegar a ser!!!


domingo, 9 de junio de 2013

Una verdad que duele


Durante una conferencia sobre las grandes diferencias entre generaciones, un presumido estudiante se tomó la molestia de explicarle a un señor mayor sentado cerca de él, por qué le es imposible a la vieja generación comprender a su generación:
 
"Usted creció en un mundo diferente, realmente casi primitivo", dijo en voz lo suficientemente alta para que lo escucharan alrededor.
"Los jóvenes de hoy crecimos con televisión, internet, teléfonos móviles, aviones jet, viajes al espacio. Nuestras sondas espaciales han visitado Marte. Tenemos naves con energía nuclear y autos eléctricos y de hidrógeno. Computadoras con procesos de velocidad de la luz y más…".
 
Luego de un breve silencio el señor mayor respondió:
 
"Tienes razón, hijo mío; nosotros no tuvimos esas cosas cuando éramos jóvenes...  ¡ASÍ QUE LAS INVENTAMOS! Ahora, dime arrogante, ¿qué estás haciendo TÚ PARA LA PROXIMA GENERACION?"
 
¡El aplauso fue ensordecedor!
 
 

 
 

sábado, 8 de junio de 2013

Aznar x Mourinho

Se va Mou, pero puede volver Aznar. Menos mal. Sin el luso, hubiéramos tenido un déficit de crispación, y España no puede permitirse más déficits. Hay que compensar. Y si nos pasamos el día llenándonos la boca de que hace falta apostar por el crecimiento, no se puede desdeñar el talento que tiene José María Aznar para que crezca el buen rollo. Necesitamos aire fresco, viento de las Azores.

No obstante, su vuelta no quedó clara en la entrevista de Antena 3. Ni siquiera me quedó claro el regreso de su bigote. Eso sí, como líder de la oposición en la clandestinidad, hizo lo normal: criticar al Gobierno y aliarse con la clase media, a la que deberíamos empezar a llamar clase turista, por la de gente que se está pirando. Diría que se lo pasó bomba. Por un momento, creí que José María Aznar era Mou disfrazado de expresidente y metiendo el dedo en el ojo a Mariano Rajoy. Tanto buscar las armas de destrucción masiva en Irak, y las tenía él, el amigo de PRISA y padre de la novia de Gürtel. Me maravilló su defensa del Estado de derecho. Perdón, del Estado de derechas.

Sí, todo esto está muy bien pero, insisto, a mí no me ha quedado claro para qué puede regresar José María Aznar. Hemos pasado de los «por qué» de Mou al «para qué» de José María. ¿Para ser presidente del Gobierno? Lo dudo porque a su partido no le hace falta: las últimas encuestas le siguen dando la mayoría de los votos. Lógico porque las medidas tomadas por el Gobierno son las adecuadas. Ahí está el caso de la reforma laboral, que ya ha logrado que más de seis millones de personas estén en el paro. Un éxito sin precedentes. Por eso, Mariano Rajoy no para de repetir que las reformas son las adecuadas. Es que hasta que no se consiga que todos los españoles puedan vivir sin trabajar, el Gobierno no parará.

Y si no es para ser presidente del Gobierno, ¿para qué quiere Aznar volver a la palestra? Pues mi intuición me dice que lo que quiere es entrenar al Madrid. Él tiene experiencia como segundo, fue el Karanka de Bush, y ahora quiere ser el primero. Un primero que devuelva el señorío al Real y zanje el malestar interno.

Y todo el mundo sabe que si por algo se distingue José María Aznar es por ser un pacificador. Para Mourinho, el fin no solo justifica los medios, sino también los defensas, los delanteros y todo lo necesario para ganar. En cambio, a Aznar le veo incapaz de iniciar una guerra en un vestuario, con tan poca población. Lo suyo es el fair play, la prudencia y la discreción como se vio en Antena 3, donde no dijo ni pío del Real Madrid.

Igual a Aznar no le gusta acabar en el banquillo (de entrenador). Pero un equipo siempre se puede entrenar desde la presidencia del club. También le veo ostentando tan digno cargo. Porque, además, solo Aznar es capaz de conseguir que en el palco del Bernabeu no se cuele nadie con intenciones de cerrar presuntos negocios. Él que fue el gran azote de la corrupción. Solo hay que ver la nómina de invitados a la boda de su hija.

Jordi Évole para elperiódico.com
Periodista

viernes, 7 de junio de 2013

Sin "Fortuna"

Hay que ver, ser un yate de lujo para esto. Con mis 41 metros de eslora y mis tres turbinas de gas Rolls Royce, aquí me tienen ahora, en medio de un humillante tira y afloja entre los paganos de mi construcción y un Gobierno que vete a saber qué quiere hacer conmigo. Con tal de conseguir una palmadita en la espalda, es capaz hasta de ponerme rumbo al Rin con una tarjetita de regalo a nombre de frau Merkel. Si es que no entiende nada... ¿Pero no se da cuenta de que yo soy la marca España? ¿Dónde encontrará un símbolo mejor de este país? Pagado por empresarios, hoteleros, banqueros y un Gobierno autonómico. Construido a lo grande, como aquí se hacen las cosas, con todo lujo de detalles y los mejores materiales para envidia de la plebe y real disfrute de Juan Carlos I y su extensa familia. Si yo hablara… A todos he acogido en mi borda. También a ese muchacho que ahora hace tan mala cara, tanto entrar y salir de los juzgados de Palma.

Ahora se quejan de mis costes de mantenimiento. Que si cuesto al año 1,8 millones de euros, que si solo llenar mis depósitos son 25.000 euros, que si los tiempos no están para ostentaciones.. Pero ¿qué somos? ¿En qué nos hemos convertido? ¡Ya está bien de hacernos los miserables! Si hasta esa pandilla de hippies de Izquierda Unida de Baleares proponen subastarme y destinar el dinero a los más desfavorecidos de las islas. Qué mal gusto. Ni que fuéramos un país de pobres.

Emma Riverola para elperiódico.es
Escritora    
http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/sin-fortuna-2402865?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=elPeriodico-opinion#s

jueves, 6 de junio de 2013

La hoguera


Después del carnaval inmobiliario cuya hoguera de cemento ardió durante 20 años, sobrevino, de pronto, sin esperarlo, el miércoles de ceniza. Desde entonces, va ya para un lustro, este país está celebrando a diario un ratonero entierro de la sardina. En plena desmoralización general se suceden los analistas aciagos de esta jodida cuaresma económica, que parece no tener fin. Los amos no aportan ninguna solución, salvo más látigo todavía. A este panorama de penitencia colectiva se acaba de incorporar la voz oscura y agorera del cardenal Rouco Varela exigiendo su tajada. Perdona a tu pueblo, Señor, no estés eternamente enojado. Era lo que nos faltaba para alegrarnos la vida, un Savonarola de tercera, sobrevolando la crisis con alas de cuervo. Por lo visto no basta con la lacra social del paro, con la tragedia de los desahucios, con la pobreza que llama a la puerta de la clase media. Los obispos persisten en introducir el tormento de la moral en la conciencia de los católicos españoles con su exigencia fanática frente a la homosexualidad y el aborto, obcecados en clavar estos dos clavos por la cabeza, cuando ya no significan ningún problema para la mayoría de los ciudadanos. El último día de carnaval de 1497, en la plaza de la Señoría de Florencia, se realizó una inmensa hoguera en la que se quemaron las máscaras, disfraces, perfumes, cosméticos, pelucas, adornos y espejos. También ardieron libros obscenos de Boccaccio, cuadros de mujeres hermosas, incluso alguno de Botticelli. En el momento de prender fuego sonaron las trompetas, luego en el silencio de las llamas se oyó en la plaza la potente voz del dominico Savonarola, que avivaba aquella hoguera de las vanidades con furiosas invectivas contra el lucro, la sodomía, el despilfarro y la corrupción de los políticos. No viene al caso que el papa Borgia, años después, prendiera a aquel inquisidor y lo condenara a ser combustible en otra hoguera. También ahora, después del carnaval del cemento, en nuestro país está ardiendo en la plaza pública la hoguera de la pasada fiesta, pero nuestro Savonarola no habla del lucro, de la corrupción y el despilfarro. Mientras parte de la Iglesia, movida por caridad con los pobres, les imparte sopa, la jerarquía, movida por el fanatismo, se dedica a dar estopa.

Manuel Vicent para El País
http://elpais.com/elpais/2013/04/20/opinion/1366477588_562561.html