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viernes, 17 de agosto de 2012

Waris Dirie


“A mí nadie puede ya dañarme , sólo Dios“ La heroína de esta historia real, fue la primer modelo africana en tener un contrato en exclusiva con Revlon. En 1997, escribe su primer libro, su autobiografía, Flor del desierto, se publicó en Nueva York. En el segundo libro, año 2002, Amanecer en el desierto, describe su viaje. En su tercer libro, 2005, Niñas del desierto, habla del día que rompió el silencio, sus contratiempos y sus éxitos. Su cuarto libro, escrito en 2007, se llama Cartas a mi madre. Waris Dirie dice de él que “Este es mi libro más intimista. Hay heridas que tardan en cicatrizar. El deseo de ver a mi madre de nuevo… olvidarla… fue intenso. Tuve que darme cuenta que el amor y el sufrimiento están muchas veces conectados. Trabajar en este libro fue doloroso, pero una experiencia realmente necesaria para mi”.

“Nací en el desierto de Somalia, no sé la edad que tengo, lo único que sé es que cada día es nuevo, ¿33 años?, ¿36 años? ¡qué más da!, en el desierto no hay papeles ni falta que hacen. El desierto fue mi hogar durante toda mi infancia, yo pastoreaba el rebaño de camellos y cabras de mi padre. Lo peor era estar descalza, el suelo erizado de piedras, no podíamos pagarnos unas sandalias. ¡A veces sangraban los pies! No teníamos nada, ni casa, ni agua, éramos nómadas… pero teníamos el rebaño y a nosotros mismos. ¡Estábamos bien! Siempre unidos: mi madre, mis hermanos, mi padre… Él me pegaba, pero… él mandaba. Era un hombre fuerte, alto, sólido, un guerrero. Pero debo decir que años después cuando estaba sola en Nueva York habría preferido mil veces un bofetón de mi padre a esa soledad. Llegué a Nueva York por un milagro, Cuando tenía 13 años me escapé. Mi padre iba a casarme con un viejo de 60 años porque le daba 5 camellos. Yo era especial, rebelde. Las niñas son educadas para trabajar y ser ofrecidas en matrimonio. Eso quieren los padres para sus hijas. La madre se preocupa de que su hija sea pura limpia, virgen y por eso la mía a los cinco años me llevó a la ablación. Por amor a mí... ¡Y yo, claro quería ser “pura y limpia”! En Somalia se practica la ablación más severa: Se extirpan clítoris y labios menores de la vagina. La herida se cose dejando sólo una abertura del diámetro de una cabeza de cerilla. Para la orina y la menstruación… Una hermana murió desangrada Y yo desde aquel día… Supe que ya nada podría destruirme”.

“¡Sólo temo a Dios! Es ya el único que puede hacerme daño… Cuando empecé a hablar sobre la ablación en Estados Unidos, me sentí muy culpable, porque estaba criticando la cultura de mi familia. Hoy me dedico a conseguir medios para formar maestros en Somalia, educar a niñas, a las madres. Al menos lo he logrado con la mía. Veinte años después de escaparme de mi casa he vuelto a Somalia. Me reencontré con mi madre y ya piensa como yo ¡hay esperanza! Para escaparme, crucé el desierto. Una mañana desperté con un león ante mí, con su enorme melena y le dije: Cómeme, estoy preparada… y se fue. Ese día supe que ALÁ me reservaba para algo y fue que encontré a una tía mía que estaba casada con un diplomático somalí destinado en Londres y pedí que me llevaran allí como criada. ¡Nunca antes había visto blancos! ¿Me pregunta si cambiaría algo de mi cuerpo? Sí, mi piernas que están arqueadas, pero no, las agradezco, porque son hijas de mi malnutrición infantil y ellas me recuerdan quién soy. La única hermosura que valoro es la del alma. Debemos dar gracias por estar vivos. Hoy no me falta nada pero cuando veo el agua que se va por el desagüe al ducharme me desespero. ¡LO QUE HARÍAN EN EL DESIERTO CON CADA GOTA…! Con el tiempo volví a ver mi padre, le habían robado su rebaño y operado de los ojos con un cuchillo en el desierto, quedó ciego. A aquel hombre tan poderoso y fuerte lo vi ahora frágil y desvalido ¡Pero aún con la cabeza alta! Cuando nos despedimos me confesó: “Tú eres como yo“. Mi padre ¡estaba orgulloso de mí!... Lloré…”

Estas palabras las pronunciaba en Barcelona, en una entrevista realizada por Víctor Amela, periodista y escritor. Waris Dirie se reencontró con su familia después de 22 años. El viaje de regreso fue muy chocante. Atravesando el desierto, quiso detenerse para recoger a una señora que caminaba con los pies ensangrentados. El chofer respondió: “No te preocupes, sólo es una mujer”. Como en un cuento de hadas, Waris Dirie, se convirtió en una de las modelos más solicitadas de la época.

Un día mientras fregaba pisos en una tienda, un fotógrafo la descubrió. Muy pronto, su figura se paseaba por París, Londres, Italia y Nueva York. Waris Dirie dejó atrás las pasarelas, el cine y la moda. Como Embajadora de Naciones Unidas, recorrió África y consiguió que 15 países penalizaran la mutilación femenina. Ha creado la fundación Desert Dawn para luchar contra esta violencia. “A mi regreso de África, lo conté todo. A periodistas, en conferencias, en programas de televisión, como defensora de las seis mil niñas que, día a día, son mutiladas. Nada puede ser peor que orinar y menstruar por una abertura del tamaño de un guisante”. “No son víctimas. Ayudamos a mujeres que quieren mejorar su vida y que luchan por ello. No sé si existe algo llamado valor y no sé si yo lo tengo” dice este Ave Fénix de ébano, renacida varias veces de sus cenizas.

“Quien se vea en mis circunstancias, hallará la fuerza para llegar al otro lado. Es algo que hacen millones de seres humanos cada día, y a los que queremos ayudar” propone Dirie. “Mi modo de ayudar es ser como soy, hacer lo que hago cada día, convenciendo a la gente de que es posible cambiar”. Dirie ha escrito varios libros sobre su vida y recorre el mundo en una batalla sin descanso contra la ablación, pero asegura que, hoy por hoy, su única meta “es lograr la paz, el amor y el respeto que siempre he buscado”, uno valores que “exijo al mundo, para mi y para todos”.

Sherry Hormann, directora de la película sobre su vida (basada en la novela original) dijo: “Hice la película porque soy mujer, madre y un ser humano. Todos los humanos compartimos haber sido niños, y los niños deberían estar a salvo del cualquier daño”. Dirie coloca la “valentía” de su autora “por encina de la tristeza de su infancia”. Hoy se dedica a su hijo Aleeke de 13 años y a su gente. Dicen de ella que: cuesta sostenerle la mirada, es la mirada omnipotente de un león.

jueves, 16 de agosto de 2012

Funcionarios

Si su concepto de "funcionario/empleado público" es el de "vago-enchufado que vive a costa de sus impuestos" y se alegra de las congelaciones, recortes estatales y de los ahora recortes de nuestro Gobierno Autónomo, déjeme recordarle que:

- Si usted está enfermo (más le vale que no, porque tal y como están las cosas o es usted rico o se muere) le atenderá un funcionario/empleado público.
- Si usted tiene que renovar o gestionar cualquier documento público, (por el que tendrá que pagar tasas a partir de la nueva Ley de Presupuestos) le atenderá un funcionario/empleado público.
- Si usted tiene hijos en edad escolar y tiene que gestionar las matrículas (cada vez más caras) y las becas (cada vez más difíciles) y que les eduquen y les cuiden, lo hará un funcionario/empleado público.
- Si necesita usted una subvención, o una ayuda, o prestación de desempleo o de cualquier otro tipo, le atenderá un funcionario/empleado.
- Si necesita usted una licencia, un permiso, o cualquier otra autorización, le atenderá un funcionario/empleado público.
- Si necesita usted seguridad o protección frente a delitos o ataques personales, le atenderá un funcionario/empleado público.
- Si necesita usted que le gestionen su demanda o su denuncia, y busca justicia, le atenderá un funcionario/empleado público.

Además ha de considerar, que un funcionario/empleado público no ha conseguido su puesto fijo "a dedo", sino que ha tenido que obtener una titulación y superar unas pruebas de acceso que le han costado unos cuantos años de estudio y sacrificio, que algunos tenemos salarios mileuristas y que nuestra única ventaja es tener un trabajo estable (hasta nuevo decretazo, probablemente).

Sepa usted además que si a ese funcionario/empleado público le recortan el sueldo, casi seguro:

- Deje de tomarse el cortado o desayunar en el bar donde trabaja usted o algún familiar suyo.
- Deje de consumir ropa o zapatos, de la tienda donde trabaja usted o algún familiar suyo.
- Deje de almorzar con su familia en el restaurante donde trabaja usted o algún familiar suyo.
- Deje de viajar en la compañía aérea o marítima donde trabaja usted o algún familiar suyo.
- Deje de reservar el fin de semana en el hotel donde trabaja usted o algún familiar suyo.
- Deje de gastar más de lo estrictamente necesario en Alcampo, Carrefour, Mercadona, El Corte Inglés, etc., donde trabaja usted o algún familiar suyo.

Y que en consecuencia, ante la bajada de ingresos e estos establecimientos, el empresario tenga que despedirle (con una indemnización infame, gracias a la reforma laboral). Créame, estimado ciudadano, que yo no me alegraré cuando eso suceda, intentaré seguirle atendiendo con la mayor calidad que pueda en el servicio público que usted demanda y que yo también pago con mis impuestos.

Y déjeme recordarle que los banqueros, políticos, presidentes, ministros, consejeros y demás altos cargos de este país y de su comunidad autónoma *no son funcionarios/empleados públicos”.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Hugo Castejón

Como no soy nada asiduo a programas de corazón, cotilleos, farándulas, tertulias de gatos ni nada parecido, vamos que las cadenas Tele5 ni Internosequé no las veo ni cuando hago zapping, hoy me he enterado quien es este tipejo, la verdad que merece la pena leer su historia, la he recibido en mi correo y se trata de un tal Hugo Castejón; esto es lo que se dice de él en círculos de la Comunidad de Madrid:

Por culpa de gente como ésta estamos dónde estamos. Aparte de personaje de la farándula (debido a su relación con Marta Sánchez), este tipo es asesor personal de la Consejera de Educación y Empleo, Doña Lucía Figar de Lacalle.

Economista del Estado, llegó a la Consejería de Educación después de un paso fugaz por el Cuerpo Diplomático, al parecer... Fue nombrado en un primer momento Subdirector General de Evaluación y Análisis, gracias a su amistad personal con Doña Lucía, Consejera de Educación (ahora de Educación y Empleo) de la Comunidad de Madrid, la misma que está subiendo las tasas de las Escuelas Infantiles, subiendo las horas lectivas de los profesores de Secundaria, despidiendo a profesores interinos, etc.

Como amigo personal de la Consejera, este buen señor tenía todo lo que pedía. Le pusieron un despacho más grande que el de un ministro, con vistas a la Gran Vía y con dos secretarias personales, que se dedicaban a organizarle la agenda, reservarle mesas en restaurantes cuando quedaba con sus amigos, etc. Como no le gustaba el despacho que le habían asignado, pidió muebles nuevecitos, incluida una neverita personal en su despacho, una mesa de juntas enorme y todo tipo de lujos. Entre otras cosas, como la amplitud de su despacho no le parecía la adecuada, modificó la estructura del edificio y movió un muro. Pero el hombre debía ser indeciso, además de caprichoso, porque no le acababa nunca de parecer bien dónde estaba el muro, así que lo volvió a cambiar otras dos veces de sitio. Los obreros lo flipaban con él, pero bueno, qué más daba… Total, derribar y volver a construir el muro sólo costaba 8.000 euros de nada… Corría el año 2008 y aún no se hablaba oficialmente de crisis, sino de desaceleración económica, y este tipo se puso tarima flotante en el despacho, muebles de lujo y muritos a su antojo, gastándose sólo en muritos 24.000 euros, es decir, más de lo que gana un Auxiliar Administrativo en todo un año, euros que, por supuesto, salieron del bolsillo de todos los madrileños, pues todo fue a cuenta del presupuesto de la Comunidad de Madrid, la que ahora dice que no tiene dinero. No se le podía negar ningún capricho al amiguito de la Consejera.

En la Subdirección General de Evaluación y Análisis estuvo cerca de dos años, en los que tuvo ciertos roces con sus empleados cuando un día les obligó a quedarse a trabajar hasta la 1 de la madrugada, porque estaban preparando un documento que al día siguiente tenía que usar la Consejera en el Consejo de Gobierno, y en la posterior rueda de prensa relativa al inicio del curso correspondiente (luego dicen que no curran los funcionarios…). Durante este tiempo, el tipo entraba y salía del despacho cuando quería. No solía llegar nunca antes de las 10:30 o 11:00 de la mañana y casi siempre se iba antes de las 3 de la tarde. Entonces los Subdirectores no fichaban. Luego sí, pero al parecer sus costumbres no cambiaron mucho. En ausencia del Director General, se firmaba partes justificativos de sus ausencias a sí mismo.

Un buen día cambió la estructura de la Consejería y el bueno de Hugo se fue a su flamante nueva Subdirección de Enseñanzas Artísticas Superiores, creada “ad hoc” por su amiga Lucía. En Evaluación y Análisis debía tener mucho jaleo y era mejor una Subdirección más pequeñita, donde no tuviera tanto estrés. Fue ésta la época en que empezó a salir con Marta Sánchez y, claro, el guaperas de moda no podía tener el despacho pequeñito que le habían asignado, ni podía estar atado a horarios. Todo el mundo sabe que el mundo de la farándula y la canción obliga a trasnochar. Así que Hugo se remodeló el despacho otra vez con cargo al presupuesto de la Comunidad de Madrid (entonces ya sí se hablaba de crisis), y se pasaba por la Consejería a media mañana para ver cómo iban los temas, luego salía a comer y ya volvía a última hora de la tarde. ¿Para qué más? Después de un tiempo así, en el que al tipo en cuestión se le veía más en las revistas del corazón que en su puesto de trabajo (por el que cobraba cerca de 60.000 euros al año), al Secretario General Técnico se le debió agotar la paciencia y le cesó, pero, claro, Hugo es “uno de los nuestros”, quiero decir, uno de los suyos, militante del PP, activista de FAES, niño bien, famoso y amigo personal de la Consejera, ¿Le iban a echar a la calle? Eso no se podía consentir. Ningún problema. Ahora mismo es Asesor Personal de la Consejera de Educación y cobra un poquito más de lo que cobraba, y según dicen, sigue sin vérsele mucho por su puesto de trabajo.

Este tipo, que ha dilapidado fondos públicos en obras faraónicas e inútiles, por puro capricho personal, al que se le ha buscado acomodo por enchufismo, que ha demostrado su ineficacia e incompetencia en todos los sitios en los que ha estado (salvo quizá con Marta Sánchez, no sé, habría que preguntarle a ella), ahora participa en tertulias como experto Economista del Estado en el Canal 13 TV Madrid y se atreve a aconsejarnos a todos los ciudadanos y a darnos lecciones.

Nos explica que el Gobierno de Esperanza Aguirre y, por supuesto, el de Rajoy, tienen que ahorrar, nos dice que hay que aplicar austeridad al gasto público, reducir todo lo superfluo, bajar los sueldos de los empleados públicos y, por supuesto, controlar su absentismo, porque muchas veces se ausentan de su trabajo con bajas fraudulentas. ¡Pero, madre mía, cómo se puede tener tanta cara dura! Alguien que lleva años viviendo a costa del erario público, sin dar ni un palo al agua, que se ha justificado a sí mismo las ausencias, para cumplir formalmente con un horario que jamás ha cumplido (cuando se trabajaban 35 horas semanales; supongo que mucho menos ahora que se trabajan 37 horas y media), alguien cuyo único mérito es ser el “amiguísimo de” nos dice ahora que hay que apretarse el cinturón, que tenemos que hacer sacrificios, que es por el bien del país. Mejor hubiera sido para el país que él no hubiera hecho gastos inútiles, que se hubiera dedicado a trabajar y no a su promoción y autobombo personales.

Así va España, por culpa de Hugo Castejón y gente como él nos estamos yendo a la mierda. La Administración está dirigida por chorizos y cara duras, politicuchos de tres al cuarto que se enchufan los unos a los otros en puestos cojonudos, que se cubren entre sí y que sangran a los ciudadanos a través de impuestos, mientras que a los honrados trabajadores de la Administración, la gente que hemos aprobado una oposición y tenemos vocación de servicio público, que estamos aquí a través de nuestro esfuerzo y sin deber favores a nadie, cada vez tenemos que trabajar más por menos, cada vez perdemos más derechos laborales y tenemos menos sueldo. Ellos son la lacra de este país, ellos son el mal que hay que extirpar, ellos son quienes tienen que marcharse y dejarnos a los funcionarios y a los trabajadores honrados trabajar y vivir, sin tener que llevarles a ellos a cuestas.

¿Qué os ha parecido? Vaya con el personaje, desgraciadamente como éste hay un montón en todo el espectro político, a toda esta gente es a la que hay que echar cuanto antes, sino esto no hay quien lo arregle…

martes, 14 de agosto de 2012

Martes

Hoy es martes, como sabréis el nombre de martes viene del nombre del planeta marte, de hecho los días de la semana tienen que ver con la astrología. Estos siete cuerpos celestes dieron sus nombres a los días de la semana:

Lunes (Luna), martes (Marte), miércoles (Mercurio), jueves (Júpiter) y viernes (Venus). En español, sábado procede de la fiesta hebrea Shábbath y domingo de la palabra latina domínicus o sea ‘del dóminus’, ‘del Señor’, derivado a su vez dedominator ‘ el dominador’ (el dios Yahvé). No obstante, en algunos idiomas (como el inglés, por ejemplo) se mantienen los nombres originales de estos dos días: Saturday (día de Saturno) y Sunday (día del Sol).

En astrología tienen las siguientes significados:
Luna: Evocación de los Espíritus, amor, visiones, robos, agua, mar, viajes.
Marte: Homicidio, odio, infelicidad, espíritus de los muertos asesinados, guerras y batallas.
Mercurio: Elocuencia, previsión, comercio, hurtos, artes y ciencias.
Júpiter: Riquezas, amistad, salud.
Venus: Amor, sexo, amistad, viajes.
Saturno: Muerte, destrucción. almas del infierno, sabiduría, bienes materiales, terrenos y edificios.
Sol: Riquezas, ayuda de los poderosos, amistad, tesoros.
Yo nací en viernes así que me toca: Amor. Sexo. Amistad. Viajes. :)

Pulsa AQUI si quieres saber en qué día de la semana has nacido.

domingo, 12 de agosto de 2012

Quién pudiera reír como llora Chavela

Andaba dibujando en un cuadernito, una costumbre que recién adquirí, cuando vi por la televisión, encendida sin sonido, la imagen de Chavela. Di voz al aparato. Se nos fue, escuché. Y me cogió un llanto irreparable. Lo que nunca me había sucedido. Siempre me culpé por no ser capaz de llorar con la muerte de mis padres, pero esta vez me venció el desconsuelo. Yo nunca me tomé copas con mis ídolos: Bob Dylan, Leonard Cohen o Brassens. Y sí, con Chavela, con la que he cantado, nos hemos abrazado y reído hasta hartarnos. Todas esas veces cuentan y contarán siempre entre las más grandes cosas que me han sucedido en la vida.
Será difícil, por ejemplo, olvidar cómo la conocí. Fue una noche de hace unos veinte años, en Madrid, en la sala Morasol. Dijo: “Yo vivo en el bulevar de los sueños rotos”. Y yo tuve que escribirle una canción con esa frase. Ya se había recuperado de su alcoholismo. Calculaba que había bebido algo así como 1,8 millones de botellas de tequila y solía decirme cuando me veía beberlo a mí: “Joaquín, ese tequila tuyo es muy malo; el bueno de verdad ya nos lo bebimos José Alfredo Jiménez y yo”. Al conocer la triste noticia, que todos veníamos anticipando, he sentido la necesidad de bajar al bar a tomar uno a su salud, aunque el brebaje sin ella siempre será de los malos.
Aquella primera vez, pedí a Pedro Almodóvar que nos presentara. Al acercarme, escuché cómo él le contaba quién era yo, pues Chavela no tenía la menor idea. “La admiro desde niño”, le dije. “Yo también le admiro mucho a usted”, contestó. Ante la mentira, exclamé. “Vete a la mierda”. Nos fundimos en un largo abrazo que nunca aflojamos hasta ayer mismo, incluso aunque no pudiéramos vernos en su última visita a España, un viaje que quizá no debió hacer, pues no estaba en condiciones. Entonces, yo estaba de gira y a ella la ingresaron en un hospital.
Con su desaparición, se pierde una manera de cantar llorando, un quejío inigualable, una expresividad fuera de lo común. Unos cojones y unos ovarios nunca vistos en la música popular desde la muerte de Roberto Goyeneche. Ella no vendía una voz, vendía un estilo. Era una maestra en perder la primera al tiempo que ganaba lo segundo. Algo en lo que yo, sin duda, tengo mucho que aprender. En estos momentos de pérdida me digo, como en la canción: ¡Quién pudiera reír como llora Chavela! Y recuerdo estas palabras de Almodóvar: “Desde Jesucristo, nadie ha abierto los brazos como ella”.

Joaquín Sabina/elpais.es