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domingo, 24 de julio de 2011

Mediana edad






¿Sabes qué es "la mediana edad"?

Es la altura de la vida en la que el trabajo ya no da placer... y ¡¡el placer empieza a dar trabajo!!

Es cuándo todo duele o lo que no duele no funciona.

Es cuando tu edad empieza a aparecer en la cintura.

Es cuando todavía tienes ganas pero no te acuerdas de qué.

Es cuando tienes ganas de hacer gimnasia y te duermes esperando que se te pase.

Es cuando comienzas a apagar las luces por economía y no para propiciar el acercamiento.

Es cuando las cenas a luz de la vela ya no son románticas ya que no se consigue leer el menú.

Es cuando tu médico te recomienda ejercicio al aire libre y tú te subes al auto y vas conduciendo con la ventanilla abierta.

Es cuando en lugar de peinarte empiezas a "colocar" los pelos que te sobran.

Es cuando todo aquello que la Madre Naturaleza te dió, el Padre Tiempo empieza a llevárselo.

Es cuando dejamos de criticar a la generación más vieja y empezamos a criticar a la generación más joven.

Es cuando sabemos todas las respuestas y nadie nos pregunta nada.

Es cuando si alguien se te viene encima en el cine es porque está buscando el pasamanos.

Es cuando primero se comienzan a olvidar los nombres, después los rostros y finalmente subir el cierre del pantalón. 

Es cuando ya no tenemos edad para dar malos ejemplos y pasamos a dar buenos consejos.

Infancia es la época de la vida en que hacemos muecas en el espejo. Mediana edad es la época de la vida en la que el espejo se venga.

Hay tres períodos en la vida: infancia, juventud y “se te ve espléndido".

¿Estás en la mediana edad? ¡Animo! ¡Lo peor todavía está por llegar!

“No hay remedio para el nacer o morir, lo único que nos queda es saborear el intervalo".

 

sábado, 23 de julio de 2011

Poema de Santa Teresa de Jesús

Hoy dedico mi entrada a todas las Teresas, en especial a mi madre y mi hermana:

Santa Teresa de Jesús
Vivo sin vivir en mí

Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.

Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor;
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí:
cuando el corazón le di
puso en él este letrero,
que muero porque no muero.

Esta divina prisión,
del amor en que yo vivo,
ha hecho a Dios mi cautivo,
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.

¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel, estos hierros
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero.

¡Ay, qué vida tan amarga
do no se goza el Señor!
Porque si es dulce el amor,
no lo es la esperanza larga:
quíteme Dios esta carga,
más pesada que el acero,
que muero porque no muero.

Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo el vivir
me asegura mi esperanza;
muerte do el vivir se alcanza,
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero.

Mira que el amor es fuerte;
vida, no me seas molesta,
mira que sólo me resta,
para ganarte perderte.
Venga ya la dulce muerte,
el morir venga ligero
que muero porque no muero.

Aquella vida de arriba,
que es la vida verdadera,
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva:
muerte, no me seas esquiva;
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.

Vida, ¿qué puedo yo darle
a mi Dios que vive en mí,
si no es el perderte a ti,
para merecer ganarle?
Quiero muriendo alcanzarle,
pues tanto a mi Amado quiero,
que muero porque no muero.


viernes, 22 de julio de 2011

Ocurrencias geniales

Julio Cortazar
Julio Cortazar (Bélgica, 1914 - París, 1984) escribía: "La coma, esa puerta giratoria del pensamiento" y analizaba la siguiente frase: "Si el hombre supiera realmente el valor que tiene la mujer andaría a cuatro patas en su búsqueda".
Si eres mujer, con toda seguridad colocarás la coma después de la palabra mujer. Si eres varón, con toda seguridad colocarás la coma después de la palabra tiene.
Sencillamente... genial, con solo un detalle como cambia el sentido.

Millôr Fernándes
En Brasil, su mejor filósofo y, al mismo tiempo, humorista (o al revés), Millôr Fernandes (Rio de Janeiro, 1923) lanzo un desafío público con la siguiente pregunta: ¿Cuál es la diferencia entre Político y Ladrón?
Le llamó la atención la respuesta de un lector:
"Estimado Millôr, después de una larga búsqueda llegué a esta conclusión: la diferencia entre político y ladrón es que yo elijo al político y el ladrón me elige a mí. ¿Estoy en lo cierto?
Fdo. Fabio Viltrakis, Santos Sao Pâulo"
Ésta fue la réplica de Millôr: Sr. Viltrakis, usted es un genio... ¡Es el único que logró encontrar una diferencia!

jueves, 21 de julio de 2011

Convicto y confeso

Seguimos teniendo unos políticos impresentables, en la última semana un senador del PSOE por la isla canaria de La Gomera está acusado de un grave altercado con la policia de Madrid en compañía de su hijo, dimite de Senador pero se queda con la presidencia del Cabildo de La Gomera, algo incongruente. Ahora le llega el turno a Francisco Camps (tenía que pasar), dimite de su cargo de Presidente de la Generalitat valenciana por su procesamiento en el caso de "los trajes". ¡¡Cuantos dirigentes de su partido han estado tapando este asunto durante más de dos años y cuantos sapos se van a tener que tragar todavía!!.
La verdad con estos políticos dan ganas de bajarse de este planeta. Os dejo un artículo aparecido en la prensa de ayer:

Aceptar una condena es admitir los hechos que te imputan y se pasa automáticamente a ser un delincuente. En el curriculum profesional y vital se añaden antecedentes penales.
En este caso, si se conforma se pasa a ser también un mentiroso confeso,  porque el afectado dijo que no conocía a los miembros de la trama, luego afirmó que se pagaba los trajes y más adelante alegó que los abonaba con el dinero de la caja de la farmacia de su mujer.
Ahora admite que fueron regalos de su "amigo del alma" al que quería "un huevo". Todo es más grave porque quien hizo los regalos se forró en su proximidad al Gobierno autonómico. Y por quien fue expulsado de Génova por sospechas fundadas de irregularidades.
No se entiende que Rajoy haya permitido que se llegue hasta aquí. Que no fuera capaz de obligarle a no presentarse a las elecciones. El PP hubiera arrasado en Valencia con cualquer otro candidato y por eso no se entiende la estrategia de Rajoy.
En el camino, el líder del PP se deja jirones de credibilidad y nos regala vídeos impagables con sus palabras de respaldo a quienes ahora se confiesan delincuentes y mentirosos. ¿Qué necesidad tenia de llegar hasta aquí?
La pena para un político no es solo una multa, es la dimisión. Y tiene suerte porque si esos mismos hechos se produjeran ahora , tras la ultima reforma del Código Penal, se añadiría la de prisión e inhabilitación. Su asesor, Federico Trillo, lo sabe porque fue uno de los ponentes de esa reforma que, si se pudiera aplicar con retroactividad, llevaría al presidente valenciano a la cárcel.
Publicado por Fernando Garea en http://blogs.elpais.com/el-patio-del-congreso/

miércoles, 20 de julio de 2011

Hijo único

¡Lo que yo hubiera dado por ser hijo único!

Ya sé que hay, gente que anda por ahí diciendo que es maravilloso criarse en una familia numerosa... ¡Hay que ser gilipollas...! Lo mejor es crecer siendo hijo único. Bueno, yo creo que el Fary se hubiera conformado con crecer.

En el colegio, a un hijo único se le reconocía en seguida por dos cosas: la paz interior... y la ropa de su talla. ¡Que es muy humillante que le calculen a uno la edad por las rayas del dobladillo, como si fuera un alcornoque!

Además, en una familia numerosa la infancia es un coñazo, porque normalmente los padres, te huelen el culo para ver si te has cagado, pero en una familia numerosa, como sois tantos, no se preocupan en mirar uno por uno a ver quién ha sido. En cuanto huelen algo, ¡tooooodos a la bañera! ¡Que mi casa parecía una piscifactoría!

Y todavía hay gilipollas que dicen que en las familias numerosas todo son ventajas: “Huy, además, si eres el pequeño es un chollo, porque cuando te llega la ropa del mayor, vas otra vez a la moda”. En mi época, la moda era hacer la comunión vestido de marinero. Y sí, yo fui de marinero, pero de marinero de la Primera Guerra Mundial. Es que lo heredas todo. Y es muy duro ver a tu madre acercarse por la noche a la cama de tu hermano mayor:
- Cariño, quítate los calcetines, que se los van a dejar los Reyes a tu hermano Emilio.

Y eso si tienes hermanos, porque si lo que tienes son hermanas mayores, tú pides un Geyperman y te regalan una Barbie con el pelo cortado y una barba pintada. Que nada más verlo, ibas todo preocupado a decirle a tu madre:
- Mira mamá, creo que mi Geyperman está echando caderas.

Y luego está lo de la habitación. Lo mío no era una habitación, era un barracón militar. Había tantas literas que parecían estanterías. Mi madre nos organizaba por orden alfabético, como los libros. Y cuando quería sacar a uno, se iba a las literas:
- Carlos, David, Elías, Fernando... ¡Huy...! ¿Y Emilio? ¡Cariño...! ¿Hemos prestado a Emilio?

Pero lo peor era lo del baño. Había que hacer turnos de quince minutos. Y como siempre había dos o tres hermanos en la edad del pavo, para que no hubiera atascos mi madre tenía que poner bromuro en el Nesquik. Lo que no sé es cómo llegamos a ser tantos, porque mi padre también tomaba Nesquik.

Y en el colegio es un infierno. Porque cargas con la fama de tus hermanos mayores: y si han sido unos macarras, la has jodido. Pero si han sido unos empollones, la has jodido más. Llegas allí, el primer día, y el profesor:
- ¡Aaaaah...! Aragón... ¿Tú no serás hermano de Fernandito?
- Sí, señor... sí.
- Pues tu hermano era un estudiante ejemplar. Espero que sigas sus pasos...

Que tú piensas: “Pues seguro, porque llevo sus calcetines...”. Pero, además de la fama, de los hermanos mayores también vas heredando los libros. ¡Subrayados! Que es una putada, porque como el primero subraye mal, suspende toda la familia. Aunque peor que eso es que tu hermano mayor se haya enamorado de Pili, y tengas todo el libro lleno de corazones: “Pili, Pili, Pili”... Lo tienes que arreglar de alguna forma. Así que pones en todos: “Pili-la”. Y, claro, el que lo tiene chungo es el hermano siguiente, que tiene el libro lleno de corazones que ponen “Pilila”. ¡Y a ver cómo explica eso...!

Y ustedes dirán: “Bueno, hombre, lo de heredar los libros, chungo, pero, a cambio, también heredas las revistas guarras...'. Ya, pero es que la que viene en pelotas es Mayra Gómez Kemp.

Luego hay listos que dicen: “Lo bueno de la familia numerosa es que puedes meter a la novia en casa y, entre tanta gente, nadie se entera”. ¡Serán gilipollas...! ¿Y de qué te sirve meterla en casa, si luego no tienes dónde.... meterla?

Y lo peor de todo son los telediarios. Estáis allí sentados los diez hermanos y, de repente, dicen: “Dos de cada diez jóvenes consumen drogas en fin de semana”.
Y tu padre:
- ¡Castigados todos, hasta que confiesen los dos!

“Cuatro de cada diez jóvenes pierden la virginidad antes de los 18”. Y tu madre:
- ¡Ah! ¡La canguro no vuelve por casa!

Bueno, me acuerdo un día que dijeron en la tele: “En España, uno de cada diez hijos es fruto de la infidelidad”.
¡Y el pelirrojo se llevó una hostia....!

Monólogos del Club de la Comedia

martes, 19 de julio de 2011

Niños



Hugo, 4 años.

Hugo preguntó a su madre: "Mamá, ¿cómo salí de tu barriga?". Y su madre le respondió: "Pues primero salió la cabeza, después los hombros, luego el cuerpo y al final las piernas". Y dijo Hugo, asustado: "Mamá, ¿pero es que salí destrozado?".

Marta, 4 años.

Marta había oído hablar a su hermano mayor de que el hombre venía del mono, así que le preguntó a su madre: "Tú, mamá, cuando eras mono... ¿ya llevabas gafas?".

Tomás, 4 años.

Un día Tomás le preguntó a su madre: "Si quieres ser torero, ¿el toro hay que llevarlo o te lo dan allí?".

Nacho, 6 años.

Una mañana, cuando su madre lo despertó para ir al cole, le dijo Nacho: "No quiero ir más al colegio. Bórrame". La madre le contestó: "Pero si ya no te puedo borrar, tienes que ir todos los días". Nacho, con cara de asombro, preguntó: "¿Es que me habéis apuntado con boli?".

Manuel, 3 años.

En la escuela infantil a la que va Manuel también hay bebés. Un día estaba mirando cómo uno de 10 meses pasaba las páginas de un cuento mientras balbuceaba sin parar, y le dijo a su profesora: "No me gusta nada cuando lee en inglés".

Marta, 5 años.

Una noche, mientras todos dormían, Marta se acercó a la cama de su madre y le dijo: "Mamá, mamá, he hecho pipí, pero no he tirado de la cadena para no despertarte, ¿vale?"

Claudia, 4 años.

El padre de Claudia se agachó para atarle los zapatos, y la niña, al verle la coronilla sin pelo, exclamó alucinada: "¡Papá, tienes carne en la cabeza!".

Isaac, 4 años.

Isaac iba corriendo, tropezó con su hermana y la tiró al suelo. Su madre le dijo: "Isaac, ¿qué le tienes que decir a tu hermana?". E Isaac respondió: "Que se aparte".

Julia, 3 años.

Cuando a Julia le dijeron sus padres que iba a tener un hermanito, ella dijo: ''Qué bien, pero ¿quiénes van a ser sus papás?"
 
 
David, 5 años.

Un día, David les dijo a sus padres: "Y vosotros, cuando yo tenga novia, ¿dónde vais a vivir?"