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sábado, 2 de marzo de 2013

No se van, les echan...

 
No se puede aguantar más el nivel de indecencia de los poderes públicos y privados de este país. No se puede. No se pueden aguantar más Bárcenas, ERES falsos, Pallerols, Gürtels, Urdangarines y demás cloacas hediondas. No se pueden aguantar más desalojos de una banca rescatada con dinero público ni más muertes por desahucio, esa palabra que Cospedal ha prohibido pronunciar al gobierno de su comunidad para ocultar una barbarie que su partido no hace nada por evitar.
 
Y no se puede aguantar que la privatizada Telefónica, levantada con dinero de todos, indemnice con 24,7 millones de euros a un ex consejero delegado y se gaste 50,2 millones en pagar a sus consejeros mientras echa a la calle a más de 6000 personas y despide a trabajadores por tener una enfermedad justificada, como el caso de Marcos Andrés. No se puede aguantar que fuera un gobierno socialista el que aprobase un estatuto de los trabajadores que permitiese el despido de Marcos. No se puede aguantar que Teléfonica contrate a Rodrigo Rato con un sueldo millonario y no readmita a Marcos aunque los tribunales le han dado la razón al trabajador. Y no se puede aguantar que Telefónica renueve al imputado Urdangarín su contrato de 1,5 millones mientras varios trabajadores como Marcos hacen una huelga de hambre de 23 días y otros inician ahora otra huelga. No se puede aguantar que los salarios medios de los españoles se reduzcan un 8,5% mientras la renta empresarial crece un 1,4%. No se puede aguantar que todos asumamos las pérdidas mientras unos pocos siguen ganando. No se puede aguantar que 805.000 españoles pierdan sus puestos de trabajo a tiempo completo en 2012 mientras los que han hundido este país se recolocan en puestazos. Ni se puede aguantar más que haya alrededor de 1 millón de jóvenes menores de 25 años parados en España, un 55,6%, la segunda tasa más alta de toda la Unión Europea.
 
No se puede aguantar, es inaguantable lo que está pasando en este país. Y como no se puede aguantar, algunos, muchos, cada vez más, se marchan. Mientras aquí algunos resistimos como podemos y otros se resignan (y se persignan), entre 2 y 4 de cada 1000 españoles deciden resistir en otro país. Aunque no hay datos muy exactos, según el Instituto Nacional de Estadística más de 54 mil personas se marcharon en los primeros nueve meses de 2012.
 
No se van, los echan. Los echan de las empresas en las que trabajaban. Los echa un gobierno que reduce la inversión en Investigación, en Educación y en becas. Los echa un sistema podrido que roba a los de abajo para dárselo a los de arriba, que premia a los que nos hunde y ahoga a los que están hundidos. Los echa el hedor insoportable de las alcantarillas del poder. Se van porque quedarse sería como hacer una huelga de hambre forzosa.
 
Para que no se vayan más, para que no nos echen, tenemos que echarles.
 
Por Javier Gallego

viernes, 1 de marzo de 2013

La gestión de la mentira

Se dice que es más fácil recuperarse de un fracaso que salir indemne de un éxito pero ese proverbio resulta inaplicable al Partido Popular. Quedó claro que la derrota electoral del 14 de marzo de 2004 en absoluto fue consecuencia de la masacre de los trenes de Atocha. Un atentado que hubiera llevado a la ciudadanía a cerrar filas con el Gobierno como sucedió con la barbarie de las torres gemelas de Nueva York cuando los norteamericanos buscaron amparo en el presidente George W. Bush. Fue la gestión de la mentira lo que llevó a más de un millón de electores inesperados a salir del abstencionismo y castigar al Partido Popular, cuyo gobierno en funciones se encastilló en sostener la falsedad. La manifestación del viernes 12 de marzo, convocada unilateralmente por el presidente Aznar, empezó contando con la solidaridad de todos, aquí y a escala internacional, pero concluyó con el grito de "¡¿Quién ha sido?!".

A media mañana del día de la masacre todos empezamos a saber de manera indudable que la autoría correspondía a Al Qaeda. La policía, los servicios de inteligencia españoles, los servicios extranjeros, coincidían unánimes. Pero en Génova, los asesores encabezados por Pedro Arriola habían dictaminado que la victoria electoral del domingo 14 correspondería al PP en el caso de que ETA pudiera cargar con el atentado, mientras que si se imponía la hipótesis de Al Qaeda, abriría el riesgo de que se deslizara la responsabilidad concomitante al PP por su alineamiento en la guerra de Irak, declarada con el ultimátum de las Azores, aquel momento culminante de nuestro José María Aznar.

Por eso, asistimos entonces al esperpento del ministro del Interior, Ángel Acebes, en sucesivas conferencias de prensa para sostener contra toda evidencia la autoría de ETA. Quienes disentían de la versión oficial eran tildados de sumarse a la anti España. Avanzaban las investigaciones, se multiplicaban los indicios, aparecían los teléfonos móviles, el locutorio de Lavapiés, se confirmaban los datos, iba casando el puzzle, pero Acebes se mantenía inconmovible al servicio de la mentira interesada. El presidente en persona llamaba a los directores de los principales diarios para avalar esa versión cada vez más insostenible. Todavía el domingo 14, los telegramas del ministerio de Asuntos Exteriores instruían a nuestros embajadores para que sostuvieran ante los Gobiernos donde estaban acreditados la autoría de ETA hasta lograr una pintoresca declaración del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Así labró el Partido Popular su derrota del 14 de marzo de 2004.

Estamos en una situación muy diferente pero hay un factor común que nos devuelve a nueve años atrás: la mentira. Ahora se trata de la corrupción, uno de cuyos casos más evidente es el de Gürtel-Bárcenas. Las salpicaduras previas registran episodios en Baleares con el presidente Jaume Matas, en Valencia con el presidente Francisco Camps, en Pozuelo con la ministra Ana Mato y así sucesivamente hasta llegar a la boda de El Escorial y al tesorero nacional del PP, Luís Bárcenas. Sucede que el nombramiento de este último lo hizo el presidente del partido Mariano Rajoy, quien se atrevió a decir que nunca habría pruebas contra él y hacía un canto de su impecable comportamiento al relevarle en 2010. Con años de retraso se obtiene respuesta a una comisión rogatoria solicitada a Suiza y aparecen cuentas por 22 millones de euros manejadas por el ex tesorero, que se acogió a la amnistía fiscal del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. Ante semejante descubrimiento la reacción del PP en lugar de interesarse por el origen de la fortuna se limita a declararse ajeno a dichos fondos. Como si Bárcenas hubiera podido acumularlos en sus ratos de ocio mientras se dedicaba full time a la gerencia y tesorería del PP.

Entonces, aparece la contabilidad paralela de las donaciones recibidas por el PP y de los perceptores de sobresueldos de la que se beneficiaron los dirigentes de Génova. Primero, es la publicación de las anotaciones que garantiza un exdiputado y verifican otros recipiendarios y luego, la declaración ante notario. Mientras, Bárcenas esquía que te esquía en las pistas más afamadas. Ahora declara que todo proviene de sus jugadas en bolsa y de la compraventa de arte. El nombre de Bárcenas se convierte en tabú y Mariano Rajoy se enroca en una mentira que se agranda según se añaden detalles sobre su relación laboral con el PP hasta el pasado enero. “Mi querido padre”, escribe Esterházy en Armonía Celestial, “representaba la rebelión de las masas. La rebelión se produjo cuando en una ocasión mi padre, que confiaba ciegamente en su talento, se cagó en los pantalones. Cuando intentó por todos los medios a su alcance contraer los músculos, ya era tarde. Este país huele que apesta, dijeron todos”. Atentos.

Miguel Ángel Aguilar para El País
http://politica.elpais.com/politica/2013/02/25/actualidad/1361819495_892336.html

jueves, 28 de febrero de 2013

Carta de un indignado al Sr.Grey



¡¡Uf!! vaya año más complicado, pero especialmente para los hombres.
 
Amigo Christian:
 
Te conocimos y todo cambio. Me explico. Has dejado el listón de la conquista tan alto que nos compararán contigo de por vida. Y es que no podías ser un tío normal, no... eres guapísimo, seductor, multimillonario... No vives en un pisito de 80 metros en Alcorcón, no... vives en una mansión que lo flipas. No conduces un Seat Ibiza, no... tú tienes un Audi Q-7 con chófer, y para vacilar, un Audi R-8, y además, pilotas tu propio helicóptero... ¡¡casi nada!! En el terreno laboral, ya alucino, nunca has estado en el paro, ni has trabajado con contratos de 8 horas, no... tienes una empresa con cuarenta mil empleados y el fin de la misma es erradicar el hambre en el mundo...
 
Venga COÑO... ¡¡No me jodas!!!! Emocionalmente hablando, conoces a una chica (por cierto virgen con ventitantos... a ver quien se lo cree) y sobre la marcha le regalas un lote de libros carísimos, un MacBook Apple y un Audi A3.
 
Pero... ¿¡¡Tú sabes donde estas poniendo el listón colega!!? Mira, para que me entiendas... ¡artista! Cualquiera de mis amigos, llevaba a comer a su piva al bar de Andrés y ¡¡¡LO FLIPABAN!!! Si les regalabas los cortavientos para el coche (para ti Clean Air) la tenías comiendo en tu mano mínimo 6 meses y si querías ganártela para toda la vida le regalabas el colgante de "La Niña" de Tous (porque ya están hartas del osito) y te casabas con ella seguro. Pero después de tus regalitos... ¿Qué? ¿Cómo las sorprendemos?
 
Además sexualmente, eres mas raro que un perro verde. Tienes una habitación llena de maquinitas, con barras separadoras, cuerdas, látigos... Pero claro, aquí al mendas si se le ocurre dar un azote más fuerte de lo normal, termina denunciado por malos tratos.
 
Christian ¿tú has jugado alguna vez con los dados eróticos, desnudo con tu pareja? ¿no verdad?, pues hazlo y ya me contarás como termina la partida. ¡¡Eso sí es erotismo!!
 
Bueno Christian, me despido campeón. Solo una cosita... Hijo de puta.
 

miércoles, 27 de febrero de 2013

¿Hace el amor más excitante al sexo?

¿Nos enamoramos de alguien porque nos gusta como se comporta en la cama o disfrutamos especialmente del sexo con una determinada persona porque estamos locos por ella? ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? O en este caso, ¿qué fue anterior, el sexo o el amor? Los tiempos han cambiado y también los mitos y mientras se espera al príncipe azul una puede hacérselo hasta con el ogro y además, no es obligatorio casarse para poder comer perdices. Sin embargo, la mayoría de las mujeres y también muchos hombres siguen esperando a su media naranja, lo que traducido al lenguaje sexual significa que continúan pensando que, en un mundo feliz, el amor y el sexo deberían ir unidos.

Pocos reniegan de un revolcón si la cosa se pone a tiro, pero lo que en el fondo todos anhelan es que Cupido bendiga esa unión, esperando así alcanzar el Nirvana. De Lady Gaga uno puede esperarse cualquier cosa, sobre todo últimamente que le ha dado por engrosar las filas de la moral más rancia asegurando, entre otras cosas que nunca practica el sexo sin amor porque podría arruinar su energía.  También Robert Pattinson el protagonista de la saga Crepúsculo, que no tiene inconveniente en ir mordiendo cuellos por el mundo, se declara firme partidario del sexo con amor. ¿Quién no? Al disfrute sexual se le añade el del enamoramiento, al que Ortega y Gasset -que nunca destacó por romántico- calificó de “imbecilidad transitoria” y al que muchos científicos asemejan con el desorden obsesivo compulsivo.

Gracias a la química y a su acción en el sistema nervioso central, el amor desata sentimientos de felicidad, plenitud, capacidad para pasar las noches en vela sin apenas acusar el más mínimo cansancio al día siguiente y sensación de levitar a unos cm del suelo; pero también celos, envidias, miedo, orgullo, despecho… Ya sabemos que los sentimientos más potentes siempre necesitan de un decorado plagado de luces y sombras. A Susan Sarandon se le preguntó un día que situación le parecía más excitante y contestó: “para mi la idea del amor prohibido siempre ha sido desde luego entre una monja y un marino, en una isla desierta rodeados de japoneses”.

Pero esa tormenta de feromonas que es el enamoramiento no dura demasiado, el cuerpo no podría soportarlo y para sobrevivir se vuelve inmune a esas sustancias y la locura de la pasión se desvanece gradualmente para dar paso a un amor más sereno, los hijos y la pantanosa ciénaga de la hipoteca. Y con el tiempo, es posible que este sentimiento también desaparezca. Nadie se plantea entonces que está practicando el sexo sin amor. Es nuestro cuerpo, generalmente más sabio que nuestra mente, el que nos dice que ya no nos apetece tanto y lo vamos dejando, primero para los sábados y luego, exclusivamente para fechas muy señaladas.

A Lidia le pasó lo mismo, solo que ella se saltó los hijos, la casa y, pasado el tiempo, hasta su pareja. Lo curioso es que tras algunos meses volvió a retomar relaciones con su ex, en este caso exclusivamente carnales y descubrió el sexo. “El que antes era mi novio pasó entonces a ser mi amante. Ya no había ningún compromiso, era algo puramente físico pero resultó mucho mejor que antes. A los amigos no se les pide que sean perfectos ni se les está cuestionando constantemente su comportamiento, se aceptan tal y como son, con sus virtudes y defectos. Con los novios las mujeres nos estamos preguntando todo el tiempo: ¿Es realmente el hombre de mi vida? Lo que consume energía y crea muchas paranoias. En la cama me lo tomaba todo en plan lúdico, era como un juego y resultó mucho más placentero para los dos. Muchas veces pienso que el amor está sobrevalorado”.

Disfrutar de la sexualidad sin que haya un compromiso de por medio, sin fijar ninguna expectativa puede ser muy liberador para muchas mujeres. Los hombres son más duchos en el arte de separar romance de lujuria, como prueba la costumbre milenariamente practicada, de compaginar el matrimonio y el amor, con la amante y la pasión. Pero las mujeres han tenido que hacer un ejercicio de aprendizaje para ponerse al día.

En un artículo de Suzanne Braun Lavine, titulado Ocho razones por las que el sexo es mejor después de los 50 y dedicado a las mujeres, la autora enumera en  primera posición: “Se puede separar el sexo de la reproducción” -ya sabemos que hay métodos anticonceptivos, pero hasta ahora y por lo que yo conozco es ella la que debe ocuparse del tema-, y en segundo lugar: “se puede separar el sexo del amor”. En este apartado Suzanne subraya como “antes de los 50 la mayor parte de las mujeres invierte muchos años en mitos románticos –como unir sexo, matrimonio y amor-, pero cuando se entra en la segunda edad adulta, la experiencia y la independencia que traen los años hace que muchas mujeres empiecen a separar sexo de compromiso, lo que les hace diseñar a su gusto sus encuentros sexuales, ya sea con conocidos, amantes o amigos con derecho a roce y disfrutar de su sexualidad, sin más”.

El médico y sexólogo Santiago Frago comparte también esa teoría: “En una mujer el deseo va a más con los años. Normalmente este es un tanto frágil en el sexo femenino y va asociado a la relación de pareja, el ambiente amoroso, que a veces pesa más que la biología. Sin embargo, con el tiempo la mujer se vuelve más sexual y menos romántica y es entonces cuando muchas empiezan a disfrutar realmente de sus relaciones de pareja”.

Entre los partidarios del sexo por encima del amor está también Napoleón Hill, el que fuera el gurú de los  manuales de autoayuda y que asesoró a presidentes de EEUU como Wilson Woodrow y Franklin Delano Rooselvet. Su libro Piense y hágase rico es uno de los más vendidos de todos los tiempos y en él elabora una lista de las emociones humanas más importantes. ¿Cuál encontramos en primer lugar? Para Hill no es el amor, sino el sexo, al que califica de necesidad biológica y motor de todo tipo de acciones.

A la pregunta de qué deberes tendríamos que llevarnos a casa las mujeres y los hombres de hoy en día para mejorar nuestra vida sexual, la sexóloga Francisca Molero, del Institut Clinic de Sexología de Barcelona, me contestó un día “las mujeres deberíamos focalizar más, genitalizar más nuestra sexualidad, centrarnos más en el aspecto físico y corporal, mientras los hombres deberían hacer lo contrario”. De lo que quizás podamos deducir que, en términos de sexo, la pareja ideal  podría ser la formada por un hombre enamorado y una mujer que no lo esté. Es más, podríamos caricaturizarlo al modo de los dibujos animados. Él con un pequeño Cupido en su hombro, dándole instrucciones y ella con un diminuto diablillo con un tridente que la empuja a hacer cosas muy muy malas.


Leído en: http://smoda.elpais.com/articulos/el-amor-hace-mas-excitante-al-sexo/3126

martes, 26 de febrero de 2013

Faltas de ortografía


Escribir habrir es una falta de ortografía tan descabellada e inverosímil que parece un signo de rebeldía, como quien escribe okupa. Sin embargo, cuando una profesora de Hispánicas, letras, y otra de Agrónomos, ciencias, repasan en común mentalmente las faltas más habituales de sus alumnos aparece pronto el dichoso habrir. ¿Cómo llegan a una falta tan rocambolesca? Probablemente, conjeturan las docentes, porque no distinguen “habría” del verbo haber de “abría” (casi siempre escrito sin acento) de abrir. Los fallos ortográficos y de expresión son frecuentes en unos estudiantes que con esa ortografía no hubiesen pisado la Universidad. Los profesores reconocen que el panorama es desolador, pero pocos bajan la nota de un examen por la ortografía y la expresión, menos aún en las carreras de ciencias, y no existen reglas comunes para baremar este asunto en los departamentos de las facultades.

“Hay algo de verdad y algo de tópico. Si no hubiera sido por la métrica, el poeta podría haber dicho tal vez ‘cualquier ortografía pasada / fue mejor’. Antes había un sector de la población que no estudiaba y que apenas sabía escribir. Ese sector hoy ha accedido a la enseñanza y, por supuesto, escribe mejor”, explica el académico Salvador Gutiérrez, que fue el encargado de coordinar Ortografía de la lengua española, el polémico volumen de la RAE. “Sin embargo, los que antes estudiaban debían someterse a un largo y duro aprendizaje de corrección idiomática y, como consecuencia, su ortografía alcanzaba un nivel mucho más elevado que el que tienen los que, por ejemplo, acceden hoy a la Universidad”.

“El problema no es solo de ortografía. También, o más, de prosodia. Es decir, la organización de la sintaxis: los puntos, las comas… Entiendo “baca”, pero puedo no entender el discurso si no se organiza bien. Es difícil de marcar, pero no se esfuerzan”, plantea Flor Salazar, profesora de Filología Hispánica en la Universidad Complutense. “Por ejemplo, está muy de moda no poner las sangrías después del punto y aparte. Hemos copiado a los anglosajones y eso tenía su utilidad”, prosigue. “Yo, cuando era pequeña, todos los días hacía una redacción. Y es lo que deberían de hacer ahora. Redacción, redacción, redacción. Recuerdo a una compañera de facultad que, hace 40 años, tuvo un cero por escribir disminutivo”.
Amparo Medina Bocos, profesora jubilada de Lengua en secundaria, remarca también la importancia de las tildes. “No es lo mismo ‘revólver’ que ‘revolver,’ pero está socialmente mejor visto que escribir vailar. Hemos caído en la dejadez. En la calle lees cafeteria y antiguedades. Nada”.

“Si un estudiante escribe que la toma de la Bastilla tuvo lugar en 1787 es probable que no obtenga un sobresaliente, aunque quizá tampoco un suspenso. Pero si escribe que la toma de la Bastilla tuvo lugar en 1987, o como parece que escribió una vez cierto estudiante, que lo que tuvo lugar en 1789 fue la toma de la Pastilla, entonces no necesita una calificación, sino en rigor un aviso de que no ha llegado a ponerse en condiciones de ser calificado en un examen de Historia”, opina José Luis Pardo, catedrático de Filosofía en la Complutense. “Creo que este es el mismo caso de las faltas de ortografía (cuando son graves): no es lo mismo si un alumno de primero de Filosofía escribe Witgenstein con una ‘t’ de menos que si escribe el dever ser con uve. Hay que suspenderle, claro está. No hay otra manera de hacerle notar que no cumple las condiciones, pero conviene que se entere de que ha suspendido no por falta de conocimientos, sino por no reunir las condiciones previas necesarias para poder ser calificado”. “Es como si en la escuela de ingenieros se preguntasen si hay que ser exigentes en la construcción de puentes o si se debe levantar un poco la mano, aunque algunos viaductos se caigan a la primera ventolera”.

Pardo modela a los próximos filósofos y José Manuel Sánchez Ron, en la Autónoma de Madrid, a los que un día serán físicos. Este cuatrimestre el académico de la Lengua ha decidido bajar la puntuación en Historia de la Ciencia, una asignatura optativa, por los fallos “aunque de una manera generosa, no condicionará su aprobado”. “He tomado esta decisión individual a la vista de que no conduce a nada decirles que presten atención porque saldrán mejor preparados”. El primer día de clase, el científico les recuerda la importancia de escribir bien. “Les digo que no soy su colega y, por tanto, que no pueden escribir como un SMS a los amigos”.

El inglés es la lengua franca en ciencias, pero se niega a que se escuden en el argumento de que lo importante es ser capaces de resolver las fórmulas y problemas. “Es la manifestación de un movimiento posmoderno. La ortografía no es un juicio relativo, es una ley absoluta”, dice Ron.

Consensuar que se valore la forma y no solo el contenido de lo escrito no parece fácil. Hace una década un grupo de profesores de Hispánicas en la Complutense propuso al decanato un reglamento común al que ampararse ante las quejas estudiantiles, pero este adujo que el asunto no era de su competencia. “Debe bajarse la nota (incluso hasta llegar al suspenso) cuando se trata de faltas graves y/o muy reiteradas. No debería ser preciso ningún reglamento, como tampoco para ir a clase completamente vestido y calzado o no entrar en el aula con mascotas, y el simple decoro (el sentimiento de vergüenza ante el reproche común) debería bastar para que se inhibieran los infractores”, sugiere Pardo. Aunque, realista, concluye: “Está claro que esto ha dejado de ocurrir, de modo que es preferible que haya una norma común, si fuera posible de Estado, porque esto sería lo más parecido a no tener que estar todo el rato advirtiendo lo que en realidad no haría falta advertir porque es de sentido común”.

Que se lo digan a un profesor de un grado en Comunicación en una prestigiosa universidad pública española enfrentado a sus alumnos por su decisión de rebajar la nota con las faltas. Eso ha supuesto el suspenso de más de uno. “La culpa es de los alumnos, claro, pero también de los docentes. Rebajamos mucho el listón y obviamos la necesidad de subrayar que se debe escribir correctamente en cualquier caso, pero más en el nuestro, porque somos profesionales de la palabra”, sostiene desde el anonimato. “Algunos alumnos te dicen que se tiene que valorar solo el conocimiento de la materia y no cómo se escriben las palabras porque para eso existen correctores. Pero en las redacciones apenas queda esa figura y ya no hay tiempo para corregir. Y, aunque los hubiera, no sería excusa”.
Este docente esboza un presente y futuro negro en la Universidad: “La comunidad educativa tiene cada vez más miedo a imponerse. Los alumnos se atreven a decir y hacer cosas que en nuestra generación nunca habríamos hecho, y los profesores se asustan, en algunos casos o, sencillamente, evitan los problemas porque, con la crisis, ven recortados sus ingresos, aumentado su trabajo y lo último que les apetece es enfrentarse a reclamaciones y quejas”.

En la Comunidad Valenciana quieren ponerle coto a las faltas en las PAU (Pruebas de Acceso a la Universidad), eso sí, solo en las asignaturas de Lengua y Literatura II. En la Selectividad se rebajará hasta tres puntos por las faltas (0,25 por las grafías y 0,15 por las tildes), un descuento que llegará a los cuatro en 2015. El recorte es paulatino para dar tiempo a los institutos a que solventen el problema. La reforma de los planes de estudio del Ministerio de Educación prevé también reválidas al terminar la primaria y la secundaria. Dos pruebas externas que quizá obliguen al profesorado a hacer hincapié en la ortografía.

“Terminar con las faltas es complicado porque el resto de profesores consideran que es un tema de Lengua que no les compete y no bajan la nota”, lamenta Javier López, periodista de formación y docente de Lengua en el instituto Serranía de Alozaina (Málaga). Existe también la queja inversa: ¿si no le suspende el de Lengua, cómo lo voy a hacer yo en Historia? “El español no es patrimonio de los profesores de Lengua. Es de todos. Y cada uno en su ámbito tiene que enseñar su léxico y en clase de Matemáticas no puedes dejar que un niño escriba hangulo. No puedes”, razona Medina Bocos.

Hace tres cursos, López, de 37 años, comenzó a ser profesor de Lengua y Literatura y le sorprendió “una didáctica del siglo XIX en el XXI”. En su opinión, para mejorar la ortografía “ya no sirve, como funcionó con generaciones anteriores, hacer dictados o copiar muchas veces una palabra mal escrita”. Él mantiene contacto a través de las redes sociales con sus alumnos y les obliga a expresarse con corrección. “Cuando escribías una carta te esforzabas, aunque fuese a un amigo, porque era algo de lo que quedaba constancia y decía mucho de ti. Por eso quiero que entiendan que en Tuenti o en Facebook también se puede escribir bien y tienen que elevar el registro. La relación alumno-profesor no puede ser la misma que entre ellos”. López saltó a los medios con su campaña Tu ignorancia me alimenta. “Por cada falta que le restaba puntos en el examen tenían que traer un producto si querían recuperar la nota”, recuerda. Y así donaron 500 kilos de comida.

No todo son malas noticias. Hay una minoría muy preocupada por la lengua. Lo constatan en el departamento de dudas de la RAE, Español al Día, que recibe un centenar de preguntas diarias. “Cada vez más gente accede a la educación media y superior y un buen dominio de la herramienta lingüística es imprescindible para acceder a puestos de trabajo cualificados. También ahora hay más medios para obtener información y resolver cuestiones lingüísticas, como los diccionarios de dudas o servicios como el nuestro, que permiten a los hablantes obtener respuesta a sus preguntas sin tener que buscarla por sí mismos en manuales de gramática u obras de referencia, a menudo, difíciles de entender y digerir”, cuentan.

El descrédito del uso del lenguaje es tal que unas oposiciones a Policía Municipal en Las Palmas de Gran Canaria levantaron polvareda el año pasado por esta razón. Cien candidatos denunciaron ante el registro del Ayuntamiento la prueba ortográfica que solo aprobaron 17 de los 168 opositores. La prueba consistía en descubrir los fallos de 22 frases en 10 minutos. La cuestión es: ¿debe el Estado bajar el nivel requerido? “No es que las instituciones hayan de ser severas, sino justas”, matiza Gutiérrez, también catedrático de Lingüística en la Universidad de León. “Los que desean acceder a un puesto de la Administración no solo han de conocer los asuntos que atañen a la plaza a la que concursa, sino también a la lengua en que se expresan. Si los policías tienen que redactar informes o levantar actas, han de demostrar en la oposición que pueden hacerlo de forma correcta”.

El filósofo Pardo no da crédito: “Denuncian al Estado los infractores de la norma más elemental para la convivencia (el uso respetuoso y compartido de la lengua), pero si el Estado permitiese las infracciones, que es lo que sí sería un delito atroz y una dejación escandalosa, nadie pondría una denuncia. Todo un ejemplo de moralidad pública”. Y se muestra categórico: “Los organismos no deben dejar de castigar a los infractores de la ortografía como no dejan de hacerlo con los infractores de las normas de tráfico”.
Con la reforma educativa del ministro Wert, los alumnos de secundaria recibirán un 25% más de clase de Inglés, Matemáticas y Lengua. Quizá entonces el drama de las faltas se acabe o, al menos, se aminore. De alcanzarse este objetivo, será el adiós al hit del momento: ola k ase.

Otras faltas muy comunes: 
  • Se + han = 'san'
  • El punto final no existe y las frases no arrancan con mayúsculas. Estas se usan indistintamente.
  • “Haber” y “a ver” es el mayor quebradero de cabeza.
  • Por contagio de la manera de escribir por móvil desaparece la ch, que pasa a ser x. Mucho es muxo.
  • La g es hoy w. Uno no es guapo sino wapo.
  • Ay, ahí, y hay traen quebraderos de cabeza.
  • Las palabras acortadas en los apuntes de clase —tb por también o pq / porque— se ven en los exámenes.
  • Los términos se funden: derrepente, asique, osea.
  • “Hecho” de hacer y “echo” de echar no se distinguen.
  • Aparecen nuevas palabras como el gerundio tuviendo.
  • Una s por una x espectativas y una n que no existe transtorno.
Elisa Silio para El País
Enviado por Lucía Fernández

lunes, 25 de febrero de 2013

Marcas registradas


El mundo de la propiedad intelectual causa dolores de cabeza a creadores y abogados del mundo entero. Cada territorio cuenta con sus propias leyes, y lo que en EEUU puede ser aceptado como “marca registrada”, aquí puede encontrarse con la negativa de los organismo pertinentes.
Aún así, todas las palabras o expresiones que os presento son propiedad de alguna empresa que vigila de manera cuidadosa su utilización. En algunos casos, la ubicuidad de algunas marcas comerciales las terminan por hacerlas de uso común: toda una generación ha hablado de “hacerse un Cola Cao“. En otras, hay que reconocerlo, han tenido un poco de morro a la hora del registro.

Superhéroe
Propiedad de: Marvel y DC Cómics
Las dos compañías de tebeos más grandes de los EEUU poseen esta vocablo tan popular al 50%. El resto de compañías comiqueras suelen usar expresiones como “Metahumanos” o “Superhumanos”. El uso de la palabra no es especialmente perseguido, pero sí se ha dado algún caso de retirada de un producto. ¡Ah! De nuevo, ninguno de los dos propietarios inventó el término: se inventó en un serial radiofónico de 1917.

Marines Espaciales
Propiedad de: Games Workshop
La compañía de juegos británica Games Workshop ha registrado el término y es agresiva protegiéndolo, llegando a solicitar la retirada de libros con este título. En realidad, nació en 1932 en el relato “Captain Brink of the Space Marines” y ha sido usado en decenas de obras de ciencia-ficción, desde videojuegos a películas. Lógicamente, la comunidad de fans no anda especialmente contenta con las acciones de la compañía…

LoqueseZILLA
Propiedad de: Toho pictures
¿Has llamado alguna vez a un perro muy gordo “PerroZilla”? ¿Has hecho alguna broma sobre un amigo o mascota enorme añadiendo el ‘Zilla’ el final, apelando al recuerdo de Godzilla, el monstruo gigante? Pues que sepas que deberías pedir permiso a la productora de cine japonesa Toho Pictures. No sólo es Godzilla una marca registrada, sino cualquier palabra que termina con esas cinco letras. No: Nocilla es con C.

Olímpico/a
Propiedad de: El Comité Olímpico Internacional
Juegos olímpicos sólo hay unos, y son los que organiza el COI. Y para asegurarse, la palabra, que tiene su origen en un monte griego, pertenece a este organismo. Los organizadores de eventos como las “Olimpiadas de la calceta” pudieron comprobar el celo de sus abogados a la hora de perseguir a los infractores.

Jacuzzi
Propiedad de: la empresa Jacuzzi Brand Corps
Al igual que algunos llaman “Pan Bimbo” a cualquier pan de molde, la marca “Jacuzzi” ha conseguido ser sinónima de baño con burbujas. Debe su nombre a sus inventores, los hermanos Jacuzzi, que comenzaron a fabricar y vender este tipo de bañeras en 1917.

Yo-Yo
Propiedad de: Duncan Toys
Esta entrada en nuestra lista nos crea un gran desasosiego, porque… ¿cómo podemos referirnos a este producto sin mencionar a esta marca en concreto? La alternativa sugerida, “juguete giratorio con cuerda”, es ambigua y confusa así que, por más que se empeñen los propiatarios de Duncan, seguiremos llamando Yo-Yo a este pasatiempo que todos hemos disfrutado.

Felicidad
Propiedad de: Nestlé
¡Que felices nos hacen los productos Nestlé! Al menos a los angloparlantes, que disfrutan mucho más de sus variedad alimenticia: el gigante alimenticio posee la palabra ‘Joy’ (Felicidad), al menos en cuanto a uso comercial se refiere. Pensadlo la próxima vez que os toméis un Nescafé.

Ping-Pong
Propiedad de: Juegos Parker (originalmente) Escalade Sports
No diga “ping pong”, diga “Tenis de mesa”. Es el término correcto, ya que “Ping Pong” es el nombre que Parker Games (creadores del Monopoly) escogieron para vender sus sets para practicar este singular deporte. El nombre tiene raíz onomatopéyica: se escogió por su parecido al sonido que se escucha durante una partida.

Tupper
Propiedad de: Tupperware Brands
El término ‘Tupperware’ viene a representar todo tipo de recipientes similares a los invitados por su creador… el señor  Earl Silas Tupper. Poco imaginaría que en un tiempo acabarían apareciendo otros términos como “Tuppersex”. La palabra, por cierto, ha sido castellanizada como “Táper”, y aunque no está reconocida por la RAE, si aparece ya en varios diccionarios.

J.R.R. Tolkien
Propiedad de: Herederos de J.R.R. Tolkien
Así es: un nombre propio también puede ser una marca registrada. La compañía que gestiona los derechos de la obra de Tolkien, gestionada por sus hijos y nietos, se encargó de que el nombre de su abuelo no se usara en vano. Así, monitorizan cualquier mención al genial autor de ‘El Señor de los Anillos‘ que no sea de su agrado, llegando a exigir su retirada en artículos o libros.

Leído en: lainformacion.com