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lunes, 3 de diciembre de 2012

Acerca de Dios

¿Sabían que la Biblia es el libro más vendido del mundo? La Biblia es ese libro gordo que todo el mundo tiene, pero que casi nadie ha leído.
Ring, ring...
- Hola, ¿qué haces?
- Aquí estoy, leyendo la Biblia.
- ¡No jodas! ¿Qué te ha pasado, que te has hecho de una secta?
Y es que nadie entiende que la Biblia se pueda leer por placer. Sin embargo, yo últimamente la he estado leyendo y me ha parecido un libro muy interesante. Sobre todo, me ha servido para saber cómo era Dios.
¡Dios era la leche! Pero tenía sus cosillas. Yo no quiero molestar, pero muy trabajador, muy trabajador... no era, porque teniendo toda la eternidad por delante, el tío hizo el mundo en una semana.
Y no crean que se hernió, se levantó el primer día y dijo: Hágase la luz, y la luz se hizo. Pero que yo sepa, él no puso ni un enchufe. Y al día siguiente: Háganse los planetas. ¡Eso, háganse!
Que digo yo que se podía haber esforzado un poquito más, porque pudiendo hacernos de acero líquido como a Terminator, nos hizo de barro como a los botijos.
A mí lo que me gusta de la Biblia es que Dios es partidario del nudismo, como yo. De lo que no es partidario es de la fruta, porque no le importaba que Adán y Eva fueran en pelotas, pero cuando se comieron una manzana se pilló un cabreo... que los echó del paraíso. ¡Oye, con razón! ¿No te han dicho que no cojas la manzana?
Dios era bueno, pero con un límite. ¡Por eso los castigó! A Adán le dijo: Tú ganarás el pan con el sudor de tu frente. Aquí tengo yo una duda. ¿Ya había pan? ¿Bimbo o en baguette? Y a Eva le dijo ,Y tú parirás con dolor. ¡Que anda que no le ha tenido que dar rabia a Dios que inventasen la epidural! ¡Es que ya son ganas de llevarle la contraria!
A Dios le pasa lo que a todas las buenas personas, da la mano y le cogen el brazo. Ahí están los babilonios, se ponen a construir la torre de Babel para ponerse al nivel de Dios. ¿Pero qué falta de respeto es ésa? Ya lo dice el refrán: Cada uno en su casa, y Dios en la de todos ¡Y no al revés!
Claro, Dios se enfadó: Por vuestra ambición os condeno a que a partir de ahora, si queréis entenderos, os tendréis que dejar el sueldo en fascículos para aprender idiomas. Eso sí, con el número uno, recibiréis las tapas de regalo. ¡Y es que hasta enfadado era buena gente!
Pero sobre todo, Dios tenía un sentido del humor tremendo. Un día habló con Noé y le dijo: Oye, construye una barca, que voy a inundar todo esto. Y Noé se lo creyó, y se puso a construir un barco en medio del desierto. Que no veas el cachondeo de los vecinos: Pero Noé, ¿tú estás tonto? ¡Si aquí no hay playa!. ¿Quién te crees que eres? ¿Chanquete?
Yo creo que Dios no iba a inundar nada, pero cuando vio a Noé tan ilusionado con su arca, dijo:¡Venga va, voy a mandar el diluvio, pero sólo una vez, ¿eh?.
También fue muy buena la que le gastó a Abraham, a quien dijo: Sacrifica a tu hijo. Y el otro: Ah, pues vale. Es que los hombres se lo tomaban todo en serio. Menos mal que Dios le paró: ¡Eh!, ¡Abraham, suelta el machete!, ¡que era coña, tío!. ¡Qué bromista! Claro, eso debía ser la famosa gracia de Dios.
Si es que Dios era muy gracioso, vamos, un cachondo mental. Eso sí, yo creo que alguna vez se le fue la mano, porque lo que le hizo a Job. Con Job se cebó. Dijo Dios: Me he enterado que hay un tal Job que cree en mí por encima de todas las cosas. Vamos a comprobarlo. Para empezar, a Job le cagan unas golondrinas en los ojos y le dejan ciego, después lo arruina, se carga a su mujer, se carga a su hijo, descuartizan a su hija... Y tras cada prueba, Dios mandaba a dos ángeles para preguntarle: Oye Job, ¿sigues creyendo en Dios por encima de todo?. A lo que Job les decía: ¡Pues claro, anda que no creo! ¡Lo que no entiendo es quién me pone la pierna encima para que no levante cabeza!.
Yo no quiero ofender, pero a veces más que bromas, parecían putadas. ¡A Dios sólo le faltó hacerle, a Job, del Atlético de Madrid! Esa sí que hubiese sido una buena broma y no lo de las cagadas de las golondrinas. Pero Dios sólo quería hacer unas risas, no quería ensañarse.
Era un tío simpático, de verdad, ahí está la Biblia que lo prueba.

domingo, 2 de diciembre de 2012

El Rey cazador, cazado

Parece que Botswana ha surpimido la caza mayor, al Rey le han vuelto a operar otra vez por su caída ocurrida en aquel país, todo parece estar otra vez de actualidad, y este artículo escrito por aquelllos días me ha gustado:


El Rey posa con el propietario de Rann Safaris. RANN SAFARIS

El Rey de España se ha gastado 37.000€ en una cacería de elefantes en África. Una vergüenza que indigna por su afición a matar animales, por su coste, mientras millones sufren precariedad y paro.
Ironía de la historia: un 14 de abril, día en el que se conmemora la instauración de la II República, los republicanos hemos recibido, con cierta sorna, la noticia de que el Rey se ha roto la cadera.

Pero eso no era “la noticia”, sino el dónde y el cómo. Ha sido en Botswana, un pequeño país africano, y ha sido en una cacería de elefantes de esas que se pagan los muy ricos y con poco trabajo. El Rey Juan Carlos, como un vulgar colonizador blanco, se montó su “cacería africana”, como otras tantas veces que se ha escondido a la opinión pública para no empañar su imagen “campechana”. Es de esas ocasiones en las que una imagen vale más de mil palabras.

37.000€ cuesta una cacería en Botswana. 37.000€ que pagamos entre todos a la Casa Real justo la semana que ésta había anunciado que bajaría el sueldo a sus trabajadores para “ajustarse” a los recortes.

Lo primero que hay que decirle al Rey es que, por legal que sea en Botswana, nos repugna la cacería de elefantes, nos repugna esa afición de los Borbones hacia la caza mayor, el toreo…
Lo segundo es que con 37.000€ se pueden hacer muchas cosas, muchas a favor de la gente que lo está pasando mal, esa por la que, los que le escriben los discursos al Rey, dice estar preocupado… tanto que se va a cazar elefantes, un animal en peligro de extinción.

 
Los Borbones a los que nadie ha elegido como jefes de Estado, bueno sí, los nombró el dictador, están ocupando día tras día las portadas de los medios. La trama de Urdangarín en la Fundación Noos y la evasión de capitales, la semana pasada la Reina y su hija calificaban “de cosas de niños” que el nieto del Rey, Froilán, se hiriese con una escopeta, que no podía utilizar por su edad, en compañía de su padre y ahora el escándalo de una cacería de elefantes en la que el Rey se montaba su “juerga africana”.

Pero esta vez la cosa le salió mal y ahora deberá ser operado y estar semanas de baja como jefe de Estado. Le sugerimos que él y la monarquía se tomen unas largas vacaciones y simplemente no vuelvan a su puesto de trabajo. El pueblo soberano ya elegirá esta vez un ciudadano en su lugar. Parece mentira que en pleno siglo XXI, aún tengamos que segregar a los ciudadanos en función de sus títulos nobiliarios y reales, resulta realmente decepcionante, que unos pocos disfruten de privilegios frente a la inmensa mayoría de los ciudadanos.

La Aurora

Leído en: http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/14915-el-rey-cazador-cazado.html

sábado, 1 de diciembre de 2012

Jorge y Maruja

Pagué la comida con la tarjeta de crédito y el camarero me devolvió equivocadamente la de una mujer, una tal Maruja Contreras, que cuando quise localizar ya había salido del restaurante con la mía. No hice nada por arreglar la situación. Pensé que ya se encargaría ella, o que el asunto se resolvería solo. Atravesaba una época de odio a los trámites y no medí bien las consecuencias. Entre tanto, iba a todas partes con la tarjeta de crédito extraña en la cartera, como una identidad falsa, una prótesis, hasta que al tercer día me animé a utilizarla en otro restaurante de la calle Velázquez. Nadie advirtió, pese a mi barba, que era muy improbable que me llamara Maruja, lo que me animó a continuar empleándola, aunque sin abusar, con la misma liberalidad o avaricia, según se mire, con que habría utilizado la propia. Quizá me excedí en una corbata absurda, de primavera, con demasiados colores, un detalle poco austero para mi carácter que no me habría atrevido a perpetrar en mi personalidad de Jorge, que es como en realidad me llamo, Jorge Contreras: tengo el mismo apellido que Maruja, de ahí la confusión del camarero. Al mes, recibí la habitual lista de gastos de mi tarjeta de crédito y me sorprendió comprobar que tampoco Maruja había derrochado mi dinero: Cinco o seis restaurantes (todos bastante caros, eso sí), alguna tienda de ropa, un supermercado, y un par de librerías.

Tal vez una relación de gastos no sea una cosa muy íntima, pero mi sensación, mientras la revisaba, era la de observar a Maruja por el ojo de la cerradura. Ignoraba cómo era su aspecto (no me había dado tiempo a verla) ni que edad tenía, aunque mientras revisaba las fechas de las compras y los establecimientos, podía rehacer sus itinerarios. Un día entró en tres comercios diferentes de la calle Velázquez y en el Crisol de Juan Bravo, donde se gastó diez mil pesetas en música y literatura. Eso me humilló un poco, la verdad. Pensé que quizá quería hacerse la culta, o hacerme el culto a mí, si consideramos que todo lo suyo lo pagaba yo. Por otra parte, cuando intentaba imaginar a la mujer revisando la cuenta de gastos de su tarjeta para averiguar mis hábitos de consumo, crecía la humillación, pues éstos eran más bien convencionales. Siempre he aspirado a leer El Quijote y a escuchar ópera, pero finalmente escuché el Quijote (en la radio) y leí un folleto sobre ópera para poder opinar en público. Todo al revés.

Empecé a esperar ansioso, en fin, las cartas del banco y luego analizaba minuciosamente cada objeto adquirido por Maruja. A veces iba a las tiendas en las que los había comprado para pisar el mismo suelo que ella, y tomar en mis manos los objetos que quizá también habían estado en las suyas. Durante todo este tiempo, Maruja fue modificando sutilmente sus costumbres. Creo que se volvió más detallista, y en las últimas semanas no era raro que adquiriera flores o prendedores del pelo. Me gustaba imaginar que hacía todo eso para seducirme y comencé a comprar también como si ella me observará, oculta, desde algún rincón de los establecimientos. Adquirí una colección de discos de música clásica y una pequeña biblioteca de títulos fundamentales, aunque todavía no he leído el Quijote. A veces compraba también ropa interior de mujer para que ella pensara que era un hombre dotado de esa clase de sensibilidad. Fue en lo que más dinero me gasté, pero lo compensaba comiendo menos fuera de casa.

Podríamos haber pasado así la vida, intercambiando nuestras facturas como si fueran besos, o caricias. Hasta me quité la barba con la idea fantástica de que de ese modo me parecía más a Maruja Contreras. Pero un día fui a pagar unas braguitas y aunque nadie se atrevió a decirme que yo no fuera ella, me indicaron que la tarjeta estaba caducada. Y era verdad. Jamás pensé que una historia de amor tan extraordinaria pudiera terminar por un problema que hasta ese día creí que sólo afectaba a los yogures. Aunque tampoco quiero engañarme con respecto a eso: quizá la existencia no dé más de sí.

Al poco, debió de vencer también la mía, porque recibí una nueva del banco, que como es lógico estaba ya a nombre de Jorge Contreras. Pero no la uso. Ese individuo nada tiene que ver conmigo. Yo me siento más Maruja, sin que ello implique un cambio en mi dirección sexual o algo por el estilo. Quiero decir que lo poco que yo tenía de valor se lo quedó ella con mi tarjeta caducada. Soy un cuerpo vacío, en fin, un traje colgado de una percha en una casa sin dueño. Quizá haya llegado el momento de leer el Quijote.

Por Juan José Millás para El País
http://elpais.com/diario/1999/06/13/madrid/929273054_850215.html

viernes, 30 de noviembre de 2012

Vota al candidato de la foto

¡ATENCIÓN! En la próximas elecciones vote por el candidato de la foto ¿Por qué?

  • Es el único que aumenta la población.
  • Es duro.
  • Respeta las "reglas".
  • Su mayor preocupación es estar siempre dentro.
  • Sus realizaciones aparecen a los nueve meses.
  • Cuenta con el apoyo de las mujeres.
  • Es modesto siempre ésta escondido.
  • Trabaja de día y de noche.
  • No precisa de despertador.
  • Se levanta apenas con el pensamiento.
  • En la calle anda con la cabeza agachada.
  • No hace publicidad, no aparece en los periódicos.
  • Es pobre siempre vive colgado.
  • Llora de placer cuando trabaja.
  • Es el único que entra lleno y sale vacío.
  • Es deportista, pues juega con dos pelotas.
  • Sólo hace goles de cabeza.
  • Después del trabajo descansa 20 minutos y empieza de nuevo.
  • Es educado pues cuando ve a una mujer se levanta.
  • Si lo abrazan y besan, crece... crece... y se afloja si no es correspondido.

jueves, 29 de noviembre de 2012

La muerte del gusano


El pequeño tenía seis años y, como otros niños de su edad, era muy curioso. El había estado oyendo a los mayores acerca del noviazgo y se preguntaba como sería eso. Un día le preguntó a su mamá, quien impresionada le dijo que para que entendiera lo que era el noviazgo se escondiera detrás de las cortinas de la sala y observara a su hermana mayor con su novio. A la mañana siguiente le relató a su mamá lo que había visto:

“Mi hermana y su novio se sentaron y hablaron por un largo rato. Entonces, él apagó casi todas las luces y comenzó a abrazarla y besarla; yo pensé que se estaba enfermando porque su cara se estaba poniendo muy rara. Su novio debió pensar lo mismo porque puso su mano dentro de la blusa de mi hermana para sentirle el corazón, pero al parecer tenía problemas para encontrárselo.

Yo pensé que él también se estaba enfermando porque hubo un momento en que los dos se quedaron sin respiración. Él debía tener frío en su mano derecha porque la puso bajo la falda de mi hermana. Entonces ella empeoró, porque se deslizaba por todo el sofá; ¡tenía fiebre! Yo sé que tenía fiebre porque ella decía que se sentía muy caliente y que no podía más.

Al momento descubrí la causa de la enfermedad: era un enorme gusano que se le había metido al novio de mi hermana en el pantalón. Él lo agarró con la mano para que no se le escapara. Cuando mi hermana lo vio se asustó mucho. Sus ojos se agrandaron y dijo que era el más grande que jamás había visto. Ella se enfureció y trató de matar al enorme gusano a puros mordiscos. De golpe ella hizo un sonido raro y dejó caer al gusano, me imagino que la mordió. Entonces lo agarró con las manos para sujetarlo mejor, mientras el novio sacaba un tubito de goma de una cajita y se lo puso sobre la cabeza al maldito gusano para que ya no mordiera a mi hermana. Ella se recostó y abrió las piernas de forma que pudiera aplicarle una llave de tijera al enorme gusano. El novio le ayudó a aprisionar al gusano y se formó una pelea de mil demonios.

Ella empezó a brincar y a gritar como loca y por poco rompen el sofá. Me imagino que iban a matar al gusano aplastándolo entre los dos. Después de un rato dejaron de moverse y dieron un suspiro, porque estaban cansados de tan tremenda batalla. El novio se levantó. Estaban seguros de haber matado al gusano. Yo supe que el gusano estaba muerto porque colgaba inmóvil y parte de los sesos le salían por la cabeza. Mi hermana y su novio estaban agotados por la pelea, entonces, para descasar se acariciaron.

Pero no, el gusano no estaba muerto, ¡estaba vivo! Brincó de nuevo y por poco los sorprende. De suerte que mi hermana lo vio y lo atacó ayudada por su novio en una terrible pelea. Esta vez mi hermana trató de matar a este gusano inmortal sentándose encima de él. Después de varios minutos de lucha lograron matarlo. Esta vez sí estaba muerto porque el novio de mi hermana le arrancó el pellejo y lo arrojó por el inodoro.

Yo creo que los gusanos tienen siete vidas como los gatos y esto del noviazgo, la verdad, se me hace muy peligroso”.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

El Dios de Spinoza


Baruch de Spinoza

Baruch de Spinoza (Ámsterdam, 24 de noviembre de 1632 – La Haya, 21 de febrero de 1677) fue un filósofo neerlandés, de origen sefardí portugués, heredero crítico del cartesianismo, considerado uno de los tres grandes racionalistas de la filosofía del siglo XVII, junto con el francés René Descartes y el alemán Gottfried Leibniz.

Este es el Dios o Naturaleza de Spinoza:

Dios hubiera dicho:

“¡Deja ya de estar rezando y dándote golpes en el pecho! Lo que quiero que hagas es que salgas al mundo a disfrutar de tu vida. Quiero que goces, que cantes, que te diviertas y que disfrutes de todo lo que he hecho para ti.

¡Deja ya de ir a esos templos lúgubres, oscuros y fríos que tú mismo construiste y que dices que son mi casa. Mi casa está en las montañas, en los bosques, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es en donde vivo y ahí expreso mi amor por ti.

Deja ya de culparme de tu vida miserable; yo nunca te dije que había nada mal en ti o que eras un pecador, o que tu sexualidad fuera algo malo. El sexo es un regalo que te he dado y con el que puedes expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría. Así que no me culpes a mí por todo lo que te han hecho creer.

Deja ya de estar leyendo supuestas escrituras sagradas que nada tienen que ver conmigo. Si no puedes leerme en un amanecer, en un paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de tu hijito… ¡No me encontrarás en ningún libro! Confía en mí y deja de pedirme. ¿Me vas a decir a mí como hacer mi trabajo?

Deja de tenerme tanto miedo. Yo no te juzgo, ni te critico, ni me enojo, ni me molesto, ni castigo. Yo soy puro amor. Deja de pedirme perdón, no hay nada que perdonar. Si yo te hice, yo te llené de pasiones, de limitaciones, de placeres, de sentimientos, de necesidades, de incoherencias… de libre albedrío ¿Cómo puedo culparte si respondes a algo que yo puse en ti? ¿Cómo puedo castigarte por ser como eres, si yo soy el que te hice? ¿Crees que podría yo crear un lugar para quemar a todos mis hijos que se porten mal, por el resto de la eternidad? ¿Qué clase de Dios loco puede hacer eso?

Olvídate de cualquier tipo de mandamientos, de cualquier tipo de leyes; esas son artimañas para manipularte, para controlarte, que sólo crean culpa en ti. Respeta a tus semejantes y no hagas lo que no quieras para ti. Lo único que te pido es que pongas atención en tu vida, que tu estado de alerta sea tu guía.

Amado mío, esta vida no es una prueba, ni un escalón, ni un paso en el camino, ni un ensayo, ni un preludio hacia el paraíso. Esta vida es lo único que hay aquí y ahora y lo único que necesitas. Te he hecho absolutamente libre, no hay premios ni castigos, no hay pecados ni virtudes, nadie lleva un marcador, nadie lleva un registro. Eres absolutamente libre para crear en tu vida un cielo o un infierno. No te podría decir si hay algo después de esta vida, pero te puedo dar un consejo. Vive como si no lo hubiera. Como si esta fuera tu única oportunidad de disfrutar, de amar, de existir.

Así, si no hay nada, pues habrás disfrutado de la oportunidad que te di. Y si lo hay, ten por seguro que no te voy a preguntar si te portaste bien o mal, te voy a preguntar ¿Te gustó? ¿Te divertiste? ¿Qué fue lo que más disfrutaste? ¿Que aprendiste?…
Deja de creer en mí; creer es suponer, adivinar, imaginar. Yo no quiero que creas en mí, quiero que me sientas en ti. Quiero que me sientas en ti cuando besas a tu amada, cuando arropas a tu hijita, cuando acaricias a tu perro, cuando te bañas en el mar. Deja de alabarme, ¿Qué clase de Dios ególatra crees que soy? Me aburre que me alaben, me harta que me agradezcan. ¿Te sientes agradecido? Demuéstralo cuidando de ti, de tu salud, de tus relaciones, del mundo. ¿Te sientes mirado, sobrecogido? ¡Expresa tu alegría! Esa es la forma de alabarme.

Deja de complicarte las cosas y de repetir como perico lo que te han enseñado acerca de mí. Lo único seguro es que estás aquí, que estás vivo, que este mundo está lleno de maravillas. ¿Para qué necesitas más milagros? ¿Para qué tantas explicaciones? No me busques afuera, no me encontrarás. Búscame dentro… ahí estoy, latiendo en ti".

Esto hasta un ateo lo entiende...